Una rareza del teatro puertorriqueño

Aprovecho que la historiadora y crítica teatral, Amarilis Cintrón, divulgó la primera parte de su reseña sobre Amalgama Tropical, para usar sus fotos y comentar sobre una de las piezas de Amalgama Tropical escrita por Carmen Zeta. Esta se titula «El zapatito anhelado». La obra corta en cuestión resulta en una de las obras más raras de la historia del teatro puertorriqueño. Toca el tema trans en conjunto con la esclavización de la protagonista según el cuento original que conocemos. Convierte las identidades de género en opciones que pueden variar de acuerdo a la decisión de la persona para su vida en lo público y para su vida en el espacio doméstico. No tienen que ser iguales, cada cual escoge.

La decisión fue trabajarla con los recursos del realismo en el registro actoral y en el montaje usar de forma modesta el elemento mágico (Luis, el técnico de luces del Arcelay ayudó mucho.) Del siglo 18 puertorriqueño nos llega el signo de la varita mágica. Eso fue clave para el montaje porque la Cenicienta habla de su hada madrina. El cuento se acoge a la tradición de cuentos medievales-europeos que se acrisolaron con las tendencias africanas e indígenas que generaron nuestra tradición del cuento, una de las cuales Francisco Del Valle Atiles describe en la línea de la fantasmagoría: “duendes, pájaros de mal agüero, varitas de virtud, transformaciones milagrosas, tránsitos repentinos, sin que intervenga el esfuerzo propio, de la miseria a la riqueza… «(Josefina Rivera). Nosotros añadimos la danza de Morel Campos «De tu mano al paraíso»y dos frases que nos vienen también del siglo 18 puertorriqueño, las de comienzo y cierre de las narraciones orales: «Erase una vez y dos son tres…» y «Colorín colorado este cuento se ha acabado». Las modificamos a tono con las urgencias sociales actuales (No deseo revelarlas).
Tanto el píblico estudiantil como el adulto la acogió con interés, aprecio y algarabía. El conjunto de nuestra investigación, la autora y el público local generan el pálpito puertorriqueño de la obra. Yo sigo pensandola.

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