Trump pide el derrocamiento del gobierno de Irán
En un video de ocho minutos, el presidente de Estados Unidos anunció una campaña “masiva” de ataques contra Irán e instó al pueblo iraní a sublevarse cuando terminen.



Por Tyler Pager
Reportando desde Washington
28 de febrero de 2026 a las 08:28 ET
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado por la madrugada que Estados Unidos había lanzado una campaña militar “masiva y continua” contra Irán en un esfuerzo por derrotar a su ejército, eliminar su programa nuclear y provocar un cambio de gobierno.

“Nuestro objetivo es defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo despiadado de gente muy dura y terrible”, dijo en un video de ocho minutos publicado en Truth Social a las 2:30 a. m., hora del este. “Sus actividades amenazadoras ponen directamente en peligro a Estados Unidos, a nuestros soldados, a nuestras bases en el extranjero y a nuestros aliados en todo el mundo”.
Trump, hablando ante un atril y con una gorra blanca con las letras USA, argumentó que el régimen iraní ha sido una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos durante 47 años, desde que una revolución en Irán condujo a la instauración de un gobierno teocrático en ese país. Repasó una lista de atentados dirigidos por Irán contra estadounidenses en las últimas cuatro décadas, empezando por la crisis de los rehenes de 1979, y pidió al pueblo iraní que “tome las riendas de su gobierno” cuando terminen los ataques.
“Durante muchos años, ustedes han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han recibido”, dijo en un mensaje dirigido al pueblo iraní. “Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche. Ahora tienen un presidente que les está dando lo que quieren, así que veamos cómo responden. Estados Unidos los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora”.
El Times Una selección de lecturas que no encontrarás en otro lugar, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.
El presidente dijo que la campaña militar estadounidense estaba dirigida contra los misiles de Irán, su armada y sus grupos representantes, o proxies, en la región, y advirtió que podría haber bajas estadounidenses.
“Mi gobierno ha tomado todas las medidas posibles para minimizar el riesgo para el personal estadounidense en la región”, dijo Trump. “Aun así, y no hago esta afirmación a la ligera, el régimen iraní busca matar. Es posible que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses y que tengamos bajas. Eso ocurre a menudo en la guerra, pero no estamos haciendo esto por el ahora. Lo hacemos por el futuro, y es una misión noble”.
El presidente pidió a los miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, las fuerzas armadas iraníes y la policía que “depongan las armas” y dijo que tendrían “inmunidad total” si lo hacían. De lo contrario, dijo que “se enfrentarían a una muerte segura”.
El ataque, realizado junto con Israel, es el segundo asalto estadounidense contra Irán en menos de un año. Estados Unidos bombardeó en junio del año pasado tres instalaciones nucleares del país.
Los ataques del sábado también se producen aproximadamente dos meses después de que Estados Unidos lanzara una operación militar en Venezuela que capturó a su líder, Nicolás Maduro. En ambos casos, Trump recurrió a la acción militar tras concluir que las negociaciones diplomáticas no darían el resultado que buscaba.
Trump había encargado a Steve Witkoff, su enviado especial, y a Jared Kushner, su yerno, que negociaran con Irán sobre su programa nuclear. En 2018, Trump se retiró del último acuerdo nuclear con Irán, alcanzado durante el gobierno de Barack Obama, que calificó de “el peor acuerdo de la historia”.
Para estas conversaciones, Trump fijó condiciones de línea dura, entre ellas que Irán detuviera todo enriquecimiento de uranio y renegara de sus grupos representantes en Medio Oriente. Witkoff y Kushner se reunieron el jueves en Ginebra con funcionarios iraníes en la tercera ronda de conversaciones desde enero. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien había estado mediando en las conversaciones, dijo el viernes que un acuerdo de paz estaba “a nuestro alcance”.
Trump adoptó una postura diferente.
El viernes por la mañana dijo que “no estaba contento” con las conversaciones, pero que no había tomado una decisión sobre si lanzar una acción militar.
Afirmó que le “encantaría no utilizar la fuerza”, pero que “a veces hay que hacerlo”.
Trump llevaba semanas sopesando ataques contra una serie de objetivos en Irán y Estados Unidos había reunido una fuerza masiva en Medio Oriente. La embajada estadounidense en Jerusalén emitió el viernes una directiva por escrito a sus trabajadores para que, si querían abandonar el país, “lo hicieran HOY MISMO”.
Trump se encuentra este fin de semana en Mar-a-Lago, su club privado y residencia en Palm Beach, Florida. Llegó allí la noche del viernes, tras pronunciar un discurso en Corpus Christi, Texas, y horas después hizo pública su declaración en video anunciando el inicio de las hostilidades con Irán.
Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca, donde cubre al presidente Donald Trump y su gobierno.
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28 de febrero de 2026 a las 10:31 ET

Por El Comité Editorial
El Comité Editorial está conformado por un grupo de periodistas de opinión cuyos puntos de vista se basan en su experiencia, investigación, debates y unos valores muy arraigados. Es independiente de la sala de redacción.
En su campaña presidencial de 2024, Donald Trump prometió a los votantes que pondría fin a las guerras, no que las empezaría. El año pasado, en cambio, ordenó ataques militares en siete países. Su apetito de intervención militar crece a medida que lo alimenta.
Ahora, ha ordenado un nuevo ataque contra la República Islámica de Irán, en cooperación con Israel, y Trump afirmó que sería un ataque mucho más extenso que el bombardeo selectivo a instalaciones nucleares en junio. Sin embargo, inició esta guerra sin explicar al pueblo estadounidense y al mundo por qué lo hacía. Tampoco ha involucrado al Congreso, al que la Constitución otorga la facultad exclusiva de declarar una guerra. En su lugar, publicó un video a las 2:30 a. m., hora del este, del sábado, poco después de que comenzaran los bombardeos, en el que decía que Irán presentaba “amenazas inminentes” y pedía el derrocamiento de su gobierno. Su razonamiento es dudoso, y presentar sus argumentos por video en la madrugada es inaceptable.
Entre sus justificaciones está la eliminación del programa nuclear iraní, que es un objetivo loable. Pero Trump declaró que dicho programa había sido “eliminado” por el ataque en junio, una afirmación desmentida tanto por la inteligencia estadounidense como por este nuevo asalto. Esta contradicción resalta su escaso respeto por su deber de decir la verdad cuando envía a las fuerzas armadas estadounidenses a un combate. También demuestra la poca fe que los ciudadanos estadounidenses deberían tener en sus garantías sobre los objetivos y resultados de su lista de aventuras militares cada vez más larga.
El enfoque de Trump en Irán es imprudente. Sus objetivos están mal definidos. No ha reunido el apoyo internacional y nacional necesarios para maximizar las posibilidades de éxito. Ha hecho caso omiso del derecho nacional e internacional en materia de guerra.
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El régimen iraní, para ser claros, no merece ninguna consideración. Desde su revolución hace 47 años, ha generado miseria en su propio pueblo, en sus vecinos y en todo el mundo. Este año ha matado a miles de manifestantes. Encarcela y ejecuta a disidentes políticos. Oprime a las mujeres, a las personas del colectivo LGBTQ y a las minorías religiosas. Sus dirigentes han empobrecido a sus ciudadanos mientras se enriquecen con corrupción. Han proclamado “Muerte a Estados Unidos” desde que llegaron al poder y han asesinado a cientos de miembros del ejército estadounidense en la región, además de financiar el terrorismo que ha derivado en la muerte de civiles en Medio Oriente y en lugares tan alejados de la región como Argentina.
El gobierno de Irán representa una amenaza distinta porque combina esta ideología asesina con ambiciones nucleares. A lo largo de los años, Irán ha desafiado reiteradamente a los inspectores internacionales. Desde el ataque en junio, el gobierno ha dado muestras de reanudar su búsqueda de tecnología de armamento nuclear. Los presidentes estadounidenses de ambos partidos se han comprometido, legítimamente, a impedir que Teherán consiga una bomba.
Reconocemos que el cumplimiento de este compromiso podría justificar una acción militar en algún momento. Por un lado, las implicaciones de permitir que Irán siga el camino de Corea del Norte —y adquiera armas nucleares tras años de sacar provecho a la paciencia internacional— son demasiado grandes. Por otro, los costos de enfrentarse a Irán por su programa nuclear parecen menos imponentes que antes.
Irán, como explicó recientemente David Sanger, periodista del Times, “atraviesa un periodo excepcional de debilidad militar, económica y política”. Desde los atentados del 7 de octubre de 2023, Israel ha reducido las amenazas de Hamás y Hizbulá (dos de los grupos representantes terroristas de Irán), ha atacado directamente a Irán y, con la ayuda de sus aliados, ha repelido en gran medida su respuesta. El nuevo reconocimiento de las limitaciones de Irán contribuyó a dar a los rebeldes de Siria la confianza necesaria para marchar sobre Damasco y derrocar al atroz régimen de Al Asad, aliado de Irán desde hace mucho tiempo. El gobierno de Irán no hizo prácticamente nada para intervenir. Esta historia reciente demuestra que la acción militar, con todas sus terribles consecuencias, puede tener repercusiones positivas.
Un presidente estadounidense responsable podría presentar un argumento plausible para emprender nuevas acciones contra Irán. El eje de este argumento tendría que ser una explicación clara de la estrategia, así como la justificación para atacar ahora, aunque Irán no parezca estar cerca de tener un arma nuclear. Esta estrategia implicaría la promesa de buscar la aprobación del Congreso y de colaborar con los aliados internacionales.
Trump ni siquiera está intentando este enfoque. Está diciendo al pueblo estadounidense y al mundo que espera su confianza ciega. No se ha ganado esa confianza.
En lugar de ello, trata a sus aliados con desdén. Miente constantemente, incluso sobre los resultados del ataque de junio contra Irán. No ha cumplido sus propias promesas de resolver otras crisis en Ucrania, Gaza y Venezuela. Ha despedido a altos mandos militares por no mostrar lealtad a sus caprichos políticos. Cuando sus designados cometen errores escandalosos —como cuando el secretario de Defensa, Pete Hegseth, compartió detalles específicos de un ataque militar contra los hutíes, un grupo respaldado por Irán, en un chat grupal no seguro—, Trump los protege de la rendición de cuentas. Su gobierno parece haber violado el derecho internacional al, entre otras cosas, camuflar un avión militar como avión civil y disparar a dos marineros indefensos que sobrevivieron a un ataque inicial.
Un enfoque responsable implicaría también una conversación detallada con el pueblo estadounidense sobre los riesgos. Irán sigue siendo un país fuertemente militarizado. Es posible que sus misiles de medio alcance no hayan causado mucho daño a Israel el año pasado, pero mantiene muchos misiles de corto alcance que podrían superar cualquier sistema de defensa y golpear en Arabia Saudita, Catar y otros países cercanos. Trump sí lo reconoció en su video de la madrugada, al decir: “Es posible que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses y que tengamos bajas”.
Debería haber tenido el valor de decirlo en su discurso del Estado de la Unión del martes, entre otros escenarios. Cuando un presidente pide a los soldados y diplomáticos estadounidenses que arriesguen sus vidas, no debe ser evasivo al respecto.
Al reconocer la irresponsabilidad de Trump, algunos miembros del Congreso han tomado medidas para limitarlo en lo relativo a Irán. En la Cámara de Representantes, los congresistas Ro Khanna, demócrata por California, y Thomas Massie, republicano por Kentucky, han propuesto una resolución destinada a impedir que Trump inicie una guerra sin la aprobación del Congreso. La resolución deja claro que el Congreso no ha autorizado un ataque contra Irán y exige la retirada de los soldados estadounidenses en un plazo de 60 días. El senador Tim Kaine, demócrata por Virginia, y el senador Rand Paul, republicano por Kentucky, están patrocinando una medida similar en el Senado. El inicio de las hostilidades no debe disuadir a los legisladores de aprobar estos proyectos de ley. Una afirmación de autoridad decisiva por parte del Congreso es la mejor manera de limitar al presidente.
El hecho de que Trump no haya articulado una estrategia para este ataque ha generado sorprendentes niveles de incertidumbre al respecto. Ha pedido un cambio de régimen y no ha explicado por qué el mundo debería esperar que esta campaña termine mejor que los intentos de cambio de régimen del siglo XXI en Irak y Afganistán. Esas guerras derrocaron gobiernos, pero, comprensiblemente, desencantaron a la opinión pública estadounidense sobre las operaciones militares de duración indefinida y de interés nacional incierto, y desilusionaron a los soldados que sirvieron lealmente en ellas.
Ahora que ha comenzado la operación militar, deseamos ante todo la seguridad de los soldados estadounidenses encargados de llevarla a cabo y el bienestar de los muchos iraníes inocentes que llevan demasiado tiempo sufriendo bajo su brutal gobierno. Lamentamos que Trump no trate la guerra como el grave asunto que es.
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Por Lynsey Chutel
28 de febrero de 2026Actualizado 12:12 ET
Estamos en WhatsApp:
Estados Unidos e Israel lanzaron una gran ofensiva contra Irán el sábado. El presidente Donald Trump lo describió como una oportunidad para un cambio de régimen en Teherán.
La ofensiva, que desencadenó ataques de represalia por parte de Irán contra Israel y los intereses estadounidenses en Medio Oriente, se produjo tras semanas de amenazas de Trump de que Estados Unidos atacaría Irán a menos que los dirigentes del país accedieran a las exigencias estadounidenses, especialmente en relación con el programa nuclear de Teherán. El jueves, funcionarios estadounidenses e iraníes celebraron una última ronda de conversaciones mediadas que concluyó sin avances.
El sábado, Trump anunció que estaban en marcha “operaciones de combate importantes” en Irán. Gobiernos de todo el mundo instaron a la moderación, aunque algunos, como los de Canadá y Australia, respaldaron la campaña dirigida por Estados Unidos al tiempo que condenaban décadas de agresión por parte de Irán.
Esto es lo que hay que saber:
- ¿Por qué Estados Unidos e Israel atacaron a Irán?
- ¿Cuáles son los objetivos?
- ¿Cómo ha respondido Irán?
¿Por qué Estados Unidos e Israel atacaron a Irán?
Las tensiones más recientes comenzaron en enero, cuando Trump prometió ayudar a los manifestantes cuando el gobierno iraní utilizó fuerza letal para sofocar los disturbios públicos. En unas declaraciones grabadas para anunciar el ataque el sábado en la mañana, Trump instó a los iraníes a “tomar las riendas de su gobierno” una vez concluida la acción militar.
“Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche”, dijo. “Ahora tienen un presidente que les está dando lo que quieren, así que veamos cómo responden”.
Es la segunda vez en menos de un año que el ejército estadounidense hace ataques en Irán. En junio del año pasado, las fuerzas estadounidenses bombardearon tres instalaciones nucleares del país. Esta vez, funcionarios estadounidenses dijeron que esperaban un ataque mucho más extenso.
Para el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sumarse al ataque contra Irán forma parte de un objetivo largamente buscado: lograr un cambio de régimen en un país que ha descrito como una amenaza existencial. En una declaración televisada, Netanyahu dijo que el ataque estadounidense-israelí podría “crear las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos”.
¿Cuáles son los objetivos?
El ataque comenzó el primer día de la semana laboral en Irán, con informes de explosiones en varias ciudades, como Teherán, Qom, Kermanshah, Isfahán y Karaj, según la agencia semioficial de noticias iraní Fars. En Teherán, donde vive el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, las imágenes mostraban una densa humareda.

Videos verificados por The New York Times mostraban ataques en una zona de Teherán que alberga el palacio presidencial y el Consejo de Seguridad Nacional de Irán, entre otros edificios gubernamentales importantes. Otro video mostraba un ataque cerca del Ministerio de Inteligencia. Todavía no se sabe con certeza el número de fallecidos en Irán.
El ejército israelí dijo que uno de sus objetivos iniciales era una reunión de altos cargos iraníes. No se conoció de inmediato la situación de los altos dirigentes iraníes. El ejército israelí también dijo que su fuerza aérea había llevado a cabo una amplia oleada de ataques contra diversos objetivos militares en el oeste de Irán.
Funcionarios de ambos países dijeron que esperaban que el ataque durara varios días.
¿Cómo ha respondido Irán?
Irán lanzó una andanada de misiles y drones contra Israel, anunció el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en una declaración en Telegram.
También lanzó ataques con misiles contra bases militares estadounidenses en la región, como la base aérea de al-Udeid, en Catar, la base aérea de Ali al-Salem, en Kuwait, la base aérea de al-Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, y el cuartel general de la V Flota estadounidense en Baréin, informó Fars.

Los restos de unos misiles interceptados cayeron en un barrio residencial de Abu Dhabi, matando a una persona y causando daños materiales, dijo el Ministerio de Defensa emiratí, que añadió que había interceptado con éxito varios misiles lanzados desde Irán.
El Ministerio de Defensa de Catar dijo que había “frustrado con éxito varios ataques” dirigidos contra su territorio. El ataque replicó otro perpetrado el pasado junio, cuando Irán disparó más de una decena de misiles contra una base militar estadounidense cercana a la capital qatarí, Doha, en respuesta a un ataque estadounidense contra sus instalaciones nucleares.
Los Estados del golfo albergan varias bases y embajadas estadounidenses, y los expertos habían advertido que Irán las atacaría en represalia. Antes de los ataques del sábado, el ejército estadounidense ha acumulado fuerzas en la región, en lo que Trump ha descrito como una “armada”.
Irán también pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que interviniera y acusó a Estados Unidos e Israel de violar el derecho internacional.

Aaron Boxerman, Abdi Latif Dahir, Christiaan Triebert, Eric Schmitt, Erika Solomon, Farnaz Fassihi, Helene Cooper, Ismaeel Naar, Jonathan Wolfe, Rawan Sheikh Ahmad y Ronen Bergman colaboraron con reportería.
Lynsey Chutel es una reportera del Times radicada en Londres que cubre noticias de última hora en África, Medio Oriente y Europa.
Trump pide el derrocamiento del gobierno de Irán
¿Por qué empezó esta guerra, señor presidente?
El ataque a Irán y sus represalias en imágenes
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