Caída progresista, giro a la derecha y ascenso ultra: la locomotora alemana encara unas elecciones clave
El conservador Friedrich Merz parte como favorito para ser el próximo canciller, pero estará obligado a formar gobierno de coalición.

María G. Zornoza
Bruselas-22/02/2025 19:32
Cerca de 60 millones de alemanes acuden este domingo a las urnas en unas elecciones anticipadas que serán cruciales para el futuro del país y de la Unión Europea. La locomotora alemana vota en medio de una crisis financiera, política, social y global. El conservador Friedrich Merz parte como favorito para ser el próximo canciller, la extrema derecha confirma su ascenso meteórico y las fuerzas progresistas se desinflan buscando su lugar en un escenario interno y externo altamente volátil.
El cambio de guardia en la principal economía de la Eurozona y el país más habitado de la Unión Europea se sigue siempre con mucha expectación. Pero este domingo, en Berlín y en Bruselas, el corazón palpita más rápido por lo mucho que hay en juego. En medio de la parálisis y de la división del bloque comunitario ante el órdago lanzado por Estados Unidos, hasta ahora su principal aliado y garante de seguridad, la Unión no puede permitirse un conato de inestabilidad o incertidumbre en su país más importante.
La atípica campaña electoral ha estado marcada por el respaldo público de Elon Musk y la Administración Trump a Alternativa por Alemania (AfD), lo que se ha visto como una injerencia externa en asuntos nacionales. Mientras la mayoría de fuerzas abogan por mantener la mano dura con Rusia y presionar para encauzar una paz justa en Ucrania, la ultraderecha germana se alinea con la estrategia de Trump y aboga por reconducir las relaciones con el Kremlin.
Los últimos sondeos otorgan una victoria cómoda a los democristianos (CDU/CSU), con el 30% de los votos, seguidos por Alternativa por Alemania (AfD), con aproximadamente el 20%. La extrema derecha, liderada por Alice Weidel, logrará un resultado histórico duplicando sus escaños en el Bundestag. Entretanto, las fuerzas progresistas no han logrado seducir a la ciudadanía. Los Socialdemócratas de Olaf Scholz se hundirían hasta el tercer puesto con el 15%, perdiendo cerca de diez puntos con respecto a los comicios de 2021. Le siguen los Verdes y Die Linke, con en torno el 7%. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) y los Liberales serían, según las encuestas, el farolillo rojo con el 4,5%
Con este tablero de mayorías poco claras, ¿qué escenarios se abren? La coyuntura que cobra más fuerza es la de reeditar la gran coalición, un encaje político que no es nuevo para Berlín. Al fin y al cabo, CDU y SPD cuentan con ideas muy cercanas en temas vitales como la postura hacia Rusia, el apoyo a Ucrania o la mano dura con la inmigración. Ha sido el propio Gobierno de Scholz quien ha activado la deportación de afganos -tras el atentado en Solingen- y ha adoptado controles en todas las fronteras alemanas. La otra opción es una alianza entre los Conservadores y los Verdes que podría ampliarse con los liberales, es la conocida como coalición Jamaica.
La que cobra menos fuerza es la repetición de la coalición semáforo -Socialdemócratas, Liberales y Verdes-. Más remota debido a la mala relación de Scholz con los Liberales y sus diferencias insalvables en torno a los presupuestos y a la deuda, que fue el detonante que hizo saltar por los aires el Gobierno actual. También parece descartado que Merz, político del ala más conservadora de la CDU/CSU, pacte con la extrema derecha. Las alarmas saltaron hace unas semanas cuando los votos de AfD ayudaron a sacar una medida en el Bundestag contra la inmigración. El cordón democrático a la ultraderecha se partió por primera vez en democracia, un acontecimiento que llevó a la propia Angela Merkel a pronunciarse en contra. A pesar de ello, Merz ha incidido durante la campaña en que no tenderá la mano a los de Weidel.
Los comicios están marcados por una alta tasa de indecisos, que oscila entre el 20% y el 30%. Ello refleja la situación de descontento generalizado en un país lastrado por la crisis económica y por varios atentados a manos de solicitantes de asilo. Alemania ha pasado de ser el pulmón al enfermo de Europa. Su exitosa y alabada economía se sustentaba en un modelo de energía barata procedente de Rusia que alimentaba a su fuerte industria y por su músculo en las exportaciones, muchas de ellas con destino a China. Pero la guerra en Ucrania, los conflictos arancelarios o el auge del proteccionismo han hecho saltar este modelo de prosperidad por los aires. Sus ciudadanos sienten que el Gobierno encabezado por Scholz, que dejará un legado de vaga popularidad tanto en Berlín como en Bruselas, no ha estado a la altura del momento histórico.
¿Qué impacto tendrá en Europa?
En Bruselas miran las elecciones con mucha expectación, pero con cierta tranquilidad. A pesar de su difícil situación actual, Alemania es un país más previsible que otros como Italia. Si los pronósticos se confirman, el popular Merz asumirá las riendas y algunos países como Francia ya han mostrado su interés en revitalizar el impulso del eje franco-alemán bajo su mandato. No obstante, si este escenario se consolida existirá un nuevo equilibrio de fuerzas en Europa.
El Partido Popular Europeo regresará al poder en un país de la talla de Alemania acrecentando el poder de la familia más poderosa de la UE en estos momentos. Inevitablemente, ello se traducirá en un debilitamiento de los socialdemócratas, que continúan menguando dejando a la España de Pedro Sánchez como único bastión fuerte progresista junto a Dinamarca, Lituania y Malta.
Una hipótesis que cobra fuerza es, además, la inclusión de AfD en los Patriotas por Europa (PfE), la tercera familia de la Eurocámara compuesta por los partidos de Marine Le Pen, Víktor Orbán o Vox. Hasta la fecha, los Patriotas habían cerrado la puerta a la formación alemana, a la que consideraban demasiado extrema. Pero las cosas están cambiando. Orbán o Elon Musk han respaldado abiertamente a la formación catalogándola como la “única esperanza de Alemania”. Tras los comicios, los 15 eurodiputados de AfD están más cerca de cambiar su familia política en la Eurocámara.
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