Caminante no hay camino, se hace camino al rodar
La migración es un fenómeno inherente a la humanidad. El ser humano desde su mismo nacimiento migraba en busca de seguridad, de un lugar más cómodo o próspero donde vivir y desarrollarse.
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La migración es un fenómeno inherente a la humanidad. El ser humano desde su mismo nacimiento migraba en busca de seguridad, de un lugar más cómodo o próspero donde vivir y desarrollarse. Y, aunque las voces expertas atestiguan y avalan estadísticamente que la mayoría de la migración se hace de forma segura, ordenada y de manera regular, los últimos años hay una especie de paranoia acrecentada por la desinformación de algunos medios y parte de la población. El motivo es que utilizan la migración como arma ideológica. Siempre se ha dicho que el miedo es la mayor arma de control social…
Si bien es cierto que en el mundo hay 281 millones de migrantes y cada vez más personas se ven obligadas a migrar por las situaciones de violencia, conflictos, cambio climático y demás síntomas de un sistema cruel que esquilma recursos y países para luego desentenderse de los destrozos que ocasiona.
El cine, como siempre, reflejo, testigo, aprendiz y maestro de la realidad, nos ha devuelto grandes obras tratando este importantísimo tema y para poder repasar migraciones pasadas, entender el presente e incluso imaginar migraciones distópicas, en este artículo hemos elegido, por orden cronológico, algunos de los mejores títulos:
CHARLOT EMIGRANTE (1917), EE.UU., dirigido por Charles Chaplin
Cortometraje dirigido, coescrito y protagonizado por Charles Chaplin. Charlot, inmigrante en los Estados Unidos, es acusado de robar a una joven cuando en realidad quería meterle dinero en el bolsillo para ayudarla. Es considerado uno de los mejores cortometrajes del cine mudo. Buscando siempre la visión cómica en toda su trayectoria, nos muestra una serie de gags con efectos recordados como el balanceo del barco, malentendidos, en la línea del cine slapstick de la época muda.
Pero es, aparte de un entretenimiento, una manera también de acercarnos a la realidad del sistema de inmigración en los Estados Unidos en aquella época y el periplo que sufrían los que querían llegar a la “tierra prometida”. Un dato curioso es que en la película, Charlot da una patada a un trabajador de la aduana norteamericana, hecho que fue utilizado en 1952 cuando se juzgó a Charles Chaplin por ser supuestamente antiamericano.
DESIERTO (2015), México, dirigido por Jonás Cuarón
Largometraje que aúna el thriller con la temática social de la inmigración. Gael García Bernal interpreta a Moisés, un inmigrante ilegal mexicano que, junto con otros compatriotas, intenta llegar a Estados Unidos a pie por un camino fronterizo. Todo se complica (más aún), cuando se van a topar con un psicópata sanguinario que disfruta asesinando inmigrantes. Como dato, este director es el hijo del multipremiado Alfonso Cuarón (Gravity, Roma) quien también trató el tema de la inmigración de manera bastante visionaria en su adaptación del libro Hijos de los Hombres (2006), donde reflejaba un mundo asolado por la violencia contra los migrantes ilegales, hacinados en campos de refugiados en su llegada a los países más desarrollados.
Desierto es una película que funciona bien como parábola de la inmigración y que no por ello prescinde de una tensión y suspense como película con acción trepidante que se aleja mucho del cine social convencional.
ATLANTIQUE (2019), Senegal, dirigida por Mati Diops
Ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes de 2019, tiene el valor de estar dirigido por una mujer y tratar el tema de la inmigración desde el punto de vista femenino en un país como Senegal. Curiosa mezcla de cine fantástico con drama social en el que Mati nos muestra las tradiciones del pueblo senegalés y cómo los jóvenes se ven obligados a emigrar de su país.
La protagonista es Ada, de 17 años, que habiendo sido prometida a un hombre que no quiere, se enamora de un trabajador de la construcción de una torre futurista en Dakar. Cuando el patrón de la obra deja de pagar el salario a los trabajadores durante cuatro meses, estos deciden surcar el Atlántico, evidenciando una realidad a la que se enfrentan tantos jóvenes en Senegal. Los trabajadores perdidos en el mar vuelven en forma de dinn (figuras mitológicas preislámicas) para vengarse del empresario que no les ha pagado.
La directora mezcla en esta, su ópera prima, varios géneros, introduciendo creencias sobrenaturales y posesiones fantasmales dentro del guion, cosa que no está demás teniendo en cuenta la fuerza de la superstición en Senegal aún hoy en día.
Se puede ver en Netflix.
ADÚ (2020), España, dirigida por Salvador Calvo
Una de las grandes ganadoras en los premios Goya de 2020, esta película seguramente sea la más conocida de nuestra lista, ya que se alzó con el premio a la mejor dirección, mejor actor revelación, sonido producción, mejor dirección de producción en los premios Gaudí y tuvo múltiples nominaciones en los premios Feroz y Forqué.
Luis Tosar en el papel de activista ecologista y luchador contra la caza furtiva que viaja a Camerún con una problemática hija, no espera que su destino vaya a cruzarse con el de un niño camerunés de seis años y su hermana mayor desesperados por alcanzar el norte para escapar de unos traficantes de marfil. En el camino conocerá una adolescente que huye de las violaciones de su tío en Somalia. Una tercera argumental sitúa también acción en Melilla, donde unos guardias civiles viven su día a día intentando evitar que cientos de inmigrantes salten la valla que les separa de occidente.
Buena dirección y guion que entrelaza las tres historias de manera convincente y la interpretación del niño protagonista que sobrecoge por su realismo.
Se puede ver en Netflix.
IN THIS WORLD (2002), Reino Unido, dirigida por Michel Winterbotton
Otra de las películas de la lista con gran coincidencia de la crítica en cuanto a su calidad, ya que se alzó con el premio Bafta 2004 a mejor película de habla no inglesa y el Oso de oro en el festival de Berlín 2003.
Enayat y Jamal, dos jóvenes afganos que viven en un campo de refugiados de Peshawar, sueñan con irse a vivir a Gran Bretaña. Pero el viaje que emprenden a Londres estará lleno de dificultades, puesto que, antes de llegar a su destino, tendrán que atravesar Irán, Turquía, Italia y Francia.
Refleja muy bien el drama de dos adolescentes cuya nacionalidad difícilmente consigue asilo en los países europeos. Y lo hace de un modo nada sensacionalista, consiguiendo un gran realismo y autenticidad. Tanto es así que a veces se ha confundido con un documental por su visión objetiva y poco edulcorada del drama de la inmigración, que no solo se enfrentan a países con sistemas hostiles a su llegada, sino con los traficantes de personas que inmoralmente se aprovechan de compatriotas de su misma clase social.
Un Michael Winterbotton en estado de gracia con un dominio de la cámara y dirección como es habitual pero en una temática diferente a lo que más fama le ha granjeado (Código 46, 24 Hour Party People).
DISTRITO 9 (2009), Suráfrica, dirigida por Neill Blomkamp
Es curioso que en el país del apartheid se hiciera una película con esta temática. Es una película de ciencia ficción con un argumento ciertamente original: unos extraterrestres vienen a la Tierra en una gran nave espacial, asustados y con necesidad de ayuda. Pasados 20 años de su llegada y habiéndose humanizado, se puede ver cómo malviven en Distrito 9, una zona de Suráfrica donde están recluidos y apartados como en un campo de refugiados al uso. Una alegoría muy inteligente de lo que sufren los refugiados, llevado al extremo de la ciencia ficción.
Esta película tuvo un presupuesto muy bajo para lo que recaudó, (unos 30 millones de coste y 300 recaudados) y sin embargo marcó un hito en los efectos digitales. Con un CGI hiperrealista, el guion está muy a la altura de toda la película. Uno de los principales valores es que en el argumento no hay héroes ni villanos; los humanos tratan como ciudadanos de segunda a los diferentes y estos se acaban embruteciendo por la situación, llegando a comportamientos también bastante indeseables.
Para dar realismo a la película, se rueda como una especia de cámara en mano. Un acierto también este punto. Pocas veces los males endémicos humanos se han podido ver en forma de película de ciencia ficción tan brillantemente como en este largometraje.
Se puede ver en Movistar+
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