Luis Pedraza Leduc: el mundo se quema
La crisis climática es un problema del capitalismo

Buenos días. Mientras en Puerto Rico discutimos las opciones para obtener un sistema de producción y distribución de energía sustentable para el país, en el mundo se condena la alternativa que la política pública de la colonia impulsa. Decimos colonia para destacar que el impulso lo dan los intereses económicos que están detrás de lo que es la colonia.
El pueblo entiende el daño de los combustibles fósiles. Pero no le dan otra opción que no sea la AEE privatizada (LUMA y GeneraPR) con combustibles fósiles y deuda a pagar o financiar sistemas solares y/o baterías dependientes de la AEE (quienes puedan pagarlo). No existe la voluntad de buscar una alternativa sin combustibles fósiles, no existe la voluntad de considerar lo público (el gobierno) como ejecutor de la política energética, aun cuando lo privado cuesta más y es un negocio ajeno al interés del pueblo.
Con el respaldo del gobierno federal se promueve el uso del gas y el petróleo, la privatización y el negocio de la deuda. Si, el negocio de la deuda, que no es pagar y no debo nada. Todo lo contrario, pagar es refinanciar y pagar todo una y otra vez y otra vez. Ese es el negocio.
Y mientras bailamos la danza de los millones que no tenemos, el mundo reconoce que el pasado 25 de julio consumimos más recursos que los que el planeta puede generar en un año. Se le llama el día del sobregiro. La Internacional Progresista nos informa: «Dos días antes, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió un fallo histórico: los Estados tienen la obligación legal de detener este sobreconsumo planetario y de exigir responsabilidades a lxs responsables. En efecto, el más alto tribunal del mundo ha confirmado lo que los movimientos de todo el mundo llevan mucho tiempo insistiendo: la crisis climática no es solo un fracaso político. Es un fracaso económico y jurídico. Y el sistema que la impulsa, el capitalismo, es, en todos los sentidos, ilegal.»
Nuestros gobernantes y menos los inversionistas se quieren enterar. Niegan la realidad para seguir aumentando sus riquezas. En esencia, el problema está ahí, en el interés de lucro, de ganar dinero a través de la explotación del trabajador y de los recursos naturales. No se discute la Paz, como eliminar el hambre, como garantizar la educación, la salud, la vivienda, el trabajo digno. Esos son temas, si acaso, secundarios.
Y mientras nos entretienen con asuntos coloniales el mundo se quema. Y no es el diablo.
Luis Pedraza Leduc
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