Carlos Fonseca, nuestro entrevistado
Ha escrito tres novelas: Coronel Lágrimas (2015), Museo animal(2017) y Austral (2022), además de un libro de ensayos titulado La lucidez del miope (2017), que le valió el Premio Nacional de Cultura de Costa Rica. Su obra ha sido traducida a más de diez idiomas y abarca artículos sobre figuras como Simón Bolívar, Roberto Bolaño y Wifredo Lam.


Wilkins Román Samot
Carlos Fonseca (1987, Costa Rica) es un escritor y académico de la Universidad de Cambridge, donde se desempeña en el área de Literatura y Cultura Latinoamericana Postcolonial. Su investigación y enseñanza se centran en la literatura contemporánea de América Latina, explorando temas como la historia, la naturaleza y la política. Fonseca ha escrito tres novelas: Coronel Lágrimas (2015), Museo animal(2017) y Austral (2022), además de un libro de ensayos titulado La lucidez del miope (2017), que le valió el Premio Nacional de Cultura de Costa Rica. Su obra ha sido traducida a más de diez idiomas y abarca artículos sobre figuras como Simón Bolívar, Roberto Bolaño y Wifredo Lam. Posee una maestría (2011) y un doctorado (2014) de la Universidad de Princeton en Literatura Latinoamericana, y un bachillerato en Literatura Comparada de la Universidad de Stanford (2009).
Recientemente, Fonseca ha estado trabajando en dos proyectos de investigación. El primero, El archivo enterrado (The Buried Archive: Latin America and the Rise of a Forensic Aesthetics), analiza el surgimiento de la estética forense en América Latina y la historia de grupos de antropología forense de derechos humanos. El segundo, Al borde del amanecer (At the Brink of Dawn: A Journey Across the Colonial Fantasy), investiga la obra del pintor cubano Wifredo Lam en el contexto de la vanguardia etnográfica. A través de estos proyectos, busca reflexionar sobre las posibilidades de futuros postcoloniales. Sus intereses académicos incluyen la literatura del Caribe y Centroamérica, así como la intersección de la historia del arte, la filosofía y la literatura. Fonseca ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
1.1 Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – No hace poco publicó Coronel Lágrimas (2015). ¿De qué trató o tratas en dicha novela? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?
1.2 Carlos Fonseca (CF, en adelante) – Coronel Lágrimas es una novela que se articula en torno a la figura de un científico obsesionado con registrar el mundo hasta sus últimas consecuencias. Me interesaba pensar el archivo histórico no solo como un repositorio del pasado, sino como algo profundamente vivo, atravesado por pasiones, delirios y fracasos. La novela surge, en buena medida, de una inquietud por explorar cómo el impulso archivístico, esa voluntad de conservarlo todo, se cruza con la vida, con el cuerpo y con la imposibilidad misma de fijar la experiencia.
2.1 WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Coronel Lágrimas y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de costarricense-puertorriqueño y su memoria personal —o no— de lo caribeño dentro y fuera de Puerto Rico y Costa Rica?
2.2 CF – Creo que, de algún modo, mi trabajo creativo e investigativo siempre termina llevándome hacia la ficción. Encuentro en la novela una forma de pensar creativamente, a través de la imaginación, problemas que en otros contextos he abordado de manera ensayística. En Coronel Lágrimas me interesaba la cuestión del archivo histórico y su relación con la vida; en Museo Animal, la identidad entendida como camuflaje, como juego de máscaras, y la relación entre la tintura y el surgimiento del camuflaje militar en el siglo XX; en Austral, la posibilidad de dar testimonio cuando el lenguaje falla, junto con una reflexión más amplia sobre la memoria y la tradición de la mnemotecnia.
Siempre me ha resultado curioso que empiezo proponiéndome escribir un ensayo y acabo escribiendo una novela. Tal vez porque la novela es una forma de pensamiento muy particular, una que toma la imaginación en serio.
3.1 WRS – Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente, investigador y escritor con su época actual en Inglaterra, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
3.2 CF – No quisiera pensarlo en términos de madurez, porque creo que a los escritores también nos toca conservar algo de infantil: seguir jugando a pesar de todo. Lo que sí ha cambiado son los juegos. De una primera novela más disparatada e irónica, como Coronel Lágrimas, he ido encontrando otros caminos en las derivas, los viajes y las reflexiones que aparecen en Museo Animal y Austral.
Uno siempre tiene la sensación de que con cada novela corrige la anterior, o de que escapa de estilos que en algún momento se volvieron claustrofóbicos. Sin embargo, también es cierto que uno termina repitiendo, con variaciones, la propia obra. En ese sentido, aunque muy distintas entre sí, Coronel Lágrimas, Museo Animal y Austral siguen siendo tentativas que avanzan en una misma dirección.
4.1 WRS – Carlos, ¿cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo en relación con el de su núcleo generacional de docentes, investigadores y estudiantes en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado ese trabajo a su quehacer docente e investigador?
4.2 CF – Hay varios temas que me conectan con escritores que trabajan en una sintonía cercana y, en cierto modo, generacional. La obsesión con el archivo como un lugar desde el cual narrar la historia de otra manera me emparenta con autores como Marta Aponte en Puerto Rico, Álvaro Enrigue en México o Juan Cárdenas en Colombia. Por otro lado, en las novelas más recientes aparece una preocupación por narrar una historia ecológica, lo que me acerca a la obra de escritoras como Cristina Rivera Garza.
También están las filiaciones más persistentes, esas lecturas que uno sigue mirando con atención: Guillermo Barquero y Luis Chaves en Costa Rica; Horacio Castellanos Moya en El Salvador; Rodrigo Rey Rosa en Guatemala; Rafael Acevedo o Luis Otoniel Rosa en Puerto Rico. Al final, la literatura siempre ha sido una cuestión de bandos, y uno va construyendo poco a poco sus propias familias literarias.
5.1 WRS – Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la literatura y el ensayo de carácter literario. ¿Cómo concibe la recepción de su trabajo dentro y fuera de Puerto Rico, y entre sus pares?
5.2 CF – Aunque trabajo dentro de la academia, cada vez soy más crítico de las formas en que esta articula su escritura. Creo que la academia ha ido olvidando el formato del ensayo y que, quizá por eso, la novela se ha convertido en un espacio privilegiado para ensayar ideas a través de una imaginación desbordada. Me interesa desbordar tanto la academia como el género novelístico, y eso me acerca a una tradición de la novela ensayística que respeto profundamente, como la de Ricardo Piglia.
Es importante aclarar que la novela que ensaya no es lo mismo que la llamada “novela de ideas”. No se trata de ilustrar ideas previamente cerradas, sino de encontrarlas en el propio acto de la escritura.
6.1 WRS – Usted es de Costa Rica y Puerto Rico. ¿Se considera un escritor costarricense-puertorriqueño? ¿O más bien un escritor caribeño? José Luis González se sentía un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
6.2 CF – Sí, me considero un escritor costarricense-puertorriqueño, y me siento profundamente orgulloso de ser ambas cosas. Durante mucho tiempo esa identidad me pareció frágil: era un puertorriqueño en Costa Rica y un costarricense en Puerto Rico. Sin embargo, la literatura me ha permitido reconciliarme con esa dualidad y volver a ambos países de una manera productiva, a través de sus escritores, sus tradiciones y sus imaginarios.
7.1 WRS – ¿Cómo integra su identidad étnica, de género y su ideología política en su trabajo creativo-investigativo y en su formación en la Universidad de Princeton?
7.2 CF – Uno siempre escribe desde donde es, y también desde cómo es mirado. Cuando llegué a Estados Unidos a estudiar, rápidamente fui identificado como latinoamericano, y esa experiencia marcó mis novelas más recientes. Museo Animal y Austral trabajan la identidad como algo espectral y frágil: cómo se articula en relación con el camuflaje, con la memoria, con el archivo.
Vengo de dos países que durante mucho tiempo han sido invisibilizados, a pesar de su enorme aporte a la cultura latinoamericana. Narrar desde ahí, desde esa posición oblicua, me parece no solo una elección estética, sino también una necesidad política y ética.
8.1 WRS – ¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Cambridge? ¿Cómo integra esas experiencias a su quehacer actual en Inglaterra?
8.2 CF – Hay una frase de Italo Calvino que siempre me ha acompañado y que dice, más o menos, que el mejor lugar para un escritor es aquel donde resulta perfecto vivir como extranjero. En Inglaterra me siento precisamente así: como un extranjero pleno, una figura ligeramente fuera de lugar. Y esa posición me resulta profundamente productiva.
Me permite escribir con una libertad particular, desde un cierto desplazamiento, mientras sigo mirando de manera insistente hacia América Latina y hacia sus debates políticos y culturales. En Estados Unidos, en cambio, sentía que estaba demasiado fijado, demasiado inscrito dentro de un panorama literario específico. Escribir desde el otro lado del Atlántico me ha devuelto esa libertad: una escritura que nace del desajuste, pero que mantiene siempre a América Latina como horizonte.
9.1 WRS – ¿Qué diferencias observa, con el paso del tiempo, en la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a sus temas?
9.2 CF – Creo que la recepción ha sido, en términos generales, bastante similar, aunque con el tiempo mi trabajo ha empezado a leerse de maneras distintas y en contextos cada vez más diversos. La verdad es que nunca he tenido del todo claro cómo se me lee, pero sí percibo que, en los últimos años, mi obra ha comenzado a situarse en diálogo con una constelación de escritores que admiro profundamente, ya sea de mímisma generación o dentro de tradiciones puertorriqueñas y costarricenses. Ese tipo de filiaciones, cuando surgen desde la lectura y no desde la intención, me producen una alegría muy particular.
10.1 WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tiene pendientes o recientes?
10.2 CF – Actualmente estoy trabajando en una nueva novela, escrita desde el Caribe y desde Puerto Rico, algo que me entusiasma mucho. Puerto Rico ha aparecido de forma más o menos lateral en todas mis novelas: es el lugar hacia el que se dirige Coronel Lágrimas en su tramo final; el espacio que da paso a la sección más extensa de Museo Animal; y aparece, de manera oblicua, a través de una figura artística en Austral. Sin embargo, esta es la primera vez que una novela mía gira de manera explícita en torno a la historia puertorriqueña. Estoy inmerso en ese proceso y lo vivo con una mezcla de entusiasmo, cuidado y expectativa.
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