Cuba será el muro de resistencia donde se estrelle el nazifascismo del S.XXI
La Unidad en la lucha nos lleva a la Victoria


En la Historia, la que se escribe con mayúsculas, hay metáforas que iluminan el presente con una fuerza que ningún discurso diplomático puede igualar. Numancia y Leningrado son dos de ellas. Dos ciudades sitiadas, dos símbolos, dos finales diferentes, que hoy pueden resonar en el mapa político del siglo XXI.
La historia ofrece dos imágenes poderosas para pensar el presente. Por una parte tenemos, en la Antigüedad, a Numancia, que quedó grabada como el símbolo extremo de un pueblo cercado con la pretensión de que la resistencia se derrumbe no por la fuerza de las armas, sino por la imposibilidad de vivir. En el siglo XX, Leningrado encarnó lo contrario, una ciudad sometida a un cerco brutal que, lejos de rendirse, se convirtió en el punto donde se quebró la maquinaria de guerra que pretendía aplastarla.
Desde 1959, las administraciones de los Estados Unidos han impuesto un bloqueo económico, financiero y político cuyo objetivo era, según sus propios documentos, debilitar el apoyo del pueblo cubano a la Revolución. Donald Trump, consciente de la incapacidad de los Estados Unidos para conseguir ese objetivo de doblegar la voluntad del pueblo cubano en la defensa de su dignidad y su capacidad para decidir su futuro sin imposiciones externas, ha decidido pasar del duro bloqueo al cerco total de la isla para asfixiar a Cuba hasta forzar su rendición.
No se trata de una disputa ideológica abstracta, sino de una estrategia de exterminio: cortar suministros, bloquear ingresos, perseguir transacciones, castigar a terceros países que cooperaran con la isla, hasta convertir a Cuba en una Numancia moderna, aislada, empujada al límite, obligada a elegir entre la capitulación o un colapso total que impida la vida.
Pero la historia también nos enseña que los cercos no siempre cumplen el destino que sus sitiadores imaginan, y frente a quienes han querido hacer de Cuba la Numancia del siglo XXI, somos millones quienes desde dentro y fuera de la isla proclamamos que Cuba no está llamada a repetir la tragedia numantina, sino que, por el contrario, va a convertirse en la Leningrado del siglo XXI, una ciudad sitiada que no solo resistió, sino que transformó el cerco en un punto de inflexión, en el lugar donde se estrelló la maquinaria que pretendía aniquilarla.
Porque Leningrado no cayó, resistió con creatividad, dignidad y convencimiento en la posibilidad de victoria, y esa resistencia no solo cambió el curso de la guerra, cambió el curso de la Historia, transformando un acto heroico en un acto de trascendencia histórica.
Hoy, en un momento en el que frente al cerco que pretende hacer de Cuba una nueva Numancia, la solidaridad internacional se activa desde la acción de gobiernos amigos, redes de cooperación Sur-Sur, redes culturales, alianzas políticas, sindicales, de movimientos sociales que rechazan los castigos colectivos como herramienta de presión, demostrando que ningún cerco es absoluto cuando existe voluntad de romperlo, que ningún bloqueo es invencible cuando desde dentro se resiste y desde fuera otros pueblos deciden no mirar hacia otro lado.
Desde esta determinación, lo que Trump quiso convertir en una Numancia destinada a caer, se convierte en un Leningrado donde se frustre la ofensiva geopolítica nazifascista, autoritaria, coercitiva y profundamente inhumana que pretende condenar a muerte a quienes no se someten a los intereses del imperio.
Cuba aparece en este momento como víctima, pero también como frontera de resistencia, como territorio donde se demuestra que un pueblo puede resistir la presión criminal del nazifascismo internacional sin renunciar a su soberanía y a su dignidad.
El Convoy de la Solidaridad que arriba a la isla estos días está dejando claro que Cuba no enfrenta el cerco sola, demostrando que cuando un pueblo sitiado recibe apoyo, cuando la solidaridad rompe el aislamiento, cuando la dignidad se convierte en política de Estado y en elemento que une desde dentro y fuera de la isla a quienes defienden un mundo más justo y solidario, la historia se inclina hacia el lado de quienes tienen la razón histórica.
El siglo XXI está escribiendo sus propias referencias históricas, y Cuba se convierte en un lugar donde se demuestra que ningún imperio, por poderoso que sea, puede cercar la voluntad de un pueblo decidido a no rendirse, ni puede detener una solidaridad internacional dispuesta a compartir la lucha con esos pueblos heroicos que siguen haciendo historia en defensa de su propia soberanía.
Hoy más que nunca, la solidaridad es la ternura de los pueblos y la demostración de que la unidad en la lucha nos lleva a la victoria.
Jose Luis Centella Gomez
Presidente Partido Comunista de España
Vicepresidente Partido Izquierda Europea
ETIQUETAS:
Llega a Cuba cuarto cargamento del Gobierno de México con ayuda humanitaria
Más de 96 toneladas consistente en víveres varios, principalmente frijol y arroz.

·
27/03/2026
·
La Secretaría de Relaciones Exteriores confirmó hoy la llegada de un cuarto buque de ayuda humanitaria a Cuba que sufre un bloqueo de Estados Unidos económico, comercial y financiero desde hace 64 años, reforzado con uno adicional petrolero impuesto por el presidente Donald Trump.
En un comunicado oficial, la cancillería señala que, de acuerdo con la tradición solidaria con los pueblos de América Latina y, en cumplimiento a la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la Secretaría de Marina informa el arribo a la República de Cuba de un nuevo cargamento con ayuda humanitaria, a través de un buque de la Armada de México.
Informa que el Buque de Apoyo Logístico Huasteco, que zarpó del puerto de Veracruz, llegó a la República de Cuba la mañana de este viernes con más de 96 toneladas de ayuda humanitaria consistente en víveres varios, principalmente frijol y arroz.
Con este cuarto envío ya suman 3.125 toneladas de ayuda humanitaria destinada a la población civil del pueblo de Cuba enviadas por el gobierno federal de México, con participación de los locales de la capital y del estado de Puebla, así como de organizaciones sociales.
El pueblo de México siempre ha brindado ayuda a los pueblos hermanos que lo necesitan: en los últimos meses se ha enviado ayuda a distintos países que han requerido de nuestro apoyo, tal es el caso de los incendios en California, Estados Unidos, y en Chile, así como en las inundaciones en Texas, y las tragedias provocadas por desastres naturales en diversas naciones del continente.
ETIQUETAS:
Bloqueo contra Cuba Cuba México
Sheinbaum habla nuevamente en su conferencia de relaciones con Cuba
Reiteró su decisión de mantener la ayuda humanitaria y seguir revisando la oportunidad de reanudar sus contratos petroleros con la isla.

·
30/03/2026
·
Claudia Sheinbaum, presidenta de México | Foto: @Claudiashein
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habló nuevamente hoy de las relaciones fraternales entre México y Cuba y reiteró por enésima vez su decisión de mantener la ayuda humanitaria a la isla y seguir revisando la oportunidad de reanudar sus contratos petroleros con la isla que datan desde hace mucho tiempo y ahora interrumpidos por el bloqueo de Estados Unidos.
A una pregunta respondió que no necesariamente las negociaciones con Cuba tienen que ser consultadas con Estados Unidos porque México es un país soberano y tiene derecho a comerciar con quien decida, pero como hay medidas particulares de ese vecino que busca sancionar a terceros con aranceles y otros impuestos que puede afectar a México, tratamos de cuidar ese aspecto y buscamos otras vías como la ayuda humanitaria.
En lo que respecta a la reanudación de envíos de petróleo también analizamos vías alternativas y tomaremos decisiones en su momento, respondió a una declaración no oficial del presidente Donald Trump de que, por su parte (lo dijo en tono personal) no le interesa que Rusia u otros países les vendan petróleo a Cuba, pero no dijo que suspendía el cerco.
Sheinbaum recordó que existe una práctica muy usual de Pemex que negocia la venta de petróleo con privados. Es decir, que empresas privadas, nacionales o extranjeras, le compran crudo a la empresa estatal y ellos lo distribuyen según sus intereses y su mercado, y allí no está excluido ningún cliente.
Una cosa es un contrato entre gobiernos, y otro es entre una empresa estatal como Pemex y empresarios privados. Y en Cuba, dijo, hay muchísimas empresas privadas que requieren los combustibles y Pemex está buscando a clientes privados que les compren petróleo, y no se dedica solamente a los convenios de gobierno a gobierno.
Hay muchas solicitudes de privados a Pemex que compran y reexportan a cualquier lugar, es decir, empresas privadas que adquieren aquí petróleo crudo y refinado, y los llevan a otros lugares del mundo.
En ese sentido, expresó, Cuba anunció que abría su economía no solo a los cubanos, aunque residan en el exterior, sino a otros países del mundo, y todo eso lo estamos revisando en busca de alternativas. Mientras tanto mantenemos la ayuda humanitaria a Cuba, y expresándole nuestra firme decisión de exigir respeto a la autodeterminación de los pueblos.
Insistimos en que, si hay algún conflicto, algún problema, estos no se deben resulver por la vía de la violencia y de los bloqueos, sino mediante las organizaciones internacionales establecidas al respecto. Para ello existen los organismos multilaterales, no la intervención de un país en otro.
Dijo que va a seguir ayudando y criticó a algunos sectores y partidos de la ultraderecha mexicana que critican a su gobierno por expresar de esa forma el sentimiento solidario del pueblo mexicano a lo largo de su historia y la amistad ancestral que une a ambos pueblos, pero esa posición no es solamente eclusiva hacia Cuba, sino a todos los países que la requieran.
Recordó la grande y hermosa historia que une a mexicanos y cubanos desde épocas inmemoriales y cito el momento, incluso antes de la revolución, en el que el pueblo de Cuba apoyó la nacionalización petrolera de Lázaro Cárdenas de 1938 y este le respondió en una carta de agradecimiento, amistad y solidaridad. Más cercanamente, el expresidente Enrique Peña Nieto, siendo presidente por un partido opositor, le condonó la deuda a los cubanos, y estamos hablando de partidos diferentes.
ETIQUETAS:
Bloqueo contra Cuba Cuba México
COMPARTIR:
Trump: «Cuba es la siguiente» ¿el mundo permitirá otro abuso?
Es justo que la comunidad internacional, incluso la Organización de Naciones Unidas que Trump ha convertido en una institución desechable, detenga la mano criminal.

·
28/03/2026
·
El presidente de EE.UU., Donald Trump, el director de la CIA, John Ratcliffe y el secretario de Estado, Marco Rubio siguen la operación militar de secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero de 2026 | Fuente: The White House / wikimedia commons
Trump proclama impunemente lastimar a un valeroso pueblo al asegurar a voz en cuello: “Cuba es la siguiente”, y lo dijo de la forma más irónica y salvaje posible. Con la experiencia de lo ocurrido dos veces con Irán, una con Nigeria y otra con Venezuela, no se puede tomar a la ligera su sarcasmo.
«Hagan como si no hubiera dicho eso, por favor. Hagan como si no lo hubiera dicho. Por favor, por favor, por favor, medios, por favor, ignoren esa declaración. Muchas gracias. Cuba es la siguiente», reiteró de la manera más sarcástica.
Luego, la amenaza específica: «Construí este gran Ejército. Dije que nunca tendría que usarlo, pero a veces tienes que hacerlo. Y Cuba es la siguiente, por cierto, pero finjan que no dije eso, por favor», reafirmó.
El secretario de Estado Marco Rubio lo secundó: «Su economía (de Cuba) necesita cambiar y no puede cambiar a menos que cambie su sistema de gobierno tiene que cambiar. ¿Quién va a invertir miles de millones de dólares en un país comunista gobernado por comunistas incompetentes? Por lo tanto, su sistema de gobierno tiene que cambiar». No dijo que el único responsable de esa pobreza en Cuba, es Estados Unidos.
Rubio también advirtió que cualquier información sobre las negociaciones que no provenga directamente de él o del presidente, debe descartarse: «Cualquier reporte sobre Cuba que no provenga de mí o del presidente, es mentira, porque somos los únicos que estamos trabajando en esto», expresó con autosuficiencia.
Sobra tal advertencia porque el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha sido muy transparente en la explicación de que estamos en los prolegómenos de un diálogo que le falta bastante para entrar en materia, el cual La Habana no rehúsa.
Evidentemente hay un plan global de la Casa Blanca altamente peligroso, en el que el tiempo es un factor fundamental para Trump y su tropa, tanto o más relacionado con la política interior que la exterior. Sabe que su índice de popularidad está en los más bajos niveles desde la época de los George Bush, padre e hijo, y busca revertir esa tendencia.
Hay una oposición más fuerte en el congreso y quiere no lo afecte antes de noviembre, fecha para las elecciones intermedias que potencialmente pueden decidir si sigue o sale de la presidencia.
También hay inquietud en su tropa del MAGA que no digiere todavía la guerra en Irán, y un rechazo callado de una mayoritaria parte de la población al poder empresarial, en especial del sector petrolero y el militar industrial que se benefician del conflicto.
Trump busca afanosamente mostrarles fortaleza y no debilidad, y cree que una conquista de Irán y de Cuba —dos naciones en las antípodas e incluso de ideologías diferentes, que tienen en común el llevar décadas haciéndoles frente sin claudicar—, pueden ser usadas en su beneficio, al igual que hace con Venezuela y el secuestro de Maduro.
A ambos les ha extendido la misma receta de rendirse en la mesa de negociaciones, aceptar un cambio de gobierno, y renunciar a los principios básicos que los han mantenido en pie tantos años: independencia, soberanía, respeto a la dignidad nacional y su historia, no injerencia y toda relación que se establezca sobre la base de la igualdad.
También ambos han rechazado las condiciones de entrega de la nación y de sus recursos naturales, mediante una renecolonización que no cabe en los parámetros ni los paradigmas de una revolución que surgió de las raíces más profundas del pueblo, y no aceptan nada por la fuerza. Ninguno se niega a conversar, pero sobre las reglas que uno y otro han contrapuesto a las de sometimiento absoluto presentadas por la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
Con esa firme posición, Irán por su lado, y Cuba por el suyo, cada uno desde su independencia y su credo, están defendiendo también la soberanía y la autodeterminación en todos los continentes.
En América, para que se corrija y rectifique el delito cometido impunemente en Venezuela donde la capital y otras ciudades fueron bombardeadas para un secuestro atroz del presidente constitucional de ese país y declarar su petróleo y otros recursos naturales, propiedad de Estados Unidos.
En Europa, para que el viejo continente defienda sus valores ancestrales y deje de ser humillado, junto a sus líderes, por un supremacista ambicioso y enloquecido por el poder que puede hacer estallar el planeta. En Asia, para que no vuelvan a ocurrir tragedias como las de Japón, único país que conoce en carne propia las terribles consecuencias del arma nuclear, y no se repitan guerras de conquista como las de Vietnam y Corea.
En África, para que no se repitan odiosos esquemas de dominación racial como el Apartheid, y que sus pueblos no sean tratados como seres humanos de tercera o cuarta y se les siga robando sus recursos naturales mientras sus pueblos mueren de hambre y enfermedades curables.
En Asia occidental, para que no surja una filial del imperialismo estadounidense regentada por el sionismo israelí, y se siga masacrando al pueblo palestino y en nombre de una falsa religiosidad, no se continúe enfrentando a hebreos e islámicos, o cualquier creyente monoteísta que, en lugar de la paz y la convivencia humana que merece el ser supremo que veneran, se ultimen en guerras fratricidas que ocultan los bienes terrenales muy ajenos a lo celestial, el esperado premio de los genocidas de Washington y Tel Aviv.
Trump ha formulado una amenaza muy grave al sufrido pueblo cubano con la intención de atemorizarlo y soliviantarlo contra un gobierno que representa sus intereses y que los han defendido sin descenso durante 67 años de agresiones de todo tipo.
Es justo que la comunidad internacional, incluso la Organización de Naciones Unidas que Trump ha convertido en una institución desechable, detenga la mano criminal de un hombre que no representa ni el espíritu, ni la voluntad, ni el amor, del pueblo estadounidense.
ETIQUETAS:
Bloqueo contra Cuba Cuba Donald Trump Estados Unidos Marco Rubio
COMPARTIR:
- Compartir en Facebook
- Compartir en X
- Share on Bluesky
- Compartir en WhatsApp
- Compartir en Telegram
- Envía esta página por correo electrónico
Cuba: Una isla de dignidad, resistencia y ejemplo para la humanidad
La instrumentalización del sufrimiento humano como arma política constituye una violación flagrante del derecho internacional y un atentado directo contra la dignidad de las personas.

·
17/03/2026
·
Fuente: @PresidenciaCuba
Cuba es una isla pequeña, limitada en recursos naturales y estratégicos, pero extraordinaria en dignidad, soberanía y solidaridad. Desde el triunfo de su Revolución en enero de 1959, la isla ha representado un faro de esperanza para los pueblos que aspiran a decidir su propio destino sin sometimiento a poderes externos. A pesar de carecer de arsenales militares y de no suponer amenaza alguna para Estados Unidos ni para ningún otro país, Cuba ha sido objeto de una política sistemática de agresión por parte del imperio estadounidense durante más de seis décadas. La pregunta es inevitable: ¿por qué Estados Unidos mantiene un hostigamiento tan prolongado y profundo contra un país que no tiene nada que ver con sus intereses estratégicos tradicionales? La respuesta es política y moral: Cuba representa un ejemplo de soberanía, de dignidad, de defensa de la humanidad y de un proyecto social donde el bienestar de los seres humanos y del medio ambiente se subordinan al desarrollo integral, no a la acumulación de riqueza para unos pocos. Ese ejemplo es intolerable para un imperio que organiza su poder sobre la dominación económica y militar y que busca borrar cualquier modelo alternativo de justicia social.
Desde los primeros meses posteriores a la victoria de la Revolución, Estados Unidos aplicó políticas destinadas a derrocar al gobierno cubano. El memorándum de Lester D. Mallory en abril de 1960 fue explícito en su lógica: provocar hambre, descontento y frustración en la población para debilitar el apoyo al nuevo gobierno y forzar un cambio de régimen. Meses después, en febrero de 1962, comenzó el bloqueo económico, financiero y comercial que continúa hasta hoy, configurando uno de los asedios más prolongados y criminales de la historia. Décadas después, la orden ejecutiva firmada por Donald Trump que califica a Cuba como “amenaza inusual y extraordinaria” y prohíbe la importación de petróleo, forma parte de esta misma estrategia de asfixia y coerción, que incluso amenaza a terceros países que comercien o cooperen con la isla. Todo esto evidencia que la agresión no se limita a afectar la vida de los cubanos, sino que busca subordinar la soberanía de otras naciones a la política exterior de Washington, imponiendo un modelo de relaciones internacionales vertical, unilateral y coercitivo, que ignora la Carta de Naciones Unidas y margina a los organismos multilaterales.
El efecto de estas medidas sobre la población es devastador. Familias privadas de electricidad para cocinar, conservar alimentos o mantener condiciones mínimas de vida; hospitales obligados a tomar decisiones extremas que ponen en riesgo tratamientos vitales; escasez de medicamentos y alimentos que afectan principalmente a niños, ancianos y enfermos. La instrumentalización del sufrimiento humano como arma política constituye una violación flagrante del derecho internacional y un atentado directo contra la dignidad de las personas. La guerra económica y el bloqueo no son abstractos: se traducen en hambre, enfermedades prevenibles, interrupción de servicios esenciales y un desgaste constante de la vida cotidiana.
Pero Cuba no se ha limitado a resistir pasivamente. La isla ha convertido la solidaridad internacional en una de sus marcas históricas más fuertes. Desde el primer momento, la Revolución entendió que la verdadera fuerza de un país no reside en su poderío económico ni en su arsenal militar, sino en la capacidad de apoyar a otros pueblos y fortalecer la cooperación humana y social. Cuba ha enviado brigadas médicas a decenas de países en América Latina, África y Asia, combatiendo epidemias, fortaleciendo sistemas de salud y salvando vidas donde ninguna otra nación podía o quería llegar. Las Brigadas Médicas Henry Reeve han operado en contextos de emergencia como terremotos, huracanes y epidemias, demostrando que la cooperación internacional no es solo posible, sino indispensable para la dignidad de la humanidad.
Defender a Cuba hoy significa proteger la soberanía de todos los pueblos, garantizar su derecho a decidir su futuro, preservar la legalidad internacional y la convivencia pacífica
Cuba también ha puesto al servicio del mundo su experiencia educativa. Maestros y educadores cubanos han formado parte de programas de alfabetización y desarrollo educativo en lugares tan diversos como Nicaragua, Bolivia, Haití, Mozambique y Guinea-Bissau. En muchos de estos países, la presencia de maestros cubanos significó la posibilidad de enseñar a generaciones que antes estaban privadas del acceso a la educación. La cooperación cultural también ha sido una prioridad: la isla ha compartido su música, su arte, su literatura y su cine, mostrando que la cultura es un puente que fortalece la fraternidad entre los pueblos y que puede ser una herramienta de resistencia frente a la hegemonía cultural impuesta por los poderosos.
Cuba ha apoyado, además, procesos de emancipación y lucha por la independencia en otros continentes. En Angola y en Argelia, por ejemplo, Cuba envió no solo apoyo militar y logístico, sino también médicos y educadores que contribuyeron a consolidar la soberanía de estos países frente a la colonización y a las agresiones externas. Estas acciones muestran que la Revolución cubana no se limita a proteger sus fronteras, sino que coloca la humanidad en el centro de sus políticas, nacionales e internacionales, subordinando la economía al bienestar de las personas y al desarrollo sostenible, en contraste con el capitalismo global, que subordina al ser humano y al medio ambiente a la acumulación de capital.
El caso de Cuba es también una lección pedagógica sobre cómo el imperialismo neofascista ejerce su poder en el mundo contemporáneo. La combinación de legislación interna, narrativa de seguridad nacional, sanciones económicas y amenazas a terceros países revela un modelo de dominación que utiliza la coerción para disciplinar gobiernos soberanos. Sin embargo, la resistencia cubana demuestra que ningún pueblo puede ser doblegado simplemente mediante presión económica o coerción política. La isla nos enseña que la dignidad, la soberanía y la solidaridad internacional son fuerzas más poderosas que cualquier bloque económico o sanción unilateral.
Defender a Cuba hoy no es solo un acto de justicia hacia la isla, sino una obligación moral y política de toda la humanidad. Significa proteger la soberanía de todos los pueblos, garantizar su derecho a decidir su futuro, preservar la legalidad internacional y la convivencia pacífica. Significa también reconocer que Cuba ha dado mucho a la humanidad y que ahora nos corresponde devolver esa solidaridad, apoyando a la isla frente a ataques injustos, bloqueos prolongados y agresiones unilaterales. Defender a Cuba es defender la vida, la salud, la educación, la cultura, la cooperación y el respeto al medio ambiente; es afirmar que otro mundo es posible, un mundo basado en justicia, equidad y solidaridad entre los pueblos.
Cuba, en palabras de Eduardo Galeano, es “la voz de la dignidad en un mundo donde el servilismo es alta virtud”. Defenderla significa defender la humanidad y la posibilidad de un futuro libre de humillaciones y opresión. Por eso, hoy más que nunca, el mensaje es claro: Cuba no está sola, ¡Dejad vivir a Cuba!
ETIQUETAS:
América Latina Bloqueo contra Cuba Cuba Mundo Obrero 395 marzo 2026 Solidaridad Internacional
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

































