Un año de la ofensiva arancelaria de Trump: China amplía su brecha con EEUU mientras la economía global se debilita ante la guerra de Irán
Hace un año Trump lanzó su cruzada comercial, un error estratégico que alejó más a China, sacudió a los propios EEUU y agravó el ulterior impacto de la guerra de Irán


05/04/2026 20:10-Actualizado a05/04/2026 20:10
Un año atrás, el presidente estadounidense, Donald Trump, hizo temblar al comercio global y dejó claro que no había llegado al poder en enero de 2025 para arreglar las cosas, sino para enmarañarlas hasta extremos inimaginables desde el punto de vista de la economía y la seguridad internacionales. El 2 de abril, Trump proclamó el “Día de la Liberación” y declaró una guerra arancelaria a todo el planeta.
En esa jornada, EEUU estableció un arancel base mínimo del 10% sobre todas las importaciones, con gravámenes, que se hicieron recíprocos hasta el 20% para la Unión Europea y el 34% para China en esos primeros momentos, aunque en diversos momentos de las negociaciones se elevaron hasta más del cien por cien, en ese pulso lanzado por un Trump totalmente enrabietado con Pekín y algún que otro socio comercial respondón. Finalmente, los aranceles a China “bajaron” hasta el 23%, tras una contienda tarifaria que sacudió las urdimbres de la economía de los dos países.
La tormenta que se desató en esas primeras jornadas tras declararse semejante confrontación arancelaria, con los aranceles alcanzando los niveles más altos en un siglo, llevó a las caídas más importantes en las bolsas desde la pandemia de covid. A Trump no le importaba. El líder republicano pretendía con su ofensiva comercial obtener pingües beneficios de las tasas, reactivar la industria manufacturera en EEUU, multiplicar los ingresos gubernamentales, atraer inversiones extranjeras y abrir nuevos mercados a los bienes estadounidenses.
La guerra que sí perdió Trump
Pero aunque un año después de esa debacle inicial las tarifas efectivas promedio son de cerca del 10%, frente al 2,5% que había antes del Día de la Liberación, los efectos de esta estrategia global no han sido los deseados por Trump y la élite oligárquica que lo rodea en el poder. La herida ha sido muy profunda, especialmente en lo que se refiere a la incertidumbre generada en los mercados, con todas las miradas de desconfianza aún clavadas en EEUU, donde quienes han pagado el pato han sido los propios consumidores estadounidenses.

La escalada arancelaria de Trump fue debilitada poco a poco por los acuerdos comerciales que fueron negociándose contrarreloj, las exenciones y, sobre todo, por la Justicia estadounidenses, tras la decisión del Tribunal Supremo de EEUU de tumbar el pasado mes de febrero los aranceles recíprocos. Era una derrota que no esperaba la Casa Blanca; en seguida pasó al plan B para maquillar el desastre.
La guerra lanzada contra Irán por EEUU e Israel el pasado 28 de febrero recuperó así, con más intensidad si cabe, esa inquietud en los mercados. Lo que hizo la nueva contienda fue agravar los efectos del chantaje arancelario. Incluso en los propios EEUU, no tanto en el ámbito empresarial, sino a nivel de la población, acosada por la inflación creciente, la depreciación del dólar y el golpe a las industrias manufactureras, que en un año perdieron en ese país cerca de 90.000 empleos.
Europa respondió diversificando sus exportaciones
En el caso de Europa el efecto económico de la guerra de Irán está siendo devastador y podría minimizar el éxito de las acciones de los Veintisiete para contener la presión arancelaria de Trump, que ya significó una caída del 28% en las exportaciones europeas a EEUU desde que comenzó la cruzada comercial del inquilino de la Casa Blanca.
El 2 de abril de 2025, la norma que le imponía Washington a la UE era de un gravamen del 20%, el doble de ese 10% que le iba a aplicar a la mayor parte de los países. Si en el primer trimestre de 2025 el superávit comercial europeo con EEUU era de más de 80.000 millones de euros, al final del año había caído hasta los 31.000 millones de euros.
La diversificación comercial, poniendo en marcha, por ejemplo, el acuerdo con Mercosur tras décadas de negociaciones, impidió la catástrofe. Sin embargo, ante los daños que está deparando la guerra de Irán y los rumores de una segunda ofensiva arancelaria en ciernes para sufragar el dispendio militar de EEUU, finalmente el pasado 26 de marzo la Eurocámara procedió a blindar el fondo comercial europeo con una serie de cláusulas sobre el marco comercial establecido con Washington.
Si bien la decisión del Parlamento Europeo no toca el enésimo acuerdo alcanzado con EEUU en julio pasado, que establece una tasa máxima del 15% a la mayor parte de las importaciones desde Europa a la par que se eliminan los gravámenes a los bienes industriales estadounidenses, esas cláusulas permitirían a la UE suspender el pacto con Washington si la Casa Blanca aplicara nuevos aranceles o amenazara, como hizo con Groenlandia, la integridad territorial europea.

A consecuencia de la guerra de aranceles, la incertidumbre comercial en Europa se disparó y redujo el crecimiento económico de la zona del euro en 2025 en 0,3 puntos porcentuales respecto a 2024. El crecimiento del Producto Interior Bruto en Europa no fue finalmente tan malo como se apuntaba para 2025 (un 0,9%) y quedó en el 1,5%. Eso sí, la incertidumbre generada ha llevado a muchas empresas europeas a posponer sus inversiones exteriores. Especialmente en Estados Unidos, principal víctima del bumerán de Trump.
China devuelve el golpe
A pesar de que buena parte de la presión comercial de Trump se centró en la India y Extremo Oriente, tanto en China, como en los países aliados de EEUU, como Japón o Corea del Sur, esta región ha podido superar la ofensiva arancelaria, remontarla e incluso posicionarse con dignidad ante EEUU.
La impresión es que, si bien la escalada arancelaria de Trump no logró supeditar económicamente a estos países a EEUU, la posterior guerra contra Irán, con la inestabilidad energética desencadenada por el corte del flujo normal de hidrocarburos del Golfo Pérsico, ha sido vista como un postrer intento de Washington de rematar la faena iniciada con la ofensiva comercial, esencialmente para debilitar a China (principal comprador mundial del crudo iraní) y con víctimas colaterales en Japón, Corea del Sur, India y Australia.
Una de las razones principales que frenaron los efectos negativos de la coerción arancelaria de Trump en Asia fue la decisión del Tribunal Supremo de EEUU sobre la ilegalidad de los gravámenes recíprocos, que ha desinflado la fuerza de esa presión y ha devuelto a la casilla de salida las negociaciones y pactos acordados con buena parte de los países asiáticos.
El fallo del Supremo estadounidense ha reforzado por ejemplo la posición de China, país que se enfrentó desde un principio al chantaje comercial de Washington y que había logrado hacer valer con dureza sus propias condiciones a EEUU en hasta seis rondas de negociaciones a lo largo de 2025 y principios de 2026.
En la batalla comercial sino-estadounidense, Trump llegó a amenazar a China con tasas de hasta el 130%. El duelo fue muy encarnizado y llevó a que el valor de las importaciones estadounidenses procedentes de China cayera cerca de un 30% en 2025. Las ventas de Estados Unidos a China cayeron también un 25%.
Se amplía la brecha entre EEUU y China
Si en la última década, desde el primer mandato de Trump (2017-2021) las exportaciones chinas a EEUU habían empezado a manifestar un evidente declive, éste se aceleró de forma precipitada con la guerra de tarifas. En contraposición y para disgusto de EEUU, las exportaciones chinas a Canadá aumentaron, fruto también de los desplantes de Trump al país vecino, económicas y en materia de seguridad.
Así, Canadá acaba de acordar la reducción del gravamen a los vehículos eléctricos chinos del 100% hasta un 6,1%. Esta decisión ha sido una bofetada muy sonora para la industria automovilística de EEUU, que dominaba el mercado de Canadá.
En esa batalla económica, China sacó a relucir sus defensas más fuertes, por ejemplo, la restricción de las exportaciones de tierras raras a EEUU, sector en la que el gigante asiático ocupa la primacía mundial. Fue entonces cuando Trump fue consciente de que había potencias internacionales a las que no podía presionar como había hecho con sus propios aliados europeos y asiáticos.
Aunque Trump afirmó ufano en el Día de la Liberación que buena parte del planeta cedería a esta ofensiva para acceder al “mayor mercado del mundo” (se refería a EEUU), la realidad es que ha sido China quien se ha beneficiado de la diversificación y ha encontrado muchos más compradores para sus exportaciones en principio dirigidas a Estados Unidos. Solo hay que ver las cifras: China cerró 2025 con un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares.
La cita que tuvieron en Corea del Sur Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en octubre permitió cierto apaciguamiento entre Pekín y Washington. Se espera que el viaje que el presidente estadounidense haga en mayo a Pekín permita acercar las posturas, hoy día muy distanciadas a raíz del conflicto arancelario y la guerra de Irán. Este país es un socio comercial muy importante de China y el Gobierno chino ha manifestado su intención de mediar entre Teherán y Washington para alcanzar una tregua, con un plan de paz conjunto con Pakistán al que la Casa Blanca ha hecho caso omiso.

China actúa con mucha cautela en su política exterior, pero no separa acciones agresivas aparentemente inconexas como la guerra de los aranceles y la contienda de Irán. Para Pekín son dos manifestaciones del hegemonismo estadounidense que mañana puede fijarse en la región del Asia Pacífico para su expansión.
La guerra arancelaria y la presión de Washington a sus aliados se han reflejado en el ataque a Irán y la negativa de europeos y asiáticos a sumarse a EEUU e Israel en la destrucción del régimen islámico. Parecería absurdo que esos “amigos” a los que la Casa Blanca denigra y exprime arancelariamente quisieran apoyar los delirios supremacistas de EEUU en Oriente Medio.
El bumerán de Trump ya ha golpeado de vuelta
La contienda de Irán está sometiendo a Trump a una durísima prueba que comenzó con la guerra comercial. Y esas dificultades se están reflejando en los propios EEUU. En este país los precios se dispararon con el caos comercial y la reducción de ciertas importaciones. La guerra de Irán simplemente llueve sobre mojado.
No solo se contrajo en EEUU el sector manufacturero, sino que la inversión extranjera cayó también en picado. Nadie se fía de un país extorsionador que en cualquier momento puede arremeter contra las fábricas levantadas en su suelo o perseguir como ilegales a los trabajadores de las factorías que se instalan en EEUU.
En realidad, son los propios estadounidenses –empresas y consumidores particulares- quienes asumen entre un 70 y un 90% del aumento de las tasas a las importaciones. Es como si los aranceles de Trump hubieran cobrado mil dólares adicionales a cada hogar de EEUU en 2025.
Y por si fuera poco, el golpe de gracia del Tribunal Supremo a la política arancelaria de Trump incluye el reembolso de más de la mitad de los 260.000 millones de dólares recaudados por la Casa Blanca a través de las nuevas tasas. Una devolución que supondrá una nueva lastra para los estadounidenses, justo cuando la deuda pública de la primera economía del mundo se acerca a los 40 billones de dólares.
Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.
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Irán incide en que el estrecho de Ormuz «nunca volverá a ser como era, especialmente para EEUU e Israel»
Donald Trump parece haber aplazado al martes por la noche el ultimátum para que la República Islámica reabra el estrecho o destruirá «todas las centrales eléctricas» del país.

06/04/2026 09:00-Actualizado a06/04/2026 09:14
El Comando de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria (IRGC, en inglés) anunció este domingo en una declaración en X que el estrecho de Ormuz «nunca volverá a ser lo que era, especialmente para Estados Unidos e Israel».
El IRGC señaló que la Fuerza Naval «está ultimando los preparativos operativos del plan anunciado por las autoridades iraníes para el nuevo orden en el Golfo Pérsico».
La declaración se conoció tras la reciente amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien parece haber aplazado al martes por la noche el ultimátum a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz o, de lo contrario, destruirá «todas las centrales eléctricas» de ese país, según dijo este domingo en una entrevista con The Wall Street Journal.
«Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie», afirmó Trump en una entrevista con The Wall Street Journal.
Estas declaraciones insinúan la posibilidad de que el presidente haya extendido 24 horas el ultimátum que dio hace unos días a Irán para reabrir el estrecho antes de convertir al país «en un infierno».
Hace unos días, Trump extendió el plazo hasta el lunes 6 de abril a las 20.00 horas de Washington (00.00 GMT del 7 de abril). Además, Trump publicó un mensaje sin contexto que podría referirse al nuevo plazo dado a Irán.
«¡Martes, a las 20.00 h, hora del Este (00.00 GMT del miércoles)!», escribió en su red social, Truth Social. Si este es el nuevo plazo, se cumpliría a las 03.30 del miércoles, hora de Teherán. Sin embargo, ni Trump ni la Casa Blanca han aclarado a qué se refiere ese mensaje publicado en Truth Social.
«Si no cumplen, si quieren mantenerlo cerrado (el estrecho), van a perder todas las centrales eléctricas y todas las demás instalaciones que tienen en todo el país», añadió Trump en la entrevista.
El mandatario prefirió no entrar en detalles de cuándo terminará la guerra de EEUU e Israel contra Irán iniciada el 28 de febrero, aunque en otra llamada con la cadena ABC señaló que podría acabar «en cuestión de días, no de semanas».
En respuesta, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, aseguró que «en caso de que se ataque la infraestructura de Irán, reaccionaríamos de la misma manera».
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La agencia de noticias Fars, vinculada al IRGC, reportó este domingo que «15 navíos cruzaron el estrecho de Ormuz con permiso de Irán en las pasadas 24 horas». Según el reporte el tráfico marítimo por esta vía estratégica «es un 90% inferior al registrado antes del inicio de la guerra».
Días antes, una comisión parlamentaria iraní aprobó un borrador de proyecto de ley para imponer tasas de tránsito a los buques que atraviesen esta importante vía navegable.
Según medios iraníes, la propuesta incluye tasas de paso que deberán pagarse en la moneda nacional de Irán, la prohibición de tránsito para Estados Unidos e Israel, y restricciones para los países que participen en sanciones unilaterales contra Irán.
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‘No a la guerra’ en la declaración del IRPF: una campaña promueve la objeción fiscal al gasto militar
- La objeción fiscal al gasto militar es la «no disposición a colaborar con el Estado en los gastos de preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, desobedeciendo activamente en el momento de realizar la declaración de la renta», explica la plataforma Insumissia.
- Más de 500 personas se sumaron en 2025 a la iniciativa, «desviando un total de 45.029 euros a la financiación de, como mínimo, 130 proyectos que ayudan a construir una sociedad más justa y en paz».

05/04/2026 20:10-Actualizado a06/04/2026 08:26
El No a la guerra tiene una vía para hacerse sentir en la declaración de la renta. En medio de un panorama global marcado por el ambiente belicista, colectivos sociales de distintos puntos del Estado impulsan una nueva edición de la campaña a favor de la objeción al gasto militar. Este año, la iniciativa busca convertirse en otro símbolo del rechazo hacia los que promueven y ejecutan ataques contra civiles.
La objeción fiscal al gasto militar es la «no disposición a colaborar con el Estado en los gastos de preparación de guerras y mantenimiento de la estructura militar, desobedeciendo activamente en el momento de realizar la declaración de la renta (IRPF)», explica la plataforma Insumissia, una coalición de grupos antimilitaristas que impulsa esta campaña.
A nivel técnico, consiste en «aprovechar la declaración del IRPF para desviar una parte de la totalidad» de los impuestos a «un proyecto que trabaje en la defensa de un progreso social solidario».
El Movimiento de Objeción de Conciencia de Euskadi (KEM-MOC) es uno de los grupos que forma parte de Insumissia y que cada año trabaja a favor de esta campaña. En un mensaje distribuido hace pocos días, este colectivo insta a sumarse a esta iniciativa.
«Con el inicio de la campaña de la declaración de la renta comienza también la campaña de objeción fiscal: una forma sencilla y concreta de desobediencia civil para no destinar tus impuestos a la guerra y plantar cara al aumento del gasto militar y la militarización creciente», destaca KEM-MOC.
Alternativa Antimilitarista-MOC cuenta con un manual en el que indica, paso a paso, cómo realizar este acto de objeción. En primer lugar, la persona interesada debe realizar un ingreso bancario a la entidad hacia la que desee «desviar el dinero del gasto militar por la cantidad que has decidido objetar». Los organizadores recomiendan hacer estas donaciones a colectivos sociales, pacifistas y antimilitaristas. En el asunto de la transferencia debe aparecer «Objeción Fiscal al Gasto Militar».
Al realizar la declaración de la renta, en el apartado de «Retenciones y demás pagos a cuenta» debe emplearse alguno de los subapartados que no se utilicen y en ese lugar añadir la cantidad de dinero que se desea objetar. Los impulsores proponen normalmente que sea un euro.
«Si no tenías que hacer declaración o no deseabas hacerla, solo tienes que entrar a la web de la Agencia Tributaria, solicitar tu borrador (muy fácil de hacer) y anotar la cantidad que deseas desviar en la casilla 606. El programa informático recalcula toda la declaración de forma automática. Incluso si tus ingresos han sido de cero euros», explican.
Una vez cumplimentada la declaración de la renta, el resultado «tiene que verse disminuido —si es a pagar— en una cantidad igual a la cantidad objetada o que la cantidad a devolver —si es a devolver— tiene que verse aumentada también en dicha cantidad».
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A continuación, el objetor debe enviar una carta al Ministerio de Hacienda «anunciando que ha hecho objeción fiscal al gasto militar y explicando sus motivos». La nota estará acompañada por el comprobante del «ingreso a la organización que se eligió como destino alternativo».
«Con el pago de los impuestos contribuyo a financiar los gastos del Estado. Por razones de conciencia y tras un análisis del sentido del gasto militar en la sociedad, no puedo, no deseo colaborar con ese gasto, con la preparación de las guerras. Por ello, hago declaración expresa de mi condición de persona objetora de conciencia al gasto militar», dice la carta modelo.
Por último, los organizadores piden a los objetores que informen sobre su acción para que pueda ser incluida en esta campaña colectiva y verse reflejada en un informe anual que elabora esta red de grupos antimilitaristas.
«No queremos ser cómplices»
En Euskadi, KEM-MOC tiene previsto abrir oficinas en Gasteiz, Donostia y Bilbao durante los meses de abril y mayo para brindar asesoramiento a quienes deseen sumarse a esta iniciativa.
«La objeción fiscal no es solo un acto individual, sino una acción colectiva que fortalece a los movimientos sociales de Euskal Herria. Al hacer objeción fiscal enviamos un mensaje claro a los gobiernos y a la industria armamentística: ¡no queremos ser cómplices de la guerra!», señala este colectivo en un comunicado.
Critica además que España destinó 36.000 millones de euros a gasto militar en 2025, «una cifra que podría ascender a 60.000 millones con partidas encubiertas», a los que se suman «otros 95.000 millones de inversión para la nueva carrera armamentística».
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«Este gasto, que duplica la inversión en el Ingreso Mínimo Vital, provoca recortes en sanidad, educación y servicios sociales, aumentando la desigualdad social. Este despilfarro en armamento alimenta la espiral de violencia global y demuestra el alineamiento del Gobierno con los intereses de la industria militar», afirma la organización antimilitarista.
En los casos específicos de los Gobiernos de Euskadi y Navarra, KEM-MOC destaca que ambas instituciones «a través de sus aportaciones a los presupuestos estatales y la presencia de industrias de defensa en sus territorios contribuyen a la financiación del gasto militar».
«Es por ello que la objeción fiscal adquiere una relevancia particular en nuestro territorio, convirtiéndose en una herramienta para que expresemos nuestro rechazo a la preparación de la guerra», resaltó.
Euskadi, a la cabeza de la objeción
Según consta en el último informe elaborado por los promotores de la campaña, en 2025 se registraron al menos 501 casos de personas que se proclamaron objetores fiscales al gasto militar, «desviando un total de 45.029 euros a la financiación de, como mínimo, 130 proyectos que ayudan a construir una sociedad más justa, solidaria y en paz».
Según señala el documento, se trata de las cifras más altas registradas en estas campañas –tanto a nivel de número de objetores como de dinero objetado– desde 2019.
El informe subraya que el valor medio de las objeciones realizadas en 2025 fue de 90 euros, «oscilando entre un euro en el caso de la objeción fiscal por un valor más bajo y los 1.130 euros de la de valor más elevado».
Por territorios, el mayor número de participantes en 2025 se registró en Euskadi, donde 286 personas objetaron 33.784 euros (lo que supone el 75% de la cantidad total objetada a nivel estatal). En segundo lugar está Catalunya, con 93 personas y 3.715 euros como cantidad total objetada.
El listado ofrece también datos sobre número de objetores de conciencia ante el gasto militar en 2025 en Navarra (22), Madrid (18), Andalucía (15), País Valencià (13), Castilla y León (12), Canarias (11), Asturias (9), Galicia (9), Castilla La Mancha (5), Aragón (4) y Cantabria (4).
Periodista con el foco puesto en la ultraderecha y el comercio de armas. Autor de varios documentales sobre derechos humanos. Escribió «En el nombre de sus sueños» (Ediciones Fabro, Buenos Aires). Ejerció como corresponsal en España del semanario Brecha de Uruguay. Combina su pasión por el periodismo con los estudios sobre judaísmo y antropología.
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Israel confirma que demolerá las viviendas en el sur de Líbano por ser «puestos avanzados» de Hezbolá
El ministro de Defensa ha comunicado que seguirán los modelos de Rafah y Khan Yunis en Gaza para eliminar la amenaza.

Jerusalén-03/04/2026 13:51-Actualizado a03/04/2026 15:37
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, anunció este viernes que el Ejército comenzará la demolición de viviendas en aldeas del sur de Líbano, consideradas por Jerusalén como «puestos avanzados» del grupo chií Hezbolá.
«Las casas en las aldeas cercanas a la frontera en el Líbano, que en la práctica sirven como puestos avanzados de Hezbolá, serán demolidas siguiendo los modelos de Rafah y Khan Yunis en Gaza, para eliminar la amenaza que representan para las comunidades israelíes», dijo Katz en un mensaje publicado en sus canales.
El ministro afirmó que el Ejército israelí mantendrá «el control de seguridad» sobre la zona situada al sur del río Litani (que representa aproximadamente un 8% del territorio del país vecino), y que no permitirá el regreso de los más de 600.000 residentes evacuados «hasta que se garantice la seguridad de los ciudadanos del norte de Israel».
Además, Katz afirmó que Israel continuará actuando «con contundencia» contra cualquier lanzamiento de cohetes desde el Líbano y que los operativos de Hezbolá que representen una amenaza «pagarán un alto precio». El pasado martes, el ministro ya declaró que las viviendas situadas en pueblos cercanos a la frontera serían susceptibles de demolición.
El grupo libanés, uno de los principales aliados regionales de Irán, se enfrenta a Israel desde el pasado 2 de marzo en apoyo a Teherán, en su segunda guerra en apenas año y medio.
Israel, por su parte, mantiene una intensa campaña de bombardeos principalmente contra el sur y el este de Líbano, así como las afueras de Beirut, mientras desarrolla una invasión terrestre en la región más meridional de su territorio.
El Ministerio de Salud libanés ha elevado a más de 1.200 los muertos en el país por bombardeos israelíes, entre ellos 124 niños, desde el 2 de marzo.
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China refuerza su mediación en la guerra de Irán mientras aprovecha el creciente desgaste de Trump
A Pekín le viene bien la merma que puede suponer la guerra de Irán para los recursos armamentísticos de EEUU y la caída en picado de la imagen de Washington como socio comercial y como aliado confiable, tanto en Europa como en Extremo Oriente.

Madrid-02/04/2026 21:00
Aunque Estados Unidos no prestó apenas atención al plan conjunto presentado por China y Pakistán esta semana para detener la guerra de Irán, el Gobierno de Pekín no se amilana e insiste en su capacidad para mediar entre los contendientes. China es un socio económico clave de Irán, tiene buenas relaciones con los países del Golfo Pérsico y, de cara a la próxima visita del presidente Donald Trump a Pekín en mayo, desea concentrar el peso de las negociaciones con Washington en el ámbito comercial. Sin embargo, como todos en esta crisis, el gigante asiático juega con las cartas marcadas y, en estos momentos, no le viene nada mal el acelerado desgaste de EEUU y de su presidente derivado de este conflicto de Oriente Medio.
Un desgaste que, sin embargo, puede volverse en contra de la estrategia china si la guerra se extiende mucho y desata el caos mundial, tanto en el ámbito de la seguridad como en el económico, de ahí la atención que presta Pekín a esta crisis y su propuesta de mediación. A China le viene bien la merma que puede suponer la guerra de Irán para los recursos armamentísticos de EEUU y la caída en picado de la imagen de Washington como socio comercial y como aliado confiable, tanto en Europa como en Extremo Oriente, con Corea del Sur y Japón. Pero hay un límite y de nada le sirve a China esa mengua del hegemonismo estadounidense si solo deja tras de sí una tierra baldía.
Si bien los buques petroleros chinos tienen permiso iraní para cruzar el estrecho de Ormuz, pues China es el principal cliente del crudo de Irán, y el levantamiento de sanciones por EEUU al comercio ruso de petróleo favorece el aprovisionamiento chino, los daños que la economía global está sufriendo por la reducción del tráfico de hidrocarburos, incluido el renovado comercio de Pekín con sus socios árabes tras la guerra arancelaria lanzada el año pasado por Trump, no son buenos para la estabilidad que requiere la economía china.
Responda o no a una calculada estrategia, que no lo parece, los bandazos de Trump en esta guerra, ya desde su comienzo, la supeditación de EEUU a su camarada de armas -Israel- y las reiteradas humillaciones a sus aliados europeos -con amenazas como la de abandonar la OTAN o su ira con estos países por no respaldar la guerra contra Irán- están golpeando los precios de los combustibles y han vuelto locos a los mercados financieros. Un año después de que Trump declarara su cruzada arancelaria contra medio mundo, la guerra de Irán es el segundo torpedo lanzado por el inconsistente presidente de EEUU contra la paz y la estabilidad mundiales.
Pekín e Islamabad, intermediarios en la guerra
Por eso, Pekín ha apostado por intermediar ante Irán de mano de Pakistán, un país que mantiene buenas relaciones con Teherán y con Washington, y así hacer notar al mundo que no todas las superpotencias son iguales ni todas buscan sabotear a sus socios o imponer su dominio por la fuerza. Además, la guerra desatada en febrero entre Afganistán y Pakistán daña los intereses chinos en Kabul y los contratos firmados con el régimen talibán. Así, con esta mediación en Irán, el Gobierno chino mata dos pájaros de un tiro: trata de retomar la normalidad en el estrecho de Ormuz y gestiona con Islamabad el conflicto con Kabul.
Este jueves 2 de abril, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, reafirmó esa voluntad de mediación para restablecer la paz y la estabilidad en el estrecho de Ormuz y el resto de Oriente Medio. Según Mao, la prioridad es «detener las operaciones militares lo antes posible», pues solo con esa tregua se podrá garantizar la navegación segura por el estrecho de Ormuz (por donde circula el 20% del petróleo del planeta) y así recuperar el pulso de la economía internacional. La portavoz de Exteriores recordó que la iniciativa de cinco puntos de China y Pakistán busca el consenso internacional y «está abierta a todo el mundo». El martes 31 de marzo, el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, visitó Pekín para remachar el contenido del plan con su homólogo chino, Wang Yi.
Entre otras cuestiones, la iniciativa sino-pakistaní pide el alto el fuego y el fin de los ataques mutuos a las infraestructuras energéticas, la apertura de negociaciones inmediatas que garanticen la seguridad y soberanía de los Estados del Golfo Pérsico, incluido Irán, el fin de los bloqueos en el estrecho de Ormuz, con la garantía de la libre navegación, y un armisticio basado en la Carta de Naciones Unidas y la legislación internacional.
Una mediación complicada por las reiteradas amenazas de Trump
Pekín explicó este jueves que los medios militares no pueden solucionar esta crisis, en referencia a las nuevas amenazas lanzadas por Trump la víspera y en las que prometió arrasar Irán si este país no se rendía. En ese discurso, en el que se esperaba que el líder republicano ofreciera alguna esperanza hacia la paz, al contrario, Trump arremetió contra los iraníes y los amenazó con la más «extrema dureza» y con «devolverlos a la Edad de Piedra». Teherán respondió y prometió «ataques devastadores» contra EEUU e Israel si estos concretaban sus nuevas amenazas.
Trump mostró su confianza en terminar la guerra en «dos o tres semanas», pues no hay «razones» ya para que EEUU continúe su ofensiva, dada la destrucción causada. Además, según Trump, no es tarea de Washington liberar el estrecho de Ormuz, sino de los países interesados en el petróleo y gas que circulan por esa vía marítima. El presidente estadounidense ha acusado a la OTAN y a sus aliados europeos de no apoyar a la Casa Blanca en esta guerra, con medios militares o permitiendo el uso libre de sus bases para atacar Irán, y ahora pretende cargarles el muerto de custodiar Ormuz.
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Por el estrecho de Ormuz pasa cerca del 45% de las importaciones de gas y crudo chinas, pero Pekín ha sabido diversificar ese suministro con otros abastecedores, como Rusia, y también, merced a su buena relación con Teherán, asegurar el trasiego por ese canal marítimo de buena parte de los transportes chinos.
En todo caso, la intención de Pekín no es solo minimizar los daños producidos por la errática estrategia de Trump y las ambiciones hegemonistas israelíes, sino aprovechar los errores de Washington y obtener sus propios beneficios.
China, ganadora en la guerra de Irán
Esa falta de estrategia estadounidense es la que, según la visión china, llevará más tarde o más temprano al fracaso de esta ofensiva, mientras Pekín aprovecha la oportunidad para reforzar sus relaciones con los países emergentes dañados por el militarismo de Trump, afianzar el yuan frente al dólar, impulsar las tecnologías «limpias» o «verdes» en medio del pánico surgido por el bloqueo del petróleo, ayudar a reconstruir Irán una vez se detenga la contienda y otras medidas que apuntan a China como uno de los posibles ganadores en esta contienda.
China apuesta por el restablecimiento del orden anterior al 28 de febrero en la región, pero desconfía de la sensatez de Trump y sus acólitos para dar tal paso. Esto no va a impedir que la estrategia china busque salidas inmediatas a esta crisis, para, a largo plazo, reforzar su posición como alternativa a EEUU, al menos en la economía mundial.
Pekín puede desear ese debilitamiento de EEUU a raíz de esta crisis, pero no busca una hecatombe en Oriente Medio que golpee el crecimiento mundial y sus propios intereses. Sin ir más lejos, como resultado de la guerra comercial desatada el año pasado entre China y EEUU por la ofensiva arancelaria de Trump, muchas empresas chinas abandonaron sus ventas en el mercado estadounidense y se dirigieron a otras regiones, entre ellas Oriente Medio.
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Las exportaciones chinas a esta zona crecieron el doble de rápido que las ventas al resto del mundo a raíz de esa reformulación. Oriente Medio se convirtió en el mercado de mayor crecimiento para los automóviles eléctricos chinos, por ejemplo, y las mayores inversiones en desalinización en esta región provinieron también de China. La guerra entre los nuevos socios -los países árabes del Golfo- y los viejos –Irán- a causa de las acciones de EEUU sí le importa, y mucho, a Pekín.
China no basa su proyección internacional en las bases militares, como las que posee EEUU por todo el Golfo Pérsico. Su actividad en la región se basa en la confianza comercial. Y también política. Ahí está el acuerdo logrado en 2023 entre Irán y Arabia Saudí que llevó a la restauración de sus relaciones diplomáticas y que fue logrado por intermediación de Pekín. Un acuerdo que desde un principio Israel trató de socavar y finalmente lo logró.
La cumbre de mayo
El próximo 14 de mayo se espera a Trump en Pekín, y dependerá de que se resuelva antes esta contienda para que Xi Jinping reciba a su huésped como un par o desde la superioridad comercial estratégica. Esta cumbre, en la que se pondrá sobre la mesa el asunto de los aranceles y la posibilidad de intercambios de inversiones, tendría que haber tenido lugar el 31 de marzo y, por causa de la guerra, la retrasó la Casa Blanca, consciente de la debilidad con la que acudía Trump al encuentro. Habrá que ver qué sucede en las próximas semanas y si no es definitivamente aplazado el viaje.
La guerra de Irán puede cambiar muchas cosas en la economía global
Haya o no paz en Irán antes de esta cumbre tan importante para la estabilidad internacional, lo cierto es que la insensatez de Trump durante estos meses habrá mostrado que la apuesta china por una menor dependencia de los combustibles fósiles es el camino a seguir para no quedar supeditados a potencias regionales, como Israel o Irán, que pueden, con ayuda de EEUU o por su cuenta, cerrar con sus querellas el acceso a los centros de producción de crudo y gas.
Las imprecaciones de Trump a sus aliados para que compren el petróleo y el gas de EEUU, o abran Ormuz a bombazos, tienen su sentido en estos momentos, cuando las acciones bélicas de Washington han reducido el flujo de esos hidrocarburos. Pero dejarán de tener razón alguna si China convence a los mercados e industrias internacionales de que hay otras salidas energéticas basadas en tecnologías más limpias, impulsadas en buena parte en Asia, para disgusto de EEUU.
Es cierto que China tiene unas reservas estratégicas de crudo de más de 1.300 millones de barriles, suficientes para aguantar muchos meses, y que mantiene el uso del carbón extraído en el propio país. Pero la apuesta prioritaria por las energías solar, eólica y nuclear parece impulsar al gigante asiático muy por delante de las otras superpotencias, como Rusia y sobre todo EEUU, donde la ligazón entre los oligarcas del petróleo y sus dirigentes políticos hace muy complicada una decidida apuesta por el recambio energético.
Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.
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