El Bosque Seco alberga la única charca natural de la especie –endémica y en peligro de extinción– en Puerto Rico, y un junte de voluntades ha permitido crear un balance entre su conservación y el uso recreativo del área
El sapo concho mide 2.5 a 4.5 pulgadas, y se caracteriza por unas crestas o protuberancias encima de los ojos y un hocico curveado y largo. (Suministrada: Miguel Canals) (Jorge A Ramirez Portela)
Guánica – Al final de la carretera PR-333, un camino renovado y con una impecable rotonda conduce al hogar del sapo concho: la Reserva Marina del Bosque Seco de Guánica, cercana a la playa Tamarindo, donde ubica la única charca natural en la que se reproduce este anfibio endémico de Puerto Rico y en peligro de extinción.
El camino fue cuidadosamente diseñado, repavimentado y se ubicaron enormes rocas frente al mar para impedir que el agua salada entre a la charca y cree un ambiente desfavorable para la reproducción de la especie (Peltophryne lemur).
Además, para evitar que se camine cerca o dentro de la charca –que no siempre está llena (depende de la lluvia)–, se renovó y extendió el viejo tablado contiguo. Metros antes, se creó un estacionamiento porque, cuando la charca está seca, solía usarse para aparcar autos.
Igualmente, se colocaron plantas propias del ambiente costero –como uva playera, barbascos e icacos– para proteger las dunas (montículos de arena) y el bosque, es decir, el corredor biológico del sapo concho. La nueva siembra también ayuda a combatir los fuegos forestales.
Se trata, en fin, de un conjunto de medidas pensadas y ejecutadas para propiciar un balance entre la conservación y el uso recreativo de un área crítica ambientalmente, en la que habita el sapo.
“Esta población es única. Este hábitat es lo que lo hace tan especial y el balance que tenemos que hacer entre el uso público, el desarrollo socioeconómico, el esparcimiento de la gente y la protección de la especie. Aquí, todo esto (iniciativas) es para poder mantener ese uso público y proteger, a la misma vez, el hábitat crítico del sapo concho”, dijo Roberto Viqueira, biólogo y director ejecutivo de Protectores de Cuencas.Play Video
Así se protege el hábitat crítico de reproducción del sapo concho
La única charca natural que la especie utiliza se encuentra en el Bosque Seco de Guánica
“El comanejo establece que las decisiones que se tomen en el bosque van a ser entre las dos organizaciones”, explicó Darién López, oficial de manejo del Bosque Seco del DRNA.
Esfuerzo conjunto
El acondicionamiento del hábitat del sapo concho, así como un acceso adecuado para quienes disfrutan de su biodiversidad, también son realidad gracias a los visitantes de las playas Jaboncillo, La Jungla y Manglillo Chiquito, que aportan un donativo de $2, comentó Viqueira.
El dinero se cobra desde 2016 e, inicialmente, se destinaba al recogido de basura en las tres playas hasta que se optó por reenfocar su uso, con evidentes resultados.
“Gracias al aporte de la gente, hemos podido hacer este trabajo. Antes, todo el dinero del comanejo lo gastábamos en recoger basura. Decidimos eliminar eso; eliminamos todos los zafacones de las playas que manejamos. La basura bajó a menos del 10%. Todavía hay gente que la tira por ahí, pero (en su mayoría) se la está llevando, y eso nos ayuda mucho”, agregó el biólogo, al explicar que los guaniqueños están exentos del pago, pero muchos lo hacen.
Conoce el hogar del sapo concho en la Reserva Marina del Bosque Seco de Guánica. En la Reserva Marina del Bosque Seco de Guánica, cercana a la playa Tamarindo, ubica la única charca natural en la que se reproduce el sapo concho. – Jorge A Ramirez Portela
De hecho, en la visita de El Nuevo Día, dos guaniqueñas que estaban en el Bosque Seco mostraron su orgullo, sentido de pertenencia y vasto conocimiento del activo ecológico, encabezado por el sapo concho. Recalcaron, además, la importancia de que todo visitante sea “consciente”.
“Uso la reserva constantemente, pero la preocupación mayor es el uso que le den personas que no conozcan su valor. Lo que tenemos es algo que no hay a nivel mundial”, puntualizó la abogada Magda López, residente en Caguas, pero nacida en Guánica, donde su familia permanece.
“Estamos conscientes de lo que es la reserva y su valor. Los guaniqueños, que amamos nuestro pueblo, aún como está, sabemos lo que hay aquí. Estamos bien pendientes de que no vengan a hacer daño. Sabemos que hay especies endémicas y especies protegidas. Guánica es una joya para nosotros, y lo que queremos es un uso responsable”, añadió.
Lourdes Feliciano, una maestra retirada, dijo, por su parte, que les preocupa que “venga un turismo desmedido, que vengan a querer apoderarse de esa playa (Tamarindo); se supone que esa parte allí no se toque”. “Tenemos que conservar todo el bosque, que sea intocable”, acotó.
Ambas expresaron regocijo por el despliegue –nacional y mundial– que el sapo concho ha tenido tras la exposición que el exponente urbano Bad Bunny le dio mediante un cortometraje que promociona su nueva producción discográfica.
No obstante, recordaron que, hace más de dos décadas, el biólogo Miguel “Menqui” Canals dio grandes luchas en defensa del Bosque Seco y del área de Bahía Ballena, donde se intentó construir un complejo turístico-residencial que habría impactado el hábitat del anfibio.PUBLICIDAD
40 años redescubierto
Fue el 4 de julio de 1984 que Canals,exoficial de manejo del Bosque Seco, redescubrió al sapo concho, que hasta entonces se creía extinto. Tras el hallazgo, está clasificado como especie amenazada a nivel federal y en peligro de extinción, en el foro estatal.
Canals, ya retirado, opinó que el redescubrimiento permitió concienciar a “mucha gente” sobre la importancia del bosque y el sapo concho. Ahora, entiende que Bad Bunny “le predicó al no convencido”.
“Ha sido un palo en el sentido de que ha dado a conocer al sapo concho a una parte de la población, que no necesariamente es la que le gusta el ambiente y está con biólogos y gente que le gusta la naturaleza, sino a un público general… otra gente, que nunca hubiéramos tenido acceso nosotros a llevar el mensaje del sapo concho”, destacó, al relatar que, en su afán de conocer más sobre la especie y protegerla, diseñó “mochilas” en tela, que colocó sobre los sapitos con radiotransmisores y corroboraron que algunos llegaron a moverse hasta siete kilómetros bosque adentro.
El Bosque Seco –donde personas hacen avistamiento de aves, senderismo, ciclismo o, simplemente, se dan un chapuzón en la playa– fue designado,en 1981, Reserva Internacional de la Biosfera: Patrimonio de la Humanidad. “En este bosque, hay más especies de aves que en (el Bosque Nacional) El Yunque. Hay más biodiversidad en general: 188 especies de aves versus 100 en El Yunque”, precisó Canals.
Comprende más de 11,500 cuerdas de terreno y, de esas, unas 40 son la reserva marina. Cuenta con la charca natural y dos artificiales para la reproducción del sapo concho. La natural, indicó Canals, “es la más importante, en el sentido de que el mayor número de sapos viene a reproducirse a esta charca”.
Así, la población más grande del sapo concho está en el Bosque Seco, donde viven en roca caliza, mientras que, en la charca, cuando alcanza tres a cuatro pies de profundidad, se reproducen tras períodos largos de lluvia. Ahora, es el tiempo pico de sequía. Los últimos buenos aguaceros cayeron en diciembre y la temporada alta se espera que comience en mayo, siguiendo en septiembre y octubre.
Desde 1980, diversos zoológicos en Estados Unidos colaboran en un proyecto de reproducción en cautiverio, mediante el cual los renacuajos son trasladados –vía aérea– a ciertas reservas naturales. Tan reciente como el 29 de enero, Ciudadanos del Karso y Puerto Rican Crested Toad Conservancy firmaron un acuerdo para la creación de un centro de este tipo en Arecibo.
Estamos conscientes de lo que es la reserva y su valor ”
Magda López
López, del DRNA, describió como “un gran reto” determinar la población total del sapo concho. Canals abundó que la especie tiene presencia en el norte y sur de la isla, y defiende que ambos grupos no se mezclen, algo que, hasta el momento, se ha respetado.
En el cortometraje de Bad Bunny, el sapo se muestra como símbolo patrio y una analogía de la resistencia contra la gentrificación. Canals anotó, de hecho, que debe evitarse que el anfibio pierda su hábitat de reproducción en el sur, como ocurrió en el norte.
“No había dónde reproducirse. Es la historia de Quebradillas, de Isabela… las charcas las secaron. Hicieron urbanizaciones. Se fue la agricultura. Los últimos sapos que se encontraron fueron en bebederos de vacas. Ahí, terminaron los pobres sapitos”, lamentó.
“Concho”, el personaje del filme de Bad Bunny, viste un mameluco verde y zapatos azules, y come quesitos. La realidad, sin embargo, es que se alimenta de insectos –como hormigas, escarabajos, grillos y arañas– y algas.
Viqueira contó que, a raíz del cortometraje, han recibido múltiples llamadas de escuelas y personas interesadas en visitar el Bosque Seco y conocer a “Concho”. Entre risas, Canals comentó que el personaje debió llamarse “Miguelito” o “Canalito”, en honor a su gesta del redescubrimiento.
El sapo concho mide 2.5 a 4.5 pulgadas. Se caracteriza por unas crestas o protuberancias encima de los ojos y un hocico curveado y largo. El macho es más pequeño, sus crestas son menos prominentes y su color es verde menta, contrario a la hembra, que es marrón y con piel más arrugada.
Sobre la charca, Canals explicó que necesita estar llena, como mínimo, 21 días, que es el tiempo que la especie requiere para completar su metamorfosis. De lo contrario, no nacen renacuajos o, los que lo logran, son muy débiles.
Más charcas artificiales
Además de la charca natural, en la reserva marina existen dos artificiales y hay otras dos en planificación, con información científica recopilada hasta el momento, indicó Viqueira.
Los visitantes de las playas Jaboncillo, La Jungla y Manglillo Chiquito aportan un donativo de $2, que contribuye a la conservación del sapo concho. (Jorge A Ramirez Portela)
“Son creadas por nosotros en áreas que designamos que son idóneas y se llenan de agua, pero no estaban durando los 21 días. Yo entiendo que donde están ubicadas solamente cogen agua de lluvia y no se llenan por escorrentía. Ahora, estamos buscando unos lugares adicionales que tengan algún tipo de influencia de escorrentía para hacer las charcas nuevas… para que tengan un afluente más duradero”, explicó.PUBLICIDAD
Canals añadió que el cambio climático ha sido favorecedor y desfavorecedor para la reproducción, porque “ha habido extremos”: mucha sequía o mucha lluvia.
“Hay años en que no hay suficiente precipitación para que ellos migren desde las áreas de hibernación hacia la charca. Ellos no viven en la charca, nunca. Solamente (la charca) es para reproducirse. Todo depende de los ciclos meteorológicos y si la población está en un momento de madurez sexual para poder reproducirse”, describió.
Con la extensión del antiguo tablado, hay dos vías en forma de “Y”, que desembocan hacia la playa Tamarindo y no se permite otro mecanismo de acceso.
“Con estos tablados y con las áreas de estacionamiento nuevas, evitamos que la gente camine por las áreas de reproducción del sapo, no solo con carros, sino también a pie, con bicicleta y mantenemos un uso ordenado del área”, dijo Viqueira, esperanzado en que sean mecanismos para seguir disfrutando, por muchos años más, de la especie.
—
Si desea donar a los esfuerzos de conservación del sapo concho, puede llamar al (939) 398-2938 y, para más información, comuníquese al (787) 821-5706.
Esta marcha de gigantes no se detendrá hasta revolcar completas las estructuras que oprimen a los trabajadores
Son las fuerzas motrices de la revolución social ante la total e irreversible bancarrota económica del país, matizada por la rapacidad del imperio cuyas garras (léase Junta de Control Fiscal extranjera) se ensañan contra los trabajadores y los sectores más humildes del pueblo.
El momento requiere el reencuentro de los cuadros políticos que este gran movimiento obrero ha ido templando a lo largo de las últimas décadas para articular esta vanguardia dispersa y reconstruir el partido obrero. Ése es el futuro de esta lucha social.
La combatividad de los maestros tiene un efecto multiplicador en la formación de la conciencia social general del pueblo por su particular función hegemónica en el salón de clases.
Existe un malestar acumulado que desata a cada momento la furia del pueblo, como la gota al tope que una copa llena, es la gota que la desborda. El gobernador Pierluisi trató una semana antes de la última convocatoria de calmar los ánimos de unas masas del pueblo que pocos años antes habían tumbado un gobernador de su propio partido, anunciando un aumento salarial temporero, pero su táctica se le revirtió en contra, y tuvo que recibir en Fortaleza al liderato de esos trabajadores, con las grandes masas enardecidas fuera de sus portones, al mismo liderato obrero que una y otra vez se había negado a recibir. Los gobernantes arrogantes no conocen otro lenguaje que el lenguaje de la fuerza, y esa fuerza de las masas de obreros y trabajadores es la que hay que saber articular ahora para construir órganos de poder permanente.
Nuestras luchas sociales han adolecido de fallas adjudicables a su liderato histórico, fallas de las que las nuevas generaciones de luchadores han de tomar nota. Ha faltado una estrategia política obrera, es decir, un plan de largo alcance que trascienda la inmediatez de las luchas sindicales y se fije metas contra la estructura capitalista de opresión. Los marxistas en sus luchas históricas, en particular Lenin y la experiencia rusa, nos aleccionaron sobre esto.
Y lo previmos en Puerto Rico cuando fundamos el Partido Comunista en 1934 y el Partido Socialista (PSP) en 1971. Es, visto en retrospectiva, experiencia acumulada que apunta hacia la necesidad de la organización política de los trabajadores. Hay que aprender de nuestra experiencia al nivel nacional e internacional, pues es lo que termina cuajando en una teoría revolucionaria específica para nuestra formación social.
Es importante señalarnos a nosotros mismos que las ideas se desarrollan en la acción revolucionaria, no en la exégesis acrítica de la teoría. Por ello, en la praxis marxista y en el fervor de la militancia revolucionaria, teoría y práctica son inseparables. Es por eso que sostenemos que la teoría, en la acción revolucionaria, no es para las academias (en alto despiste en Puerto Rico), como tampoco la acción de la militancia lo es solo para las organizaciones revolucionarias, cuyos errores en la percepción de la realidad y sectarismos absurdos son cada vez más frecuentes.
La lectura apresurada y superficial de la historia por parte de los cuadros al frente de movimientos reivindicativos lleva a acciones y decisiones políticas erradas y de consecuencias fatales para la revolución. Tal, por ejemplo, el monstruo auto creado de la anexión[1] que condujo a un sector del independentismo, elección tras elección, a aliarse con los llamados autonomistas, yerro que terminó perpetuando la colonia y, por lo tanto, mantuvo sobre nuestras cabezas el mentado “monstruo”. Es una paradoja que solo el movimiento obrero, con una política clasista consecuente, ha de romper.
De nuevo, pero ahora con lentitud y con demasiada incoherencia, los vientos están cambiando. La oposición a la venta de la Telefónica en los años noventa, el éxito alcanzado por las grandes movilizaciones de masas contra la Marina de los Estados Unidos en Vieques, las luchas sindicales y políticas del movimiento estudiantil y obrero en defensa de la universidad pública y contra la legislación anti obrera son muestras de este despertar. Cientos de miles de trabajadoras y trabajadores movilizados en verano de 2019 desplegando una fuerza tal que lograron la renuncia de un gobernador inepto e inmoral es muestra de que renace la voluntad de lucha de los trabajadores en Puerto Rico.
Los maestros lo demostraron una y mil veces en los últimos veinte años. Las manifestaciones del magisterio de febrero de 2022 es la lección que nos continúan ofreciendo estos combativos educadores, quienes continuamente sacan el pupitre a la calle para continuar educando.La combatividad de los maestros es un efecto multiplicador en la formación de la conciencia social general del pueblo por su particular función hegemónica en el salón de clases del sector público.
Lo importante ahora es reconstruir esas fuerzas dispersas en nuevos esfuerzos organizativos con metas realista hacia la transformación social. Las movilizaciones de pobladores y sectores desposeídos, junto a los sectores organizados del movimiento obrero, por cambios fundamentales en la estructura social habrán de cimentar la unidad de clase de la gran masa de trabajadores. La cuestión es movilización y organización. Organización para continuar movilizando. Movilización para alcanzar para los trabajadores nuevos estadios de conciencia y poder.
Estamos en medio de una gran coyuntura histórica. Nunca había sido tan descarado el colonialismo y el capitalismo como en esta época. Nunca el imperialismo se había puesto a sí mismo tan al descubierto como en estos tiempos. Nunca la historia de Puerto Rico vio un caos mayor con unos partidos tradicionales que no ofrecen caminos claros. El colapso es no solo de las instituciones, es de todo el sistema de dominación extranjera en Puerto Rico.
[1] La anexión política de Puerto Rico a los Estados Unidos como estado federado de esa nación extranjera.
Como volcán a punto de estallar, una fuerza de inconmesurable poder late entre las masas de trabajadores, desempleados y desposeídos de nuestro país. Su eficaz canalización hacia un cambio social real es tarea urgente de los cuadros políticos de una vanguardia hoy dispersa, formada a lo largo de décadas de luchas sociales.