Neo-nacionalismo “mainstream” en Puerto Rico
Yo que siempre había sido un fervoroso rockero; ahora alternaba mis gustos entre Guns N’ Roses, Bon Jovi, o Metallica; con Roy Brown, Andrés Jiménez, El Topo y Haciendo Punto en Otro Son. Con el pasar del tiempo fui testigo de cómo los géneros se fusionaban, (quizás eran mis gustos los que se mezclaban), y de repente los artistas jóvenes del momento que escuchaba comenzaron a incluir temas patrióticos


Carlos J. Carrero Morales
(San Juan, 9:00 a.m.) Desde que salí de la escuela y entré a la universidad, (hace ya varios lustros), la música puertorriqueña ha tenido un espacio preponderante en mi vida. En ese momento como buen joven universitario de la época, “descubrí” la “nueva” canción y me dejé seducir por ella. Yo que siempre había sido un fervoroso rockero; ahora alternaba mis gustos entre Guns N’ Roses, Bon Jovi, o Metallica; con Roy Brown, Andrés Jiménez, El Topo y Haciendo Punto en Otro Son. Con el pasar del tiempo fui testigo de cómo los géneros se fusionaban, (quizás eran mis gustos los que se mezclaban), y de repente los artistas jóvenes del momento que escuchaba comenzaron a incluir temas patrióticos.
Uno de los primeros casos en que me percaté de esta fusión, aunque fue sutilmente, fue el caso de la banda de rock pesado Puya. Compuesta por cuatro jóvenes boricuas, que rompieron el sonido de mi carro con la canción Unión, (1995). La misma hacía varias alusiones a Puerto Rico. Era una especie de llamado a resistir como puertorriqueño. También, hacían referencia a la historia de lucha en la Isla, cuando mencionaban los presos políticos: son 15 hermanos encarcelados, y en las calles todos siguen callados…
Al año siguiente unos jóvenes de Vega Baja se adueñaron de las ondas radiales haciendo una afirmación: Salimos de aquí y eso no es de donde quiera. Me refiero a Fiel a la Vega. Era todo un tratado de afirmación patriótica que destacaba que los puertorriqueños somos producto de los sucesos históricos que hemos vivido. Que alternámos Coca Cola con maví, y que escuchar a Bon Jovi no nos hacía menos. En la melodía se destacaban otros temas como la naturaleza y el patrimonio y que estos son parte de ese orgullo puertorriqueño. Es interesante qué, en la página del video oficial en YouTube, la mayoría de los comentarios hablan del sentimiento que les evoca a los oyentes.
Algunos años después, en 1998, otro grupo de jóvenes invadió la escena musical. Esta vez con la novedad de hacer un reggae roots, pero en español. Como debe ser obvio para muchos lectores estoy hablando de Cultura Profética. Las canciones del disco Canción de Alerta formó parte de los días de playa de muchos, de los que hoy son ejecutivos y usan corbatas. Cultura, con su canción Despertar, planteaban un llamado a hacer frente a la corrupción del momento. Cabe destacar que esta canción salió justo en uno de los períodos en que los escándalos políticos eran la orden del día. El grupo apelaba a ese sentimiento de amor patrio y defender los valores culturales. Curiosamente muchas personas latinoamericanas se sintieron identificados con la letra de la canción.
Al igual que en los ’80 había esa disputa entre rockeros y salseros; en los ’90 también, se observaba un debate similar. Solo que en esta época una buena parte de los rockeros nos habíamos dejado cautivar por el rock alternativo y en español. Contrario a ese rock noventoso se encontraba eso que comenzaba a ganar espacio sonoro; el underground y el reggaetón. Sin embargo, nos dejamos seducir y aceptar fusiones de ambos géneros. De ese proceso, en el año 2000, desde el sur de la Isla un grupo de jóvenes mezclaron sonidos y se apropiaron de la escena; La Banda Algarete.
Este grupo fue el responsable de avivar y montarla en esa época y fue conocido principalmente por formar la buya mezclando el rap, reggae, reggaetón y el rock. No obstante, se preocuparon por tener una canción afirmando su puertorriqueñidad. Me refiero a la canción titulada Isla del encanto. Yo, que tuve la oportunidad de verlos varias veces en vivo, recuerdo como al cantar este reggae, el público se tornaba en cierta seriedad sentimental que contrastaba con el ambiente de party, sin tornarse aburrido. Era normal que, al comenzar los primeros acordes de esta canción, de inmediato y de forma automática se levantara un puño, (independientemente fuera el izquierdo o el derecho), y con los ojos cerrados el público correara la canción, misma que mencionaba varios nombres y elementos boricuas. Pero cuando hacía referencia al Grito de Lares y mencionaba González, en referencia al astro pelotero, Juan Igor González; todos los presentes estallaban en vítores.
Ya adentrándonos en esa segunda década del nuevo milenio el joven René Pérez, mejor conocido como Residente luego de experimentar musicalmente junto a su hermanastro Eduardo José Cabra Martínez, también, conocido como Visitante en la banda Calle Trece. Ambos tomaron rumbos profesionales diferentes, aunque destacándose ambos en sus espacios. René se aventuró por Latinoamérica absorbiendo ritmos e influencias musicales que ha incorporado en sus canciones. El artista urbano se ha caracterizado por tener varios temas sociales.
En el 2017 lanzó el tema Hijos del cañaveral en que hacía varias alusiones a su puertorriqueñidad y afirmaba que esta raza siempre es brava, aunque sople el temporal. Esta canción es una que sirve para que no solo los puertorriqueños nos identifiquemos, sino que muchos latinoamericanos lo hicieron. No obstante, hacía sutiles referencias a la Isla. Destacaba la bravura y el temple boricua, aunque sople el temporal. Es interesante que, en la página del video en YouTube, la mayoría de los comentarios hablan del sentimiento que les evoca la canción y varios señalan que al escucharla se le escapan lágrimas. Pero hay varios comentarios de personas de Latinoamérica y España identificándose con la canción. Aunque la letra permite que diferentes personas y nacionalidades se identifiquen, sin embargo, hace referencia a cosas principalmente de Puerto Rico. Ejemplo de esto cuando menciona lugares de la Isla como: La Central Aguirre, Aquí los Reyes Magos vienen de Juana Díaz, o Caja’e Muertos…
Un par de años después de la canción Hijos del cañaveral, en el 2019, la situación de Puerto Rico se tornaba bastante tensa y atroz. Luego de ser azotados por dos huracanes y una secuencia de terremotos, la insensibilidad y falta de empatía del gobierno de turno. Todo esto llevó al pueblo indignado a tomar acción de protesta en las calles hasta obligar a renunciar al gobernante de turno, que no vale la pena ni mencionar. Varios artistas alzaron su voz uniéndose a la irritación ciudadana. De toda esa rabia se unieron Residente, Bad Bunny e Ilé. Básicamente en una noche sacaron la canción Afilando los cuchillos. En esa composición lanzaban fuego en sus barras liricáles. Curiosamente, aunque la canción fue específicamente para un suceso en Puerto Rico; en YouTube, generó múltiples comentarios de toda Latinoamérica en apoyo a la Isla.
Luego de toda esa protesta en el 2020, el joven compositor Christian Torres, mejor conocido como Kristian Bob lanzó el tema Simple jibarito. El mismo que se dio a conocer por ser parte de una campaña de televisión, poseía una letra y una melodía que tocaba la fibra y sentimientos de los puertorriqueños. Con la afirmación de ser un simple jibarito, logró mover una emoción patria y de orgullo. Es interesante que, en la página del video en YouTube, la mayoría de los comentarios hablan del sentimiento que les evoca la canción. Incluso, varios señalan que al escucharla se le escapaban lágrimas.
Así las cosas, al año siguiente, el joven Emil Martínez, también conocido como El Hijo de Borikén, lanzó un tema enalteciendo el orgullo patrio en una nueva generación. El artista urbano, quien además se había dado a conocer como cantante de plena en la agrupación Los Pleneros de la Cresta, ahora incursionaba en la escena del rap. Su canción Flow criollo, no solo llevaba a demostrar su calibre en el género urbano, sino que destacaba de forma contundente que se estaba levantando una nueva generación de juventud puertorriqueña, la generación del yo no me dejo.
Esta canción apeló a un neo-sentimiento puertorriqueño de las nuevas generaciones que hablan un perfecto “spanglish”, pero defendiendo la esencia de ser boricua. No obstante, cuando uno observa los comentarios en el video oficial en YouTube, proliferan los comentarios, no solo de puertorriqueños; de igual forma de diversas partes del Caribe. Y es que en gran medida el exponente buscaba reconectar con nuestra realidad isleña y caribeña. La composición destacaba personajes puertorriqueños con los que la juventud se identificaba. Muestra de esto se puede ver cuando dice: Flow Criollo, Carlito′ Arroyo con el yo-yo. Bloqueamos a los clecas que tiran papel de rollo. Y en esa misma línea lanza parte de su coraje ante la acción del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump que al visitar la Isla luego del embate del huracán María por Puerto Rico, le lanzó papel toalla los damnificados.
Obviamente, no puedo culminar este compendio musical de protestas y sentimiento patrio sin mencionar la más reciente producción de Bad Bunny. El disco Debí tirar más fotos es una afirmación de la puertorriqueñidad, la defensa de sus valores y de su patrimonio natural. Muestra de eso es la canción Lo que le pasó a Hawaii, que no solo hace una denuncia de cómo están destruyendo y privatizando los recursos naturales. Es una exhortación para aferrarse y defender la cultura. En un verso de la canción dice: No, no suelte la bandera ni olvide el lelolai… El disco ha levantado muchos sentimientos patrióticos y realza las tradiciones puertorriqueñas. Pero en esta canción especifica hace un llamado a levantarse en defensa de la Isla y su naturaleza. Aunque la canción es una referencia directa a Puerto Rico, no obstante, ha trascendido y alrededor de todo el mundo la han convertido en bandera de denuncias por situaciones similares en varios lugares.
Así podríamos continuar identificando varias canciones y artistas que buscan y han buscado mantener y enaltecer el orgullo de ser puertorriqueño. Podríamos mencionar otros artistas como Vico C, Tego Calderón, Los Inconformes, La Muza, Millo Torrez y el Tercer Planeta, entre muchos otros. Los mencionados en todo este escrito son solo ejemplos de artistas que han levantado su voz en distintos momentos históricos. Esta fue solo una breve reflexión sobre como la música y cultura, ya sea tradicional o contemporánea nos une y es parte de nuestra voz.
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