“La Saga de Diego de la Texera: Sandino”
Le hace justicia al prócer nicaraguense Augusto César Sandino, al gran cineasta puertorriqueño Diego de la Tejera y a su autor el músico Irvin García, fundador de Haciendo punto en otro son

Pedro Zervigón
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Cuando se cumple el 91 aniversario de la muerte de Augusto César Sandino publicamos este hermoso texto del querido amigo ya fallecido Irvin García. “La Saga de Diego de la Texera: Sandino” le hace justicia al prócer nicaraguense Augusto César Sandino, al gran cineasta puertorriqueño Diego de la Tejera y a su autor el músico Irvin García, fundador de Haciendo punto en otro son.
“Si pudiera viajar en el tiempo unos 15 o 20 años atrás quizás el título de estas reflexiones hubiera sido: La Saga de Sandino por Diego de la Texera. Entonces, aquel escrito hubiera girado alrededor de la producción de cuatro películas sobre la gesta heroica del General Augusto Sandino por liberar a Nicaragua de la garra imperialista estadounidense a principios del siglo pasado. Un voluminoso guión, escrito por Alfredo Matilla y Diego de la Texera, ya estaba listo desde los años 80 y probablemente, tanto Matilla como de la Texera, estuvieran visualizando a Daniel Lugo o a Raúl Juliá dándole vida al papel de Sandino. Pero la tierra giró sobre sí misma 365 veces mientras le daba 15 o 20 vueltas al sol, cargando con la luna a cuestas, a veces alineándose con otros planetas, esquivando meteoros, meteoritos y cometas para traernos a la presente órbita. Hay que reconocer que tanto traqueteo galáctico ha tenido que alterar la suerte de los asuntos que ocupan la vida y sentido de los mortales habitantes de esta tierra. Y así algunos sucesos cambiaron de lugar al protagonista de la Saga.

Oiga, pero esto no es todo. En esta virazón de cosas se jamaquearon los códigos y ‘modus operandi’ de la creación artística entre el Cine y la Literatura. Una película cobra vida cuando una historia escrita se convierte en imágenes visuales, sonidos y diálogos que unidos por secuencias representan una interpretación del escrito. Ya sea un guión original, un guión basado en una novela o en un hecho histórico, el binomio escrito-película funciona en ese orden, del escrito al filme. Pero en esta Saga de Diego de la Texera se invierte el binomio a uno de película-escrito. A ver cómo le explico.
¿Qué me diría usted de un ponceño que lleva 50 años buscando, investigando y manejando datos para recrear, darle vida a una figura épica Latinoamericana como Augusto Sandino? Diego de la Texera se topa con la figura de Augusto Sandino en el año 1967. El hecho de que Sandino fuera masón y espiritista sugiere que Sandino, desde el mundo espírita, fuera el que encontró a Diego y lo llevara de la mano hasta los archivos del New York Times donde se le revela la guerra oculta que los gringos tuvieron en territorio nicaragüense. Allí encuentra detalles de la guerrilla, su estrategia y del carácter insobornable del General Sandino como líder. A Diego le tomó poco tiempo rendirse ante aquella historia de triunfo sobre la ocupación militar norteamericana en la Nicaragua de los años 20 y 30 del pasado siglo. –¡Los sacamos a tiros!- le dijo Sandino al oído.
Poseído por la figura de Sandino y convencido de que el cine sería el medio para dar a conocer la historia de la primera derrota de los norteamericanos en Latinoamérica, funda en San Juan de Puerto Rico la compañía Sandino Films. La compañía se convirtió pronto en una de primer orden en la producción de cortos y largometrajes, documentales y comerciales. Pero el objetivo primordial de la casa productora, la producción del filme épico de Sandino fue desplazándose hacia abajo en el orden de prioridades de la compañía, pero no así del foco de Diego. En este período de la Saga, Sandino lo lleva a México para enterarse de cómo el General recabó apoyo para su lucha en los años de 1920. Allí el director mexicano Alfonso Arau lo pone en contacto con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez. Este último le entrega toda su investigación sobre el héroe nica y Diego regresa, con la ayuda de Sandino, cargando con cientos de documentos que internaliza sin pausa para entonces escribir, junto a Matilla, el guión de la Saga de Sandino. Lamentablemente algunos socios de Sandino Films entendían que los proyectos comerciales debían ser la prioridad que la casa productora debía asumir y Sandino se llevó a Diego a Nicaragua en plena guerra contra el dictador Somoza.

De la Texera llegó a Managua en plena temporada de lluvias. La habitación de hotel que tenía reservada se mojaba y unos compañeros del Frente Sandinista le consiguen alojo en casa de Rosario Murillo. De esta causalidad resultó que la Sra. Murillo, quien después fue primera dama, era sobrina de Sandino y también espiritista. A la mañana siguiente le pregunta al ponceño si sintió la presencia de Sandino en la casa, si escuchó las pisadas del General, las botas, las espuelas. Ante la expresión de incredulidad de Texera, la Murillo lo condujo a una habitación repleta de pertenencias de su tío. Diego se probó el sombrero, tocó las guerreras, observó sus botas, aspiró el olor a historia que tenían los objetos y sintió la presencia del general en la piel de gallina que se levantaba desde sus brazos pasando por la parte posterior del cuello para penetrar su cabeza. Durante su presencia en Nicaragua Sandino lo llevó también a la estación de telégrafo que sirvió de centro de operaciones al Comando Mayor del ejército sandinista y donde Sandino conoció a la que fue su esposa, Carmencita. A la salida de la localidad un soldado somocista detiene al boricua, pero como Diego no tenía la astucia guerrillera de Sandino, lo arrestan y pasa tres días tras las rejas. La noticia llega hasta la casa de sus padres en Ponce donde de inmediato su madre, también practicante de la ciencia espírita, va a consultar a una espiritista. Sin que la señora Texera dijera una palabra la médium le dijo: -“No te preocupes, nada le pasará a tu hijo, está bien protegido”.-
Durante la guerra contra Somoza el boricua organiza la Corresponsalía de Guerra del Frente Sur, en la frontera con Costa Rica, iniciativa que ayuda a la imagen internacional del Frente Sandinista. Al triunfar la Revolución Sandinista se incorpora al proceso de reconstrucción de Nicaragua y ayuda a fundar el primer instituto de cine nicaragüense (INCINE). Estando en esa gestión es reclamado por el Frente Farabundo Martí de El Salvador para documentar la guerra de liberación de ese país. De allí sale Diego con el documental El Salvador: el Pueblo Vencerá, el cual le ganó reconocimiento internacional, fue traducido a siete idiomas y ganó varios premios en festivales de cine, incluyendo el Festival de Cine de La Habana a donde fue a parar, aún guiado por la mano de Sandino. Allí se codea con sus colegas latinoamericanos y es invitado a formar parte de un grupo de cineastas cuya encomienda es fundar la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Por supuesto, no deja de hablar del proyecto que lo ha llevado hasta allí, ni de la figura de Sandino. De Cuba sale con el reconocimiento de sus pares que su Saga sobre Sandino tiene todos los méritos para ser llevado a la pantalla grande. Incluso logra la firma de Sergio Ramírez, escritor y a la sazón vice-presidente de Nicaragua, quien le asegura el respaldo del gobierno sandinista para llevar a cabo la filmación. Así las cosas, parecía ser que ya Sandino podía dejar a Diego a su suerte pues lo había guiado hasta el umbral de su proyecto de vida.
A estas alturas de su Saga ya Diego de la Texera había filmado las cuatro películas contenidas en el extenso guión cientos de veces en su mente cinematográfica. Conocía los miles de detalles, decenas de localidades, cientos de nombres de personajes, reales y ficticios, unidos por un hilo de acción abierto a la creatividad inevitable del momento en que se lleva a cabo la filmación. Además, Diego tenía la base de datos más completa sobre la vida y milagros de Augusto Sandino en su mente, formando, junto al contenido del guión, un sustrato fértil y efervescente, listo y a la mano para la creación cinematográfica.
Pero parece que algunos sucesos del último lustro de la década que dio comienzo en 1980, como el paso del cometa Halley, la explosión del transbordador Challenger, el descubrimiento de un roto en la capa de ozono, el descubrimiento de una supernova en la Gran Nube de Magallanes vecina de la Vía Láctea, y otros sucesos más terrenales alteraron el orden de cosas. Tienen que haberse alterado la rotación y traslación de la Tierra, así mismo los movimientos de la Luna, el Sol y demás cuerpos celestes porque en ese lustro se cayó el muro de Berlín, se anticipó el fin de la Guerra Fría, se sucedió la matanza en la Plaza Tiananmén en China, Stroessner fue derrocado en Paraguay y, entre otras cosas, el gobierno sandinista accede a co-producir, junto a la televisión española, una película sobre Sandino. El detalle que violaba los acuerdos, escritos y de caballeros, era que la película debía ser hecha por el director chileno Miguel Littín.
De la Texera confrontó a Sergio Ramírez con lo convenido en cuanto a la realización del filme. Ramírez le explicó al ponceño las razones del cambio de rumbo de los acontecimientos. Resultó que como parte de la campaña de apoyo a la Revolución Sandinista y a la reconstrucción del país, España se había comprometido con un paquete de ayudas que constaba de equipo médico, medicinas, apoyo al sistema de salud y entre otras cosas financiar el 85% por ciento del costo de una película sobre Sandino. Pero una de las condiciones para invertir en el filme era que el mismo fuera producido y dirigido por el director chileno Miguel Littín. En palabras de Sergio Ramírez, la propuesta de la TV Española de financiar el 85% por ciento de la producción de la película de Sandino era la “cherry” que coronaba el bizcocho de ayudas a Nicaragua.
Miguel Littín había ganado nombre en el mundo del cine ibero e hispanoamericano por sus películas El Chacal de Nahueltoro, el documental Compañero Presidente y el filme La Tierra Prometida, entre otras producciones. Al momento de ser seleccionado residía en España y se había jugado la aventura de entrar clandestinamente a Chile para retratar su patria bajo el régimen de Pinochet y hacer un documental. García Márquez recoge los pormenores de este suceso en La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, publicada en 1986. Como dirían mi hijo y sus amigos: -el hombre estaba “rankeao”-.
La controversia termina cuando Diego se retira de ella dejando sobre el escritorio de Ramírez una bola de papeles con las firmas arrugadas de ambos a la vista.
Miguel Littín hace la película con un presupuesto de 900 millones de pesetas ($6, 074,433.65 dólares) utilizando su propia casa productora, Miguel Littín PC, y en el camino recibe señalamientos de nepotismo por favorecer familiares en el trabajo de producción. Protagonizada por Juan de Almeida en el papel de Sandino y Kris Kristofferson en el papel de Tom Holte, periodista norteamericano, quien estuvo en contacto con el general nicaragüense, Sandino, la película, fue estrenada en 1990 en España sin pena ni gloria. Algunos portales de internet dedicados a evaluar filmes le otorgan una puntuación de 6.9, 6.1 y 4.1 en una escala del 1 al 10. La película puede verse en el portal “Youtube” libre de costo.

Con el estreno del filme de Littín se cierra un capítulo más de la Saga de Diego de la Texera, pero el hombre no se da cuenta. En los años que le siguen al agravio producido por el film del chileno continúa buscando alternativas para llevar a la pantalla grande el proyecto que por años ha cultivado. Pero según pasan los años la cuesta hacia el objetivo se va haciendo más empinada, los costos de producción se multiplican, complicando a su vez el financiamiento. Diego se da cuenta de que correr tras el financiamiento del proyecto le priva de lo que más le gusta hacer, filmar películas y se lanza en esa dirección con varios proyectos. En el camino se da cuenta de que aunque Sandino lo ha dejado a su suerte sigue viendo claramente las cuatro películas de la Saga de Sandino en la pantalla grande de su cabeza. Es entonces cuando decide hacer esas cuatro películas en cuatro tomos de una literatura que es cine en palabras.
Los primeros dos volúmenes de Sandino: La última guerra bananera vieron la luz pública a finales del año 2015. La lectura de estos tomos lleva al lector a conocer la formación del pensamiento político y militar de Augusto Sandino, mediante la acción en distintos contextos, escenas, hasta su nombramiento de General del ejército liberal de Nueva Granada. La narración está llena de los detalles que hacen tan reales los escenarios fílmicos y los diálogos se escuchan intensos, jocosos, desesperados y tiernos. La banda sonora, además de los diálogos, está llena de los cantos con que los animales diurnos y nocturnos saludan a las tropas de la guerrilla sandinista a su paso por las selvas, montañas y territorios de la Nicaragua de principios del siglo 20. Las músicas que unifican toda la extensión de la banda sonora son las diferentes versiones que se escuchan de la canción Adelita, que en su primera estrofa dice así:
En lo alto de una abrupta serranía
Acampado se encontraba un regimiento
Y una moza que valiente lo seguía
Locamente enamorada del sargento.
La canción sienta la tónica de los amores de guerra del General Sandino. Aunque la película escrita nos invita a cantar el coro, “Si Adelita se fuera con otro…” no es este el que justifica su presencia en las escenas. El calor, la humedad de la selva, el sudor de las mulas y caballos, los mosquitos zumbando en las orejas, el polvo de los caminos, todo esto y más experimenta el espectador de la película escrita.
Además de devorarme los primeros dos tomos de esta saga, “en pantalla gigante y sonido digital”, tuve el privilegio de asistir a una “proyección privada” de las primeras 200 páginas del tercer tomo de la Saga de Sandino y la cosa se pone mejor. La película narrada logra una plenitud cuando trata las emociones, el contacto físico, el dolor, la alegría, el arrojo, la valentía y el acto del amor entre otras afecciones de la naturaleza humana. Este cineasta sabe de lo que escribe. El espectador no sólo conoce a cabalidad la figura del General Sandino y la historia de la ‘última guerra bananera’, sino que, el espectador se ve obligado a mirarse a sí mismo frente a los hombres y mujeres que se unen a Sandino en el objetivo primordial de aquella guerra para sacar a los norteamericanos del territorio nicaragüense.
La Saga de Diego de la Texera: Sandino, no ha cerrado su último capítulo. La tercera y la cuarta película ya están filmadas en el sustrato del ponceño. La tercera le lleva la ventaja a la última en redacción, ambas en promesa para ver la luz en forma de libros en futuro cercano. No se las pierda. Descubrirá que el filme de Littín es una caricatura del General que le atestó la primera derrota a la Marina de Guerra norteamericana en América Latina. Sandino: La última guerra bananera solo pudo ser escrita por un cineasta que vuelca décadas de investigación y vivencias en un escrito excelente, que sostengo, es película escrita.”
Publicado el 21 de junio de 2016 por Irvin García en En Rojo, suplemento cultural del semanario Claridad.
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