LAS MÚLTIPLES LECTURAS DEL PENSAMIENTO DE HOSTOS
La fecundidad de la vida, el pensamiento y la obra de Eugenio María de Hostos ha hecho posible una virtualidad hermenéutica de gran alcance; en efecto, son múltiples las interpretaciones que se han hecho de su obra, tanto en Puerto Rico, como en la República Dominicana, como en otros países latinoamericanos e incluso en España

Tomado de la edición núm. 29 de la revista mensual Nueva Pensamiento Crítico de marzo de 2025.

Carlos Rojas Osorio
Las clases que viven del trabajo por crecientes necesidades fueron constituyéndose en una clase inmensa que con el nombre de proletariado y reclamando los derechos vulnerados del trabajo, se opuso en toda Europa al capital.
E. M. de Hostos
La fecundidad de la vida, el pensamiento y la obra de Eugenio María de Hostos ha hecho posible una virtualidad hermenéutica de gran alcance; en efecto, son múltiples las interpretaciones que se han hecho de su obra, tanto en Puerto Rico, como en la República Dominicana, como en otros países latinoamericanos e incluso en España. Las breves referencias que en este artículo se van a relatar se atienen principalmente a presentaciones de libros y reseñas que yo mismo he realizado en múltiples ocasiones. No se trata pues de la improbable pretensión de hablar o escribir de todo lo que se ha escrito sobre el más universal de los escritores puertorriqueños. [1]
En Puerto Rico la interpretación sistemática del pensamiento de Eugenio María de Hostos se inicia con la obra de Antonio S. Pedreira: Hostos, ciudadano de América (1932). El título de la obra “ciudadano de América” tuvo bastante acogida y se sigue usando. Se trata de una obra comprensiva que abarca tanto la vida como las diferentes facetas de la obra hostosiana. “Su patriotismo, escribe Pedreira, no tiene fronteras ni limitaciones nacionales que pudieran empequeñecerlo”. (Pedreira, 1968: 19) Compara a Hostos con tres grandes pensadores latinoamericanos del siglo XIX: Andrés Bello, José Martí y Domingo Faustino Sarmiento. “Bello era un crítico de las bellas letras; Hostos un crítico de las ideas. Ética y estética son pivotes respectivos en ambas obras”. (1968: 20) Pedreira se vale de algunos estudiosos del pensamiento de Hostos como el mejicano Antonio Caso, el venezolano Rufino Blanco Fombona. el colombiano Carlos Arturo Torres y el chileno Miguel Luis Amunátegui, entre otros.
Para Pedreira, como para muchos otros intérpretes, el tiempo le ha dado la razón a Hostos en su análisis de la situación y perspectivas políticas de Puerto Rico. Considera que la mejor obra de Hostos es su Tratado de sociología. Resalta la novedad del momento histórico en que la escribe. Esta apreciación la podemos encontrar también en otros intérpretes como Adriana Arpini, José Luis Méndez y Pablo Guadarrama por considerar que fue si no la primera, de las primeras obras sociológicas en América Latina. Pedreira cita unas palabras del escritor Francisco García Calderón quien en su época afirmaba que Hostos era el mayor filósofo latinoamericano. Finalmente, afirma Pedreira que Hostos tenía temple de literato, pero “no se rendía a los caprichos de la forma, porque era un hombre de fondo. Para ser literato le sobraban ideas y aptitudes, pero careció de orgullo y vanidad”. (1968: 150) La obra de Pedreira marcó el inicio de una trayectoria exegética y se consagró como obra imprescindible para el conocimiento y la valoración de la vida y obra de Hostos.
En 1939 se publican los veinte tomos de las Obras completas de Eugenio María de Hostos en La Habana; la dirección de la edición estuvo a cargo del escritor dominicano Juan Bosch, quien trabajó por encargo del gobierno de Puerto Rico en la Biblioteca Carnegie del Viejo San Juan. Luego en 1969 se hizo una reedición en Puerto Rico por la Editorial Coquí. También en 1939 publicó en La Habana Juan Bosch la primera biografía: Hostos, el sembrador. Bosch nos dice que se identificó de tal forma con Hostos que para él el estudio de su obra fue un auténtico renacer. Los valores e ideales hostosianos se convirtieron en los suyos. “El hecho más importante de mi vida hasta poco antes de cumplir 29 años fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos, que tenía entonces casi 35 años de muerto…Eugenio María de Hostos…apareció vivo ante mí a través de su obra, de sus cartas, de sus papeles que iban revelándose día tras día su intimidad; de manera que tuve la fortuna de vivir en la entraña de uno de los grandes de América, de ver cómo funcionaba su alma”. (Bosch, 1989: 7) Y concluye: “Ahora, al cabo de 38 años he vuelto a leer “Hostos, el sembrador”; y aunque al releerlo sabía que Hostos fue un idealista, como lo fui yo cuando salí de sus manos vivas, he autorizado esta edición puertorriqueña, a la que no le he cambiado ni una sola palabra de las que aparecieron en la edición cubana, porque no me avergüenzo de ser idealista. Me hubiera avergonzado traicionar a Hostos después de haberlo conocido. Y no lo traicioné. No soy el idealista que él formó, pero sé que si él viviera los dos estaríamos en las mismas filas, naturalmente, él como jefe y yo como soldado”. (p.9) Sin duda se trata del idealismo de los ideales y los valores. Este idealismo de los ideales, como lo caracteriza el filósofo español radicado en México, José Gaos, no es un idealismo epistemológico, porque como veremos Hostos era más bien realista y racio-empirista. Ese idealista de los ideales vuelve a ser invocado y elogiado por otro ilustrísimo dominicano: Pedro Henríquez Ureña. (Posteriormente Bosch asumió el marxismo, agregando nuevas dimensiones a su ideología y a sus obras). Recientemente Ángel Villarini ha escrito una obra sobre las ideas educativas y políticas de Juan Bosch, y muestra de modo meridiano esa compenetración del pensamiento de Juan Bosch con Hostos.
El tomo XXII de las Obras completas, América y Hostos, contiene dos artículos de su hijo Eugenio Carlos, uno biográfico y otro sobre “Hostos y Puerto Rico”. Nos dice que Hostos era “literato por temperamento” pero que tuvo que contener su imaginación en favor de una obra de carácter didáctico. Anota: “Nadie en Chile abogó antes que él en favor de la enseñanza científica de la mujer. Por eso las primeras doctoras y abogadas que se graduaron en Santiago dijeron con justicia que a Hostos se debían los nuevos horizontes que se abrían a la mujer en Chile”. (1939: 14) Registra la expresión del senador chileno Guillermo Matta sobre Hostos al decir que “Hostos es el extranjero de más vasta cultura intelectual que ha venido a Chile después de Bello”. (Eugenio Carlos de Hostos, 1939: 19) Y del mismo Guillermo Matta trae esta potente expresión: “Al día siguiente de morir, le vemos levantarse transfigurado en la Historia”.
El dominicano universal Pedro Henríquez Ureña se formó en un hogar en que la vida y la obra de Hostos estaban siempre presentes. De hecho, hasta cuando llegó a México y se unió al grupo de los ateneístas mantuvo cierta tendencia positivista, y aunque abandonó el positivismo, nos dice que mantuvo siempre los elevados ideales éticos de Hostos. Comentó el Tratado de sociología, y elogia la elaboración que allí se hace de las “leyes sociales”. “Su obra escrita tuvo un papel importante en el desarrollo de sus campañas, tanto políticas como pedagógicas. Su primer libro La peregrinación de Bayoán es una novela política. El mejor, La moral social (1888), fue pensado como libro de texto. Sus páginas más brillantes están probablemente en los discursos que leyó cuando se graduaron los primeros grupos de maestros en Santo Domingo; el primer grupo de mujeres en 1887. Antonio Caso, el filosofo mexicano, llama al discurso de 1884, la obra maestra del pensamiento moral independiente en la América española”. (Henríquez Ureña, 2014: 233)
En 1989 se celebró el sesquicentenario del nacimiento de Hostos, y con tal motivo se dio una floración de publicaciones sobre su vida y pensamiento. José Emilio González publicó Hostos, vivir la moral. Y escribió el “estudio introductorio” a la Peregrinación de Bayoán, en la edición crítica. Considera esta novela una de tipo romántico, pero de un romanticismo políticamente comprometido con la libertad de las Antillas. Ahí estaría la primera manifestación del Antillanismo hostosiano. La formación de una Confederación Antillana va a ser una de las ideas omnipresentes en la vida y la obra de Hostos. José Emilio González muestra que hubo varias formulaciones de parte de Hostos de lo que sería la Confederación Antillana.
Manuel Maldonado Denis publicó Hostos sociólogo y maestro, que es una antología de textos sobre educación y sociología, con una magnífica introducción. Maldonado Denis interpreta la pedagogía hostosianana como una de tipo socrático en que la virtud es conocimiento y el que obra mal es por ignorancia. De hecho, Hostos escribió: “La ignorancia es tan mala como la misma maldad”. Maldonado se ocupó también del pensamiento jurídico del maestro mayagüezano. Su otra obra Hostos y el pensamiento iberoamericano publicada en México dio a conocer a Hostos en el amplio mundo latinoamericano. Maldonado fue el primero que disfrutó de la cátedra de honor Eugenio María de Hostos, creada por la Universidad de Puerto Rico en el periodo del sesquicentenario.
En este periodo de la celebración del sesquicentenario, bajo los buenos auspicios del rector del Recinto de Río Piedras, Juan Fernández, se creó también el Instituto de Estudios Hostosianos que se encargaría de la nueva edición de las Obras de Hostos, edición crítica mucho más extensa que la anterior del 1939. También se creó la cátedra de honor Eugenio María de Hostos. Llegaron a publicarse doce volúmenes, pero una administración anexionista cerró el Instituto y también la cátedra de Hostos. Desafortunadamente la edición crítica de las obras de Hostos quedó suspendida y los muchos textos inéditos que se habían ido encontrando quedaron sin ver la luz pública.
Julio César López dirigió el Instituto de Hostos y editó las actas del Congreso Internacional Hostosiano con el título: Hostos, proyección de su obra en América. Congreso que se realizó con motivo del sesquicentenario del maestro en el cual participaron muchos latinoamericanos con análisis de la obra de Hostos en sus diferentes disciplinas. Julio Cesar López también publicó numerosos ensayos sobre Hostos, que, por el profundo conocimiento de la obra, su amorosa admiración y por su brillante prosa, merecen que en algún momento se reúnan en una publicación.
Como resultado de la investigación de la cátedra de Hostos, la dra. Irma Rivera Nieves publicó El tema de la mujer en el pensamiento social de Hostos, 1989. Se destaca la extraordinaria labor de Hostos en pro de los derechos de la mujer, cuyas conferencias en Perú, La educación científica de la mujer, fue una idea avanzada que la autora comenta con amplitud, precisión y objetividad. No obstante, Rivera Nieves señala que a pesar de la insistencia de Hostos en la igualdad de derechos por él defendida, no logró desembarazarse de la tradicional distinción de aptitudes que asigna al hombre la intelectualidad y a la mujer el sentimiento.
José Ferrer Canales destaca el humanismo de la alteridad tanto en Hostos como en Martí. En ese sentido cita a Hostos: “El hombre no deja de ser hombre porque proceda del tronco caucásico o mongólico o americano o malayo. Cualquiera sea se color…en cualquier parte es el mismo un ser racional. El ser humano en todas partes es un ser de derecho natural, y en todas partes se le debe el reconocimiento de sus derechos naturales”. (1990: 95) Sin duda Ferrer Canales acoge con entusiasmo la idea de Hostos del “ser humano completo”. Destacó en Hostos su fuente krausista, insistiendo en la relación con Giner de los Ríos como fuente de inspiración educativa.
Rafael Aragunde escribió Hostos Ideólogo inofensivo y Moralista problemático (1998) y posteriormente también se refiere a Hostos en La educación como salvación ¿en tiempos de disolución? (2016). Aunque considera a Hostos esencialmente un racionalista, sin embargo, lo percibe como un ejemplo para nosotros hoy en la necesidad del dialogo racional para enfrentar la realidad. Hostos es un ejemplo de gran valor, es el mejor ejemplo también de la cultura de estudio que necesitamos. Debemos recordar y estudiar a Hostos no solo en las efemérides, sino todos los días. Hostos es para Puerto Rico lo que Andrés Bello para Venezuela, o José Martí para Cuba, o Renato Descartes para Francia. Junto con Vivian Quiles Calderín -directora del Instituto de Hostos- publicó una colección de estudios: Eugenio María de Hostos. Un debate actual en torno a sus ideas pedagógicas (2002).
La obra que presenta con mayor amplitud y alcance el pensamiento filosófico de Hostos es de la argentina Dra. Adriana Arpini: Hostos: un hacedor de libertad (2002). La autora comienza por presentar un breve panorama de la historia de las Antillas, con el fin de ubicar a Hostos en su mundo, en su suelo cultural, social y político. Destaca especialmente el krausismo de Hostos, aprendido en España con sus amigos krausistas y liberales. Esta sería una primera etapa de su pensamiento, a la cual le seguiría la segunda en que se apropia de algunas tesis positivistas de Herbert Spencer y de August Comte, para culminar en una tercera etapa, caracterizada por el predominio de la Ética, el verdadero centro de su pensamiento. La conciencia caracteriza al ser humano más que la razón. Arpini resalta en Hostos la función utópica que se relaciona con el ideal de la Humanidad predicado por el filósofo alemán Karl Krause y asimilado por los krausistas españoles. La Humanidad es el ideal nunca alcanzado, pero siempre en el horizonte de nuestras perspectivas. Hostos no se limita a la ética individual y subjetiva; Arpini destaca en él la eticidad, es decir, la moral social con sus esferas federativas: la familia, el municipio, la provincia, la nación y la Humanidad. La autora es uno de los pocos intérpretes que resalta la importancia de la escritura porque hacer ver que el lenguaje de Hostos es muchas veces un llamamiento a la acción. Dentro de esa misma perspectiva, considera Arpini que la escritura de Hostos es un arma de lucha. Y de ese modo es preciso entender su autocrítica a la sola dedicación literaria. Esta obra de Arpini se publicó en Argentina, pero hay también una edición puertorriqueña con el título: Hostos: categorías sociales y fundamentación filosófica.
También dentro del ámbito filosófico se mueven los estudios hostosianos de Roberto Gutiérrez Laboy. Su estudio más original es el que dedica a Hostos, precursor de la bioética en América Latina (2010). Como se sabe el Tratado de moral contiene una primera parte denominada “Moral natural”, y en ella Hostos desarrolla los deberes que tenemos para con la Naturaleza. El primer deber es el de gratitud, pues de la Naturaleza venimos y a ella cual volvemos. El segundo es el deber de conservación, que es el en el que actualmente se insiste más. Pero era una auténtica novedad por parte de Hostos destacar la idea de los deberes para con la naturaleza. Gutiérrez Laboy, como Antonio Caso, destacan cierto naturalismo en la ética hostosiana, y en esa misma línea de pensamiento subraya la adhesión de Hostos al Derecho natural, en consonancia con la ética del estoicismo grecorromano, en especial de Séneca. El Dr Leonidas Santos y Vargas había destacado esta perspectiva bioética de Hostos, y fundó el Instituto de Bioética de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico.
En otro importante estudio, Gutiérrez Laboy se hace cargo del pensamiento filosófico de Hostos: Pensar y entender a Hostos (2009). Analiza su teoría moral, la lógica e incluso el discutido tema de la literatura. Al igual que la Dra. Arpini, Gutiérrez hace un análisis amplio y profundo del lenguaje, especialmente del lenguaje moral de que se vale Hostos. Para ello hace un recorrido por el análisis del lenguaje moral tal como se discute en la actualidad, en especial en la filosofía analítica británica. Gutiérrez estudia con detalle analítico las conocidas influencias que recibió Hostos, el positivismo, el krausismo, el kantismo pero también el estoicismo. En definitiva, son ensayos excelentes en que se muestra un gran conocedor y admirador de la obra de Hostos.
Existen varias obras de Hostos dedicadas a la Educación, en especial su Ciencia de la pedagogía; Camila Henríquez Ureña le dedicó páginas imprescindibles a este tema hostosiano. Y en Puerto Rico es uno de los temas que más se han investigado. Ángel Villarini ha escrito varios ensayos, y sobre todo ha tomado inspiración para el Movimiento para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento que ha estado activo durante varias décadas en Puerto Rico y el Caribe. Reseñé su antología Hostos: la educación, ética. Cívica e intelectual. Incluye importantes reflexiones de Villarini en las tres áreas educativas. El ideal de la educación, y de la vida, es ético: el ser humano completo; es decir, desarrollo de su cuerpo, sensibilidad, afectividad, inteligencia, conciencia moral y sociabilidad. Aunque Hostos usa la fórmula de la educación como “desarrollo de la razón según las leyes de la razón”, eso no significa que la suya sea una filosofía racionalista. En efecto, la razón de que habla Hostos es un sistema complejo que consta de una base empírica (percepción e inducción) y una estructura racional y afectiva, y por encima de todo ello la conciencia. La razón sin conciencia moral no puede ser ética. Pero la educación tiene también una finalidad social o cívica, pues está al servicio de la comunidad humana e incluso de la patria y de la Humanidad. Ángel Villarini también dirigió el grupo encargado de redactar El proyecto de renovación curricular, durante la administración del Dr. César Rey. Este Proyecto es de amplia inspiración en la pedagogía de Hostos y de Paulo Freire. El Proyecto fue publicado en 2003, y que sepamos no se le ha dado uso en el Departamento de Educación.
Otro estudioso de la Educación hostosiana es el finado amigo Dr. José Miguel Rodríguez con su obra El ideario pedagógico de Eugenio María de Hostos (2011). A la excelente exposición sistemática de la pedagogía hostosiana, agrega una extensa investigación sobre la práctica educativa realizada en Venezuela, que es donde comienza, y luego en la República Dominicana, después en Chile, y concluye con la importante práctica educativa realizada por Hostos en La Liga de Patriotas puertorriqueños en Juana Díaz y especialmente en Mayagüez durante los quince meses que duró su estadía en Puerto Rico con motivo de la crisis causada por la invasión imperial estadounidense del año 1898. Luego Hostos regresa a República Dominicana y continúa allí su obra educativa hasta convertirse en Inspector General de la Educación Dominicana, desde donde impulsa una Reforma Educativa, que no fue derogada hasta la dictadura de Trujillo. Sin duda esta obra de José Miguel Rodríguez, con su análisis de la teoría y práctica, es la más abarcadora y comprensiva con relación al tema de la Educación en el pensamiento de Hostos. José Miguel continuó sus investigaciones hostosianas, pero la muerte lo sorprendió en la plenitud de su vida. Sobre la labor educativa de Hostos se expresa su hijo Adolfo: “En cuanto a la instrucción mental su maravilloso objetivo era enseñar a pensar. ¡Enseñar a pensar! ¿Ha visto el mundo jamás un programa escolar que contuviera una sencilla y realizable promesa de perenne bienestar espiritual, de salud mental, afición a los fines mas elevados de la sociabilidad humana?”. (Adolfo de Hostos, 1966: 27)
Un estudio reciente sobre la educación moral en Hostos fue publicado en el año pasado por el Dr. Eduardo Suárez Silverio, profesor de filosofía de la Educación en la Facultad de Educación E. M. de Hostos del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, y cuyo título es: Historia de la Educación moral, pues en efecto estudia también otros autores. Vimos que Maldonado Denis caracteriza la educación moral que Hostos promueve por su ideal socrático, que enfatiza la virtud como conocimiento. Suárez, sin negar este aspecto, agrega otra dimensión fundamental de la educación moral, y es la formación de hábitos, tesis que nos viene desde Platón y Aristóteles. En efecto, Hostos habla de “habituarse al deber”. La ética de Hostos gira en torno al deber, pero no basta saber lo que es el deber, hay que cumplirlo, y para ello es importante el aprendizaje de la moral mediante la formación del hábito de cumplir con el deber. Suárez señala también cualidades importantes de la educación hostosiana, como la necesidad de una ética de conservación de la naturaleza y la defensa de la educación de la mujer. Aunque Suárez hace algunas objeciones a la enseñanza de la moral según Hostos relacionada con la actual indiferencia social hacia valores e ideales elevados, sin embargo, me parece que hay más bien algunas objeciones a la teoría moral de Hostos, por lo que considera su naturalismo. Hostos afirma que el principio ético más universal es la “realización del plan mismo de la vida”, pero no deja claro de dónde viene ese plan de la vida, puesto que no es meramente individual, sino universal. El filosofo mexicano Antonio Caso observó también este naturalismo de la ética de Hostos. También Camila Henríquez Ureña afirma que ese principio como tal es indemostrable. De todos modos, Hostos no deriva los deberes morales directamente de la naturaleza, ya que la “moral” es un orden distinto al físico. Hostos expone más bien la idea según la cual los deberes se derivan “del conocimiento de nuestras relaciones” con la naturaleza, consigo mismo y con la sociedad.
Otra área fundamental del pensamiento hostosiano es la sociología. Ya vimos que Pedreira la señala como el más importante. También lo resalta Pedro Henríquez Ureña junto a los elevados ideales éticos hostosianos. En Puerto Rico el finado amigo Dr. José Luis Méndez escribió Hostos y las ciencias sociales, (2003). Sigue un método genético inspirado en el filósofo francés Lucien Goldmann. De modo que la obra hostosiana va surgiendo según su evolución vital e intelectual. También se ocupó José Luis Méndez del análisis de algunas obras de análisis literario de Hostos, en especial de su estudio sobre el Hamlet de Shakespeare. El estudio sobre el papel de la literatura en Hostos ha sido muy discutido, especialmente desde que el escritor Edgardo Rodríguez Juliá lanzó la voz de alerta según la cual Hostos devaluaba la literatura. En la Moral social Hostos hace una crítica a la literatura, especialmente al romanticismo, y la somete a un severo juicio moral. De ahí que otros estudiosos se han visto en la necesidad de clarificar mejor la posición de Hostos bajo este respecto. Ya vimos que Pedreira afirma que le sobraban ideas para un adecuado análisis literario, pero que estaba por encima de las formas y apreciaba mejor el fondo. Adriana Arpini nos dice que Hostos se valió de la escritura como un arma de lucha por la libertad y la justicia. Marcos Reyes Dávila muestra que la literatura de Hostos es una comprometida y que la suya es una literatura para la liberación. Raúl Guadalupe nos dice que se trata en Hostos de “una poética de la libertad”.
Ernesto Álvarez escribe: Hostos, novelista. Estética y psicología en la Peregrinación de Bayoán (2000). Destaca la idea según la cual fueron los diarios que Hostos llevaba los que vierte en su novela La peregrinación de Bayoán. Percibe en la obra un tipo de enfoque denominado el curso o “fluir de la conciencia”, como el que practicarán Joyce y otros grandes literatos posteriores. Ve en los Diarios de Hostos una ontología existencial, mas íntima que la ontología de base spenceriana de algunos de sus tratados. Ernesto Álvarez también hizo un análisis literario de la entonces recién hallada novela de Hostos: La tela de araña. La tela de araña fue hallada originalmente por el filósofo español residenciado en Puerto Rico, Argimiro Ruano. Él la publicó y la analizó. Luego el Instituto de Hostos hizo una nueva edición, que es la que comenta Ernesto Álvarez.
Argimiro Ruano escribió ocho volúmenes sobre Hostos. Lo mejor de la obra es que recrea con mucho detalle la vida madrileña de Hostos. Describe la amistad de Hostos con los liberales krausistas españoles, para lo cual expone bien en qué consiste el krausismo. Recrea las fuentes de la ética hostosiana en los estoicos, en Pellico, que Hostos leyó siendo muy joven, en los krausistas. Analiza los escritos periodísticos de Hostos, que es el único aspecto de lo que escribió donde le reconoce algún mérito. Como católico, a Ruano le es insoportable la posición agnóstica de Hostos; como español, no soporta la crítica al imperio colonial que con tanto brío realiza el maestro mayagüezano; de ahí también su crítica al separatismo. Destaca cierta inspiración hostosiana en el filósofo italiano Giambattista Vico. Sobre Vico y su inspiración historiográfica desarrolla en un extenso artículo el filósofo puertorriqueño Eliseo Cruz Vergara.
A mi juicio el análisis más comprensivo del papel de la literatura en Hostos lo realiza la estudiosa española -especialista en literatura puertorriqueña y caribeña- María Caballero. Hace un extenso análisis de la novela de Hostos La peregrinación de Bayoán, la cual califica de romántica. Y también analiza lo que afirma Hostos en la Moral social. Hostos lanza una severa crítica a la literatura de ficción, y sin embargo, agrega la autora, no solo se valió de ella sino “que mostró soltura en ese campo”. La autora resuelve la paradoja cuando afirma que la unión de literatura y política es una posibilidad que Hostos concede para redimir la literatura. Hostos tiene un ideario definido “que expone a la opinión publica sin tapujo alguno”. (Caballero, 2005: 122) Peregrinación es un viaje, y Bayoán necesita reencontrarse con los antiguos lugares para resignificarlos. “Ese es en realidad el tema de la novela”. (123) Hostos, pues, justifica la literatura de ficción para ponerla al servicio de sus ideales políticos. La autora compara La peregrinación de Bayoán con la obra del uruguayo José Enrique Rodó, vendría a ser “un pre-Ariel”.
Junto con el interés en el estudio de la literatura en Hostos está también el interés en el estudio del teatro, pues escribió obras de teatro infantil con fines educativos. La Dra. Rosalina Perales comentó los dramas infantiles que Hostos escribió: “Loa a mamá, “Quién preside”, “El cumpleaños”, “La llegada de la guagua”. Comentó también la crítica teatral de Hostos, en especial el Hamlet. Considera que el teatro es para Hostos un espejo que con actitud crítica representa la realidad. Hostos se vale de recursos humorísticos, como en la comedia, de modo que su teatro es uno de tipo popular. Rosalina Perales también dirigió varias representaciones de algunas de esas obras del teatro infantil hostosiano.
La dra. Anamín Santiago ha publicado la obra más comprensiva en este sentido: Eugenio María de Hostos: praxis teatral. De hecho, no se fija sólo en las composiciones teatrales del maestro mayagüezano, sino también en algunos desarrollos teóricos, como cuando Hostos afirma que el teatro es un espejo de la sociedad; espejo, es decir representación, pero representación crítica. ¿Quién preside?, uno de sus dramas infantiles, por ejemplo, resulta ser un espejo de la educación de su tiempo, pero un espejo que refracta las limitaciones y debilidades de la educación. Anamín Santiago, con una mirada amplia, no se detiene solo en el teatro, incluye las reseñas de Hostos a obras musicales, óperas, teoría musical. También reseñó La Cuarterona de Tapia. La amplitud del interés teatral de Hostos, lo lleva a viajar por la República Dominicana con la idea de fundar grupos teatrales, un teatro popular como un medio educativo especialmente fecundo. Anamín Santiago muestra sin lugar a duda que Hostos tenía una perspectiva cultural amplia, para todo el pueblo, que incluía el teatro con su virtualidad educativa, cultural y crítica.
Otro estudioso de la sociología hostosiana es el filósofo cubano Pablo Guadarrama González. Escribió y publicó en italiano: Le origine de la sociologia in America Latina: Hostos y Varona. Elfilósofo cubanoEnrique José Varona fue uno de los mayores positivistas latinoamericanos, publicó Conferencias de sociología. Así, pues, tanto Hostos como Varona tuvieron inspiración positivista, tanto en Spencer como en Comte. Y es este el aspecto que Guadarrama destaca en su estudio; pero también el hecho de que fueron pioneros en esta nueva disciplina sociológica en América Latina; como subraya Pedreira, Arpini, Henríquez Ureña, José Luis Méndez, entre otros. Guadarrama destaca también la importante contribución de Hostos a la “integración latinoamericana” con su defensa de la idea de la confederación antillana, y en realidad a otras confederaciones como la centroamericana y la bolivariana.
Carlos Pérez Morales escribió acerca de la Geografía en el pensamiento de Hostos. Fue en La República Dominicana y en Chile donde enseñó esta disciplina, y escribió textos sobre diferentes temas geográficos, que están contenidos en el volumen XX de las Obras completas. Otros ensayos geográficos fueron hallados en la investigación de Carlos Pérez, quien considera a Hostos “precursor de la enseñanza de la geografía moderna en América Latina”.
Roberto Mori González publico Hostos insepulto. Se trata de un magnífico análisis sobre el pensamiento político de Hostos. El concepto base de su teoría política es el “poder social”. Idea muy fecunda que Hostos va a usar siempre. El poder primario es el “poder social”, poder del pueblo, de toda la sociedad, y todo otro poder es delegación del poder social. Y cuando esa delegación no se cumple y se traiciona el principio para el cual existe, entonces es el poder social como poder primario el que reclama todo su poder y derecho.
También Félix Córdova Iturregui ha reflexionado sobre la política de Hostos. Lo interpreta como un demócrata radical. “La inclinación de Hostos hacia el más débil nos permite comprender su compleja visión antillana y el núcleo de su pensamiento democrático que postulaba la necesidad de la revolución para mejorar, en un sentido de igualación social, las condiciones de los que estaban más oprimidos y explotados”. (“El radicalismo democrático de Hostos” en J. C, López, 1995: 643) El interés común debía incluir la totalidad social. Su revolución era radicalmente democrática. Hostos defendió esta visión democrática radical desde su tiempo en España y en función tanto de España como de las Antillas. Después de la ruptura con los liberales españoles, continuará con mayor radicalidad aún esa visión democrática para Puerto Rico, para las Antillas y en realidad para toda la América Latina.
Antonio Gaztambide ha dedicado especial atención al antillanismo de Hostos, como al de Martí y Betances. En los casos de Hostos y Betances, escribe Gaztambide, puede decirse que su antillanismo les viene desde la cuna “y que era inseparable de sus identidades personales”. Entiende que “Hostos no adoptó el latinoamericanismo como resultado de su periplo por la América del Sur, sino al comienzo mismo de su periplo sudamericano. Y lo haría como parte de una estrategia política de apoyo a la independencia de Cuba y Puerto Rico y al proyecto de Confederación Antillana”. (Tan lejos de Dios. 2014: 65) Gaztambide hace notar que en la ideología política de los grandes antillanistas decimonónicos estaba el republicanismo, que era en verdad la ideología revolucionaria del siglo XIX, como lo será el socialismo en el siglo XX.
Los escritos jurídicos de Hostos Derecho penal, y Lecciones de Derecho constitucional, han sido objeto de varios estudios, aunque como señaló el lcdo. Ramón Antonio Guzmán, se tardó en atender este aspecto de la obra de Hostos. Pero precisamente Guzmán ha dedicado especial atención al tema del Derecho en Hostos. Destaca la influencia de G. Vico en su pensamiento jurídico, además de las otras fuentes ya conocidas. Observa Guzmán que en el estudio del Derecho penal, Hostos trasciende lo meramente jurídico y reflexiona sobre el papel del derecho en la vida social y la responsabilidad del individuo en sociedad. Rechaza con vehemencia la pena de muerte por su insensatez. Guzmán también propone apropiarnos en Puerto Rico de la deontología profesional que Hostos nos legara.
El más abarcador estudio sobre el Derecho son los cinco volúmenes de Carmelo Delgado Cintrón: Biografía jurídica de Hostos. Estudia la formación jurídica de Hostos en España, en la Universidad Central de Madrid. Allí hizo sus estudios de Derecho, pero no logró obtener el título correspondiente. Investiga las fuentes de su pensamiento jurídico, y llama la atención que incluye al jurista colombiano Florentino González. Sostiene que las Lecciones de derecho constitucional del colombiano es la fuente primaria en que se inspiró Hostos, pero que Florentino González a su vez se inspiró en un tratado de un estadounidense Federic Grimke. Naturaleza y tendencias de las instituciones libres (1870), obra que Florentino González tradujo al español.
Delgado Cintrón analiza la estructura del pensamiento jurídico de Hostos y el alcance de las Lecciones de Derecho Constitucional. También se ocupa de otras manifestaciones del Derecho de parte de Hostos y en especial de las conferencias de la Liga de Patriotas. Crítica el uso por parte de Hostos del término “americanización” en ese contexto, lo cual resultaba equívoco cuando de lo que se trataba era de defender el derecho de los puertorriqueños frente al uso y abuso de la fuerza por parte de los Estados Unidos.
Otro estudio reciente sobre el pensamiento jurídico de Hostos es el de Carmelo Campos Cruz: Antología Jurídica de Eugenio María de Hostos (2023), Volumen 1. Derecho penal. Incluye las lecciones que sobre esta rama del Derecho dictó Hostos en el Instituto Profesional de Santo Domingo. Utiliza los apuntes que tomara el estudiante Francisco J. Peynado, que resultan ser más completos que la versión que se incluyó en la edición de las obras de Hostos en 1939. El autor cita a Carmelo Delgado Cintrón cuando observa que los editores tacharon expresiones del texto que tuvieron a mano, aparentemente según recomendación del propio Hostos. Campos Cruz incluye también un documento inédito en esta área del Derecho, se trata de un análisis del Código Penal de la República Dominicana. Finalmente, incluye también pasajes de otras obras de Hostos que hacen explícita referencia al Derecho, como cuando analiza la relación entre derechos y deberes en el Tratado de Moral. Se trata pues de una obra novedosa e imprescindible para la comprensión del pensamiento de Hostos, pues el autor destaca la interdisciplinariedad en que se mueve Hostos a la hora de estudiar el Derecho. Como mostró Juan Mari Brás, el enfoque de Hostos en el estudio del Derecho es de tipo sociológico.
El licenciado Héctor Luis Acevedo ha escrito varios ensayos sobre Hostos, con especial referencia a la función electoral que él tan bien analizó, y que inspirándose en la idea de Simón Bolívar denomina “cuarto poder”. Nos recuerda también Héctor Luis Acevedo el homenaje que los estudiantes de Derecho le rindieron a Eugenio María de Hostos el 11 de enero de 1971, “años en que su nombre yacía esperando su recuerdo”. Encabeza su estudio unas maravillosas palabras del maestro, tomadas de la Moral social: El derecho y el deber inseparables resplandores de la conciencia no brillan en la conciencia que no lucha”.
La dra Vivian Auffant escribió La liga de patriotas puertorriqueños (2011). Se describe todo el proceso de fundación de la Liga desde sus inicios en New York (agosto de 1898), su continuación en Juana Díaz y especialmente su importante desarrollo en Mayagüez. La liga de patriotas tenía un fin político y uno social. El fin político fue la propuesta de Hostos de terminar con el gobierno militar y sustituirlo por un gobierno civil temporal. Temporal, es decir, mientras se hacía un plebiscito para que por fin el pueblo de Puerto Rico expresase su voluntad. Hostos expresó que Puerto Rico ha sido anexado por la fuerza y en ningún momento se le ha consultado su voluntad. El fin social es muy amplio, en realidad toda una visión de lo que podría y debería ser Puerto Rico: un gobierno democrático, una economía cooperativista en la agricultura y en la industria, una educación en todos los niveles y con propuestas curriculares completas. Hostos mostró la contradicción en que caía el gobierno estadounidense basado en principios democráticos (que Hostos admira) y el hecho bruto de la fuerza sin la más mínima consulta al pueblo puertorriqueño.
Otro estudio sobre la Liga de Patriotas acaba de ser publicado, es del Dr. Orlando Hernández y se intitula Documentos de la Liga de Patriotas Puertorriqueños (2024). Se trata de documentos inéditos que el autor en una amplia investigación ha encontrado y que incluye en esta obra, por ejemplo, actas de las sesiones en que se aprobaron de la Liga de Patriotas, tanto en Nueva York, como en Juana Díaz y Mayagüez, algunas de las conferencias del propio Hostos y artículos que él mismo escribía reseñando sus conferencias en los periódicos. Asimismo, incluye algunos artículos de patriotas contemporáneos de Hostos, o que trabajaron con el, como Rosendo Matienzo Cintrón. La obra va precedida de un extenso y excelente estudio introductorio en el cual Orlando Hernández recrea el ambiente político en que se desarrolló la liga. Se insiste en el fin político y ampliamente social de la Liga. Es el más reciente escrito sobre Hostos, e ilumina un periodo fundamental en la vida, obra y pensamiento de Hostos.
El tema de la mujer vuelve a ser tratado por la escritora cubana Yolanda Ricardo. Incluye los textos de Hostos sobre la mujer. No sólo la “Educación científica de la mujer”, sino también otros discursos. El análisis es muy amplio e incluye diversas consideraciones hostosianas sobre la mujer en algunas obras literarias como en Ofelia de Hamlet. Hace referencias importantes sobre Belinda Ayala, la esposa de Hostos, o a personajes históricos como Salome Ureña de Henríquez. Indaga sobre las posibles fuentes de inspiración de Hostos en este tema. En definitiva, la excelente obra de Yolanda Ricardo resulta ser la más abarcadora con relación al tema de la mujer.
El licenciado Alejandro Torres publicó Hostos su vigencia para el siglo XXI, (2020). Se interesa sobre todo en la vigencia de la propuesta de Hostos de un Plebiscito y de una Asamblea para que el pueblo de Puerto Rico tenga la oportunidad de expresar de modo explícito su voluntad acerca de su status jurídico y político definitivo. Muestra con toda claridad cómo esa idea plebiscitaria de Hostos formulada, como vimos, en la Liga de Patriotas, es la que ha inspirado a muchos desde entonces hasta el día de hoy. José de Diego, por ejemplo, propuso en la Cámara de Delegados un plebiscito (1917). Matienzo Cintrón siguió las huellas hostosianas, y estuvo entre los fundadores del partido de la Independencia (1912). Pedro Albizu Campos, al igual que Hostos, rechazó la legitimidad del Tratado de Paris, por el cual España transfería a Puerto Rico al poder estadounidense. La necesidad de una Asamblea Constituyente para resolver el status de Puerto Rico fue acogida por el Colegio de Abogados desde 1944 hasta el presente. En el mencionado libro, Alejandro Torres también hace alusión al antillanismo de Hostos, Betances y Martí. Finalmente expone la pertenencia de Hostos a la masonería y su posición sobre la religión. El tema de la religión en Hostos también ha sido muy discutido, y el licenciado Torres defiende que precisamente la posición de Hostos es la de la masonería, es decir la defensa de un Dios arquitecto del universo. Tema al que Hostos alude en su ensayo “La cuestión magna”.
Sobre el tema de la religión se ha ocupado también el filósofo dominicano Julio Minaya. Analiza las varias expresiones de Hostos, unas más agnósticas que otras, pero en definitiva no puede considerársele ateo. Y hay un sentimiento religioso que Hostos liga con la raíz de la moralidad humana. Julio Minaya no se queda en el análisis teórico, sino que nos brinda un análisis específico sobre la polémica contra Hostos en Santo Domingo, en especial la crítica que recibió del arzobispo Meriño. Los conservadores dominicanos atacaban a Hostos por implantar una “escuela sin Dios”. De hecho, la gran tarea de Hostos en la República Dominicana fue modernizar la educación, sacarla de los moldes escolásticos y católicos en que el predominio de la Iglesia la mantenía. Esa modernización de la educación que Hostos llevó a cabo en los varios países donde enseñó, también la llevaron a cabo otros positivistas en el Caribe, como Rafael Villavicencio en Venezuela, Justo Rufino Barrios en Guatemala, y el utilitarismo en Colombia. Julio Minaya muestra que algunas ideas reformistas en la educación la República Dominicana ya estaban siendo difundidas por el intelectual Pedro Francisco Bonó, con quien Hostos tuvo una relación epistolar amistosa.
También en Santo Domingo Miguel Collado ha publicado varios trabajos sobre Hostos. Una importante Bibliohemerografia hostosiana de autores dominicanos (1876-2003); unvolumen sobre Tributo a Hostos. (Textos en su memoria) y finalmente, Vision de Hostos sobre Juan Pablo Duarte. Hostos escribió varios breves ensayos sobre Juan Pablo Duarte, los cuales están incluidos en este volumen. Se incluyen también varios artículos sobre Hostos y Duarte. Aunque no sabemos si Hostos y Duarte se conocieron, si son de la misma época y tenían ambos ideas libertarias y ético morales muy semejantes.
La filósofa dominicana Lusitania Martínez Jiménez, Historia de las ideas filosóficas y de género en la República Dominicana (2022) abunda sobre Hostos y su presencia en la República Dominicana. No se refiere sólo a su filosofía, o su pedagogía, sino que destaca la importancia que le dio a la educación de la mujer y en definitiva a la igualdad de derechos. Durante el régimen trujillista se desarrolló un cierto feminismo, pero Lusitania Martínez considera que tal feminismo se mantuvo por debajo de lo que había defendido Hostos. Lusitania Martínez diferencia tres periodos o etapas en el desarrollo del feminismo. La primera etapa es la Salomé Ureña y Hostos, la cual es todavía un enfoque prefeminista. La segunda etapa se da en el periodo trujillista. Lusitania escribe: “Concluimos afirmando que es más utópico y aceptable el prefeminismo de Hostos y Salomé Ureña que el feminismo del trujillismo”. (2022: 548) Y la tercera etapa es la de Abigail Mejía. En 1942 se logra el voto femenino en la República Dominicana.
Ramón Luis Acevedo publica un volumen en el cual presenta una nueva edición del famoso ensayo de Hostos intitulado “Plácido”, y le dedica una magnífica introducción. El ensayo ha sido casi olvidado por la crítica literaria. Fue escrito en Chile en 1872. Plácido es el sobrenombre que le dieron en Cuba al poeta Gabriel de la Concepción Valdés. Era hijo de un mulato peluquero y de una bailarina española. “Plácido es para Hostos, sobre todo, un claro ejemplo de superación social, intelectual y artística, y una de las mejores claves para entender y denunciar el colonialismo racista, esclavista en las Antillas. Además, lo considera…uno de los mártires de la independencia”. (Acevedo, 2017: 5) El poeta fue fusilado por el gobierno colonial español por conspirar contra el gobierno. Para Hostos, Plácido se salva ante la justicia eterna aun si fuera culpable porque la suya era una rebelión contra la esclavitud, el racismo y el colonialismo.
En el año 2023 publicó Marcos Reyes Dávila Los días de la madrugada: Hostos: la biografía. Se trata también de una obra comprensiva pues abarca toda la vida de Hostos en forma detallada, pero también hay magníficos análisis de su pensamiento. Como dije, ya Marcos Reyes se había ocupado amplia y profundamente del discutido tema de la literatura en Hostos, considerándola una de tipo comprometido. Aquí renueva esta versión. Pero también se ocupa de su filosofía moral, de la educación, de la religión, del antillanismo, de sus viajes en pro de la independencia de Cuba y Puerto Rico. Destaca la idea según la cual Hostos es el gran defensor de los derechos humanos, con una visión clara y profunda y en correspondencia con los deberes de que nos habla la filosofía moral. En definitiva, una de las obras fundamentales por su amplitud y profundidad para entender a Hostos. Escrita por un poeta de auténtica vocación, la obra se mueve con soltura literaria en una bella prosa poética.
La Comisión Hostos-180, con la colaboración de la Dra. Lilliana Cotto, Bangesy Carrasquillo, Roberto Mori, Félix Báez y Orlando Hernández editan, en el espíritu de una educación popular, un volumen intitulado Hostos, esencial. Se exponen facetas importantes de la vida de Hostos y de su pensamiento. Pronto verá a la luz pública este nuevo estudio hostosiano.
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[1] Este artículo sigue prácticamente la conferencia que dicté en el Ateneo de Puerto Rico el día once de enero de 2025 con ese mismo título. La misma no fue leída y este escrito trata de mantener grosso modo el contenido de dicha conferencia.
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