Las narrativas en torno a la independencia [¿qué es lo nuevo en el territorio colonial de Puerto Rico?]

Un grupo de amigos, de forma silenciosa, clandestina, con un código masónico en torno al secreto, y solo invitando a los que ellos confiaban, delineó una orden ejecutiva [propuesta] a ser firmada por el presidente Donald Trump, para declarar la independencia de Puerto Rico

Daniel Nina 

Un grupo de amigos, de forma silenciosa, clandestina, con un código masónico en torno al secreto, y solo invitando a los que ellos confiaban, delineó una orden ejecutiva [propuesta] a ser firmada por el presidente Donald Trump, para declarar la independencia de Puerto Rico.  El proyecto, un genuino acto de construcción mediática, tomó por sorpresa a todos y todas, y sobre todo provocó una reacción de excitación o pavor, ¿Qué tal si es verdad?  

Es simplemente un proyecto de unos colegas, que como tantos otros, cansados del colonialismo, juegan dentro de la narrativa dominante de Trump, de emitir ordenes ejecutivas, y ellos plantean lo propio.  Un detalle, no cuentan con el apoyo de Trump, del Congreso federal, y sobre todo, del principal partido de oposición en Puerto Rico,, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).  Tampoco cuentan con el apoyo de los otros partidos mayoritarios o minoritarios en la isla. No obstante, como un juego de publicidad y oportunidad de momento, sí valió la pena.

[Hay otros referentes pasados, cuando otros grupos de boricuas han tomado otras iniciativas, entre otras, el que en su momento lideró el teórico Ramon “Tito” Grosfogel, junto a otros, abogando por la estadidad radical para Puerto Rico.].

A mi me ha interesado más pensar esta iniciativa dentro de las iniciativas controladas a partir de los proceso sociales que a partir de las elecciones generales en la isla, del pasado 5 de noviembre, se abrieron en la isla.  A partir del proceso electoral del 5 de noviembre de 2025, en Puerto Rico se legitimó hablar de la independencia. A favor o en contra, pero se hizo normal, en la narrativa dominante electoral, hablar de la independencia para Puerto Rico.  Esta iniciativa de los colegas, toma ventaja de este nuevo momento.  

Lo interesante es pensar si la iniciativa se da en un contexto legítimo de una reclamación de país sobre una solución a su estatus, o si se da en el contexto de una iniciativa de un grupo de trabajo, en nombre del país. Usted decide, pero la inclinación, todo me hace pensar, es que más pesa hoy una iniciativa, valida y respetable, de un grupo de personas, que un clamor y pedido de país.  Es una apuesta, como el juego de cartas que enarboló Donald Trump ante el presidente de Ucrania el pasado viernes.  En algo tiene razón la respuesta oficial del PIP, firmada por Juan Dalmau. Alcanzar la independencia de Puerto Rico será parte de un proceso democrático donde el pueblo se exprese, y no donde se hable a nombre del pueblo.

Para uno que ha monitoreado este proceso desde los pasados meses, si creemos importante juntar varios asuntos.  Por un lado la figura del investigador Javier Hernández, quien como parte del grupo de trabajo, con código de discreción, continuamente ha pronunciado de forma publica el proceso que se estaba conduciendo.  Por otro lado, los tres comunicados de prensas que originan esta discusión, siendo uno publicado en México, otro en Argentina y el más reciente en el Reino Unido.

Curioso que salvo Puerto Rico, desde la informativa inicial de Sandra Rodríguez Cotto, así como lo publicado en los tres diarios de referencia en la isla entre ayer y hoy, en los EE.UU. la prensa de referencia no ha publicado esto. Por otro lado, nos interesa la columna del ideólogo estadista y ultraderechista Carlos Días Olivo, quien publicó una columna en uno de los diarios de referencia nacional hace poco más de un mes, sobre la posibilidad de la independencia para Puerto Rico. Finalmente, nos interesa la desvinculación de esta iniciativa con los procesos políticos de la isla.  Un poco, ejercer el poder de forma remota, por las plataformas de Zoom o Meet, como bien apuntó el PIP, no es un proceso democrático, si algo es “iluminista”.

En fin, que a lo hecho pecho. Invitamos a los colegas a discutir el proyecto pueblo por pueblo, como la bandera en los 78 municipios, y a lograr que la población en general se interese y que cuente con el respaldo con el principal partido de oposición hoy en Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño.   Por lo pronto, más allá del elemento sorpresa, tipo blitz alemán, nada va a cambiar más allá del sueño, romántico, de que nos van a dar la independencia por la redacción de un hermoso memorando-propuesta de Orden Ejecutiva. Vamos ahora a discutir pueblo por pueblo vuestra iniciativa. Pensemos.


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