El pintor Pancho Rodón

Hace dos años murió el pintor Pancho Rodón cuyo estudio en San Juan fue visitado en 1981 por la prima ballerina del Ballet Nacional de Cuba Alicia Alonso cuando se suscitó el siguiente diálogo

Pedro Zervigón

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Hace dos años murió el pintor Pancho Rodón cuyo estudio en San Juan fue visitado en 1981 por la prima ballerina del Ballet Nacional de Cuba Alicia Alonso cuando se suscitó el siguiente diálogo:

-Señora Alonso, ¿usted posaría para mí?

-Sí, para usted sí… Pero tendría que venir a Cuba.

Fue el diálogo que el propio artista rememoró en una entrevista con El Nuevo Día en el 2014. “No fue un encuentro fácil. Yo estaba nerviosísimo de encontrarme con ella. En la entrevista notó que yo estaba un poco temeroso, pero fascinado con ella y lo hizo todo más fácil”, contó.

En el estudio estaban allí los retratos de Muñoz Marín, Borges y Rómulo Betancourt. Ella observó con detenimiento y recuerda Rodón que le dijo algo así como: “Usted habita entre tres hombres, pero yo solamente comparto con uno. Todos son grandes retratos, pero el que tiene caminos para un país es este. Es el que me comunicó más”. Su favorito fue el de Muñoz. Luego vino la pregunta y meses después Rodón llegó a Cuba para pintarla.

“Fui al Teatro de la Universidad cuando Alicia Alonso vino a Puerto Rico por primera vez con Ígor Yushkévich. Quedé deslumbrado al verla bailar una Giselle maravillosa”, recordó acerca de la visita que debió ser una de las dos (1948 y 1951) que hizo el Ballet Nacional de Cuba a la Isla. Nunca olvidó el rostro. Tampoco los gestos. “Siempre viví con la ilusión de lograr pintar a esa maravillosa mujer. La más grande bailarina de todos los tiempos porque no solamente son sus pasos de baile, Alicia es actriz, puede ir de lo más liviano a lo más profundo, es que ella es así. Hace teatro con la danza por eso es tan conmovedora”, describe el pintor, quien buscó retratar en ella lo que siempre ha buscado retratar en todos sus personajes.

El proceso de aquel cuadro se extendió hasta 1983, año en que se exhibió la obra ante la presencia de Alonso en el Museo de Historia, Antropología y Arte del recinto riopedrense de la UPR. Cuando se develó la pieza, hubo un gran silencio que Alonso rompió para darle un abrazo. “Pero si aquí estoy yo toda”, le dijo. “En mis manos está Giselle, y si tú sigues explorando, están todos mis roles”. De hecho, sus manos pintadas por Rodón -un detalle del cuadro- le dieron la vuelta al mundo, pues años después Cuba emitió un sello postal con esa imagen. En el 2011, el cuadro “La Legendaria Alicia Alonso, Canto del Cisne”, de Rodón, fue subastado en la casa Christie’s de Nueva York por $188,500, confirmó el agente del artista, Ramiro Borges. La obra, ejecutada en óleo en el 2005, muestra una mano de la bailarina cubana de fama internacional ya fallecida.


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