“Recordar es resistir”: hacen frente al atentado a la educación para invisibilizar las luchas antirracistas
La comunidad académica afrodescendiente en Puerto Rico reacciona a la ola de políticas federales que intenta borrar la historia de personas negras y prohibir la crítica de raza en espacios educativos



Periodista de Noticiasadriana.diaz@gfrmedia.com
En el patio de la Facultad de Estudios Generales, en la que todo estudiante de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras inicia sus clases, cuatro organizaciones ubicaron altares y más de 100 personas reflexionaban acerca del poder de recordar para resistir la agenda contra la lucha antirracista, encabezada por la administración de Donald Trump, que continúa eliminando programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, en inglés).
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“Estamos invitando a ‘afropuentear’ (conectar) por generaciones, y aquí hay múltiples saberes, áreas geográficas de Puerto Rico e internacional. Nos confabulamos para demostrar cómo podíamos compartir procesos decoloniales de afrosanación. Tenemos que navegar estratégicamente a través de las alianzas y es lo que, históricamente, nos ha dirigido a vencer obstáculos. La abolición de la esclavitud (que se conmemora este sábado) surgió, precisamente, por alianzas y confabulaciones”,subrayó la doctora Mariluz Franco Ortiz, el jueves, desde el Junte Comunitario de la Cumbre Afro 2025, bajo el lema “Recordar es resistir”.
Tan reciente como la semana pasada, el Departamento de Educación federal –que Trump quiere eliminar– ordenó investigar más de 45 universidades públicas y privadas por supuesta “discriminación racial” hacia personas blancas. Un mes antes, la Casa Blanca había advertido a las escuelas y universidades de Estados Unidos que podrían perder fondos federales por “preferencias basadas en la raza” en las admisiones, becas o cualquier aspecto de la vida estudiantil.
Inclusive, al principio de su administración, el presidente prohibió el uso de fondos federales en escuelas que enseñan “teoría crítica de la raza”, la cual establece que el racismo es sistémico y está inmerso en las estructuras sociales, legales, políticas y culturales.
“El primer reto ante el racismo es no creer que existe e invisibilizarnos. Recordarnos que sí existimos, afirmarnos y acompañarnos es el primer punto de resistir”, dijo, por su parte, Christian Martínez Medina, fundador de La Escuela de Liderazgo Político y Comunitario y activista afro.
El estudiante de la Escuela de Derecho de la UPR planteó que “es clave entender el contexto en que se dan esos recortes” basados en principios de “meritocracia”, sin reconocer las desigualdades sociales que viven las personas negras. “Cuando recortas esos programas, personas lo ven como una forma de que no existe el racismo. Como no existe, lo voy a recortar. Pues no. Esas (iniciativas DEI) son una afirmación de que, por tantos años, se creó un sistema que era injusto para un grupo”, indicó.
“Decir que el dinero que se utilizaba para apoyar comunidades negras no es valioso es, al mismo tiempo, no reconocer el valor de cada una de esas personas que luchaban y combatían aún dentro de un mundo racista”, abundó.
Su organización colocó en su altar un pupitre vacío lleno de flores con una hoja que leía: “Representa a quienes fueron silenciades, excluides y desplazades de los espacios de educación y conocimiento”.
Para el 22 de marzo de 1873, se estimaba que eran casi 30,000 las personas esclavizadas en Puerto Rico. Pese a que ese año se promulgó la Ley de la Abolición de la Esclavitud en Puerto Rico, no fue hasta mucho después que les fueron reivindicando derechos fundamentales.
Bombardeo a la educación
Al ser profesora sobre afrolatinidad en la Facultad de Estudios Étnicos de la San Francisco State University, la antropóloga Bárbara Abadía Rexach ha visto de cerca la complejidad del desmantelamiento de los programas DEI, que considera un bombardeo directo a la educación, ya que es el “primer lugar que se busca atacar”.
Trump inició su plan para desmantelar Educación federal, comenzando por recortar personal y eliminando fondos a programas comola Oficina de Derechos Civiles y el Instituto de Ciencias de la Educación, que analiza y busca erradicar las brechas educativas en la población.
“Ha sido bien complejo tener que estar alerta porque eso supone un peso encima, más allá de enseñar en Estados Unidos siendo una mujer latina y visiblemente negra, y enseñando temas que no solo miro desde lo académico, sino que tienen que ver con mis intersecciones y las matrices de opresión, de cómo soy interpelada y también mis estudiantes”, dijo Abadía Rexach, quien mencionó que la mayoría de sus estudiantes tiene familia con estatus migratorio no definido.
Las medidas de austeridad se han visto “más concretamente” desde que Trump regresó a la Casa Blanca, especialmente porque son menos los profesores por contrato y, por consecuencia, los que tienen permanencia asumen más carga de trabajo.
“Para el proyecto de ‘Make America Great Again’ (MAGA), una América blanca, desde la ignorancia, porque no hay una raza pura, les conviene atacar principalmente a la educación porque lo ven como un arma. Somos una amenaza para el sistema. Está todo conectado. Si no tenemos programas y facultad disponible para enseñar este tipo de cursos, ¿qué se va a enseñar?”, explicó.PUBLICIDAD
La también productora del programa radial NEGRAS comentó que la lista de cientos de palabras que busca limitar o evitar la nueva administración de Trump, que hizo pública el diario The New York Times, censura a profesores que someten propuestas para fondos de investigación.
“¿Cómo construimos nuestros proyectos? Podemos ser cimarrón y cimarrona, pero tienes que utilizar otro lenguaje para pasar desapercibide y que te aprueben algunos fondos. He visto evidencia –cartas– de personas que le han detenido sus proyectos de investigación, los fondos o la entrada a escuelas graduadas”, dijo sobre algunos casos de allegados, pero que no pertenecen a su universidad.
Asimismo, Abadía Rexach mostró preocupación sobre “hasta cuándo van a durar los programas de estudios latinos, cuando la comunidad latina está siendo amenazada con todas estas políticas deshumanizantes”. Enfatizó que los efectos también se extienden a Puerto Rico por su estado colonial y por la estrecha relación académica entre profesores que viven en la diáspora y el archipiélago.
La profesora Franco Ortiz, de la UPR en Cayey y miembro de la comunidad asesora de la organización antirracista Colectivo Ilé, planteó, en tanto, que, “cuando hablamos de racismo, hablamos de deshumanizarnos”.
“Al fin y al cabo, eso era lo que buscaba el proceso de esclavitud y ese es el rezago que aún queda. Eso se traduce en que, en las instituciones, se busque degradar a personas evidentemente negras o personas que nos identificamos afrodescendientes. Nuestro lenguaje es el reflejo. El racismo está al interior de la fibra todavía. Cuando se habla de mejorar la raza, lo que se habla es de rechazar a personas negras, y todavía vivimos esto”,enfatizó la psicóloga comunitaria.PUBLICIDAD
Ante la ola de cesantías a empleados federales que dirigían iniciativas DEI, opinó que “lo que estamos viendo, con esta agenda nefasta, es una injusticia”.
“Es una vuelta atrás, pero, sin embargo, creo en el poder de las alianzas y aquí estamos y seguiremos estando”, recalcó desde el primer centro docente del país.
Poder de “encontrarnos”
En la Semana para la Erradicación del Racismo y Afirmación de la Afrodescendencia, establecida por la Ley 24 de 2021, las organizaciones Colectivo Ilé, Taller Salud, La Escuela y la Alianza de Mujeres Viequenses lideraron el junte comunitario, que reunió diferentes generaciones y cerró la cuarta edición Cumbre Afro.
“(El lema) ‘Recordar es resistir’ es nuestra manera de desarrollar campañas para aunar y reunir a todas estas organizaciones que colaboran, y celebrar la figura de Arturo Schomburg, que nos enseñó que, cuando a él le dijeron que ‘los negros no tenían historia’, él buscó la historia y se convirtió en el padre de los estudios afrodiaspóricos, de todos los lugares a los que nos llevó la trata esclavista”, destacó la doctora Mayra Santos Febres, investigadora principal del Centro de Investigación y Archivo Digital en Afrodescendencia.
Martínez Medina opinó, por su parte, que “la comunidad afroboricua tiene muy pocos espacios para encontrarnos y la Cumbre Afro se convierte en un espacio de encuentro, aprendizaje y de dejar claro que tenemos conocimiento para compartir al Caribe y todo el mundo”.
“(Este junte) honra que el conocimiento viene desde mucho antes de nosotros, pero se mantiene vivo cuando lo practicamos y nos ayuda a que podamos seguir resistiendo ante tantas prácticas racistas”, enfatizó.
Referencia
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RacismoUPRafrodescendientesDonald TrumpDepartamento de Educación de Estados Unidos
Adriana Díaz Tiradoadriana.diaz@gfrmedia.com
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