Argentina, entre el silenciamiento y los desastres naturales

Una respuesta oblicua a Javier Milei

Argentina vive horas convulsas que nos hacen imaginar, o no tanto, porque ya lo hemos vivido, un porvenir difícil y doloroso. El miércoles pasado, 12 de marzo, vivimos una de las más terribles represiones de la marcha del pueblo.

Tomado de la edición número 30 de la revista mensual Nueva Pensamiento Crítico de abril de 2025.

 

Mariela Rígano          

Sistemáticamente, desde el año pasado los miércoles los jubilados, uno de los sectores más castigados por las medidas del gobierno de Javier Milei, marchan en el Congreso de la Nación reclamando por su situación y, lamentablemente, todos los miércoles las personas mayores son golpeadas y reprimidas sin que ningún sector dirigencial reclame por esto. La semana pasada diferentes representantes de hinchadas de fútbol se cansaron de esta situación y decidieron y se organizaron para acompañar la marcha de los jubilados y “cuidar a los abuelos”. De esta manera, se produjo una marcha masiva de hinchadas de fútbol que se sumaron a esta expresión. El gobierno respondió reprimiendo brutalmente. Como consecuencia, una anciana estuvo internada con pérdida de conocimiento, imágenes dolorosas de un policía empujando a una mujer anciana en bastón que cae de espaldas golpeándose su cabeza contra el piso recorrió el mundo alertando a los organismos internacionales de Derechos Humanos, y Pablo Grillo -un foto periodista, que registraba esta represión y recibió de parte de la policía el disparo en la cabeza de una granada de gas lacrimógeno,- hoy se debate entre la vida y la muerte.

            Como respuesta a esto, esa misma noche la población se autoconvocó en un cacerolazo que duró multitudinariamente hasta las 2 de la madrugada y, hoy una semana después, se prepara una nueva marcha masiva para acompañar a los jubilados, al tiempo que Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad, prepara una nueva y feroz represión que nos recuerda no sólo el escenario de lo vivido en el 2001 sino los métodos más terribles de la última dictadura cívico-militar.

            En simultáneo a esto, en Bahía Blanca, la ciudad en que vivo, el 7 de marzo se desató una tormenta inédita que terminó en uno de los mayores desastres naturales que nuestro país ha vivido como consecuencia del cambio climático que Javier Milei niega. Por este motivo, desde hace 10 días me encuentro abocada a diferentes tareas de reconstrucción de la ciudad que se encuentra tapada de lodo, sin luz, sin conexiones y, en muchos sectores, aún sin agua y servicios. En este contexto, el gobierno de Javier Milei se burla del pueblo diciendo que lo que ocurrió en Bahía Blanca es consecuencia de la falta de inversión en obra pública, que su gobierno desfinanció, intentando responsabilizar de esto al gobierno provincial y municipal opositor a su gestión.

            Por todo esto y contando con muy pocos medios para poder realizar este aporte mensual a Nueva Pensamiento Crítico, me ha parecido importante compartir con ustedes estas líneas que anteceden y la puesta en valor de una práctica de teatro político y artivismo que venimos llevando adelante en Bahía Blanca contra el silenciamiento que gobiernos de rasgos fascistas intentan imponernos.

            Lo que sigue comenta acciones que llevamos adelante contra el gobierno de Macri en 2019. Hoy, Milei ha acelerado al infinito el daño y las agresiones que en aquel momento Macri protagonizara y, desde nosotros, estamos pensando estas acciones para multiplicarlas. El análisis crítico de esta herramienta política es lo que deseamos compartir con ustedes, en este contexto donde escribir en medio de una ciudad destrozada es mi pausa y el intento doloroso de volver a encender la mecha de la revolución.

Intervención: Mientras no me toque a mí. Poéticas de la quietud y el silencio

Año: 2019

Ciudad: Bahía Blanca

Grupo de Teatro del Oprimido en cruce con el movimiento de Estatuas Vivientes

Durante el año 2019, el grupo exploró las poéticas de la quietud y el silencio en el marco de un entrenamiento coordinado por Mariela Olivera Almada y Mariela Rígano. El entrenamiento tenía como objetivo buscar herramientas de creación poética e intervención urbana que hicieran posible ampliar el registro de visibilidad, instalar en la ciudad una temporalidad otra que posibilitara ver aquello que se ignoraba, incluso que obligara a ver aquello que se deseaba ignorar.

El grupo indagó titulares de diario en la búsqueda de temas e imágenes sobre las cuales trabajar creativamente.

Hacia la segunda parte del año se realizaron diferentes intervenciones, dos de las cuales se comentarán analíticamente en este trabajo.

1.- Primera Intervención (ver anexo Intervención 1)

La primera intervención se realizó el 30 de octubre de 2019 en un radio de acción entre la esquina de calles Rondeau y Vieytes (teatro Don Bosco) y mitad de cuadra sobre calle Rondeau, ante las puertas y ventanas de la Policía Federal Argentina (se adjuntan imágenes).

Las imágenes fijas se emplazaron en ese radio y generaron una dinámica de quietud y movimiento durante dos horas de trabajo. En ese lapso temporal el movimiento cotidiano de la ciudad se vio interrumpido por las imágenes y sus desplazamientos.

Esto generó en el espacio y sus transeúntes diferentes reacciones, desde una persona que se sumó a las imágenes sosteniendo la quietud y cobrando movimiento según la dinámica interna de cada imagen, personas que bajaron de los colectivos para observar y tomar fotos, el cierre de ventanas y portones en inmediaciones de la policía federal distinguiendo el afuera del adentro,  un patrullero que detuvo su marcha y consultó en el quiosco del teatro si se trataba de una situación sobre la cual debía intervenir o si podía continuar su marcha, entre otras. Vemos entonces que mientras el grupo acciona la calle, al mismo tiempo entre los transeúntes, pero también entre los y las participantes, se producen diferentes reacciones que dan cuenta de la reflexión sobre la condición urbana. Las conductas adoptadas por los habitantes de la ciudad responden de forma diversa a la exploración del grupo en relación a aquello que “la ciudad y sus habitantes” prefiere no ver. Así, las ventanas y puertas que se cierran, la foto que intenta registrar lo extracotidiano, la persona que se suma a las imágenes agregando sentido al estar en quietud y buscando una lógica que lleve a comprender el movimiento.

Estas dinámicas que describimos nos permiten pensar las construcciones poéticas de estas imágenes como modalidades de alteración del orden público que, a partir de esa alteración permiten instalar nuevas lógicas de visibilidad. Por otra parte, también podemos pensar cómo estos actos constituyen lo político, como así también para pensar al sujeto creador colectivo en sus dos condiciones: 1) la no diferenciación entre artistas y no- artistas y 2) la producción de mecanismos de subjetivación alternativos en el marco de una sociedad política. Asimismo, estos dos últimos aspectos se podrían reflexionar hacia el interior del grupo y en su interacción con los y las transeúntes.

2.- Intervención Encuentro de Estatuas Vivientes (véase en el Anexo Intervención 2)

Creemos que la intervención pone el foco precisamente en aquello que entendemos como micropolítico, aun cuando la mayoría de las imágenes aborden cuestiones que podemos entender como de la órbita de lo macropolítico. Sin embargo, en la dinámica de cada imagen el foco de atención esta puesto en aquello que Paul Preciado define como “las políticas de reproducción de la vida…” . De tal forma, la imagen que expone a la persona en situación de calle, hace foco en la mirada de la transeúnte que primero mira con desagrado la situación y luego le da la espalda a la misma, la imagen donde un personaje oscuro de capa, rodea y asfixia al joven que tiene pintada en sus manos las banderas de  Chile y Brasil, hace foco en la mujer que intenta cumplir un rol de representante del joven desde una postura patriarcal y masculinizada, la imagen que apela a una situación de violencia de género, focaliza en las manos extendidas de las mujeres entre sí y, finalmente, la imagen en la que se vinculan dialécticamente el maestro, la cultura disgregada y la modernidad, repara en la disociación y la distancia corporal que establece la mujer que representa la modernidad.

Todas estas dinámicas que fisuran lo macropolítico o lo interceptan con la emergencia de lo cotidiano, interpelan a les espectadores y sus miradas.

Efectivamente la intervención busca generar posibilidades de crear, a partir de la movilización de los afectos, nuevos modos de hacer que habiliten nuevos mundos posibles. De tal forma, el grupo seleccionó como segunda fecha de presentación el encuentro de Estatuas Vivientes el 9 y 10 de noviembre de 2019. En dicho evento federal que convoca estatuas de todo el país, las infancias tienen un rol destacado y la ciudad de Bahía Blanca se congrega en un evento gestionado por una colectiva de mujeres que genera trabajo, permite pensar la actividad y las infancias en sus foros y dona la recaudación de las alcancías de las estatuas a una organización de la ciudad, en esa ocasión se eligió el Centro de Rehabilitación y Biblioteca Luis Braile.

Se eligió esa fecha y ese espacio para intervenir con conformidad de la organización del Encuentro de Estatuas Vivientes para invocar la posibilidad de que las personas se encontraran con imágenes que, de alguna forma, repiten la poética de quietud, silencio y movimiento de las estatuas, pero no tienen alcancía y son autónomas en relación a los momentos en que rompen la quietud. Se logró de esa forma una movilización diferente en el público y un relacionamiento con las imágenes que invocaba otros saberes y una ruptura clara de la zona de expectación.

Los gestos de los rostros, las manos y las miradas remiten a los afectos que las imágenes invocan en un arco que va del sufrimiento y el dolor a la búsqueda esperanzada de contacto, pasando por la crueldad y la indiferencia –como la versión más generalizada y cobarde de la crueldad.

Como ejemplo de la movilización de afectos que la intervención generó deseamos detallar la secuencia observada ante la imagen de la persona en situación de calle. Es de señalar que la imagen implicaba, en el personaje de la transeúnte la dinámica de mirar con desagrado, aproximarse, voltear indiferente en cada instancia de movimiento. Mientras que la persona sobre el colchón en sus momentos de movimiento, por un lado, dirigía la mirada hacia el entorno y luego extendía la mano con la palma hacia arriba. La imagen estaba emplazada en cercanías de la estatua La Exploradora (ganadora de premios internacionales) que convoca fuertemente a las niñeces. En un momento, se aproxima a la imagen un niño que permanece en silencio observando la dinámica con mucha atención y al observar la extensión de la mano se dirige a su madre que, en ese instante presta su mirada a la imagen y comenta a su hijo “Vení, no mires” y lo aproxima a La exploradora y le da un billete para que lo ponga en la alcancía y “haga mover a la estatua”. En ese instante, el niño vuelve hacia la imagen, observa nuevamente la secuencia (ante la insistencia de la madre para que vuelva hacia la estatua) y al extender la mano la imagen, deposita el dinero que su madre le diera para activar la estatua. Nos detendremos en esta secuencia porque a nivel afectivo no sólo conmovió a las personas que espectaron sino también hacia el interior del grupo produjo mucha implicación y reacciones diversas.

De manera evidente la imagen afectó al niño, quien se vio movilizado a incluir a la madre y por eso llama su atención. Sin embargo, la reacción de la madre no es la que el niño espera, pero sí la que la imagen presupone y desea hacer evidente a partir de la partitura de movimientos del personaje de la transeúnte. La actitud del niño, produce una trasverberación del clima afectivo y provoca el cambio en la madre, que se retira de la escena en diálogo con su hijo, preguntándole si había sentido pena.

Por otro lado, hacia el interior del grupo, la secuencia también movilizó afectos. Se produjo una incomodidad por la tensión que reveló entre la posición de las estatuas vivientes que militan el arte como trabajo, trabajo que además genera bienestar para la organización con la que se contribuye, y, por otro lado, la mercantilización y el arte visto como mercancía que sirve para distraer, tal como intenta la madre cuando bajo la sugerencia de no mirar, lleva al niño hacia la exploradora y le ofrece dinero para que la active.

Por otro lado, las actrices de la imagen señalaron haber sentido dolor al percibir en la dinámica de madre –hijo la reduplicación de la secuencia de su propia imagen, evidenciando la circulación de los afectos. 

Finalmente concluimos que la intervención, a partir de la poética de la quietud y el silencio, tiene un fuerte potencial político, que va de lo micropolítico – la incomodidad que produce en quien mira- a lo macropolítico, porque desde esa incomodidad obliga al análisis crítico de la situación representada.

Por esto mismo, consideramos que la intervención performó tanto los espacios como las prácticas en ellos. Por un lado, en la primera las rutinas del sábado por la mañana de calle Rondeau se vieron modificadas, la tranquilidad y casi anomia de ese sector se vio interrumpida por la actividad que generó interés y curiosidad en los transeúntes de a pie y también en quienes circulaban en diferentes vehículos y transportes y, al mismo tiempo, malestar en los policías que bajaron las persianas de la federal.

Asimismo, hemos narrado – a propósito de la segunda intervención- las reflexiones e interrogantes que las actitudes de las personas provocaron entre las y los artistas. Esto generó además un fuerte lazo con el colectivo de estatuas vivientes con el que hemos seguido trabajando en las ediciones subsiguientes del encuentro y, de esa participación, han emergido conversatorios y un trabajo enfocado en las infancias que en el encuentro de este año se plasmó en un conversatorio (“El acceso al arte: un derecho para las infancias”) y una actividad concreta que coordinamos desde el teatro del oprimido y que dio en llamarse “Componé tu propia estatua”.

            Hoy, en medio de esta situación nacional y local que estamos viviendo, seguimos apostando a lo político desde el arte y estamos trabajando en medio de la resistencia con las alas que nos ofrece la metáfora poética para exponer las imágenes que la versión oficial del gobierno intenta ocultar y, al mismo tiempo, acercar belleza en una comunidad atravesada por el dolor, la incertidumbre y la pobreza. Porque no olvidamos que los artistas tenemos una misión educativa, que tiene carácter pedagógico y combativo. Practicamos un teatro que es un arte y es un arma y, hoy, estamos en pie de lucha.


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