La guerra comercial genera ‘máximo pesimismo’ en los mercados mientras las acciones se desploman
El S&P 500 cayó casi un 5 por ciento el jueves, su peor caída desde junio de 2020, mientras los aranceles del presidente Trump, más elevados de lo esperado, desencadenan de nuevo la inquietud económica.






Por Joe RennisonDanielle KayeRiver Akira Davis y Eshe Nelson
Joe Rennison y Danielle Kaye reportaron desde Nueva York, River Akira Davis reportó desde Tokio y Eshe Nelson desde Londres.
3 de abril de 2025
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La escalada de una guerra comercial mundial por parte del presidente Trump alimentó el jueves la peor venta de valores del mercado bursátil desde la pandemia del coronavirus, ya que los inversores temían que los fuertes aranceles impuestos a los socios comerciales de Estados Unidos empujaran a la economía a una recesión.

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El S&P 500 cayó casi un 5 por ciento el jueves, su peor desempeño desde junio de 2020, cuando el mundo se había sumido en una crisis sanitaria que paralizó gran parte de la vida cotidiana.
El índice, que ya había caído en cinco de las últimas seis semanas, ha entrado en territorio de corrección, lo que significa que ha bajado más de un 10 por ciento desde su último máximo. Es un límite utilizado por los inversores para evaluar la gravedad de una caída reciente.
Los temblores se extendieron más allá de las acciones. Las medidas de las expectativas de inflación se dispararon, intensificando el temor a una desaceleración económica y haciendo caer el dólar frente a todas las divisas del grupo de los 10 países. Los inversionistas se apresuraron a buscar la seguridad de la deuda pública.
La venta masiva del jueves fue un momento extraordinario en unos mercados que, a pesar de ser propensos a grandes oscilaciones, rara vez reaccionan con tanta fuerza al decreto de una política económica por parte de un presidente estadounidense.
Trump y sus asesores le restaron importancia a la agitación del mercado y predijeron que las acciones acabarían repuntando.
“Los mercados van a subir”, dijo Trump el jueves. “El país va a prosperar”.
La agitación estalló luego de que el presidente Donald Trump anunciara el miércoles un arancel básico del 10 por ciento sobre casi todas las importaciones, así como impuestos adicionales sobre mercancías procedentes de muchos países específicos. Estos incluían el aumento de los aranceles totales sobre las importaciones chinas hasta el 54 por ciento.
En un periodo en que los mercados ya se habían visto sacudidos por la incertidumbre, los aranceles de Trump, más elevados de lo esperado, supusieron un nuevo reto para las perspectivas de inversionistas y economistas.
Mientras que algunos economistas pronostican que la inflación derivada de los aranceles mantendrá las tasas de interés elevadas, los inversionistas apuestan por que la conmoción de la economía obligará a la Reserva Federal a recortar las tasas más rápidamente.
“El plan arancelario de Trump probablemente representa un cambio para que los mercados pasen rápidamente de la máxima incertidumbre al máximo pesimismo”, dijo Jeff Buchbinder, estratega jefe de capital de LPL Financial.
Otros analistas e inversionistas simplemente expresaron desconcierto.
El gobierno de Trump modificó sus estimaciones sobre los aranceles impuestos a Estados Unidos para incluir ajustes por lo que consideraba manipulación de divisas o incluso otros impuestos, y los analistas cuestionaron la base analítica para hacerlo.
“Bien podrían haber estado en una habitación lanzando dardos a un tablero”, dijo Andrew Brenner, responsable de renta fija internacional de National Alliance Securities.
“Trump está en guerra con los países por esto”, dijo. “Es ridículo. No muestra comprensión de lo que está haciendo a otros países. Y va a perjudicar a Estados Unidos”.
La reacción del mercado reflejó claramente la sorpresa que se apoderó de Wall Street tras el anuncio de los aranceles.
“Nunca antes una hora de retórica presidencial había costado tanto a tanta gente”, escribió en las redes sociales a última hora del miércoles Lawrence Summers, quien fue secretario del Tesoro durante el gobierno de Bill Clinton.
Muchas empresas estadounidenses importantes se hundieron en cuanto comenzaron las operaciones del jueves. Algunas de las más perjudicadas a medida que avanzaba el día fueron las acciones tecnológicas: Apple cayó más de un 9 por ciento, Amazon bajó poco menos del 9 por ciento y las acciones de Nvidia bajaron un 7,7 por ciento. El índice Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, cayó un 6 por ciento.
Las acciones de marcas de consumo también se desplomaron cuando el gobierno de Trump impuso fuertes aranceles a países que son centros de fabricación de calzado y ropa, por ejemplo, un arancel del 46 por ciento a Vietnam y del 32 por ciento a Indonesia. Las acciones de Nike cayeron más de un 14 por ciento.
El índice Russell 2000 de empresas más pequeñas y más expuestas a la salud de la economía cayó un 6,6 por ciento. El índice entró en el llamado mercado bajista, definido como una caída del 20 por ciento o más desde un máximo reciente. El Russell está ahora casi un 22 por ciento por debajo de su máximo de noviembre.
En Europa, las acciones de Puma y Adidas se desplomaron junto con las de Pandora, una empresa danesa de joyería que fabrica sus productos en Tailandia, que cayeron un 10,7 por ciento.
El Stoxx Europe 600 cayó un 2,6 por ciento el jueves, con la mayoría de los sectores, incluidos los bancos, la tecnología y los bienes de consumo, en números rojos. Las acciones de Maersk, el gigante danés del transporte marítimo, cayeron por el temor a una ralentización del comercio mundial, mientras que los grandes bancos europeos, como HSBC, Commerzbank y Deutsche Bank, también se desplomaron.
En Asia, cayeron las acciones de una amplia gama de empresas, entre ellas gigantes de la tecnología y los semiconductores, así como grandes exportadores de automóviles. Las acciones del fabricante japonés de automóviles Toyota cayeron más de un 5 por ciento el jueves, mientras que las de Samsung Electronics, de Corea del Sur, cayeron cerca de un 3 por ciento.
Los inversionistas se refugiaron en la deuda pública. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que se mueve de forma inversa a los precios, cayó al 4,04 por ciento, su nivel más bajo desde octubre. Trump se ha centrado en el rendimiento a 10 años como medida de su éxito en la bajada de las tasas de interés, pero los analistas advierten de que la reciente caída refleja una creciente preocupación por la economía.
La perspectiva de un crecimiento económico mundial más débil también pesó sobre las materias primas. Los precios del petróleo se desplomaron aún más después de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados aceleraran sus planes de aumentar la oferta. El crudo Brent, la referencia internacional, cayó más de un 6 por ciento y se situó en 70,14 dólares por barril.
Los mercados bursátiles de todo el mundo han estado agitados en las últimas semanas, ya que los inversionistas se han visto sacudidos por los mensajes contradictorios del gobierno de Trump sobre los aranceles. Trump ha anunciado, retrasado, modificado y finalmente impuesto aranceles a Canadá, México, el acero, el aluminio, los automóviles y las piezas de automóviles.
Sus asesores han pedido paciencia, al tiempo que reconocen que los aranceles podrían suponer cierto dolor a corto plazo.
“Dejemos que Donald Trump dirija la economía mundial”, dijo el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el jueves por la mañana en CNN. “Sabe lo que hace. Lleva 35 años hablando de ello. Tienes que confiar en Donald Trump en la Casa Blanca”.
La incertidumbre en torno a los niveles de los aranceles y a su posible duración ha dificultado que los inversionistas, economistas y legisladores evalúen las posibles ramificaciones para los consumidores, las empresas y la economía en general.
La tasa arancelaria estadounidense sobre todas las importaciones se sitúa ahora en torno al 22 por ciento, desde el 2,5 por ciento de 2024, dijo Olu Sonola, jefe de investigación económica estadounidense de Fitch Ratings. La última vez que se vio esa tasa fue en torno a 1910, señaló.
La inquietud también se ha hecho evidente en la rápida subida del precio del oro, que se ha elevado junto con los temores inflacionistas. Los inversionistas lo han hecho subir un 19 por ciento en los tres primeros meses del año, su mayor subida trimestral desde 1986. El jueves, el oro cotizaba por encima de 3100 dólares la onza troy, mientras que una medida de mercado de las expectativas de inflación de aquí a un año se disparó hasta alrededor del 3,5 por ciento.
Aunque a muchos inversionistas les preocupa el efecto inflacionista de los aranceles, el descenso de los rendimientos de los bonos y la caída del dólar sugieren que a la mayoría le preocupa más la disminución del crecimiento económico.
Esto ha llevado a los inversionistas a sugerir que la Reserva Federal podría tener que recortar las tasas de interés de forma más agresiva. Los operadores habían apostado por tres recortes más de un cuarto de punto este año, pero ahora han aumentado las probabilidades de un cuarto, según dieron a entender los mercados financieros.
Algunos inversionistas tenían la esperanza de que el anuncio de los aranceles del miércoles aliviara parte de la incertidumbre de los mercados financieros. Pero pocos esperaban realmente que la noticia supusiera el fin del discurso arancelario de Trump y, con ello, el fin de la volatilidad bursátil.
“Los inversionistas ya no ven los aranceles como un riesgo puntual, sino como un riesgo constante”, dijo Mandy Xu, responsable de inteligencia de mercado de derivados de Cboe Global Markets, y añadió que la expectativa actual en el mercado es que la volatilidad persista.
Colby Smith colaboró con reportería.
Joe Rennison reporta sobre mercados financieros, que abarca desde escribir crónicas sobre las condiciones veleidosas del mercado de valores hasta la explicación de las decisiones comerciales, a menudo inescrutables, de los expertos de Wall Street. Más de Joe Rennison
Danielle Kaye es periodista de negocios y becaria David Carr 2024, un programa para periodistas que inician su carrera. Más de Danielle Kaye
River Akira Davis cubre Japón, incluyendo su economía y negocios y vive en Tokio. Más de River Akira Davis
Eshe Nelson es una reportera radicada en Londres que cubre noticias de economía y negocios para The New York Times. Más de Eshe Nelson
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