«Gotas de mi ser» (reseña)
«Gotas de mi ser» de Lydia Esther González es una obra que, a lo largo de sus 104 páginas y tres partes, despliega una exploración íntima de la autora a través de la poesía, la prosa y la música

Mendoza Rivera
(San Juan, 11:00 a.m.) Gotas de mi ser de Lydia Esther González es una obra que, a lo largo de sus 104 páginas y tres partes, despliega una exploración íntima de la autora a través de la poesía, la prosa y la música. Desde su título y portada, el libro transmite la idea de que cada palabra es una gota de su esencia, un reflejo de sus emociones y vivencias que, al compartirse, generan ondas expansivas en la mente y el corazón del lector.
La obra abre con una semblanza en la que González nos revela el origen de su amor por la lectura y las voces literarias que la han acompañado en su trayecto. Entre los autores que han nutrido su visión, destaca a Miguel Meléndez Muñoz, quien comparte con ella su origen cayeyano, estableciendo un lazo entre la tradición y su identidad como escritora.
En la primera parte, los poemas románticos nos sumergen en un viaje introspectivo y emocional. González explora el amor desde múltiples perspectivas: desde la relación con su propio ser en Lydia, donde evoca su nombre ocho veces en un ejercicio de reafirmación, hasta El beso del poeta, un poema breve pero cargado de simbolismo: «Un poeta me besó en la boca y me dejó la palabra en los labios.» Aquí, la autora transforma el acto físico en una revelación poética, donde la palabra es el legado más poderoso de ese encuentro.
Pero el romanticismo en su poesía no es idealizado ni ajeno a la realidad. A lo largo de esta sección, la autora confronta la decepción con quienes considera «gente vacía», una crítica a la superficialidad de ciertas interacciones. También habla de los amores no correspondidos, un tema que añade matices de nostalgia y melancolía, evidenciando que el amor es tanto plenitud como pérdida.
En Nostalgia Azul, el color se convierte en el eje central de la poesía, exaltando el azul como símbolo de naturaleza y melancolía. Aquí, la autora establece una conexión profunda con el entorno, utilizando el color como un vehículo emocional para transmitir la serenidad y la introspección.
Más adelante, el libro nos conduce a un grupo de poemas en memoria de seres queridos. Cada composición en esta sección es un tributo cargado de amor y añoranza, donde la autora honra la huella imborrable que han dejado en su vida:
– Claridez de Alma, dedicado a la madre, resalta la luz y el legado emocional que sigue acompañándola.
– Postal al Cielo y Añoranzas, escritos en memoria de su hermana, reflejan una combinación de cariño y melancolía, evocando recuerdos que perduran en el tiempo.
– Finalmente, un poema dedicado a la Princesa Diana rinde homenaje a una figura emblemática, cuya vida y legado continúan inspirando.
La siguiente sección del libro está conformada por Poemas Patriotas, en los que González expresa su profundo amor por su tierra y su identidad boricua. En estos versos, le escribe a la montaña, evocando su majestuosidad y su conexión con la esencia del pueblo. También reflexiona sobre Los niños se van, un poema que toca el tema de la migración y la partida de generaciones que buscan oportunidades lejos de su hogar. En sus versos, la autora canta a la patria con fervor, resaltando la esperanza y la fortaleza del pueblo puertorriqueño a pesar de las dificultades. Árbol de Borinquén es otro poema que refuerza este sentimiento, mostrando cómo, a pesar de los desvanes de la patria, su esencia y su espíritu siguen en pie, resistiendo el paso del tiempo.
En la sección de cuentos, la autora cambia el tono y dirige su mirada a aspectos de la vida diaria, poniendo especial atención en los animales, las tradiciones y la repostería. Estos relatos reflejan su curiosidad por el mundo que la rodea, capturando instantes que forman parte de la identidad cultural y emocional del pueblo.
La música: Cierre con armonía
El libro concluye con dos canciones, en las cuales la autora no solo comparte la letra, sino también la partitura para piano, ofreciendo una invitación a interpretar su obra desde otra dimensión artística.
En su conjunto, Gotas de mi ser no es solo una obra literaria, sino un testimonio de sensibilidad, memoria y arraigo. Cada palabra escrita es una gota que refleja la esencia de la autora, un fragmento que, al tocar la mente del lector, se expande en nuevas ondas de significado. A través de sus poemas, cuentos y canciones, González nos invita a compartir su mundo emocional y a reconocer en sus versos el amor por la vida, la familia y la patria.
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