Luis Pedraza Leduc: Los trabajadores son los llamados a asumir el control de la energía
Lxs trabajadorxs, a través de sus sindicatos, tienen el poder de liderar esta transición, fusionando los objetivos ecológicos con la justicia territorial y las demandas de salarios justos, empleos seguros y el bien colectivo

Buenos días. Mientras el tema energético ocupa la atención del pueblo consumidor, los comerciantes, industriales y los buitres inversionistas desde la perspectiva de cuánto nos cuesta en dólares y centavos la factura, está ausente una estrategia común hacia dónde debemos ir como país para asegurar el futuro energético.
Permea en el ambiente el énfasis de preferir lo privado a lo público. Se privatiza el sistema mediante placas y baterías. Hacen su incursión en el modelo verde las comunidades organizadas, cooperativas e inversionistas privados. El gobierno plantea romper el contrato leonino que realizó junto a LUMA y GeneraPR para hacerlo con otra entidad privada.
Los reclamos de la UTIER y otros sectores para regresar a la alternativa de corporación pública caen en oídos sordos. ¿Por qué? Por la compleja razón de que no ha existido la voluntad patriótica ni científica en poner al país como prioridad. Digo compleja razón porque lo es. El colonialismo, los intereses económicos, los políticos que ceden ante los cabilderos aprobando el marco jurídico que nos amarra a la privatización, la corrupción promovida y pagada por lo privado, la intromisión de la política partidista tanto en el reclutamiento de empleados como en la organización de comités de recaudo económico para los partidos, la falta de mantenimiento deliberado o por deficiencias, todas las anteriores y las que faltan son parte de la compleja razón que impide poner a Puerto Rico primero.
Compartimos la experiencia que hoy vive Colombia en cuanto al tema energético. ¿Cómo transformar el sistema energético de un país que produce petróleo, tanto en su uso como en la exportación, a un sistema de energía renovable en manos de interés público?
Lo primero es que tanto el gobierno como los trabajadores de la energía, a través de su sindicato, están alineados. Reconocen el reto y lo asumen. Identifican los enemigos del país, internos y externos. Proponen una estrategia. Citemos en parte la misma.
«El Plan de lxs trabajadorxs del petróleo refleja la convicción de que lxs trabajadorxs organizadxs desempeñan un papel decisivo en la elevación de la lucha de clases inherente a la crisis climática», dice el borrador del plan. «El camino público hacia una transición justa para Colombia es inconcebible sin un sólido análisis de clase que exponga y resista los imperativos capitalistas que alimentan tanto la destrucción ecológica como la explotación laboral. Lxs trabajadorxs, a través de sus sindicatos, tienen el poder de liderar esta transición, fusionando los objetivos ecológicos con la justicia territorial y las demandas de salarios justos, empleos seguros y el bien colectivo. El desarrollo industrial verde no es un mero imperativo ambiental, sino un medio para desafiar décadas de consecuencias neoliberales en Colombia y construir un futuro en el que lxs trabajadorxs y las comunidades de todo el país tengan poder sobre cómo se producen, comparten, protegen y utilizan la energía y los recursos».
La actual experiencia colombiana debe ser estudiada en beneficio de nuestros mejores intereses. Ante el caos que impera, podemos reorganizarnos y volver a empezar.
Luis Pedraza Leduc
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