Luis Pedraza Leduc: Un llamado de solidaridad para nuestros inmigrantes
Los forjadores de los pueblos y los estados reconocidos en toda la América practicaron la solidaridad y la siguen practicando de diversas maneras. Simón Bolívar no actuó solo, sino que contó con el apoyo de Haití, ingleses, norteamericanos y criollos de toda la América. Desde Estados Unidos conspiraron cubanos, dominicanos y puertorriqueños, entre otros, para hacer realidad la liberación de las Antillas. Las guerras de liberación en el Caribe derramaron sangre de cubanos, boricuas, haitianos y dominicanos por igual en cada lucha librada.

Buenos días. Dos columnas de opinión sobre el mismo tema. Y en el mismo medio corporativo, El Nuevo Día. El tema son los migrantes y la entrega del listado con las licencias de conducir emitidas por el gobierno de Puerto Rico a las agencias federales.
Benjamín Torres Gotay asume el tema desde la perspectiva humana y moral. Defiende la solidaridad caribeña ante la agresión del gobierno federal. Mayra Montero ve el asunto con total frivolidad reduciendo el mismo a dólares y centavos, entiendase fondos federales y a la obligación de sumisión que la colonia debe tener ante el amo imperialista.
El pueblo puertorriqueño se debate diariamente entre estas dos aguas. Ser solidario, indignarse y salir de la posición cómoda de decir, “eso no es conmigo” o asumir el discurso de ley y orden donde la colonia debe callar ante las imposiciones del amo imperialista a riesgo de ser castigado.
Los forjadores de los pueblos y los estados reconocidos en toda la América practicaron la solidaridad y la siguen practicando de diversas maneras. Simón Bolívar no actuó solo, sino que contó con el apoyo de Haití, ingleses, norteamericanos y criollos de toda la América. Desde Estados Unidos conspiraron cubanos, dominicanos y puertorriqueños, entre otros, para hacer realidad la liberación de las Antillas. Las guerras de liberación en el Caribe derramaron sangre de cubanos, boricuas, haitianos y dominicanos por igual en cada lucha librada.
La esclavitud fue abolidad por la rebelion de los esclavizados, no por la bondad de algun esclavista europeo o criollo.
Las migraciones son por necesidad, no dependen de la mal llamada ‘legalidad”. La ley es un requisito para establecer orden. Por ello se autorizan las entradas de migrantes para trabajar, para proteger en ciertas condiciones, se naturalizan otros, etc. Pero la realidad de las migraciones de América, desde el sur al norte, es que son creadas y motivadas por las prácticas imperialistas de EEUU al intervenir en los países latinoamericanos para promover gobiernos que respondan a los intereses de las corporaciones norteamericanas. Así ha sido históricamente.
El impedir el desarrollo de los países y sus pueblos, invadir países para robar sus recursos naturales, imponer bloqueos, propiciar golpes de estado, entre otras prácticas, hacen imposible la vida para millones de personas que buscan en el “sueño americano” su bienestar. La represión y persecución que hoy destila la administración Trump refleja el avance de la ideología de derecha o fascista en EEUU. Trump es su mejor representante hoy, pero no es el dueño de tales ideas. El responsable de estas ideas es el capital corporativo internacional que puja por dominar el mundo en favor de los ricos, blancos y propietarios. El dinero emblanquece a unos, a otros y hasta permite alianzas.
Estamos viviendo el interés económico de la supremacía blanca europea que realiza cumbres económicas internacionales, declara guerras y apoya el genocidio de desata Israel en contra el pueblo Palestino. Y todo el proceso tiene que ver con migraciones de norte a sur, este u oeste, por miles de años. Siempre por motivos económicos.
Una vez la llamaron lucha de clases. Hoy no la quieren mentar. Por eso dos columnas de un mismo tema en el periodico de una familia rica y migrante. La posición antillanista, de vergüenza y decoro la firma el boricua Torres Gotay. La posición colonialista y de sumisión la firma la migrante Montero.
No hay ilegales, es lucha de clases.
Luis Pedraza Leduc
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