El aumento del gasto militar, un atentado contra la vida
El gasto militar mundial en 2024 fue de 2,7 billones de dólares, un 9,4% más que en 2023. Aumentó en todas las regiones del mundo, especialmente en Europa y Oriente Medio


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Como activista de Ecologistas en Acción quiero dar una visión que no es muy conocida ni difundida: las consecuencias medioambientales de las guerras, de la industria armamentística y de los ejércitos, enfocada desde la militarización que nos quieren imponer, de la militarización mental y de la física; del aumento del gasto militar y del rearme, aunque lo quieran disfrazar de seguridad, tecnología…
A lo largo del último año, el mundo ha sido testigo de una escalada de violencia alarmante: el genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, en Sudán, entre India y Pakistán, en la República Democrática del Congo y más de otros 30 conflictos armados.
Seguramente son datos que ya conozcan la mayoría de las lectoras, pero me parecen importantes para centrar la cuestión.
1. Según el último informe del SIPRI: El gasto militar mundial en 2024 fue de 2,7 billones de dólares, con un aumento del 9,4% respecto a 2023. Aumentó en todas las regiones del mundo, con un crecimiento especialmente rápido en Europa y Oriente Medio. Me temo que cuando se publiquen el año que viene la cifra sea escandalosa.
2. Pedro Sánchez anunció un incremento extra de 10.471 millones de euros en este año, lo que suma en 2025 un total de 33.123 millones. Se pasa del 1,4% en 2024 al 2% del PIB en 2025. y se vanaglorió en su intervención que en 2018 cuando empezó como presidente, el gasto militar era del 0,9%. Sin entrar en detalles, quiero comentar que estos datos son cuestionados por expertos que calculan que las cifras son bastante superiores, con oscilaciones que van de los 40.457 millones de euros (Centre Delàs) a los 60.023 millones (Juan Carlos Rois), en función de las partidas que deberían corresponder al Ministerio de Defensa y están “camufladas” en otros ministerios.
3. España es el 17º país en el ranking de gasto militar. Somos el 9º país exportador de armas. Nos quieren hacer creer que tenemos una industria militar, pequeña, pero estos datos lo desmienten. Según Defensa, en España hay unas 400 empresas de armamento, algunas con un volumen de negocio altísimo: Indra, Airbus, Navantia, Thales, Sener, Escribano, Rheinmetall/Expal… Y de esas 400, solo 9 informan de las emisiones de efecto invernadero que emiten.
Probablemente en la Cumbre de la OTAN que se va a celebrar en La Haya el 24 y 25 de junio, se pida una subida del 3,5% del PIB en gasto militar y un 1,5% en seguridad. Sabemos que estas “recomendaciones” suelen ser acatadas con docilidad por la mayoría de los gobiernos.
Nos están vendiendo que estos miles de millones no van a afectar al gasto social, ni van a generar deuda. Para rebatirlo solamente copiar lo que ha manifestado recientemente la AIREF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal): “El gasto en defensa, probablemente, pueda hacerse mediante una reestructuración del presupuesto prorrogado ¿Eso quiere decir que no vaya a tener impacto? No, va a tener impacto completo en gasto, déficit y deuda».
Sumario: Hay que tejer alianzas y construir resistencias globales contra el militarismo con los movimientos ecologista, feminista, antirracista, con partidos políticos, sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, ONGs…
Añadamos los 800.000 millones del plan RearmEurope que presentó Ursula von der Leyen a primeros de marzo, el fondo de 500.000 millones para armamento que quiere aprobar Alemania y el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí por 600.000 millones en armas y minerales raros, pero para este artículo también quiero aportar unos datos que suelen ser menos conocidos y lo son porque las actividades militares, a pesar de ser altamente contaminantes, no han de comunicar sus emisiones GEI a Naciones Unidas. La comunicación y la reducción de las emisiones militares, en el Protocolo de Kioto de 1997, quedaron exentas por la presión de EE.UU. El Acuerdo de París de 2015 suprimió esa exención, pero permite la voluntariedad de la información sobre emisiones militares y deja su reducción al criterio de cada país. Tampoco las empresas de armas están obligadas a informar sobre sus emisiones.
- El sector militar (ejércitos e industria militar), podría representar un 5,5% de las emisiones de GEI, unos 2.253 millones de tCO2e. Esto sin contar las emisiones de las fuerzas armadas que intervienen en las guerras y conflictos que se desarrollan en el mundo. Se estima que en la guerra de Ucrania entre 2022 y 2024 se ha emitido una huella de carbono a la atmósfera muy superior a la emitida por muchos países: 2.700 millones tCO2e.
- El sector militar español también es un gran emisor de GEI. Se estima que en 2023 sus emisiones fueron de 4,97 millones de tCO2e, equivalentes a las emisiones de 2,9 millones de automóviles.
Hay mucha más información y datos en la web: https://noemisionesmilitares.org/ perteneciente a la campaña “Descarbonizar es Desmilitarizar” impulsada por Ecologistes en Acció, Centre Delâs y Extintcion Rebellion, junto al informe “Malos humos militares. La huella de carbono del sector militar en España”, escrito por Pere Ortega.
Aquí os destaco algunas de las consecuencias que sufrimos en muchas partes del planeta, fruto de la actividad de la industria militar, de los ejércitos y sus actividades tanto en tiempos de paz como en las horribles guerras:
—Las guerras, además de causar muertes, destrucción y miseria, perjudican a los hábitats y la biodiversidad, con efectos que perduran en el tiempo.
—Las fuerzas armadas generan residuos, como municiones, que, por lo general, se destruyen por detonación o quema.
—Una contaminación ambiental relacionada con el armamento es la radioactiva. Durante décadas, los Estados posesores de armas nucleares han realizado pruebas con este armamento, con la consiguiente contaminación radioactiva. Solo ha habido dos lanzamientos, pero se han realizado más de 2.000 pruebas y maniobras nucleares.
—Se hunden en el océano barcos de guerra obsoletos y se han detectado productos químicos muy contaminantes y tóxicos en aguas subterráneas y para beber en diferentes zonas cercanas a bases militares.
—El uso de uranio empobrecido en proyectiles de artillería, que al impactar esparcen el material radiactivo que es tóxico, pero “muy útil” para destruir blindajes.
—La guerra en Ucrania ha demostrado que los intereses meramente económicos son causas determinantes en los orígenes de las guerras y cómo el acceso a determinados minerales y tierras raras inciden con mucha fuerza en las negociaciones entre Ucrania y EE. UU. En este aspecto, ahora la UE va a impulsar 47 proyectos, de los cuales 7 son en España para la extracción de minerales críticos, como litio, cobalto, wolframio, manganeso, germanio… En varios de ellos con gran oposición ciudadana y ecologista.
—El 11 de mayo empezó el ejercicio “Defender Europe 25”, el mayor adiestramiento militar liderado por EE. UU. Más de 25.000 militares de hasta 29 países participarán en ejercicios de adiestramiento que se desarrollarán en 18 naciones hasta finales de junio. España, contribuirá generosamente con más de 1.400 soldados y 200 vehículos.
Sumario: Aunque nos quieren hacer creer que tenemos una industria militar pequeña, España es el 17º país en el ranking de Gasto Militar. Somos el 9º país exportador de armas
¿Cuánto costarán estas maniobras? ¿Cuánto contaminarán?
No puedo dejar de denunciar la enorme responsabilidad de la banca, pues sin su financiación sería imposible el desarrollo de las empresas de armamento. Según el Informe 66: “La Banca Armada y su corresponsabilidad en el genocidio en Gaza” publicado por el Centre Delàs, ha identificado a 12 entidades españolas que han financiado a empresas que proveen de armas y municiones a Israel. El Santander encabeza el ranking con al menos 2.442 millones de dólares, el BBVA con 1.500. Ahora esa banca y las empresas están recogiendo grandes beneficios. A esta banca, merecidamente la llamamos Banca Armada.
Nuestras alternativas tienen que pasar por:
—Visibilizar la necesidad de reducir el gasto militar mediante todo tipo de actos.
—Buscar posibilidades para que las empresas de armamento se reconviertan en empresas que desarrollen actividad civil.
—Impulsar las movilizaciones.
—Tejer alianzas y construir resistencias globales contra el militarismo, con los movimientos ecologista, feminista, antirracista… Con los colectivos que luchan por la sanidad, la educación, la vivienda, la dependencia… Con partidos políticos, sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, ONGs…
La Cumbre contra el Rearme y por la Paz que se celebrará los días 20 y 21 de junio en Madrid será una etapa en ese camino que tenemos que recorrer juntas.
“Las guerras tienen muy mala Tasa de Retorno Energético” Antonio Turiel
“Si vis pacem, para verbum” (si quieres la paz, prepara la palabra). Federico Mayor Zaragoza
(*) Ecologistas en Acción/Desarma Madrid
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