Hacinamiento, hambre y días sin bañarse: inmigrantes trasladados de Puerto Rico a Miami denuncian trato inhumano en centros de detención
El Nuevo Día conversó con la pareja y el abogado de un dominicano detenido sobre las condiciones insalubres que viven alejados de sus familias



Periodista de Noticiasadriana.diaz@gfrmedia.com
Sentada en una cafetería de la avenida Borinquen, en Barrio Obrero, Amanda Pérez recibió una llamada de un número que iniciaba “+1 786”, el código de área del condado de Miami-Dade, en Florida. Era su pareja, quien ha vivido una “pesadilla” las pasadas dos semanas en el centro de procesamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) Krome, en Miami.
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Fue una conversación de apenas cinco minutos para conocer el estado de Miguel Sánchez, dominicano, de 30 años, quien, desde mayo, ha pisado varios centros temporales de ICE en Puerto Rico, en localidades de Guaynabo y Aguadilla. Hace dos semanas, fue trasladado a Estados Unidos, donde, alegan sus allegados, ha sufrido violaciones de derechos civiles y sobrevive en condiciones deshumanizantes.
“¿Por qué no te han pasado para el otro lado? Tú tienes ya 13 días allí”, preguntó Pérez, en la conversación telefónica que El Nuevo Día pudo escuchar el sábado.
“Ellos me pasaron para unas carpas, pero aquí lo que me dieron fue un colchoncito. Son 80 hombres”, respondió Sánchez.
“¿Te dejaron bañar, por fin?”, cuestionó la mujer.
“Ayer (viernes), me sacaron a bañar. Como en cinco días, no me bañaba. Ahí hay baño de orinar, pero los baños para bañarse están en otro módulo”, dijo el hombre.
“¿Pudiste desayunar hoy?”, prosiguió la conversación.
“No he comido. La comida siempre la dan. Un día viene mal y otro día, buena. Estamos en un área que es nueva y todavía no hay áreas ni para bañarse. Hay demasiada gente”.
“Sigue ahí pidiendo las llamadas para poder saber de ti. La doña (madre de Sánchez) preguntó por ti”.
“Estoy bien. Estoy tratando de beberme la pastilla de la presión, y pedí a la doctora otra pastilla para el dolor del cuerpo. Estamos malos de la gripe toditos, y no nos dan nada pa’ eso”.
“Mandamos la dirección para que te acepten la fianza, y no me han dado respuesta… Ya se acabó (el tiempo). Te quiero mucho. Aguanta ahí, que te vamos a sacar pronto”.
“Yo también te quiero. Besos”.
“Te vamos a sacar pronto”: la conmovedora llamada entre una mujer y su pareja inmigrante detenido en Miami
El Nuevo Día escuchó la conversación entre Amanda Pérez y Miguel Sánchez, ambos dominicanos; ella, desde Puerto Rico, lucha por traerlo de vuelta.
Tras las últimas palabras de Sánchez, Pérez contó que espera lograr la fianza para su pareja, quien es la figura paterna de su hijo, de 5 años. En Krome, ha compartido con dominicanos porque allí –señalaron abogados– trasladan muchos inmigrantes detenidos en la isla.
El dominicano migró a Puerto Rico en yola hace cinco años y se dedicaba a la construcción. A principios de mayo, fue intervenido por ICE cuando Pérez iba a recogerlo a la cárcel tras quedar absuelto de un caso estatal deviolencia doméstica contra una expareja, relató su compañera actual, quien dice que ha cubierto los costos legales trabajando alrededor de “120 horas” a la semana.
“Cuando lo voy a buscar (a la cárcel de Bayamón), el día que lo absolvieron, (oficiales correccionales) me dijeron: ‘Lo vamos a reportar. Él tiene un caso con ICE, y lo vienen a buscar. No lo podemos soltar’. Lo dejaron 48 horas retenido hasta que ICE llegó. De ahí, empezó el traslado de cárcel en cárcel”, narró Pérez, también dominicana.
“El sistema está colapsado”
Su abogado y compatriota, Álvaro Rafael Núñez Paulino, ha tenido clientes trasladados a centros de ICE en Florida, Texas, Arizona y Luisiana. Puerto Rico no cuenta con un centro de procesamiento hace más de una década, cuando fueron cerradas las instalaciones de ICE en Aguadilla por señalamientos de violaciones civiles.
“Dado que todavía, al día de hoy, ICE no tiene un centro de detención adecuado (en Puerto Rico), los detenidos son trasladados hacia esos estados. El espacio (en el centro temporal en la isla) es limitado y, por unas reglas internas de Inmigración y las leyes, inclusive, que regulan la detención de una persona en estado migratorio no determinado, no puede durar más de 72 horas”, explicó el licenciado.

Parientes de inmigrantes detenidos han contado que, más allá del centro temporal de Guaynabo, que cuenta con 22 camas y es conocido como “La Neverita”, los han retenido en otras instalaciones en Aguadilla y el Fuerte Buchanan, también en Guaynabo.
“Por medidas de seguridad, el número de centros de detenciones temporeros en la isla y su ubicación no son datos que se comparten públicamente”, respondió ICE, en declaraciones escritas a El Nuevo Día.
Por “razones de confidencialidad”, la agencia federal tampoco ofreció detalles sobre el alegado aumento de oficiales llegando a la isla de otras jurisdicciones.
La directora de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de San Juan (HSI, en inglés), Rebecca González, no estuvo disponible para entrevista. Este medio buscó una reacción del centro de mando de ICE en Estados Unidos sobre las denuncias relacionadas con Krome, pero no se obtuvo respuesta.
“Tengo personas que me han dicho que tienen siete días sin bañarse, que pasan días sin comer o sin tener un alimento adecuado…. Tuve la oportunidad de ir a los centros de detenciones en Miami, y el grado de hacinamiento es letal”, contó Núñez Paulino, a pasos de su oficina en la avenida Borinquen, en Santurce.
En la más reciente visita del abogado, inmigrantes en Krome –donde se realizan trámites como investigaciones, deportaciones y otros procesos legales– le compartieron que, en un espacio para cinco personas, están ubicando hasta 25.

“El sistema está colapsado porque entiendo que es un sistema que corre con 200 detenidos, y calculo que ahí debe haber 1,000 personas detenidas esperando un proceso de deportación o de ver un juez. Precisamente, eso él (Sánchez) me dijo… que no había comido durante el día, que tenía días sin bañarse. Estas son las consecuencias de las medidas tan drásticas que ha incorporado el sistema del presidente Donald Trump”,denunció.
A su inquietud, se unió el director legal de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) de Puerto Rico, Fermín Arraiza, al señalar que el gobierno federal está priorizando la detención prolongada.
“La detención es el último recurso que se debe utilizar y es cuando hay personas que han cometido delitos y hay unas órdenes de arresto específicas”, dijo el abogado, quien estimó que casi todas las detenciones de las autoridades federales responden a faltas a las leyes de inmigración.
Desde el 26 de enero al 25 de junio, ICE ha arrestado, en Puerto Rico, a 716 personas de 41 nacionalidades, en su vasta mayoría dominicanos (528). El 87% de los arrestos han sido por violaciones a leyes migratorias, es decir, personas que no cargan con récord criminal.
Arraiza indicó que la ACLU, igualmente, ha recibido denuncias de “hacinamiento, falta de un lugar adecuado para dormir y de alimentación”. A raíz de testimonios de detenidos de Puerto Rico, han sido advertidos que “la comida está expirada, podrida y hasta con gusanos”.
“Es un trato inhumano y degradante, en violación no solamente de la Constitución, sino tratados internacionales que han sido suscritos y ratificados por Estados Unidos. Se ha deshumanizado a la persona migrante, y ya al gobierno federal no le importa las circunstancias, los está manteniendo bajo cautiverio”, manifestó, en entrevista telefónica.
Advirtió que el hacinamiento puede derivar en enfermedades como dermatitis, sarna humana y otras complicaciones de salud física y mental, ante la falta de acceso a medicamentos.
“A estas personas, no se les está dando ni tan siquiera las 48 a 72 horas que se requiere para que puedan ir ante un juez de inmigración para reclamar algún tipo de protección porque entienden que su integridad física o su vida misma corre peligro en el lugar que vayan a ser deportados. Esto viola la Convención Contra la Tortura, también ratificada por Estados Unidos”,esbozó Arraiza.PUBLICIDAD
Núñez Paulino señaló, por su parte, que conocen de “personas que tienen cerca de 30 a 45 días detenidos sin ver un juez”.
La incomunicación recrudece la separación
A la angustia de perder comunicación con su pareja, Pérez también denunció la “falta de empatía” de funcionarios federales al no permitir el contacto directo entre Sánchez y su hijo de 5 años, quien pregunta por su paradero todas las noches.
El 14 de junio, antes que el hombre fuera trasladado a Miami, Pérez pasó ocho horas con su niño, a las afueras de las instalaciones de ICE en Buchanan, solicitando poder verle.
“Me dejaron ahí desde las 7:00 a.m. hasta las 3:00 p.m., y no me permitieron visitarlo. Te dicen que hay derecho a visita, pero no te lo permiten porque están llenos. No tienen personal, pero siguen metiendo reclusos. Cuando llega a Miami, le dan una llamada de cuatro minutos, y ahí me doy cuenta que está en Miami. Se cae la llamada, y duro nueve días sin saber de él”, contó.

La cuidadora de adultos mayores, quien reside hace 10 años en Puerto Rico y cuenta con estatus migratorio definido, defendió que su pareja se dedicaba “nada más a trabajar para mandarle dinero a su mamá y a sus hermanas”.
“Él me ayudaba económicamente. Cuando tenía que ir a citas médicas, él faltaba a su trabajo e iba conmigo. El niño cada vez que me pregunta, me pongo a llorar. La mamá y las hermanas, cada vez que me llaman, piensan que le pasó algo porque no han podido hablar con él. Tengo que lidiar con la situación y el dolor de él, saber que está pasando hambre, que está mal”, compartió, afectada, pero con la esperanza de que, más pronto que tarde, pueda responderle a su hijo cuándo volverá su papá.PUBLICIDAD
Referencia
Por: Servicio de Inmigración y Control de Aduanas
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InmigrantesICE-HSIRepública DominicanaMiami
Adriana Díaz Tiradoadriana.diaz@gfrmedia.com
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