La justicia en sus manos

La reacción de sectores del pueblo respaldando a Don Miguel por ejecutar al agresor de su hija, golpeada y mutilada, y parece que no por primera vez, entiendo dramatiza una realidad: el pueblo, no los políticos, no los «blanquitos», no los que tienen acceso al poder político y económico y a la justicia, están frustrados, hartos de que los Gobiernos, porque son varios, no le pongan coto, un freno a la violencia de género; que no refuercen las leyes, que no hagan campañas educativas para frenar la violencia de género, el machismo y el feminicidio.

Manuel E. Meléndez Lavandero

Rosita Marrero

pesotrnSdo f80cm56im5lm6c1hc93u07h9i56h8ac7aiam8uculf0f19349  · 

La reacción de sectores del pueblo respaldando a Don Miguel por ejecutar al agresor de su hija, golpeada y mutilada, y parece que no por primera vez, entiendo dramatiza una realidad: el pueblo, no los políticos, no los «blanquitos», no los que tienen acceso al poder político y económico y a la justicia, están frustrados, hartos de que los Gobiernos, porque son varios, no le pongan coto, un freno a la violencia de género; que no refuercen las leyes, que no hagan campañas educativas para frenar la violencia de género, el machismo y el feminicidio.

Todo tiene que ver con la ideología de quien gobierna y a quien le sirven, con quien coquetean, de quien reciben el favor de los votos y quien paga sus campañas Para ellos no es importante la Comisión de la Mujer, que con tanta entrega le dedicaron mujeres como María Dolores «Tati «Fernós, y valientes mujeres como Velda González.

Hoy estas personas en el poder aún repudian la educación con perspectiva de género y combaten de forma nauseabunda los derechos adquiridos de la mujer y lo que hacen con su cuerpo. Si aplastas sus derechos ganas el favor electoral de los fundamentalistas, y el dinero para sus campañas. Es una trasacción comercial y de venta de influencias y conciencia, si la tienen.

Entonces todas las semanas mueren mujeres víctimas de feminicidio. Generalizado. En toda la isla.

Sus familias lloran, su hijos e hijas, muchos de los cuales presencian los asesinatos, sufren el dolor de esa violencia, impotentes ante la tragedia y la pobre gestión del sistema de Justicia a todos los niveles: la Policía, el Departamento de Justicia y el sistema Judicial.

Entonces surge un padre encabronao, dolido con un pendejito criado en la cultura machista de la sociedad, que no tuvo la oportunidad de recibir tan siquiera la noción de lo que es perspectiva de género, porque en la escuela no sabemos qué carajo es lo que han decidido enseñar. ¿La «enseñanza de valores»? ¿ A rezar?

A ese joven no le enseñaron que la mujer,, su novia, no es de su propiedad, que no la puede golpear, que no la puede controlar, que ella tiene su identidad propia, que no le pertenece, que no la puede matar.

Pero a ella tampoco le dieron la oportunidad de aprender que ella no es propiedad de nadie y que nadie puede violentar su integridad f;isica y emocional.

Ese joven no tenía instrumentos para controlar su ira. La escuela no los ayuda. La familia tampoco tiene la capacidad. El machismo campea en el Gobierno, en la Legislatura, en las alcaldías, en el vecindario, en el barrio.

El Gobierno politiquea. La Policía no hace mucho. El sistema no las protege .Corrección los excarcela.

Y… un padre encabronao, furibundo, como dice Roy, furioso, encojonao, porque un pendejito por poco le mata a su hija, y lo busca.

No le cayó a golpes, para que le doliera como le dolió a su hija. Tampoco controla su ira y lo mata. Lo ajustició.

Ahora debe enfrentar la Justicia, pero el Estado, el Gobierno, los legisladores, los políticos que se venden, deben enfrentar también el juicio público, por su indolencia, por su irresponsabilidad, por no reconocer, por conveniencia, que hay que ponerle freno al machismo y feminicidio, que hay que educar con campañas masivas. Tanto dinero que derrochan en campañas políticas.

Y en la escuela, con la incorporación de un currículo con perspectiva de género.

Sigan politiqueando. La gente, frustrada, impotente, dolida, encabronada empezará a tomar la justicia en sus manos.

Y un padre, encabronado por la agresión sufrida por su hija ajusta cuentas. Desconocemos cuántas incidencias de maltrato sufrió su niña, pero esta vez le dieron duro. La dejó esbaratá. Maltrecha. Y el papá, se aseguró de que no la volvería a golpear, y mucho menos matar.

Fuerte.


Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo