En la prensa solo tengo enemigos
Por eso no vas a ver mi imagen
sonriendo a la burguesía nacional
-cadáver de una clase que no ha nacido-


Manuel E. Meléndez Lavandero
Rafael Acevedo Al Rafah
serodtpSonai3ouc5l56au t da3i482mu5h :.110ip1i63t8mhh2hf sge t7jccua. ml ·
En la prensa solo tengo enemigos.
Por eso no vas a ver mi imagen
sonriendo a la burguesía nacional
-cadáver de una clase que no ha nacido-.
Creo como Lenin -soy testarudo-
que un periódico es necesario
para promover la conciencia política entre la clase trabajadora
y para organizar la lucha revolucionaria.
Entonces, ¿dónde están las sesudas
reseñas que proponen que los obreros y las obreras dejan escapar ruiseñores cuando cantan por megáfono?
¿Dónde está el periódico
que se niega a sí mismo renunciando
a los auspicios del estado interventor?¿Por qué me suena todo
a que somos siervos
en un nuevo feudalismo
que en vez de derecho de pernada
tiene una aplicación nueva
cada vez que alguien trata de escapar
a mamarse uno al otro en el mundo real?
Pienso, como la momia embalsamada del camarada envenenado,
que necesitamos un vehículo
de propaganda y educación,
para que las ideas del fin del capitalismo
lleguen a la amplia masa madre o al pan de trigo sarraceno.
No tengo amigos entre creadores de contenido
porque me desnudo
-así con todas mis canas y sin afeitarme las piernas-
con el habla
para contrarrestar la desinformación
y proporcionar una plataforma
para debatir y desarrollar estrategias para el movimiento revolucionario que quiera llamarse como quiera: almácigo, tinta china, tarde que va cayendo, como quiera.
No digo que soy un peligro
a pesar de vender más de mil quinientos ejemplares de una novela panfleto.
Más bien digo que el camarada
Lenin decía lo que decía
y la prensa llena de funcionarios es el veneno
que no me he de tomar.
(Antología de mis peores poemas. Secta de los Perros. 2026)
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

































