La cuestión racial en P.R. , Ana Irma Rivera Lassen
Recientemente leí una columna de una analista política, en la cual se analizaban las elecciones del 2024, y en resumen se explicaba así no más que el problema con la Alianza Patria, entre muchos factores, fue el poco apoyo que recibió Ana Irma Rivera Lassen como candidata a Comisionada Residente



Daniel Nina
(San Juan, 1:00 p.m.) Recientemente leí una columna de una analista política, en la cual se analizaban las elecciones del 2024, y en resumen se explicaba así no más que el problema con la Alianza Patria, entre muchos factores, fue el poco apoyo que recibió Ana Irma Rivera Lassen como candidata a Comisionada Residente. La razón ofrecida: porque era negra. Sin mucha explicación, se expresaba que había un repudio a una candidata negra en el electorado boricua, en particular el independentista y el de izquierdas. Simplemente, se normalizó el problema del racismo.
Tengo que discrepar, sobre todo luego de haber asistido a la jornada 100 años de Frantz Fanon, organizada por el Círculo Frantz Fanon en Fort de France, Martinica. Normalizar el racismo en Puerto Rico, es normalizar la cultura colonial del amo y la ama. Pero se normaliza, porque él y la persona colonizada asumen dicha condición. Es decir, ambos, el colonizador como el colonizado, asumimos patrones de conducta racista.
Para mí, que participé en octubre de 2024 en el primer encuentro en la historia del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), bajo la Alianza Patria, en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico en torno a la afrodescendencia, organizado por la Fundación Comunitaria de Puerto Rico, tengo que asumir que los colonizadores y colonizados racistas, son otros. No son las personas que allí asistieron, entre ellos Juan Dalmau, entonces candidato a gobernador por el PIP, y Ana Irma Rivera Lassen, entonces senadora por el MVC y candidata a comisionada residente, ni el público en general que se dio cita a nivel de casa llena, a dicho magno evento.
Si alguien quiere pensar que el racismo yace en algún sitio, que piense en el colonizador y depure al colonizado. Pero la no victoria de Ana Irma Rivera Lassen, merece ser estudiada para superar los problemas de organización y apoyo que dentro de la estructura de la Alianza Patria, se dieron o no se dieron. Ahora bien, al PIP hay que reconocerle, que no sin contradicciones, ha comenzado a abordar de otra forma el tema racial y tal parece que pocos y pocas se han dado cuenta en el Puerto Rico de hoy. La representante electa del PIP, Nellie Lebrón, no solo entró a la legislatura por sus propios fueros [la más votada luego de electos en el PIP, entrando por ley de minorías] quien nos ha invitado a participar en actividades en torno a la afrodescendencia dentro de dicha colectividad.
Si alguien tiene duda porque Ana Irma Rivera Lassen perdió, que no lo simplifique a que somos racistas. También habría que pensar y analizar, como el capital, Washington y la derecha puertorriqueña promovieron dicha narrativa para impedir que una mujer independentista, negra, lesbiana, feminista radical democrática y proveniente de un profundo abolengo familiar intelectual, llegara al poder. El racismo lo ha creado el amo y la ama. Luego los sujetos colonizados lo asumieron.
Que nos ayude a entender el caso de Ana Irma Rivera Lassen que lejos de pensar que se debe excluir a ella y su contribución histórica en la política boricua, se debe promover que toda persona que corra en el futuro dentro de la alianza o dentro del PIP para la posición de Comisionada Residente, provenga o asuma la afrodescendencia como bandera de lucha. Solo así, habremos de superar el síndrome de exclusión que el colonizador/colonizado ha creado bajo una narrativa falsa, que los negros y negras de Puerto Rico no creen en la independencia. Para muestras, El Club Tanamá de Canóvanas. Pensemos.
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