Una montaña en el Choli: la magia detrás de la escenografía para la residencia de Bad Bunny
La diseñadora Mónica Monserrate tuvo a su cargo la creación de una de las partes más impresionantes del set para los conciertos



Periodista de Entretenimientovictor.ramos@gfrmedia.com
Hay quienes construyen escenografías. Mónica Monserrate busca construir memoria.
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Formada con estudios en cinematografía, Mónica se deslizó con naturalidad hacia el diseño de producción, sin saber que su mayor obra la llevaría de vuelta a casa: el monte puertorriqueño. Ese que huele a grama fresca y suena a coquíes, pero que, esta vez, se alzó artificialmente, y con una precisión casi mágica, dentro del recinto musical más grande de Puerto Rico, para uno de los eventos más ambiciosos jamás imaginados en la isla: la residencia de Bad Bunny.
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“Me gusta pensar que soy una traductora visual de ideas”, dice. Y esa traducción, en su caso, no es literal. Es sensorial, emocional, casi espiritual. El encargo que tenía entre manos no era menor: diseñar una escenografía que evocara la esencia del campo boricua sin caer en clichés ni postales. Un paisaje que, incluso en un primer plano de cámara, se sintiera real.
Para su más reciente proyecto, Mónica diseñó una montaña de 60 pies de altura, elaborada con madera, espuma de aislamiento, grama artificial y una variedad impresionante de flora hecha a mano. La obra es tan masiva que alcanza el techo del Coliseo de Puerto Rico. El objetivo no era replicar un solo lugar, sino condensar el alma del archipiélago entero en una topografía que le hablara a las emociones y a los sentidos.



Una montaña en el «Choli»: una mirada en fotos al impresionante escenario de la residencia de Bad Bunny. Mónica Monserrate le ha dedicado la mayor parte de su vida a la creación de espacios escénicos. – Ramón “Tonito” Zayas
“No está basada en un sitio específico. Es como si fuera todos los montes de Puerto Rico a la vez”, explica con un brillo en los ojos que no se apaga ni después de semanas de montaje.
El centro emocional del set es un flamboyán, símbolo sempiterno de la puertorriqueñidad, árbol de la nostalgia, de esa que regresa la mente a los veranos de infancia. A su alrededor, crecen con igual cuidado plátanos, guineítos, amapolas, jobos, hierbas silvestres, todo dispuesto con una lógica de falsa perspectiva para crear profundidad visual. Las plantas más grandes al frente, las más pequeñas al fondo, y grama en distintas texturas y tonos para sugerir niveles, humedad y distancia.
“Soñé con grama por muchos meses”, confiesa, entre risas. Pero no todo fue poesía visual. Hubo también trabajo artesanal exhaustivo.
“Hay cosas que simplemente no existen y hay que hacerlas. No hay jobos en eBay, así que los hicimos a mano”, cuenta. La frase, graciosa en su tono, encapsula la dedicación de un equipo que moldeó frutas, ramas y hojas con silicona, pintura escénica con ojo clínico para el detalle. Cada elemento fue deliberadamente imperfecto, buscando la naturalidad de lo orgánico, lo real.PUBLICIDADPlay Video
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La decoradora Mónica Monserrate explicó a El Nuevo Día el proceso creativo que atravesó para «llevar un pedazo de la isla» al Choli.
El montaje incluyó elementos técnicos que rozan lo teatral y lo cinematográfico, como una cascada hecha con hielo seco que emerge desde una cueva en la parte superior, caminos escondidos entre el follaje, sistemas de luces integradas al diseño y una estructura oculta que sostenía la montaña sin alterar la ilusión de que todo había sido “sembrado” allí.
“Cuando lo vimos montado, era mejor que el ‘render’”, dice Mónica. No lo dice con soberbia, sino con el asombro de quien es testigo de cómo una idea supera la propia imaginación.
A pesar de lo grandioso, el proyecto tuvo sus restricciones. El espacio era limitado y el tiempo escaso. La montaña debía lucir imponente, sin ahogar el resto del escenario, y la escenografía tenía que convivir con equipos de sonido, cámaras y técnicos.
“Fue una colaboración de muchos lenguajes. La gente de eventos habla una cosa, la de cine otra, y había que traducir entre todos para que funcionara”, recuerda.
Al principio, intentaron organizar cada pieza como si se tratara de un juego de Battleship, hecho de filas con letras y columnas con números. Pero pronto ese sistema dio paso a algo más intuitivo.



Estas fueron las celebridades que Bad Bunny invitó a su residencia . Julito Gastón, percusionista y director musical puertorriqueño. – Ramon «Tonito» Zayas
“Me di cuenta de que era más bonito dejar que el diseño se desarrollara con más libertad”, dice. Algo así como el monte mismo, en el que las cosas crecen donde les da la gana.
En el centro de todo esto está su vocación. Mónica no ve su oficio como una mera construcción de decorado. Lo ve como una invitación a sentir. En una carrera que ha cruzado el cine, la televisión, el teatro y los espectáculos en vivo, ha aprendido que lo que conecta al público no es la espectacularidad, sino la honestidad del espacio.
“He trabajado en sets pequeños, grandes, interiores, exteriores, y siempre hay algo nuevo que aprender”, afirma, y es verdad. Entre sus créditos se destacan películas y series como “Guardians of the Galaxy”, “Blue Beetle”, “Agatha All Along”, y la más reciente versión de “Superman”. Pero si algo aprendió de esta montaña, fue que el diseño escenográfico puede abrir espacios para la reflexión colectiva.
El resultado fue tan poderoso que provocó una reacción inmediata en el público.
“Todo el mundo tiene un pedacito favorito. La gente decía: ‘ese árbol se parece al de cada de mi abuela’, o ‘yo jugaba en una vereda como esa’”, cuenta con emoción. Y en esas respuestas espontáneas se valida su propuesta, no basta con reproducir un paisaje: hay que evocar una historia compartida.
A fin de cuentas, lo que Mónica Monserrate diseñó no fue solo un set, fue un lugar en el cual la mente y el corazón se sintieran llamados a esos espacios especiales en los que cada puertorriqueño ha forjado memorias. Bad Bunny no podía ir con su público a la montaña, así que Mónica trajo un pedazo de esa amada montaña al Choli para todos.
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Bad BunnyColiseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot
Víctor Ramos Rosadovictor.ramos@gfrmedia.com
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