Trump abrió el camino por el que ahora Israel ocupará Gaza
En el primer encuentro con Netanyahu, el presidente estadounidense ya plantó la semilla de una futura intervención militar con los planes de convertir la Franja en un resort.


Antònia Crespí
Washington DC-09/08/2025 05:45
Los planes de Israel para ocupar la ciudad de Gaza llegan seis meses después de que Donald Trump allanara el camino a Benjamin Netanyahu para su campaña de limpieza étnica en Palestina. El pasado 4 de febrero, cuando el presidente estadounidense concedió el honor al primer ministro israelí de ser el primer líder extranjero que recibía en la Casa Blanca, lanzó la idea de que Estados Unidos tomaría «el control de Gaza». Un plan que incluía la expulsión de los palestinos a los países vecinos para convertir la Franja en un resort como los de la Riviera Maya. El globo sonda no se ha materializado (aún), pero Tel Aviv ya ha aprobado la ocupación militar de la ciudad.
A pesar de que Joe Biden fue el presidente más proisraelí de Estados Unidos —él mismo dijo en una entrevista que es sionista —, ha sido con Trump cuando Netanyahu ha gozado de la plena complicidad de Estados Unidos. Antes de que empezara la votación del gabinete de Seguridad israelí sobre los planes para ocupar la Franja de Gaza, Trump se lavaba las manos. «Realmente no puedo decirlo. Va a depender casi por completo de Israel», respondía el martes ante la posible ocupación de la Franja.
De puertas para afuera, Trump parecía que se desentendía del tema, dejando hacer a Netanyahu. Aunque de puertas para adentro, el presidente dijo que no se opondría al plan israelí para ocupar militarmente la Franja, según confirman a Axios oficiales estadounidenses e israelíes.
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Pero para llegar hasta aquí, primero ha sido necesario normalizar la carta blanca y aclimatar el contexto hasta el punto de que la acción militar parezca algo inevitable. Casi una consecución lógica después de meses de escuchar los eufemismos de Washington con los que blanquear los asesinatos sistemáticos de gazatíes. En su primera reunión oficial con Netanyahu describió la realidad de la Franja como “un lugar desafortunado” y obviaba por completo quién pulsaba el botón para lanzar las bombas contra la población palestina.
Más allá de la narrativa, Trump también propició la ruptura del alto el fuego que se logró pactar y que ponía en una situación complicada a Netanyahu ante sus socios de gobierno de extrema derecha. El bombardeo israelí que dinamitó la tregua en marzo se hizo con el beneplácito de Washington. «La Administración Trump y la Casa Blanca fueron consultadas por los israelíes sobre sus ataques a Gaza esta noche», confirmó en su momento la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un discurso donde se responsabilizaba a Hamás de haber dinamitado el alto el fuego por no liberar a más rehenes.
Lo que obviaban los estadounidenses es que el grupo islamista había interrumpido la devolución de rehenes debido a que Israel estaba incumpliendo las condiciones pactadas y había seguido bombardeando la Franja durante la pausa humanitaria. Pero ante esta realidad, Washington siempre miraba hacia otro lado. Así pues, sin apuntar a la primera causa, Trump se permitió amenazar no solo a Hamás con romper el alto el fuego, sino a todos los palestinos. «Al pueblo de Gaza: os espera un futuro maravilloso, pero no si retenéis los rehenes. ¡Si los retenéis, estáis muertos!», escribió en esos días Trump en Truth Social. El mismo hombre que lamenta que no le hayan dado el premio Nobel de la Paz, amenazaba de muerte a civiles desde la silla de la presidencia.
Antes de llegar a este momento, con un plan activo para ocupar la ciudad de Gaza —y que amenaza con ser el inicio de una ocupación total—, la administración estadounidense se ha encargado de ir buscando un lugar donde reubicar el éxodo palestino. Intercaladas con las amenazas de muerte contra los gazatíes, Trump también estuvo presionando a Egipto y Jordania para que acepten acoger en sus países los palestinos expulsados.
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En febrero ya los amenazó de retener la ayuda exterior a ambos países. Amán recibió en 2023 casi 1.700 millones de dólares en asistencia estadounidense, según los datos oficiales de la administración de Estados Unidos. El Cairo obtuvo 1.500 millones, de los que más de 1.200 fueron de ayuda militar.
Finalmente, el bombardeo estadounidense sobre Irán fue la última prueba de lealtad estadounidense a Israel. Trump hizo lo impensable y arrastró su país al filo de una guerra regional después de que Netanyahu calentara la zona con los primeros lanzamientos de misiles. Todo bajo la premisa de detener el programa nuclear iraní. Casi dos meses después, aún no está claro cuál es el grado de destrucción que lograron provocar las bombas estadounidenses en las instalaciones nucleares iranís.
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En su última visita a Washington, hace exactamente un mes, Netanyahu agasajó a Trump proponiéndolo para el premio Nobel de la Paz. Ambos mandatarios hablaron sobre los últimos avances de las negociaciones para un nuevo alto el fuego en Gaza que garantizará «la paz» y «la seguridad» para Israel. Para Tel-Aviv, esta seguridad siempre ha pasado por la eliminación de los palestinos. De hecho, cuando en esta última reunión se preguntó a Trump por la solución de los dos estados, optó por desentenderse de la pregunta y ofreció una respuesta muy similar a la de la ocupación israelí de Gaza: miró a Netanyahu y le pidió a él que contestara.
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