Los pilares del emergente autoritarismo en Estados Unidos
Detrás de cada decisión presidencial, existe un andamiaje de apoyo en distintos ámbitos que es indispensable comprender


Los medios internacionales destacan las decisiones desconcertantes del actual presidente de Estados Unidos. Pero detrás de cada decisión presidencial, según he investigado minuciosamente, existe un andamiaje de apoyo en distintos ámbitos que es indispensable comprender. Entre esos ámbitos de sostén político, económico, jurídico y social se encuentran los siguientes:
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Primero, el amplio movimiento político, MAGA. Se ha generado un ecosistema político-social articulado en torno a la figura de Donald Trump, que combina elementos de partido y de movimiento que busca atender reclamos ciudadanos. Ha conformado una red que promueve un gran cambio cultural: que la gente valore, endose y defienda principios de una nueva derecha económica-religiosa. Se destacan en esta red republicanos y evangélicos blancos, trabajadores desplazados por la globalización, minorías latinas y afroestadounidenses conservadoras y jóvenes influencers, activistas online, y adeptos a narrativas anti-“woke”.
Segundo, existe una gran red de organizaciones estadounidenses de estudio, diseño y planificación estratégica, tipo think tanks. Entre las más prominentes están el Heritage Foundation, creado en 1973, que genera propuestas conservadoras como el Proyecto 2025; el America First Policy Institute, establecido en 2021, que hace alarde de 200 propuestas que son ya política pública del presidente Trump; el Claremont Institute, que provee infraestructura ideológica a MAGA y el American Moment, dedicado en formar a la próxima generación de líderes de MAGA.
Terero, grandes empresarios neoliberales tienen influencia en el gobierno de Trump. Ahí están Rupert Murdoch (Fox News), quien ha alineado sus medios y cobrado influencia alrededor de la figura y las decisiones del presidente; Phil Ruffin, empresario inmobiliario y amigo cercano del presidente; Bernard Marcus (fundador de Home Depot), que contribuye millones a las campañas; Timothy Mellon, de la histórica y rica familia industrial, petrolera y bancaria, que ha tenido larga influencia en políticas de reducción de impuestos para los sectores acaudalados.
Las redes internacionales de nuevos derechos representan un cuarto pilar. Desde inicios de los ochenta, con el gobierno de Ronald Reagan, comenzaron a instrumentarse en Estados Unidos políticas económicas neoliberales, en el marco del Consenso de Washington. Se predicaba que la economía debía ser abierta, desregulada y manejada por el sector privado. Atlas Network se fundó en 1981, como red internacional de think tanks para promover el libre mercado y apoyar a movimientos conservadores. Lo financian fundaciones vinculadas a los hermanos Koch, a ExxonMobil, Philip Morris y a la familia Mellon-Scaife. Han expandido su trabajo al resto del mundo y crean centros de formación de líderes con visiones conservadoras y asesoran a partidos y a políticos emergentes en todos los continentes. En 1996 se creó Capitol Ministries que ha jugado un papel clave en vincular la religión con el conservadurismo político.
Otras redes de partidos y movimientos que ofrecen educación, asesoramiento y financiamiento a grupos emergentes de derecha son Patriots.eu, que reúne a partidos nacionalistas y populistas de Europa bajo el lema “Make Europe Great Again”. También hay redes de partidos, como Vox de España, que participan en ambos espacios y existe el Foro de Madrid, como plataforma anti-comunista, que busca articular una agenda conservadora transatlántica, que emula las estrategias de Trump.
Un quinto pilar es la derechización del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Desde 2022, como consecuencia de la primera presidencia de Trump, comenzó a verificarse el dominio republicano del Supremo y la erosión progresiva de la noción de separación de poderes entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. El grueso de las decisiones del Supremo desde entonces ha sostenido medidas de la presidencia actual y generalmente por votación 6 a 3, quedando claramente en oposición documentada, tres juezas: Sonia Sotomayor, Elena Kagan, y Ketanji Brown Jackson. Entre las numerosas decisiones que avalan el autoritarismo emergente destacamos: i) la suspensión de la orden judicial que obligaba a notificar a los migrantes sobre su derecho a presentar una reclamación bajo la Convención contra la Tortura, dejando en situación de grave vulnerabilidad a los detenidos; ii) validación de la autoridad presidencial de destituir funcionarios públicos sin justa causa; iii) derogación del derecho federal al aborto; iv) validación de recortes de funciones, poderes y presupuestos a agencias federales, que ofrecen servicios esenciales a la población; v) validación de medidas que desmantelaron programas de investigación y acción en salud, educación e impactos del calentamiento global; vi) ampliación del derecho ciudadano a portar armas; vii) ampliación del derecho a enseñar y practicar religión en instituciones educativas subsidiadas por el gobierno.
En próximas columnas analizaremos cada uno de estos ámbitos que sustentan el proceso de autoritarismo que se viene verificando en Estados Unidos.
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Marcia Rivera
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