Temas diversos desde mi trinchera
Situaciones Nacionales -es decir de nuestro país, no de Gringolandia- e Internacionales me han motivado a hacer unas algo extensas reflexiones que deseo comunicarles.

Guillermo E. Rosado Haddock De la edición de septiembre de 2025 de la revista marxista mensual Nueva Pensamiento Crítico
Muy apreciados todos:
Situaciones Nacionales -es decir de nuestro país, no de Gringolandia- e Internacionales me han motivado a hacer unas algo extensas reflexiones que deseo comunicarles.
I Universidad de Puerto Rico
El reciente nombramiento de una administradora de “universidades” privadas como presidenta de nuestra Universidad de Puerto Rico, respaldada por la actual gobernadora -pero incluso rechazada por el presidente del senado, quien, con todos sus defectos, tiene bastantes más luces que la gobernadora y no se ubica tan a la derecha en el alineamiento político. (Al respecto cabe mencionar, que la actual gobernadora, quien estuvo muy ligada a Julito Labatut y la extrema derecha del exilio cubano, es junto a Luis Fortuño la persona más a la derecha en el espectro político que ha ocupado la gobernación de nuestro país desde que se elige al gobernador, siendo Pedro Roselló, quien se opuso a la marina en Vieques -contrario a Hernández Colón y Romero Barceló que apoyaron a la marina- el menos derechista de los gobernadores estadistas que hemos tenido, seguido de su tocayo Pedro Pierluisi, ubicándose Romero, el nene Ricardo Roselló y Wanda Vázquez en el centro. El propósito de ese oscurantismo de derechas -también los hay de izquierdas: todo el marxismo-leninismo- es el desmantelamiento de la universidad estatal que conocimos, bajando lo más posible el nivel académico.
Claro está, la Universidad de Puerto Rico hace tiempo que ha ido decayendo, pasando el recinto de Río Piedras desde ser una de las tres mejores universidades latinoamericanas a ser inferior a cientos de universidades latinoamericanas. (Al respecto quiero mencionar que en 1968 en la biblioteca de la Universidad de Göttingen en Alemania me encontré un libro en que se evaluaba las universidades en los distintos continentes; y en América Latina la mejor era la de Buenos Aires, seguida por la Autónoma de Méjico y en tercer lugar el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. A ello cabe añadir que precisamente para 1965 hubo un golpe de estado en Argentina, que llevó al poder a una dictadura y al exilio a múltiples académicos, por lo que precisamente para 1968 casi con toda seguridad el Recinto de Río Piedras era la segunda mejor universidad latinoamericana, después de la Autónoma de Méjico.) Por cierto, cabe destacar, que esa era la época en la que Jaime Benítez fue rector del recinto y luego -a partir de 1966- primer presidente de la UPR. Con Jaime Benítez Puerto Rico tiene una gran deuda, por todo lo que hizo para levantar la Universidad de Puerto Rico, y es una vergüenza toda la campaña que algunos independentistas lanzaron contra él, sobre todo desde la altamente problemática embajada del gobierno burocrático cubano en nuestro país, el notorio MPI -luego PSP- y su periodicucho “Oscuridad”, con sus múltiples agentes del gobierno gringo (Jorge Sánchez, Cécil Náter Fajardo, y muy probablemente otros tanto en “Oscuridad» como hasta en la alta dirección).

Dejando a un lado la breve pero importante digresión, creo que a los estudiantes, profesores y demás personal universitario no le queda otro remedio que activarse, protestar enérgicamente y hacer huelga hasta forzar la renuncia de la nueva presidenta y sacar la intromisión troglodita de la gobernadora et alia en la Universidad de Puerto Rico. Cuatro años de destrucción sistemática de lo académico en nuestra universidad podría ser demasiado y hacer imposible una recuperación. Ciertamente, la destrucción comenzó mucho antes -aunque con acciones aisladas, por ejemplo, una vez nos jubilamos los antiguos profesores del Departamento de Filosofía -yo fui el último en diciembre del 2010-, se eliminó la mitad de las diez u once plazas y se trastocaron los criterios de selección. Sólo el apreciado profesor Dr. Pierre Baumann trata de mantener el nivel de excelencia -el Dr. Étienne Helmer también es competente, pero no tiene espina dorsal-, mientras que la mayoría ha convertido al departamento en un antro de postmodernistas. (Para darles una idea de la diferencia entre la filosofía seria y pesada (Platón, Aristóteles, Descartes, Leibniz, Hume, Kant, Hegel, Bolzano, Husserl et alia) y el postmodernismo, piensen en la posibilidad de que en un curso de literatura, en vez de estudiar La Iliada, Don Quijote de la Mancha, La Divina Comedia, El Fausto, Los Hermanos Karamazov o Cien Años de Soledad, se estudiara las “novelas» de Corín Tellado o las telenovelas.)

II Situación Internacional
La situación internacional se ha deteriorado enormemente desde hace apenas tres años, hasta el punto que desde el año de mi nacimiento (1945) nunca habíamos estado tan cerca de una tercera guerra mundial. El conflicto de Ucrania, fabricado por Gringolandia, su mamá Inglaterra, et alia, motivado por el deseo obsesivo de hacerle daño a Rusia y, si posible, dividirla hasta en seis pedazos, como dijo hace unos cuatro o cinco años un funcionario del Departamento de Estado Gringo apellidado irónicamente “Friedman” (hombre de paz), ha estado a punto de degenerar en una tercera guerra mundial, que casi de seguro hubiese ya comenzado si Harris y no Trump hubiese ganado las elecciones gringas en noviembre del 2024. Al respecto cabe mencionar que cuando los rusos invaden Ucrania se encuentran con dos docenas de laboratorios de armas biológicas de la notoria agencia neo-nazi gringa en ese país, que iban a ser usadas contra Rusia. Por cierto, en vista de la tergiversación sistemática de la historia que hacen los medios de comunicación gringos y de sus aliados y alcahuetes, hagamos un breve recuento.

Crimea ha sido rusa, no ucraniana, desde el siglo XVIII y habitada predominantemente por rusos. (Cuando el plebiscito realizado hace unos años el 95% de los habitantes de Crimea eran rusos y sólo el 5% era ucraniano. Y no se debe olvidar que el resultado del plebiscito fue 98% a favor de seguir con Rusia y 2% a favor de integrarse a Ucrania, es decir, el 60% de los ucranianos de Crimea prefirieron seguir ligados a Rusia y no a Ucrania.
Los rusos y ucranianos se han visto a lo largo de los siglos como prácticamente la misma gente, siendo las dos lenguas muy cercanas una a la otra, digamos, como el español y el portugués. El verdadero líder de la revolución rusa, Leon Trotsky, era ucraniano -cabe mencionar que Lenin estuvo en el exilio en Suiza hasta dos semanas antes de terminar la revolución rusa. Y los rusos no titubearon cuando nombraron al ucraniano Nikita “Kruschov» jefe de la Unión Soviética tras el fallecimiento de Stalin. Por cierto, fue precisamente en la época de “Kruschov” que se transfiere la administración de Crimea a Ucrania, como una manera de Kruschov complacer a su esposa.
Por otro lado, cabe destacar que en la Ucrania actual el 44% de sus habitantes son de lengua materna rusa, mientras que el 22% es de lengua materna ucraniana y el restante (casi) 34% tiene como lengua materna un dialecto que es una mezcla de ruso y ucraniano. (Por cierto, el renegado Zelensky es de lengua materna rusa -aunque de convicciones y alma neo-nazi.) Cabe, por cierto, mencionar que en el 2006 el gobierno pro-gringo de Tymochenko declara al ucraniano como única lengua oficial de Ucrania. (Imagínense ustedes que la enajenada gobernadora convirtiese al inglés en la única lengua oficial de nuestro trágico país.)
En el 2014 ocurre la masacre de Maidan, lanzada por el gobierno pro-gringo ucraniano contra los ucranianos de lengua rusa. Posteriormente, se desata una persecución contra los habitantes de origen ruso de Donetsk, Luhansk y el resto del este de Ucrania, llevando a los mismos a declarar su independencia de Ucrania en enero del 2022. La intervención militar rusa de febrero del 2022 en Ucrania ocurre originalmente para proteger a la nueva república, que luego de declarar su independencia había pedido incorporarse a Rusia, y que fue atacada por el ejército ucraniano.
Por otro lado, cabe examinar brevemente la situación del Oriente Medio. Cabe antes que nada mencionar que el conflicto entre judíos y sus primos árabes et alia -digo “et alia” porque los iraníes (o persas) no son árabes- data desde antes de Cristo, aunque se fortaleció enormemente con el surgimiento de Mahoma y la fundación de la religión que lo venera. El odio entre estos dos parientes es algo que sorprende, incluso cuando algunos de los árabes se llaman “de izquierdas”. (Al respecto siempre recuerdo una reunión de grupos estudiantiles de izquierda en la Universidad de Bonn poco antes de doctorarme, en la que escuché a unos estudiantes árabes referirse a los judíos en términos que hubiesen hecho aplaudir a Adolf Hitler.) No obstante, vamos a tratar aquí de ignorar esos subjetivismos irracionales.
Lo que sí cuenta es que hace par de semanas Israel inició un conflicto bélico totalmente gratuito con Irán, atacando con bombas a este país, que inmediatamente le ripostó con una dosis similar, lo que fue seguido de un ataque gringo a Irán. Aunque ha surgido un alto al fuego momentáneo, el peligro de que este conflicto bélico culmine en una guerra mundial es igual o mayor que el de la guerra entre Rusia y Ucrania. El peligro de que el mismo culmine en una tercera guerra mundial tiene -para hablar en lenguaje de los matemáticos- una muy alta probabilidad. Por cierto, aunque el gobierno actual de Gringolandia está algo renuente a seguir apoyando a Ucrania, si mamá Inglaterra se mete a pelear con Rusia, Gringolandia la seguirá. (Cabe mencionar aquí algo que pocos saben: Gringolandia entró tan tarde en la segunda guerra mundial -ya los verdaderos vencedores, los rusos, habían conquistado Berlín y la cúpula nazi había optado por rendirse- porque no estaba segura de si entrar a favor o en contra de los alemanes, y sólo cuando Alemania bombardeó a mamá Inglaterra es que los gringos deciden entrar contra y no a favor de Alemania.) Para el imperialismo gringo Rusia ha sido vista desde que triunfa la revolución bolchevique como el principal enemigo; y me atrevo a vaticinar que también será el sepulturero del imperialismo gringo y de mamá Inglaterra. (Interesantemente, lo que frena a Rusia es que es un pueblo -en su mayoría- profundamente cristiano.)
III Independencia, Social-democracia, Socialismo y Federación (o Unión) Latinoamericana
El tercer tema es uno muy amplio y tal vez convenga invertir el orden, comenzando por los “socialismos” y un breve recuento histórico. Por cierto, me parece oportuno comenzar con definiciones de tres conceptos básicos. “Democracia”, palabra que viene del griego antiguo, significa poder (“kratia”) del pueblo (“demos”). Tal vez la forma más explícita y clara de entender este término la ofreció ese gran norteamericano, Abraham Lincoln cuando se refirió a ese tipo de gobierno como “gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”. Ustedes pueden ahora preguntarse si, por ejemplo, en Gringolandia existió alguna vez una democracia, es decir, si alguna vez el pueblo estuvo en el poder.
Para que nos podamos entender, voy a adoptar las definiciones de los conceptos de “socialismo” y “comunismo” que ofrece Karl Marx. “Socialismo es un sistema de gobierno en el que cada uno recibe de acuerdo a su capacidad y a su trabajo”, mientras que “Comunismo es un sistema de gobierno en el que cada uno recibe de acuerdo a su capacidad y a su necesidad”. (Para entender la diferencia entre socialismo y comunismo con base en esas definiciones, piensen que si en nuestro trágico país hubiese existido un sistema socialista, mis dos amigos y ex-colegas Miguel Badía Cabrera y Eliseo Cruz Vergara y yo hubiésemos recibido el mismo salario; pero en el sistema comunista Miguel hubiese recibido un salario mayor por tener dos hijos, mientras que ni Eliseo ni yo tenemos hijos.) Ustedes pueden preguntarse si en alguno de los países que alguna vez han osado llamarse “socialistas” o “comunistas” ha existido un sistema económico que caiga bajo las definiciones de “socialismo” o “comunismo”. La contestación es “No”. Lo que ha existido en esos países son regímenes burocráticos, con la burocracia del partido comunista o socialista como la nueva clse gobernante, privilegiada y explotadora, con la variante del “capitalismo burocrático» existente en la actualidad en China y Vietnam, en el que la burocracia le permite a amigos y familiares desarrollar empresas capitalistas bajo la supervisión del estado. En el “socialismo” de Bulgaria, por ejemplo, la “casita” en que vivía el secretario general del partido comunista era del tamaño del museo de Puerto Rico en Santurce, sólo que con una extensión de terreno diez veces mayor y un helicóptero allí estacionado y a su disposición. Y en el caso de Cuba les recomiendo que lean el libro “La Vida Oculta de Fidel Castro” -se consigue en español, francés, inglés y alemán-, escrito por uno de sus guardaespaldas, Juan Reynaldo Sánchez. En ella se enterarán que Fidel vivía con privilegios principescos, teniendo de socialista o comunista lo que tenía Hitler de hermanita de la caridad, es decir: Nada. (Por cierto, ahí se menciona que Fidel le quitó la ciudadanía al Ché Guevara cuando éste partió hacia Bolivia, de modo que no pudiese regresar. Recuerden también que fue el partido comunista boliviano quien le informó al gobierno boliviano de la presencia de Guevara en Bolivia. Teniendo amigos como Fidel, Guevara no necesitaba enemigos.) Pasemos ahora a hacer un poco de historia.

Las distintas teorías “socialistas” o “comunistas” surgen, como ustedes saben, a principios del siglo XIX en Europa y sus alrededores, siendo las dos que causaron más atención el marxismo de Karl Marx y Friedrich Engels, y el más radical anarquismo de Bakunin mucho más tarde representado por Kropotkin. (Cabe mencionar que el término “anarquismo” en vez de ayudar, confunde, pues en griego antiguo “an”-“argé” significa “des” “orden”, carencia de orden; pero de lo que se trata es de un sistema político en el que el orden proviene desde abajo. El término “socialismo autogestionario” es mucho más adecuado para designar a ese tipo radical de socialismo. [Aquí, como en otro lugar en el texto, he preferido evitar hacer uso del alfabeto griego y he optado por forzar el uso de nuestro alfabeto.] El marxismo alegaba que él se diferenciaba de las restantes teorías socialistas por ser un “socialismo científico”. Pero eso requiere ciertas observaciones. Primeramente, en esa época en Europa estaba de moda el apellido “científico” para acompañar los nombres de las distintas teorías, y además del socialismo “científico” de Marx y Engels existían el positivismo ‘’científico» de Auguste Comte, el espiritismo ‘’científico» de Alan Kardec, etc. De hecho, hasta uno de los tratados de metafísica que floreció en esa época es Die Wissenschaft der Logik (La Ciencia de la Lógica) de Hegel, que, a pesar del nombre, no tiene nada de lógica ni de ciencia, pero sí muchísimo de metafísica. Por cierto, fue Hegel -un filósofo mucho mayor que Marx- quien adaptó el método dialéctico (usado en la Grecia Antigua cuando no había mucha certeza acerca de las premisas de la discusión filosófica), y que Marx y su colaborador Engels se atrevieron a llamar “científico”. Frente a Bakunin y a socialistas de otras tendencias, Marx y Engels tuvieron la enorme osadía de alegar que, contrario a aquéllos, ellos usaban un método científico, lo que es una gigantesca falsedad.
Así llegamos hasta final del siglo XIX, en particular, en Alemania y Rusia. En ambos países el movimiento marxista sufre una sacudida teórica. El partido del marxismo en Alemania en las últimas décadas del siglo XIX, el partido de August Bebel, cuyos teóricos principales habían sido hasta entonces el mismo Friedrich Engels y Wilhelm Liebknecht, sufre una pequeña fisura cuando surge por un lado la tendencia más moderada de Eduard Bernstein, con Karl Kautsky en el centro, siguiendo aproximadamente la línea de Bebel et alia, y a la izquierda dos jóvenes teóricos -que enseñaban en la escuela del partido- y que apelaban más directamente a las masas. Me refiero a Rosa Luxemburg y Anton Pannekoek. En Rusia, para esos mismos años (1903-1904) el movimiento marxista sufre una división similar, entre (1) los mencheviques (= los de la minoría), de tendencia socialdemócrata, (2) los bolcheviques (= los de la mayoría) con Lenin a la cabeza, los fanáticos del mal llamado “centralismo democrático” y su “comisión política”, y a su izquierda (3) los marxistas que favorecían el partido de masas, encabezados por Trotsky -véase ’Nuestras Tareas Políticas (1904) y “El Informe de la Delegación Siberiana” (1903). (La otra figura importante de esa tendencia en Rusia y colaborador de Trotsky era Preobachensky.)

León Trosky
La social-democracia creía que aunque no se pudiese hacer una transformación completa de la sociedad -sin pasar por una violenta revolución-, sí se podía controlar algunas áreas fundamentales -por ejemplo, educación, salud y transportación-, colocándolas en manos del estado, y dejando que los empresarios privados florezcan en áreas menos fundamentales de la sociedad. Para nosotros -los independentistas puertorriqueños- en esta colonia gringa ese es el único sistema social al que prudentemente podemos aspirar junto con la independencia. Podemos aspirar a socializar completamente la medicina y la educación, fortaleciendo notablemente la transportación pública. Como tal vez algunos de los menos jóvenes entre ustedes recuerdan, en nuestra patria chica -para mí la patria grande es toda la América Latina-, había un tren que la recorría completamente. Muñoz Marín lo eliminó. Había tranvías en el área metropolitana: Muñoz Marín los eliminó. También se eliminaron las llamadas “pisicorres”, que eran de dueños privados, y se construyó de forma alocada en toda el área metropolitana, haciendo casi imposible la construcción de un verdadero tren urbano en toda el área metropolitana. Partiendo del supuesto de que Muñoz Marín ni era loco ni era idiota, podemos decir con seguridad que él conscientemente cooperó con la industria automovilística gringa (General Motors, Ford, Chrysler et alia) para que se enriqueciesen aún más endeudando a los puertorriqueños. A eso, en lo posible, hay que darle marcha atrás, por ejemplo, expandiendo el tren urbano hasta Caguas, Carolina y el aeropuerto, y creando dos o tres trenes similares en distintas partes del país, por ejemplo, entre Mayagüez y Aguadilla o hasta Arecibo. Sobre la medicina no hay que decir mucho: hay que fortalecer la Escuela de Medicina, reeducar a los futuros médicos para que luego sean genuinos servidores de esta sociedad, y reducir con paso firme la práctica privada. La medicina es una necesidad ciudadana, no un lujo para enriquecer los bolsillos de cierto sector de la sociedad. Y en cuanto a la educación, es claro que hay que fortalecer enormemente la escuela pública e ir eliminando las escuelas privadas. Más aún, hay que reenfocar radicalmente la educación. Sin que se sienta nadie ofendido, pues todos ustedes son en mayor o menor grado excepcionales, tanto los puertoriqueños como los gringos mismos son promedialmente menos inteligentes que la mayoría de los pueblos. Eso se debe a la malísima educación, especialmente de las lenguas y las matemáticas -y también de la filosofía, aunque esa requiere un poco más de madurez. Yo propongo que un gobierno independentista envíe representantes a diversos países en los que la educación pre-universitaria es muy exitosa, para tomarlos como modelos. (Pienso al respecto en Alemania, Rusia, Polonia, China, Holanda, Japón, Francia y otros.) Por ejemplo, yo sugiero que en un gobierno independentista el inglés (u otra segunda lengua) se comience a enseñar en tercer grado, luego que se haya solidificado el español en los dos primeros grados como la lengua materna, y que en séptimo u octavo grado se comience con una tercera lengua, por ejemplo, el francés o el portugués. Un curso de Introducción a la Filosofía se podría enseñar al final de la escuela superior, como sucede, por ejemplo, en Alemania y Francia. También hay que fortalecer la enseñanza de las ciencias naturales a nivel pre-universitario. (Para darles una idea de cómo actúan los distintos países para desarrollar a sus jóvenes, les menciono que hasta poco antes de que comenzase la guerra en Ucrania, Tinna y yo veíamos un programa ruso en el que se presentaban regularmente niños rusos superdotados, que enseñaban su talento al público. No hay que ser muy imaginativo para sospechar que a esos niños el gobierno ruso les proporcionará todas las posibilidades de desarrollar sus talentos.
Finalmente pasamos al tema que hay que empezar a examinar seriamente desde ahora. Puerto Rico no es un país con una cultura que lo separa radicalmente de otros países, sino uno de muchos países latinoamericanos que fueron colonizados por los dos pueblos europeos ibéricos, España y Portugal, y que a pesar de algunas diferencias, comparten en mayor (Venezuela y Puerto Rico) o menor grado unos rasgos culturales y raciales. Estos países hermanos se han mantenido separados y a veces hasta aislados unos de otros no por designio propio, sino por los intereses de países externos, como Gringolandia, que nos quieren mantener separados para explotarnos mejor. Pero cuando uno tiene la oportunidad que yo tuve de vivir en el extranjero sin otros puertorriqueños, pero con otros hermanos latinoamericanos, uno se percata de que, por lo menos, la América ibérica tiene tanto en común que debería ser un sólo país, o una federación o unión de países. Aunque yo desde mucho antes de salir de nuestro país hacia Alemania era no sólo independentista, socialista independiente anti-marxista-leninista y latinoamericanista, la experiencia de vivir unos cinco años y medio en Alemania -yo permanecí en Alemania seis meses después de doctorarme- sin puertorriqueños (me tropecé brevemente sólo con tres), pero compartiendo con nicaragüenses (dos de los mejores amigos que he tenido, uno de ellos muerto lamentablemente en la llamada revolución sandinista, peruanos (uno de los mejores amigos que he tenido, además de ser la persona más culta y muy probablemente la más inteligente que he conocido), un querido amigo paraguayo, un anarquísta venezolano, un matrimonio de filósofos brasileños, bolivianos, colombianos, otro peruano, guatemaltecos, costarricenses, argentinos, chilenos, mejicanos. Los puertorriqueños no hicieron falta en mi tiempo en Alemania precisamente porque a cada uno de esos latinoamericanos con los que compartía tanto, lo veía no como a un extraño, sino como a un compatriota nacido en una parte de la patria grande que aún no había visitado.
Aunque estas reflexiones hayan resultado un poco desorganizadas, voy a concluirlas tocando un tema que no quiero que se quede fuera, a saber, los otros socialismos más radicales. (Sobre el trotskismo posterior a la revolución rusa, les diré muy brevemente que pretende ocupar una posición intermedia entre el leninismo y el luxemburgismo.) Cabe mencionar que en 1915, a comienzos de la primera guerra mundial, el parlamento alemán aprobó abrumadoramente, con sólo dos parlamentarios opuestos, unos fondos para escalar la guerra. Los dos votos en contra provenían del ala izquierda del partido de los marxistas alemanes, de Karl Liebknecht, uno de los dos hijos de Wilhelm Liebknecht, que pronto se convertiría en uno de los fundadores de la Federación Espartaquista y en el líder principal de la izquierda marxista alemana, y Otto Rühle, quien sería uno de los fundadores y líderes teóricos de la Izquierda Comunista, una organización hermana más pequeña de la Federación Espartaquista. Esos dos grupos, con una dirección teórica altamente intelectualizada, son los que pocos años más tarde se levantarán en armas. En la dirección teórica de la Izquierda Comunista se encontraban, además de Otto Rühle, Doctor en Educación, Anton Pannekoek, Doctor en Física y astrofísico de fama mundial, y el poeta Hermann Gorter, Doctor en Lenguas y Literatura Clásicas. A su vez, en la dirección tanto teórica como práctica de la Federación Espartaquista se encontraban Karl Liebknecht, Doctor en Leyes, Franz Mehring, Doctor en Lenguas y Literatura Clásicas, Rosa Luxemburg y Leo Jogiches, quienes también poseían títulos de doctorado, aunque no estoy seguro de en qué materia -en ambos casos, posiblemente en Ciencias Políticas, o Economía o Filosofía. Mehring y Luxemburg eran los teóricos de la Federación Espartaquista, Jogiches el organizador, y Liebknecht el líder político y a la vez teórico. Para ellos, en un partido marxista de izquierda son las masas, no la dirección, las que tienen la última palabra. En unas cartas escritas en prisión en el 1918 Liebknecht da un paso adicional hacia la izquierda al sugerir que las masas revolucionarias podían prescindir de un llamado partido de masas. Esa posición, por cierto, se acerca a la asumida por Pannekoek y Gorter años más tarde cuando proponen los consejos de obreros como sus organizaciones fundamentales. De hecho, aunque aún se llamase marxista, esa última posición de Pannekoek no se diferencia esencialmente de la concepción llamada “anarquista» de la organización de la sociedad, presentada por primera vez de forma organizada al público por el economista griego Cornelius Castoriadis dos o tres años después de finalizada la segunda guerra mundial. No obstante, como se ha podido saber desde hace poco más de media docena de años, a mediados de la década anterior a los escritos de Castoriadis el gran filósofo checo-alemán Edmund Husserl -el mayor filósofo de los últimos tres siglos- esbozó la sociedad socialista autogestionaria (o anarquista) en sus escritos tardíos de ética, los cuales han sido publicados en un libro póstumo titulado “Grenzprobleme der Philosophie”, es decir, «Problemas Límites de la Filosofía». Por cierto, en esos textos se ve la para algunos tal vez sorpresiva relación entre el llamado “anarquismo» y el cristianismo primitivo, tema que fue motivo de un intercambio de ideas que tuve con mi querido amigo, el historiador Manuel Alvarado Morales, semanas antes de su prematuro fallecimiento -y como comentábamos entonces ambos, ya hubo en la Unidad Popular chilena una organización, la Izquierda Cristiana, que trataba conscientemente de combinar el genuino cristianismo del amor al prójimo y el amor a los pobres y a los que sufren con la más pura teoría socialista, que es el socialismo autogestionario.
Cabe, sin embargo, destacar, que a esa sociedad sólo se puede llegar a nivel mundial, si acaso, después de un largo proceso y cuando la humanidad haya logrado mejorarse enormemente -esperemos que en trescientos o cuatrocientos años. Mientras tanto, trabajemos por una sociedad socialdemócrata, por la independencia de nuestro país y por la unión o federación de todos los países iberoamericanos. Esos son objetivos mucho más asequibles y un importante y decisivo paso intermedio para alcanzar la meta final: el mundo regido por el amor al prójimo.
Un abrazo fraternal a todos,
Guillermo
P.D.
Para aquellos lectores con simpatías hacia el marxismo y que les moleste mi anti-marxismo-leninismo, les dejo saber que en los seis meses que permanecí en Alemania después de doctorarme leí los tres tomos de El Capital en alemán, y posteriormente en la patria chica enseñé El Capital clandestina y gratuitamente por las noches, junto con mi querido profesor, luego colega y amigo, Dr. José Echeverría Yáñez, a otros profesores y a estudiantes talentosos. El Dr. Echeverría Yáñez, quien junto a mi otro querido profesor, Dr. Ludwig Schajowicz, fue uno de los fundadores del Departamento de Filosofía de nuestra trágica universidad, era uno de los muy pocos marxistas-luxemburgistas que todavía quedaban sobre la faz de la tierra hace cincuenta años.

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