Puerto Rico: llave militar del Caribe
La isla siempre ha representado un puente entre continentes y un muro protector para las rutas marítimas
Uno de los factores más importantes para el desarrollo de una historia militar en Puerto Rico ha sido su importancia estratégica. En 1529 se hace una primera alusión a Puerto Rico diciendo: “Siendo esta la isla, la llave de las indias, debe estar segura”. Así lo consigna Héctor Andrés Negroni, en el libro Historia Militar de Puerto Rico.


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Sin duda, Puerto Rico ha sido siempre mucho más que un punto en el mapa. Desde los días en que los galeones cruzaban el Atlántico, cargados de tesoros, nuestra isla fue el centinela del Imperio español en el Caribe. Los fuertes San Felipe del Morro y San Cristóbal no son simples murallas de piedra. Son edificaciones testigos de siglos de batallas ante asedios y centros de vigilia constante para procurar la protección del país.
En sus tiempo, los cañones que apuntaban al mar en las referidas fortalezas protegían no solo a San Juan, sino la ruta vital que unía a América con Europa. Cada ladrillo en los fortines y las murallas hablan de corsarios repelidos, de noches de incertidumbre y también de la certeza entonces de que controlar a Puerto Rico era dominar el Caribe.
Con la transición de 1898, el carácter estratégico de la isla no hizo más que reafirmarse. Durante la Segunda Guerra Mundial, Fort Brooke y varias pistas fueron parte de una nueva infraestructura que sirvió como escudo contra los submarinos alemanes que acechaban las rutas de abastecimiento.
Años después, Fort Buchanan se consolidó como el eje logístico del Ejército de Estados Unidos en la region caribeña, lugar desde donde se coordinaban misiones a Centroamérica, Medio Oriente o cualquier rincón donde se considerara que la seguridad hemisférica lo demandara.
La historia militar de Puerto Rico es también la historia de su gente: reservistas, guardias nacionales y comunidades que han aprendido a convivir con el sonido de los aviones y movimientos de vehículos militares terrestres.
Hoy, esa condición de bastión estratégico vuelve a cobrar protagonismo. En semanas recientes, el sur de la isla ha sido escenario de maniobras anfibias que traen a la memoria imágenes de otras épocas. Según se desprende de los medios, cerca de 4,500 marinos y soldados, desplegados desde el USS Iwo Jima y otros buques, se entrenan en desembarcos, reconocimiento y logística en terreno tropical. Fort Buchanan, mientras, moviliza unidades y prepara la infraestructura para sostener operaciones que el Comando Sur califica como “esenciales” para la seguridad regional. La Base Aérea Muñiz, a pasos de la capital, alberga cazas F-35, una señal inequívoca de que el Caribe se ha convertido nuevamente en un punto neurálgico de vigilancia y disuasión.
El contexto geopolítico no deja lugar a dudas. Las tensiones con el régimen venezolano y la expansión del crimen organizado en aguas del sur han reactivado la atención militar estadounidense sobre el Caribe. El despliegue de destructores, submarinos y aviones de reconocimiento no es casual, responde a la necesidad de proyectar estabilidad y de enviar un mensaje claro de capacidad de respuesta.
Puerto Rico, por su ubicación geográfica, vuelve a ser el punto de partida, la plataforma que acorta tiempos y extiende el alcance de cualquier operación. Para muchos, el regreso de maniobras y equipos pesados es recordatorio de lo que la isla siempre ha representado un puente entre continentes y un muro protector para las rutas marítimas.
Al mirar el horizonte desde las murallas de San Juan es imposible no reflexionar sobre la continuidad de esta historia. Los mismos vientos que inflaban las velas de los galeones hoy mueven las banderas en los campamentos del ejército estadounidense. La geografía no ha cambiado; la tecnología sí. Puerto Rico sigue siendo, cinco siglos después, el Gibraltar del Caribe.
Nuestra responsabilidad es comprender ese legado y proyectarlo al futuro, reconociendo que el destino de la isla no está separado de los movimientos del mundo, sino que late en su centro, custodiando mares y rutas, protegiendo vidas y construyendo seguridad para toda la regiónPUBLICIDAD
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Ejército de Estados UnidosMilitaresHistoria
Jean Peña Payano
El autor es abogado y labora como asesor de asuntos legislativos en AAFAF.
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