El «apagón» y el Salón Oval como último recurso
Se dispararon el dólar y el Riesgo País, el Tesoro salió a vender y hasta impuso un cepo a las billeteras virtuales. Desesperado, Milei anunció una bilateral en Washington y ya empezó a concederle a Estados Unidos asuntos estratégicos.


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En las últimas 48 horas y a menos de una semana de la foto del presidente Javier Milei con Donald Trump, el mercado -el piso sólido en el que el equipo económico debería pararse erguido- confirmó la peor de las pesadillas para el oficialismo. Aún con gestos extremos de los Estados Unidos, cesión de derechos del plan económico argentino al Tesoro estadounidense y una inundación de dólares de las cerealeras, el dólar saltó, el Riesgo País volvió a subir y, en lugar de comprar reservas, el Gobierno tuvo que salir a vender divisas para parar la cotización. Tuvo incluso que salir a reforzar el cepo, cortando la venta de dólar oficial a billeteras virtuales. Un operador de Bolsa top que admitió llamados del oficialismo para que «apaguen» la venta. Lapidario, el mercado les volvió a decir ayer a Milei y al ministro de Economía, Luis Caputo, que lo que no es creíble es el programa económico, el cambiario y el desbarajuste político. Y les marcó la cancha: el dólar a este precio es un regalo y, si fuese necesario, lo forzarán a devaluar cada día de acá a las legislativas del 26 de octubre. Costos obvios de un programa fallido, desgastado.

A días de la promesa de salvataje de Estados Unidos, las acciones cayeron, el dólar subió, el riesgo país también. El Gobierno tuvo que seguir vendiendo divisas y hasta salir a reforzar el cepo, cortando la venta de dólar oficial en billeteras virtuales. Desesperados, Milei y Caputo se juegan a sostener el plan hasta las elecciones y anunciaron otra reunión con Trump, mientras ya empiezan a ceder delicados asuntos estratégicos.
Temprano a la mañana, Caputo le avisó al Presidente que el mercado iba a castigar fuerte al Gobierno. Dejaron caminar las cotizaciones unas horas, el Riesgo País tocó los 1200 puntos (luego de haber bajado a 800 la semana pasada), cayeron bonos, acciones y se dispararon los financieros. Pero el alerta real lo encendió el oficial, que alcanzó 1450 pesos, muy cerca del techo de la banda de flotación, y obligó al Gobierno a intervenir vendiendo, para frenarlo. Fuentes del mercado aseguraron a Página I12 que el Tesoro soltó más de 650 millones de dólares para parar la sangría. En el mercado de futuros, en tanto, se operaron 1900 millones de dólares. Aún así, y como el dólar había bajado a 1400 pero seguía pulseando para arriba, cerca del mediodía la Cancillería anunció, de repente, una reunión bilateral de Milei con Trump el próximo 14 de octubre. Un hecho desesperado que buscó causar efecto descompresión que no logró.
No sólo eso no pasó, sino que instaló otras dos certezas: la primera, el Gobierno no tiene claro que en los próximos días pueda frenar la corrida y la inestablidad, por lo cual anuncia con mucha antelación un nuevo encuentro en Washington, a menos de una semana de la última visita. La segunda, que Milei y Caputo, aún muy presionados, prefieren no modificar su política, no devaluar ni instaurar el cepo, al menos, hasta después de las elecciones. Por eso, se juegan la última carta, a todo nada, para ver si a 12 días de los comicios legislativos, otra foto con Trump y, quizás, un anuncio más concreto, pueden cambiar la realidad. El problema es cómo llegar hasta ese momento en medio de este caos.
Apretando a vendedores de dólares
La frutilla del postre de la locura oficial por recuperar el manejo de las variables y atajar el dólar se dio en redes sociales, otro terreno que otrora era lugar seguro para los libertarios. Ariel Sbdar, uno de los accionistas de Cocos Capital, el banco y billetera virtual de Marcelo Mindlin, se puso a responder preguntas de sus clientes, todos sorprendidos porque no podían comprar dólar oficial. «Dice que no está disponible el dólar oficial. Te manda al MEP (Dólar Bolsa)», le consultó un cliente. En X, Sbdar le respondió «nos pidieron apagar». Ese «apagón» sacudió las redes y los mercados. Sbdar, de la billerera más activa en volúmen de ventas y muy cercano a Milei, agregó que «solo para aclarar que si bien a pedido de nuestro proveedor de dólar oficial pausamos temporalmente dicha operatoria, seguimos operando dólar MEP normalmente. Todos nuestros servicios se encuentran disponibles como siempre».

Algo similar pasó con la venta de dólares vía Mercado Pago. Frenada. Este diario intentó consultar a las dos fuentes, pero ninguna de las empresas quiso opinar. Un rato después de eso, por medio de un comunicado, el Banco Central (BCRA) aclaró que «no hay ningún cambio normativo» para la compra de dólares. Pero afirmó que estas operaciones sólo pueden hacerse en bancos o casas de cambio, «entidades autorizadas». En síntesis, la presión oficial a las billeteras fue informal, pero desde el Gobierno, y apelando a ardides legales. Si el viernes el gobierno reforzó el cepo prohibiendo el «rulo», ayer lo cerró aún más, apretando a operadores del mercado para que no vendan dólares.
Este martes, las cerealeras completaron el 90 por ciento de la liquidación de 7000 millones prometida, quedando en 6300 millones. Esa montaña de dólares sirvió para poco: el Gobierno compró menos del 30 por ciento de lo liquidado por el campo. Fuentes oficiales confiaron a este diario que el objetivo era «hacer compras en bloque, para absorber algo más del 50 por ciento de los dólares del agro». Tampoco pasó. «El Gobierno vendió las joyas de la abuela y hasta el reloj del tatarabuelo y nada, parece que estamos peor de lo que se cree», esbozó un banquero nacional ante este medio. Un dato de color que pinta de cuerpo entero el desconcierto oficial: mientras Caputo trataba de parar la corrida y le mandaba mensajes a Milei para pasarle el reporte de situación, el presidente estaba en La Rural presentando el libro de Salvador Distéfano, el autoproclamado «Gurú del dólar blue», el mismo que dijo que el dólar no se iba a disparar y que el precio era el adecuado.
De rodillas ante Washington
En este marco, Cancillería comunicó un encuentro bilateral de Milei con Trump para el 14 de octubre. Lo cierto es que desde el tuit del jefe del Tesoro, Scott Bessent, no apareció ni un peso de lo que Estados Unidos le prometió a Milei. Y todo indica que tampoco vendrá en el corto plazo. Más allá de que Trump aclaró que espera el resultado de las elecciones para ver si lo asisten, la expectativa oficial del gobierno libertario es que, como mucho, se anuncien el 14 acuerdos comerciales.
La jugada es de riesgo, pero el gobierno no tiene más herramientas para paliar la crisis y está de rodillas ante Trump. En la entrevista televisiva que brindó el martes a la mañana, Milei dijo que Estados Unidos busca un acuerdo geopolítico. Lo dijo para negar que Trump le haya pedido, por caso, cortar con el swap de monedas de China. Todo es surreal en esta historia, pero o Milei no entendió la gravedad de lo que supone un pacto geopolítico o prefirió agachar la cabeza y seguir.
Justo el día en que el Presidente anunció esa bilateral en medio del caos económico, en el Boletín oficial se publicaron dos decisiones que parecen hechas a la medida del pacto geopolítico. Una, la confirmación de la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, una empresa que Estados Unidos quiere. La otra, aún más estratégica y peligrosa, la autorización de Milei al ingreso de tropas estadounidenses a territorio argentino con el objetivo de realizar ejercicios militares. Todo lo que Trump quiere y la sociedad local rechaza: la consultora Opina Argentina midió un rechazo del 50 por ciento al acuerdo con Estados Unidos, mientras que Zubán Córdoba detalló que el 71,5 por ciento de los argentinos están en desacuerdo con la instalación de bases estadounidenses en Tierra del Fuego.
Sin pasar por el Congreso, Milei autorizó ejercicios militares de EEUU en la Base Naval de Ushuaia
La decisión levantó suspicacias sobre la letra chica de las conversaciones con Donald Trump por el salvataje financiero. El decreto viola la Constitución y las leyes vigentes, que establecen que la entrada y salida de tropas debe contar con aprobación parlamentaria. Un ejercicio similar ya había sido desechado por el gobierno anterior por su riesgo territorial. «Seguimos entregándole soberanía a Estados Unidos, socio estratégico de Gran Bretaña», fustigó el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella.
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Menos de 24 horas después de su paso por Tierra del Fuego para hacer campaña, Javier Milei autorizó vía decreto el desembarco de tropas norteamericanas en Ushuaia para realizar tareas de entrenamiento conjunto con la Armada Argentina. La decisión desató todo tipo de conjeturas luego de que el Presidente le besara la mano a Donald Trump la semana pasada en Nueva York, adonde llegó junto a Luis «Toto» Caputo para mendigar un salvataje financiero y recobrar algo de pulso de cara a las elecciones de octubre. Consultado este martes por la letra chica de ese acuerdo con el Tesoro de EEUU, Milei tiró la pelota afuera. «A mí no me dijeron nada de eso», respondió respecto de las cláusulas del contrato que le tocarían cumplir al país a cambio de la ayuda. El archivo también levanta suspicacias: durante su visita en abril de 2024, la generala Laura Richardson, exjefa del Comando Sur, recibió de parte de Milei la promesa de levantar una base naval «conjunta» en la capital fueguina. El interés del país del norte en esa posible base fue refrendado por el sucesor de Richardson, el almirante Alvin Hosley, quien volvió a pisar la ciudad austral en abril de este año. Todas las dudas al respecto podrían haberse despejado si el Gobierno sometía el plan de entrenamiento a la lupa del Congreso, el único poder del Estado –según la Constitución– habilitado para autorizar la entrada y salida de milicias. Pero no lo hizo.
«Dado el alineamiento tan brutal del gobierno de Milei con Donald Trump, todas las especulaciones sobre la eventualidad de que estemos frente a una nueva entrega de soberanía son absolutamente lógicas. Ese cuestionamiento es lo quiso evitar el Presidente eludiendo al Congreso», señaló a Página/12 el exministro de Defensa Agustín Rossi.
El decreto 697/2025 que habilitó el ingreso de las tropas se publicó este martes en el Boletín Oficial. Concretamente, blanquea que desembarcarán unos 30 marines de la Guerra Especial Naval yankee (NSW, por sus siglas en inglés) durante 27 días, entre el 20 de octubre y el 15 de noviembre, en las bases navales de Mar del Plata, Ushuaia y Puerto Belgrano (Punta Alta), «comprendiendo los espacios destinados para instrucción militar marítimos y terrestres», según consta en los anexos de la norma. «El ejercicio –se describe– tiene por objetivo intercambiar procedimientos, técnicas y tácticas de entrenamiento entre Fuerzas Especiales para operar en escenarios complejos que exigen coordinación multinacional, capacidad de respuesta inmediata y el uso efectivo de tecnologías de avanzada, con el aporte doctrinario y técnico novedoso de la Armada de los Estados Unidos».
En diálogo con este diario, el exministro y candidato a diputado por Fuerza Patria, Jorge Taiana, recordó que durante el gobierno anterior, los marines de EEUU habían propuesto un intercambio similar también en Ushuaia, pero fue rechazado y no se incluyó en el plan de ejercicios de 2024. «Descartamos la posibilidad por razones muy claras de defensa de nuestra soberanía», precisó Taiana.
El decreto también prevee realizar un ejercicio “Solidaridad” con Chile, del 6 al 10 de octubre en Puerto Varas. A ese destino viajarán tropas y medios argentinos para la «coordinación de respuestas ante catástrofes y desastres naturales», en el marco de un acuerdo bilateral firmado en 1997.
«Son cipayos, no les importa nada»
En la provincia austral, donde Milei fue a hacer campaña pero tuvo que suspender una recorrida en medio del repudio popular, la decisión entró de lleno en la discusión de campaña. Las declaraciones más curiosas fueron las del candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza, Miguel Rodríguez, quien dijo estar de acuerdo con la creación de una base militar de Estados Unidos en Ushuaia. Consultado al respecto en el programa Buenas Tardes China sobre si estaría «a favor de una base militar norteamericana», dijo: «Sí, obviamente, sí, sí, estoy a favor de todas las medidas que tome este Gobierno».
Las respuestas del peronismo local no tardaron en llegar. «Ayer (por el lunes) Milei vino a Ushuaia buscando la foto y la consigna de campaña. Hoy, sin consultar al Congreso, firma el Decreto 697/25 publicado en el Boletín Oficial que autoriza el ingreso de fuerzas militares extranjeras a nuestra Base Naval entre el 20 de octubre y el 15 de noviembre. Tierra del Fuego no es moneda de cambio para sus fines electorales. Es la puerta de entrada a la Antártida, es el territorio que protege nuestra reivindicación sobre las Malvinas y sobre todo, es nuestra casa», salió al cruce el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto. «No vamos a permitir que se use para fines que vulneren nuestros derechos y nuestra historia. No se lo vamos a permitir. Vamos a ponerle un freno. No vamos a entregar nuestra soberanía», sostuvo.
El gobernador Gustavo Melella también cuestionó los guiños del mileísmo a la instalación de una base militar. “La rechazamos totalmente sea del país que sea porque es perder soberanía. Ni rusa, ni china ni de Estados Unidos, ni alemana ni japonesa. Este decreto es lamentable”, apuntó.
«Seguimos entregándole soberanía a Estados Unidos, socio estratégico de Gran Bretaña ¿qué parte no entienden? Son tan cipayos que no les importa nada. La verdad es que Estados Unidos. A los que fueron ahora allá a arrastrarse. Es socio de la OTAN y la OTAN hace maniobras con Gran Bretaña. Realmente no tiene explicación, no tiene fundamento, pero debe ser una de las tantas cosas que se le entregan», agregó.
Melella también recordó el encuentro en Ushuaia de Milei con Laura Richardson. «No cabe en la cabeza de cualquiera, excepto de alguien que tiene esta mirada de entregar no sé por qué, a cambio de qué… A cambio de los dólares que le prestan para que sostener lo insostenible… entregar soberanía».
De espaldas al Congreso
Todos los años, el ministerio de Defensa debe enviar su plan de ejercicios militares conjuntos y obtener la aprobación del Congreso para ponerlos en práctica. Así lo establece la Constitución y la ley 25.880 de ingreso y egreso de tropas, que se sancionó en 2004 como un reaseguro institucional para prevenir nuevos casos como el envío de militares que ordenó el expresidente Carlos Menem en 1990 para participar en la Guerra del Golfo. En ese marco, que Milei haya autorizado el ingreso de los marines por decreto despertó varias alarmas.
Para la exembajadora de Argentina ante las Naciones Unidas, María Cristina Perceval, que la decisión se haya tomado de espaldas al Congreso es el aspecto más grave del decreto. «Estamos un país, por si hace falta aclararlo, donde las Fuerzas Armadas no se autogobiernan, sino que tienen un control democrático estricto y transparente. Lo grave es que este presidente, una vez más, desconoce al Congreso, desconoce las leyes vigentes y cree que él es el Estado, le tasse moi. Y eso no puede ser en un país libre, en una república soberana y en un Estado de derecho democrático», le dijo a este diario.
Cerca del ministro Luis Petri aseguran que enviaron el plan de ejercicios de este año, pero que no podían esperar a la aprobación parlamentaria dada la «urgencia» (palabra que aparece explícita en el decreto) de los planes militares. «El Ejercicio se iba a hacer sí o sí y no llegábamos con los tiempos», se justificaron y le pasaron la pelota a la comisión de Defensa del Senado, que preside el radical y exaliado oficialista Luis Juez.
«Con ese DNU, el Gobierno desconoce la ley vigente y actúa sin la autorización del Congreso, independientemente si mandaron o no el plan de ejercicio», retrucó Perceval.
Mientras Trump le promete dólares a Milei, Estados Unidos sufre el primer cierre del Gobierno en siete años
No hubo consenso entre demócratas y republicanos para aprobar una ley de financiamiento y el cierre se hizo efectivo este miércoles. Cientos de miles de empleados federales se verán obligados a tomar licencias no remunerada y algunos servicios públicos podrían ser suspendidos o retrasados.

El Gobierno Federal de Estados Unidos entró en parálisis parcial este miércoles por la mañana, después de que las diferencias entre demócratas y repúblicanos impidieran al Congreso aprobar una ley de presupuesto. Es el primer cierre del Gobierno en casi siete años.
Cientos de miles de empleados federales se verán obligados a tomar licencias no remuneradas, algunos servicios públicos podrían ser suspendidos o retrasados y la publicación de datos económicos podría verse afectada.
El cierre del gobierno se da en medio de las promesas de la administración Trump de un millonario salvataje para el tambaleante gobierno de Javier Milei. El anuncio de que se negocia un swap por 20 mil millones de dólares y la posibilidad de aportar fondos de la Secretaría del Tesoro ya despertó duras críticas de los demócratas por las prioridades presupuestarias del mandatario republicano.
Ayer se supo que Milei viajará a Washington dos semanas antes de las elecciones legislativas en la Argentina y tendrá una reunión con Trump en la Casa Blanca.
«Podemos hacer cosas que son irreversibles»: la amenaza de Trump
El presidente Donald Trump culpó a los demócratas por el estancamiento y amenazó con castigar al partido y sus votantes con la interrupción de prioridades de la agenda progresista y recortes masivos en el sector público.
Así, «estaríamos despidiendo a muchas personas que se verán muy afectadas. Y son demócratas, van a ser demócratas», dijo Trump a periodistas en la Oficina Oval.
«Podemos hacer cosas durante el cierre que son irreversibles, que son malas para ellos (…) como despedir a una gran cantidad de personas, o cortar cosas que a ellos les gustan», agregó el mandatario.
La amenaza de Trump de nuevos recortes de empleos se suma a los despidos iniciados a gran escala del Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge) del exasesor presidencial Elon Musk.
Shut down
Los dos partidos tenían hasta las 23.59 del 30 de septiembre, cuando concluía el año fiscal, para aprobar unos fondos que permitieran seguir funcionando plenamente a las agencias del Gobierno.
El cierre comenzó horas después de que el Senado de Estados Unidos no aprobara un proyecto de ley de gastos a corto plazo. La propuesta de resolución presentada por los republicanos fue bloqueada por los demócratas, al no alcanzar los 60 votos necesarios para su aprobación.
Por su parte, los demócratas tampoco lograron los 13 apoyos que requería su propuesta presupuestaria, que destina más financiación para la sanidad y que, al igual que el proyecto de ley republicano, fue rechazada en la Cámara Alta.
En las recientes negociaciones, los beneficios médicos fueron uno de los puntos centrales entre los dos partidos. Los demócratas exigen beneficios más fuertes relacionados con la atención médica, incluida la extensión de los subsidios mejorados de la Ley de Atención Asequible, que expirarán a finales de este año. También reclaman la restauración de la elegibilidad de la ley para la cobertura de ciertos inmigrantes legales, incluidos refugiados y solicitantes de asilo.
Los republicanos, por su parte, se oponen a estas medidas y estuvieron presionando para que los niveles actuales de financiación gubernamental se mantengan temporalmente para dar más tiempo a las negociaciones.
Cuánto durará el cierre del gobierno
La clave reside ahora en cuánto durará esta suspensión parcial de operaciones de las agencias federales, que de momento no afecta a los servicios básicos en el país.
Las fuerzas de seguridad, el ejército, los aeropuertos o la seguridad social seguirán funcionando con normalidad, pero preocupa el hecho de que los funcionarios en estas áreas no cobrarán sus sueldos hasta que las dos bancadas resuelvan sus diferencias en el legislativo y aprueben un presupuesto nuevo.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), 750.000 funcionarios federales podrían encontrarse esta vez en situación de desempleo parcial, con una pérdida de ingresos equivalente a 400 millones de dólares.
El último cierre, ocurrido de diciembre de 2018 hasta finales de enero de 2019, durante el primer mandato de Trump, duró 35 días. En ese momento, la CBO estimó que había reducido el Producto Interno Bruto (PIB) en 11.000 millones de dólares.
En ese momento, la decisión de 10 controladores aéreos que pidieron la baja por enfermedad provocó la suspensión temporal de operaciones en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York y retrasos en varios otros aeródromos importantes del noreste y sureste del país. Este caos aéreo acabó desempeñando un papel fundamental para que las dos bancadas lograran un acuerdo para poner fin al cierre de Gobierno en enero de 2019.
“Si Milei no modifica el rumbo el descontento social va a crecer”
El jefe comunal analiza el rumbo del gobierno nacional y considera que al peronismo hoy le toca “construir fuerza” para ser una alternativa de cara al 2027.
Por Belén Tenaglia

Lucas Ghi es intendente de Morón desde el 2009. Asumió primero de forma interina y en el 2011 fue electo con el 42 por ciento de los votos. En el 2015 tuvo un impasse y en el 2019 volvió al Palacio Municipal para cumplir lo que, por límites legales, será su última gestión.
En diálogo con Buenos Aires/12, repasa los desafíos de gestionar con un gobierno nacional que le da la espalda a los bonaerenses y el rol de Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa en la construcción de un peronismo capaz de dar pelea en el 2027.
Referencia territorial del Movimiento Derecho Al Futuro en la zona oeste del conurbano, desde su despacho, frente a la Plaza San Martín de Morón, el mandatario habla también sobre su futuro político y los desafíos que se abre a nivel local tras los resultados electorales del 7 de septiembre.
–¿Cómo ve el contexto actual luego de las elecciones?
–Creo que todas las señales hablan de un desconcierto y de una hoja de ruta inconsistente y errática. El gobierno de Javier Milei abraza ideas muy dogmáticas que ni siquiera las corrientes más liberales sostienen hoy en el mundo. Me refiero a un mundo que está en permanente cambio, con patrones de acumulación económica distintos a los que históricamente conocimos pero mirando hacia sus fronteras, viendo cómo protege su empleo, su industria, su propia economía. Argentina hoy está a contracorriente. Eso nos lleva a momentos de mucha zozobra como los que vivimos por estas horas en las que Milei encuentra en Estados Unidos la posibilidad de comprar tiempo. Si el gobierno no hace un cambio en el modelo, si no hay un proyecto productivo, si no atiende cuestiones sensibles como la política de salud, de discapacidad, de obra pública, el descontento social lejos de disminuir va a crecer.
–¿Cómo se explican los casi 14 puntos de Fuerza Patria sobre La Libertad Avanza?
–Me parece que es la conjunción de varios factores. Por un lado, el desencanto de un sector importante de la sociedad respecto al gobierno nacional, que encontró en un espacio y en un emergente como es Axel Kicillof, la forma de canalizar ese descontento. A su vez, otra lectura para esos 14 puntos fue la desmovilización de esos sectores que anteriormente habían acompañado al gobierno nacional.
–¿Dice que esos sectores se volcaron automáticamente a Fuerza Patria? ¿Por qué no ocurrió, por ejemplo, un crecimiento de las terceras fuerzas?
–No creo que se haya dado una migración automática. Lo que sucedió es que la base electoral histórica nuestra tuvo más incentivo no sólo para ir a votar, sino también para militar nuestra propuesta. Frente a eso, hubo un electorado que antes había acompañado al gobierno nacional y que ahora no encontró mayores motivos para hacerlo. Probablemente la forma de castigarlo no haya sido cambiar el signo del voto sino, directamente, ausentarse. El resultado de eso es claramente un fortalecimiento de la figura de Axel que a mi juicio se ha convertido en el líder de la oposición.
— Con el diario del lunes, ¿cómo fue ese proceso de construcción de la unidad del peronismo?
–Creo que hubo una mirada madura de todos los sectores y Axel pudo pararse arriba de esas tensiones para tejer laboriosamente ese esquema de acuerdo. Al final del día, la estrategia de provincializar la discusión redundó en beneficio para los intereses de los bonaerenses. Es más, es desde la provincia de Buenos Aires donde se le está diciendo a Milei que hay que corregir el rumbo. Luego están las consecuencias políticas que tiene una victoria tan contundente para el liderazgo de Kicillof. Cuando decidió desdoblar la elección, era una decisión que no estaba exenta de riesgo. Sin embargo, nos permitió, inclusive a territorios, convocar la discusión hacia lo local y hacer valer la fortaleza que tenemos en los municipios. Muchas veces al vecino se lo subestima. El vecino cuando vota es muy consciente, no regala su adhesión, sabe que se juegan cosas serias, más allá de las de las corrientes nacionales o del predicamento que pueda tener un presidente.
–¿Qué rol juegan hoy los intendentes del conurbano en la política provincial y nacional?
–La verdad es que producto de un fenómeno de muchos años, los municipios dejaron de ser organizaciones muy básicas y se convirtieron en gobiernos locales, con una agenda mucho más diversa y actores centrales para pensar el desarrollo integral de la comunidad. Ya dejaron de ser el ABL y pasaron a tener todas las letras del abecedario: alumbrado, barrido, limpieza, seguridad, infraestructura, obras hidráulicas, transporte, vivienda, o lo que se te ocurra. En ese sentido, particularmente Axel vio ese proceso y nos convocó a un espacio de discusión y de toma de decisiones. Por eso los intendentes, sobre todo los que nos sentimos convocados por él, promovimos la decisión de desdoblar. Axel ve en los intendentes una capacidad de representación, nos reconoce y por eso construyó un dispositivo que, en buena medida, descansa sobre esa representación.
–Pensando en esa territorialidad de la que habla, ¿cuánto incidió ese discurso de desprecio hacia el conurbano y la provincia de Buenos Aires en lo que fueron las elecciones de septiembre?
–Mucho. Desde el gobierno nacional se apeló a todos los estereotipos más degradantes y discriminatorios para hablar de algo que es mucho más rico en matices, en contrastes, en diversidad. Siempre hace más ruido el árbol que se cae, pero el bosque se compone de pibes que estudian en las universidades públicas, de familias que se rompen el alma para para acceder a la vivienda, para sostener con dignidad a sus hijos, en la creatividad de sus artistas, en el talento de sus deportistas.
–¿Y la militancia y la calle?
–Por eso, los intendentes pudimos desplegar esa capacidad de representación que tenemos y ponerla al servicio de una propuesta que confronte con Milei. Al insulto, al agravio, al desprecio, a la consigna fácil, a la demagogia punitiva, le antepusimos gestión, relación con la comunidad y la historia que tenemos.
–¿Cómo es gestionar en este contexto?
–Muy complejo. Hoy las necesidades de todo territorio con las características de cualquiera de los distritos del conurbano, hace que el que el gobierno nacional tenga que estar sentado en la mesa haciéndose cargo de lo que le corresponde por jurisdicción. En Morón estamos empezando a hacer algunas obras en la estación, queremos avanzar en la ampliación del Parque Industrial La Cantábrica o ampliar la potencialidad que tiene el aeródromo local. Si no hay voluntad del gobierno nacional, el desarrollo del distrito se verá limitado. Ni hablar de las 20 obras públicas que Milei tiene frenadas en nuestra ciudad. Esto no le hace mal a un intendente. Yo soy una anécdota en la historia de un distrito. Esto joroba al desarrollo y crecimiento de un pueblo.
–¿Cómo se interpela desde Fuerza Patria a una porción de la ciudadanía que atraviesa un cierto descreimiento respecto a la política?
–Estamos en un momento de hiperindividualización y lo contracultural es proponer una conversación cuyo objetivo sea pensar colectivamente. No hay destino como como sociedad si no afrontamos el desafío de construir condiciones donde colectivamente nos podamos desarrollar. Está claro que las sociedad más prósperas han garantizado e institucionalizado un piso de derechos sobre los cuales después cada uno puede forjar su destino. Pero lo mínimo tiene que estar resuelto. El desafío nuestro es volver a politizar a la sociedad, no necesariamente partidizandola sino diciendo ‘che, no somos un conjunto de individualidades que andan suelta por ahí’. Las grandes conquistas se hacen a fuerza de emprendimientos colectivos. La dirigencia, no sólo política, nos tiene que llevar a ese debate.
–Este es su último mandato, como el de muchos intendentes del peronismo. ¿La reelección es la próxima batalla?
–Yo creo que es un debate interesante para darlo de cara a la sociedad y que no sea un tema de puerta cerrada en la Legislatura. Hay que buscar mecanismo para que la sociedad opine. Los libros dicen que para hablar democracia tiene que haber libertad de asociación, libertad de expresión y libertad para que cualquiera se pueda presentar y ser electo, las veces que quiera. Lo importante es dar esa discusión con la sociedad. Luego la gente vota o no vota.
–¿Y usted se ve para un nuevo mandato?
–Hoy me queda muy lejos. Pero obviamente que si el espacio al que pertenezco entiende que puedo seguir aportando, lo haría con gusto.
–Mientras tanto, va a gestionar con un Concejo Deliberante que quedó con una composición de dos partidos: Fuerza Patria y La Libertad Avanza. ¿Es saludable eso para la democracia?
–No lo creo. Cuando más fielmente se traducen votos en representación legislativa, generalmente las democracias funcionan mejor. Hoy el piso en los concejos en la provincia de Buenos Aires es muy alto y probablemente amerite una revisión del sistema electoral. Hoy el piso es de 8.33, cerca de 20 mil votos. Una fuerza con 15 mil votos se queda afuera del concejo. Admite una revisión.
–¿Cómo cree que le va a ir al peronismo en las elecciones del octubre?
–Confío en que vamos a ganar porque sigo viendo que hay una mayoría importante de la sociedad que no está contenta con el rumbo del gobierno nacional.
–¿Le preocupa cómo puede impactar un nuevo sistema electoral con la Boleta Única de Papel?
–El sistema de Boleta Única se implementó de manera inconsulta y aislada del resto de los sistemas electorales. Pero bueno, ahí tenemos que hacer todo el proceso de sensibilización y concientización para que la gente entienda cómo es el sistema. No es muy complejo, lo que pasa que por lo novedoso puede resultar algo extraño. Ahí vamos a hacer toda nuestra tarea de militancia para que el vecino y la vecina sepa en qué condiciones va a manifestar su voluntad.
–¿El peronismo tiene que salir a convocar a otras fuerzas que también se reconocen en la oposición?
–Yo creo que el que está en mejores condiciones para salir a convocar es Axel. Es un dirigente de diálogo, que ha demostrado tener la capacidad de conducir equipo y de ser un buen gestor nada más y nada menos que desde la provincia más compleja y más grande del país. Eso le da la suficiente autoridad para convocar a una mesa a pares, no sólo de la política sino también representantes sindicales o de la dirigencia económica y tratar de pensar una hoja más o menos común. Pocas veces fueron tan dicotómicos y contrastantes los modelos en pugna. Al peronismo le toca no sólo ser oposición, sino construir fuerza para ser un alternativa que tenga un programa de acción lo más consensuado posible para que cuando nos toque hacernos cargo saber qué botones tocar del tablero de comando. Hoy quien está en mejores condiciones para convocar a otros sectores por su presente pero, fundamentalmente, por la potencialidad que tiene de cara al futuro, es Axel.
–¿Ya se puede hablar del 2027?
–No, para no aventurar, digo que me parece que tiene todos los atributos para tratar de articular y organizar, en torno a ese liderazgo, una propuesta que confronte con la propuesta de Milei.
–¿Qué rol cumplen Cristina y Massa en ese esquema de unidad?
–Cristina es la referente insoslayable cuyo testimonio está más vivo que nunca. No dudo que todo ese capital simbólico, político, esa influencia lo va a poner al servicio de lo que necesitamos de cara al futuro. En cuanto a Massa, me parece que también es consciente del lugar que tiene. Más allá de sus propias aspiraciones que legítimamente puede tener, yo creo que confía y en buena hora que todas las expresiones que formamos parte de Fuerza Patrias no vamos a hacer nada para desintegrar este espacio. Él es responsable de la construcción, del desarrollo y del crecimiento de Fuerza Patrias hacia octubre y hacia el 2027.
–¿Qué rol cumplen los intendentes de cara al 26 de octubre?
–Antes que intendentes somos militantes políticos. No nos da lo mismo que gobiernan las ideas de Milei o que gobiernan nuestras ideas. Sabemos que si crece la conflictividad, si aumenta el endeudamiento, si se desarticula el aparato productivo, si desfinancia la salud, todo eso repercute en nuestro territorio. Entonces no me es igual que el Hospital Posadas funcione bien o funcione mal. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que nos vaya bien en octubre.
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