Atado el desarrollo de Ceiba a la actividad militar
Destacan que la ubicación y atributos naturales del municipio perpetúan su valor estratégico para las fuerzas armadas de Estados Unidos

A lo largo de la historia, el desarrollo social y económico de la zona que hoy comprende el municipio de Ceiba ha estado estrechamente ligado a la actividad militar, una correlación que seguirá vigente en el futuro inmediato, advirtieron expertos en geopolítica y economistas consultados por EL VOCERO.
El profesor universitario José Rivera González destacó que los atributos naturales de la zona y su ubicación como la puerta entre el océano Atlántico y el Mar Caribe, hacen de Ceiba un punto de alto valor estratégico a nivel militar.
“Estamos hablando de un lugar que satisface las necesidades, tanto de defensa como a nivel ofensivo de Estados Unidos y, es por eso, que durante la Segunda Guerra Mundial se construyó allí la base Roosevelt Roads, ya que esa bahía de hondo calado permite que el atraco de buques grandes de guerra, como es el caso de los portaaviones, e incluso submarinos”, destacó el profesor de la Universidad del Sagrado Corazón y experto en política internacional al añadir que, a lo largo de la historia, estos activos costeros han tenido un uso exclusivamente militar.
El hecho de que en más de 20 años el gobierno estatal no hizo nada es testimonio de su falta de capacidad de gestión, pero también demuestra un problema que está latente en esa zona con respecto a la cultura de que ‘ni comen ni dejan comer’. Ahí se pudo haber hecho un desarrollo turístico o un desarrollo residencial sostenible para todas las clases sociales, pero no ocurrió nada.
José Rivera González
Profesor universitario
Cabe destacar que el gobierno estadounidense no fue el primero en utilizar el área de Ceiba como punto de defensa. Previo a la fundación del pueblo en el siglo XIX, la zona formaba parte del cacicazgo de Daguao, que no solo representó una línea de protección para la población taína en la isla contra incursiones procedentes de otras partes del archipiélago antillano, sino que también fue eje de resistencia durante la conquista por parte del imperio español.
No existe un plan de desarrollo claro para Ceiba, ya que el gobierno federal nunca tuvo la intención de cerrar la base en su totalidad y solo la desocuparon por si acaso la necesitan como ocurre ahora.
Martha Quiñones Domínguez
Economista
Por su parte, el coronel retirado del Ejército de Estados Unidos y exmonitor de la Reforma de la Policía, Arnaldo Claudio, destacó que, durante las décadas del 50 hasta principios del 90, la actividad en Ceiba giró en torno a la llamada Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Estados Unidos “aprovechó además para utilizar la base para brindar apoyo logístico para los entrenamientos que comenzó a realizar en Vieques y Culebra al tiempo que sirvió de punto de abastecimiento y logística para varias de sus operaciones en la zona”, dijo el también exdirector del Programa Interagencial de las Fuerzas de Comando del Distrito de Washington, D.C.
No fue hasta el 2004 que Estados Unidos optó por cerrar su base en Ceiba. Sin embargo, 20 años después, el gobierno local no logró desarrollar en el lugar una actividad económica distinta en las instalaciones que le fueron cedidas por el gobierno federal más allá de mudar allí la operación de lanchas hacia las islas municipio, operación que está en manos de HMS Ferries a través del modelo de alianzas público privadas.
El problema aquí es que al gobierno de Puerto Rico se le dio la oportunidad de desarrollar la antigua base y sus cerca de 8,000 acres de terreno que incluyen campo de golf, escuelas, vivienda y hasta un hospital, pero no lo hizo. El que ahora tengan aviones entrando y saliendo todos los días no cambia el hecho de que allí hay espacio de desarrollo.
Arnaldo Claudio
Coronel retirado del
Ejército de Estados Unidos
“El hecho de que en más de 20 años el gobierno estatal no hizo nada es testimonio de su falta de capacidad de gestión, pero también demuestra un problema que está latente en esa zona con respecto a la cultura de que ‘ni comen ni dejan comer’. Ahí se pudo haber hecho un desarrollo turístico o un desarrollo residencial sostenible para todas las clases sociales, pero no ocurrió nada”, subrayó Rivera González.
De manera similar se expresó la expresidenta de la Asociación de Economistas y catedrática de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Martha Quiñones Domínguez, al afirmar que el “desarrollo de Ceiba está estancado”.
“No existe un plan de desarrollo claro para Ceiba, ya que el gobierno federal nunca tuvo la intención de cerrar la base en su totalidad y solo la desocuparon por si acaso la necesitan, como ocurre ahora”, señaló la también expresidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Planificación al hacer referencia al incremento de presencia militar en el lugar a raíz de la determinación del presidente Donald Trump de utilizar activos de su Marina de Estados Unidos para combatir el narcotráfico y los choques con el régimen del presidente venezolano Nicolás Maduro.
La economista señaló que, previo al cierre de la base, el desarrollo económico de la zona se limitó al movimiento del personal militar en la zona a través del alquiler de vivienda y consumo en restaurantes y negocios locales y no dio paso a otro tipo de actividad como el turismo o el comercio naval.
Un informe del Centro de Estudios del Desarrollo (CED) del recinto de Río Piedras de la UPR reveló que la tasa de desempleo en Ceiba se encontraba en 14.7%, en 2004, mientras que en 2024 alcanzó 7.0%.
“Hay fondos federales para habilitar las instalaciones, pero no como antes. Eso generará empleo, pero los efectos multiplicadores son menores por tratarse de algo temporal y no una base de enclave militar como antes”, recalcó Quiñones Domínguez, quien afirmó que para lograr un verdadero desarrollo es necesario “saber los costos y beneficios de esa actividad (militar) y cómo afectará el futuro económico y social del área”.
Entretanto, Claudio dijo que el desarrollo económico de Ceiba es posible a pesar del incremento de la actividad militar en la zona al argumentar que muchas de las bases internacionales de Estados Unidos no están aisladas, sino que comparten espacio con ciudades.
“El problema aquí es que al gobierno de Puerto Rico se le dio la oportunidad de desarrollar la antigua base y sus cerca de 8,000 acres de terreno que incluyen campo de golf, escuelas, vivienda y hasta un hospital, pero no lo hizo. El que ahora tengan aviones entrando y saliendo todos los días no cambia el hecho de que allí hay espacio de desarrollo. Simplemente no lo han aprovechado”, estableció el exasesor de la Casa Blanca.
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Pedro Menéndez
Periodista
Periodista oriundo de la ciudad de Ponce. Egresado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde obtuvo un bachillerato en Artes en comunicaciones, con especialidad en periodismo. Ha cubierto política, gobierno, asuntos policiacos, tribunales, deportes, cultura y ambiente, y eventos especiales como huelgas, fenómenos atmosféricos, terremotos y elecciones.
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