Hegseth: «Nuestro ‘patio trasero’ fue ignorado durante demasiado tiempo»
El jefe del Pentágono catalogó como «errónea» la gran cantidad de información que «cuestiona intencionadamente los motivos» de los ataques estadounidenses contra las supuestas narcolanchas.

RT
La operación Lanza del Sur, que Estados Unidos está llevando a cabo en el sur del Caribe, ofrece al presidente Donald Trump un «montón de opciones» más allá de ataques a lanchas rápidas, declaró el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
En una entrevista con OAN, que acaba de publicarse parcialmente, el secretario se jactó de que el Pentágono es «mejor en planificación que cualquier organización del mundo» y que se centra en «asegurarse de que el presidente tenga opciones para hacer muchas cosas, incluyendo la misión contra los cárteles», en referencia al pretexto de las operaciones en la región.

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«El mensaje que se está transmitiendo es que el presidente de los Estados Unidos se toma muy en serio la protección de nuestra patria y del pueblo estadounidense, que durante demasiado tiempo ignoró nuestro propio ‘patio trasero’. Y hemos permitido que los cárteles y los narcoterroristas campeen a sus anchas», explicó.
Catalogó como «errónea» la gran cantidad de información que «cuestiona intencionadamente los motivos» de los ataques estadounidenses en la zona. «Sabemos exactamente a quiénes atacamos, por qué los atacamos y qué llevan consigo», aseguró Hegseth, al indicar que «EE.UU. puede rastrear y perseguir células y narcoterroristas en cualquier país del mundo».
Preguntado sobre el presidente venezolano Nicolás Maduro, quien ha repudiado la actividad militar de Washington cerca de las costas de su país, Hegseth recordó que EE.UU. ha acusado al mandatario sudamericano de liderar un supuesto cartel narco y que se duplicó en agosto la recompensa por información que condujera a su arresto.
Hegseth dejó claro que el presidente Trump «no está jugando» y que «nada está fuera de la mesa» para lo que viene después.
La verdadera razón detrás de la agresión de EE.UU.
Desde agosto, EE.UU. ha desplegado una significativa fuerza militar frente a las costas de Venezuela, compuesta por buques de guerra, submarinos, aviones de combate y tropas, justificando estas acciones como parte de la lucha contra el narcotráfico. En este periodo, los militares estadounidenses han llevado a cabo varios bombardeos contra presuntas lanchas con drogas en el mar Caribe y el océano Pacífico, lo que ha dejado un saldo mortal de al menos 70 personas.

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Maduro ha aseverado en repetidas ocasiones que las agresiones de EE.UU. contra Venezuela buscan «cambiar el régimen» en el país y apropiarse de su «inmensa riqueza petrolera».
«La verdad es que Venezuela es inocente, y todo lo que se está haciendo contra Venezuela es para justificar una guerra, un cambio de régimen y robarnos la inmensa riqueza petrolera, que es la principal reserva de petróleo y la cuarta reserva de gas del mundo», denunció el dignatario.
Mientras, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, afirmó que los recursos de su país siguen siendo un punto de interés para Occidente, lo que los convierte en un «gran peligro» y en un objetivo para fuerzas externas que buscan ejercer control bélico. A ese respecto, afirmó que existe dentro de la nación una «clase antipolítica, fascista, extremista», que ha prometido entregar esos recursos a «centros de poder en Washington y sus Gobiernos aliados».
De otra parte, informes de organismos como la ONU y la propia Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) descartan que Venezuela sea un punto caliente para la producción o el tráfico de sustancias ilegales con destino a territorio estadounidense, ya que más de 80 % de los estupefacientes que llegan al país del norte usan la ruta del Pacífico.
La postura de Caracas ha encontrado respaldo en la comunidad internacional. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró que las acciones de EE.UU. contra Venezuela «no conducirán a nada bueno». Al calificar como inaceptables las interceptaciones de naves sin «juicio ni proceso», Lavrov señaló que «así actúan los países fuera de la ley». El canciller advirtió que esa política de la Administración Trump «no mejorará la reputación de Washington ante la comunidad internacional».
Maduro acusa a la CIA de planear ataques contra instalaciones estratégicas en Venezuela
El mandatario aseguró que la agencia estadounidense ha recibido cuantiosos fondos para «dañarle la economía a los venezolanos».
Descargar videoEl presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.Anadolu / Contributor / Gettyimages.ru
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó este jueves a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. de estar planeando atentados contra instalaciones estratégicas en territorio venezolano, por lo que instó a los trabajadores organizados a mantenerse alerta.
A ese respecto, sostuvo que es necesario «defender las instalaciones petroleras y gasíferas». «A la CIA le han metido un billete (le han dado mucho dinero) y le han dicho: ‘Vayan para allá, a dañarle la economía a los venezolanos‘. Ese es el plan de la CIA», refirió, al tiempo que aseveró que la respuesta tiene que ser el «poder obrero».

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De acuerdo con Maduro, las instalaciones eléctricas, petroleras, gasíferas y de transporte figuran como blancos de la inteligencia estadounidense, que fue autorizada públicamente por el presidente Donald Trump para operar en suelo venezolano.
Pretexto para agredir
Despliegue militar: desde agosto pasado, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el declarado propósito de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, con un saldo de más de 70 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin pruebas al presidente Nicolás Maduro de liderar un cártel de narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
Postura venezolana: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
Falta de sustento: organismos como la ONU y la propia Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia EE.UU., ya que más de 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
Condena internacional: Rusia, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Abogado del Comando Sur de EE.UU. planteó dudas sobre legalidad de los ataques en el Caribe
El jurista alegó que las operaciones podrían ser calificadas como ejecuciones extrajudiciales.

Paul Meagher, el principal abogado militar del Comando Sur de EE.UU., habría expresado sus dudas sobre la legalidad de las operaciones que ha llevado a cabo esa unidad contra pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico desde septiembre.
El jurista, que se desempeña como juez abogado general principal de las Fuerzas de Abogados del Estado Mayor General (JAG), rechazó la tesis del Gobierno del presidente, Donald Trump, según la cual los ataques cumplen con el derecho estadounidense e internacional.
El abogado planteó sus preocupaciones en agosto pasado, antes de que comenzaran los bombardeos. No obstante, sus alegatos fueron desestimados según seis fuentes, entre altos funcionarios, asesores del Congreso y otros exservidores públicos, citados por NBC News.

El medio recoge que otros abogados civiles y militares de distinto rango también expresaron sus preocupaciones sobre esas operaciones letales, incluidos funcionarios del Departamento de Defensa.
Meagher manifestó sus inquietudes porque los ataques contra personas en embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental pudiesen constituir ejecuciones extrajudiciales, lo que podría exponer a consecuencias legales a los miembros del servicio involucrados en los operativos.
La opinión del principal asesor jurídico de un comando militar suele ser crucial para determinar si la operación se lleva a cabo o no, aunque los altos mandos pueden rechazarlas.
Conflicto armado como excusa
Desde el Pentágono se ha negado categóricamente que ninguno de sus juristas haya expresado ese tipo de preocupaciones. Su portavoz principal, Sean Parnell, afirmó: «[Todos los abogados] saben que actuamos dentro del marco legal«.
Parnell aseguró que esas operaciones cumplen con el derecho de los conflictos armados, una justificación que aduce la Administración Trump. Según esa argumentación, el país se encuentra en ‘guerra‘ con los cárteles de la droga, después de que designara a algunas de esas organizaciones criminales como supuestas organizaciones terroristas extranjeras.

Sin embargo, el Congreso no ha declarado la guerra ni ha autorizado el uso de la fuerza militar contra los narcotraficantes. Además, la ley de ese país solo permite al presidente emprender acciones bélicas sin aval parlamentario, solo si existe una emergencia nacional debido a un ataque directo contra la nación o las fuerzas estadounidenses.
«No existe ningún mundo donde esto sea legal«, dijo un actual miembro del Cuerpo de Abogados Militares (JAG) bajo anonimato.
A este panorama de dudas se suma un hecho: el jefe del Comando Sur, el almirante Alvin Holsey, anunció su renuncia para el próximo mes, por lo que ha dejado el cargo en menos de un año.
La agresión de EE.UU.
Desde agosto, EE.UU. mantiene desplegada una significativa fuerza militar frente a las costas de Venezuela, compuesta por buques de guerra, submarinos, aviones de combate y tropas, justificando estas acciones como parte de la lucha contra el narcotráfico. En este período, los militares estadounidenses han llevado a cabo varios bombardeos contra presuntas lanchas con drogas en el mar Caribe y el océano Pacífico, lo que ha dejado un saldo mortal de al menos 80 personas.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha aseverado en repetidas ocasiones que las agresiones de EE.UU. contra su país buscan forzar un «cambio de régimen» y apropiarse de la «inmensa riqueza petrolera» de la nación suramericana.

«La verdad es que Venezuela es inocente, y todo lo que se está haciendo contra Venezuela es para justificar una guerra, un cambio de régimen y robarnos la inmensa riqueza petrolera, que es la principal reserva de petróleo y la cuarta reserva de gas del mundo», denunció el dignatario.
Mientras, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, afirmó que los recursos de su país siguen siendo un punto de interés para Occidente, lo que los convierte en un «gran peligro» y en un objetivo para fuerzas externas que buscan ejercer control bélico. A ese respecto, afirmó que existe dentro de la nación una «clase antipolítica, fascista, extremista», que ha prometido entregar esos recursos a «centros de poder en Washington y sus Gobiernos aliados».
De otra parte, informes de organismos como la ONU y la propia Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) descartan que Venezuela sea un punto caliente para la producción o el tráfico de sustancias ilegales con destino a territorio estadounidense, ya que más de 80 % de los estupefacientes que llegan al país del norte usan la ruta del Pacífico.
La postura de Caracas ha encontrado respaldo en la comunidad internacional. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró que las acciones de EE.UU. contra Venezuela «no conducirán a nada bueno».
Al calificar como inaceptables las interceptaciones de naves sin «juicio ni proceso», Lavrov señaló que «así actúan los países fuera de la ley». El canciller advirtió que esa política de la Administración Trump «no mejorará la reputación de Washington ante la comunidad internacional».
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