¿Por qué EE.UU. dice que América Latina es su “patio trasero”?
Desde el siglo XIX, Washington ha considerado que le asiste el derecho de regir el destino de sus vecinos del sur.

RT
“El ‘patio trasero'”. Entre los latinoamericanos, la frase tiene un sentido inequívoco: imperialismo estadounidense. Más específicamente, evoca intervenciones militares, bloqueos y sanciones económicas, intentos de cambio de régimen, operaciones de falsa bandera, complicidad con sangrientas dictaduras, expolio de riquezas, chantajes y control político, económico y diplomático.
En términos formales, alude al autoarrogado derecho de EE.UU. de decidir y controlar los destinos de sus vecinos, desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia, cuyo origen se remonta a 1823, cuando el entonces presidente James Monroe declarara: “América para los americanos (estadounidenses)”, frase que luego habría de ilustrar la así llamada Doctrina Monroe.
El mensaje, dirigido a las potencias europeas de la época, era una advertencia: Washington no estaba dispuesto a tolerar más colonizaciones ni gobiernos tutelados desde Europa en lo que ya perfilaba como su área de influencia exclusiva. Entonces Monroe no lo dijo, pero la historia mostraría que eso que reclamaba, describiría a la postre su propio proceder.
En los albores del siglo XX, el presidente Theodore Roosevelt habría de aportar la explicitud que le faltó a su antecesor: EE.UU. podría “ejercer el poder policial internacional en casos flagrantes de tales irregularidades o impotencia”. Esa política exterior, bautizada informalmente como el ‘gran garrote’, es el conocido corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe.

Durante el resto del siglo pasado, la Casa Blanca aplicó versiones modificadas del ‘gran garrote’ y de la Doctrina Monroe bajo distintos alegatos. En tiempos de la Guerra Fría, el discurso se centró en el anticomunismo, pero tras el desplome del bloque socialista en Europa del Este y de la Unión Soviética, se apeló a otros recursos como la lucha por la libertad y la democracia o el combate al narcotráfico.
Empero, estas ideas imperialistas no solo son el resultado de la consolidación de la nación estadounidense como potencia regional, lo que ocurrió durante prácticamente todo el siglo XIX a través de sucesivos procesos de expansión territorial mediante la guerra, que luego dieron paso a otros métodos coercitivos con el objetivo terminal de imponer su dominio político, cultural y económico sobre terceras naciones.
También ha jugado un papel la autopercepción de ese país como el resultado de una excepción divina que les otorga superioridad simbólica y material frente a sus pares, cuyo origen puede ubicarse en la época colonial y que es el resultado de una amalgama de creencias económicas, militares, raciales y religiosas que aún persiste.

Por ello no resulta del todo sorprendente que el secretario de Guerra de EE.UU., Peter Hegseth, declarara en una entrevista: “El mensaje que se está transmitiendo es que el presidente de EE.UU. se toma muy en serio la protección de nuestra patria y del pueblo estadounidense, que durante demasiado tiempo ignoró nuestro propio ‘patio trasero’“, con referencia a las operaciones militares que mantiene Washington en el Caribe y el Pacífico con el alegato declarado de combatir a los cárteles de la droga.
Del “gran garrote” a la hegemonía del dólar
De Roosevelt en adelante y hasta el fin de la II Guerra Mundial, EE.UU. aplicó sin rubores la política del ‘gran garrote’ en América Latina. Cuenta de ello dan las intervenciones militares en Cuba, Puerto Rico, Nicaragua, Haití y República Dominicana, ocurridas todas durante el primer tercio del siglo anterior.
Los pretextos variaron según la situación, pero destacan dos, que se han mantenido casi sin variaciones desde aquella época: la “protección de vidas estadounidenses” y el control de situaciones calificadas como amenazas a su seguridad nacional. Una lista no exhaustiva incluye el control del canal de Panamá, asegurar el cobro de deudas, proteger los intereses de compañías estadounidenses –destaca el caso de la United Fruit Company–, afianzarse el acceso privilegiado a recursos naturales estratégicos y conseguir alineamiento político y diplomático, aunque ello significara imponer un Gobierno tutelado o estrechamente vigilado por la Casa Blanca.
Con el advenimiento de la Guerra Fría, el discurso cambió superficialmente. Ya no se trataba de la protección de los intereses de EE.UU. abstractamente sino de la construcción de un enemigo común: el comunismo.
Bajo esta premisa –y sin renunciar del todo a los métodos del “gran garrote”–, un golpe de Estado orquestado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1954, expulsó del poder al presidente guatemalteco Jacobo Árbenz. Fue el primero, pero no el último. En 1964, le tocaría el turno al brasileño João Goulart y en 1973, al chileno Salvador Allende. También se ha vinculado a la inteligencia estadounidense con los derrocamientos del dominicano Juan Bosch (1963) y del guyanés Cheddi Jagan (1964).
Tras Árbenz, la peor pesadilla de EE.UU. para la época se hizo realidad: en 1959, se instaló en Cuba un Gobierno revolucionario liderado por Fidel Castro. Desde entonces, la Casa Blanca se ha valido prácticamente de cualquier método –incluida una fallida intervención militar en 1962– para deponerlo, pues lo consideró una suerte de mal ejemplo que debía ser eliminado. Han pasado más de seis décadas y no ha tenido éxito.
Asimismo, la experiencia cubana sirvió de ariete para que Washington agrediera militarmente a República Dominicana (1965) y a Granada (1983), emprendiera guerras de baja intensidad en Centroamérica y apoyara a sangrientas dictaduras militares en América del Sur –Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay– como parte de su doctrina de seguridad nacional centrada en el anticomunismo, aún a sabiendas de que esos regímenes fueron responsables del asesinato, desaparición forzada, persecución política y violaciones sostenidas de los derechos humanos de miles de personas, como luego hubo de establecer la Justicia, más allá de toda duda razonable.

Empero, la consolidación del poderío estadounidense tras el fin de la II Guerra Mundial no ocurrió solo en el plano militar. La Guerra Fría tuvo también una vertiente económica que Washington supo aprovechar muy bien, ora por medio de mecanismos como la Alianza para el Progreso, ora por medio del control financiero a través de entidades gubernamentales como la extinta Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) o entidades multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.
Asimismo, el control sobre las materias primas latinoamericanas le permitía manipular a su antojo los precios de mercancías estratégicas como el petróleo –esto dio lugar al surgimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo– o el cobre, que fue usado como herramienta de ataque contra la economía chilena en tiempos de Salvador Allende.
A ello se suma que en 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon puso fin unilateralmente a la convertibilidad del dólar en oro, lo que un par de años más tarde enterró de facto los Acuerdos de Bretton-Woods, que habían definido la arquitectura financiera internacional de la posguerra y le abrió paso a la hegemonía del dólar, convertida en adelante en otro mecanismo de presión contra países estimados hostiles por Washington.
En paralelo, la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) sirvió como marco privilegiado de experimentación de las políticas monetaristas neoliberales, que en la década siguiente se erigieron como el único mecanismo mediante el cual los países del Sur Global, incluidos los latinoamericanos, podían acceder a créditos internacionales en medio de una crisis de deuda que afectó a prácticamente toda la región.
De conformidad con los intereses financieros estadounidenses tras el fin de la Guerra Fría, a los gobiernos se les condicionó el acceso a los fondos a la implementación de duras medidas de ajuste estructural que se tradujeron en olas de privatizaciones de compañías públicas, desregulaciones, caída de las tasas impositivas para los grandes capitales, apertura económica a trasnacionales del Norte Global, empobrecimiento masivo de las poblaciones, destrucción de la industria local y un creciente malestar social.
Las resistencias y el presente
No obstante, pese al evidente poderío estadounidense sobre América Latina, la idea del “patio trasero” ha sido históricamente contestada. Desde el siglo XIX, con personajes como Simón Bolívar o José Martí, pasando por el siglo XX, de la mano de figuras como Augusto César Sandino, Fidel Castro, Omar Torrijos o Juan Domingo Perón, Washington ha encontrado resistencias nacionales a sus pretensiones de dominar los destinos de los países latinoamericanos.
Sobre este asiento histórico y habiendo podido capitalizar el enorme descontento que dejó tras de sí la década de abierto neoliberalismo, en la década de 2000, países como Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador eligieron gobiernos que se opusieron abiertamente a la hegemonía estadounidense, promovieron activamente la integración regional a través de mecanismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y diversificaron sus alianzas con otras potencias emergentes, particularmente con China, Rusia e India.
En 2005, el Gobierno de George W. Bush acusó acaso el mayor revés geopolítico para su país en varias décadas, al ver naufragar sin remedio el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), una iniciativa que le aseguraría a EE.UU. el control de la economía regional durante tiempo prolongado. Inmersa en otros frentes –Afganistán e Irak–, la administración estadounidense no fue capaz de responder al golpe sino muy a posteriori y ya sin la fuerza con la que inicialmente pretendía.

Empero, este incidente dejó una importante lección: la hegemonía estadounidense no solo estaba siendo contestada por sus vecinos, sino que en adelante tendría competir con Pekín y Moscú en un terreno que consideraba suyo por derecho casi divino.
“Si hablo de mi segundo adversario en la región, Rusia, me refiero, por supuesto, a Cuba, Venezuela y Nicaragua, países que mantienen relaciones con Rusia. Pero, ¿por qué es importante esta región? Con todos sus ricos recursos y tierras raras, [ella] radica en el Triángulo del Litio, necesario para la tecnología actual. El 60 % del litio del mundo se encuentra en este Triángulo: Argentina, Bolivia y Chile. Además, cuentan con las mayores reservas de petróleo: crudo ligero dulce descubierto en Guyana hace más de un año. También están los recursos de Venezuela: petróleo, cobre y oro”, sostuvo en 2023 la para entonces jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson.
A esta lista agregó –empleando el verbo “tenemos” en controvertido plural– la Amazonía, a la que denominó “el pulmón del mundo”, así como “31 % del agua dulce del mundo”, que está presente en esta región. “Es simplemente extraordinario. Tenemos mucho por hacer. Esta región importa. Tiene mucho que ver con la seguridad nacional, y necesitamos intensificar nuestra labor”, apuntó la alta funcionaria.

¿Doctrina Monroe 2.0? El retorno del águila a América Latina
El objetivo luce claro: EE.UU. asume que debe recuperar su supremacía en la región, aunque ello entrañe el regreso a metodologías que se creían superadas como las amenazas militares, que hoy se sostienen en el discurso del combate contra el trasiego internacional de drogas, presentado ante la opinión pública como un asunto de seguridad nacional.
La narrativa ha sido ampliamente cuestionada porque no hay evidencia que la respalde. Además, la Casa Blanca ha tachado, sin pruebas, a los presidentes de Venezuela y Colombia, Nicolás Maduro y Gustavo Petro, de dirigir cárteles del narcotráfico. Así, en el actual contexto, Caracas y Bogotá figuran como blancos de la política exterior estadounidense.
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“Si me quiere poner la pijama naranja, inténtelo”: Petro desafía a Marco Rubio
El mandatario denunció que algunos políticos colombianos viajaron a EE.UU. con el propósito de lo que calificó como “parte de una estrategia” en su contra.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, desafío al secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a quien acusó de intentar llevarlo a prisión por sus supuestos vínculos con el narcotráfico.
“Si me quiere poner la pijama naranja, inténtelo, pero este pueblo no se le arrodilla. Sus odios del pasado, que no conozco, no hacen culpable a ningún colombiano de lo que le pasó a su abuelo o a su papá”, dijo Petro este viernes en un evento público.

Petro: “Tengo muchísimas ganas” de “pelear jurídicamente” contra EE.UU.
Al mismo tiempo, defendió la soberanía del país frente a las presiones externas. “Tiene que arrodillarse, porque aquí hay un jaguar a punto de despertar. No nos amenace, no nos engañe, que sabemos las jugadas. Dos siglos de saber, de andar de guerra en guerra en este pueblo. Guerras de todo tipo, por nada a veces”, expresó.
El mandatario denunció que los alcaldes de Cali, Alejandro Eder; y de Medellín, Federico Gutiérrez, así como la precandidata presidencial Vicky Dávila y el excanciller Álvaro Leyva, viajaron a EE.UU. con el propósito de lo que calificó como “parte de una estrategia” en su contra. Según Petro el objetivo era acercarse a Rubio y transmitirle al presidente estadounidense Donald Trump la idea de que él mantiene vínculos con organizaciones narcotraficantes.
“Los señores que fueron a hablar para que Rubio le dijera a Trump que pusiera preso a Petro, y que me metieran en la lista de narcotraficantes, estos señores colombianos y señoras colombianas sí que tienen relaciones políticas y familiares con el narcotráfico en Colombia”, agregó.
Petro: “Tengo muchísimas ganas” de “pelear jurídicamente” contra EE.UU.
El mandatario colombiano aseguró que los señalamientos del país norteamericano en su contra son solo una estrategia para desacreditarlo.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció este viernes una campaña de calumnias y desprestigio por parte de EE.UU. en su contra, añadiendo que tiene la intención de tomar acciones legales por haber sido incluido en la llamada ‘Lista Clinton’.
La estrategia es “tratar de mostrarle al mundo que el presidente progresista de Colombia está ligado a los narcos, así que saqué todas mis cuentas bancarias, que son poquitísimas, desde el año 2022, antes de lecciones hasta la fecha, para que cualquier ciudadano mire en qué me gasto mi sueldo o si tengo más dinero que mi sueldo”, declaró el mandatario durante un evento oficial en la ciudad de Cali.

Petro promete buscar una indemnización de Trump: ¿de qué se trata?
Aún con la divulgación de los registros financieros “no pudieron, para nada, demostrar por qué estoy en la ‘Lista Clinton’, por qué me llama narcotraficante el señor Trump, por qué me calumnia”, cuestionó, añadiendo que se trata de una estrategia para desacreditarlo.
En este sentido, aseguró que, aunque dará “un lapso de negociación” para que EE.UU. explique los señalamientos en su contra, está dispuesto a buscar acciones legales al respecto. “Tengo muchísimas ganas, voy a dar un lapso de negociación, un lapso de tiempo, porque soy coherente con lo que pienso, pero si no, me voy a pelear jurídicamente en EE.UU.”, aseveró.
- Las fricciones entre Bogotá y Washington comenzaron a sentirse tras la decisión de EE.UU. de descertificar a Colombia como cooperador en la lucha contra el narcotráfico. En seguida, el mandatario colombiano ordenó dejar de comprarle armas al país norteamericano y acusó a la Casa Blanca de intervenir en la política interna de la nación suramericana.
- Tras ese primer revés en las relaciones de los dos países, que hasta el momento habían mantenido una estrecha alianza, la tensión aumentó entre el dignatario colombiano y su par estadounidense, luego de los reclamos de Petro por los bombardeos de EE.UU. en el Caribe y el Pacífico. El republicano lo tildó de “líder del narcotráfico ilegal” y, además, amenazó con tomar “medidas muy severas” contra él y Colombia.
- Entretanto, Petro ha rechazado los señalamientos, ya que asegura que es quien más ha combatido las estructuras criminales del narcotráfico en Colombia. Asimismo, dejó claro que Trump “no es rey en Colombia”. “Aquí no aceptamos reyes”, enfatizó.
La mano zurda de Brasil para ‘torcer’ el puño arancelario de Trump
Productos brasileños como el café y la carne quedan exentos de las tarifas estadounidenses tras las negociaciones entre las partes.

La eliminación del 40 % de arancel estadounidense a las exportaciones brasileñas, es un logro para el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que en sus alocuciones públicas siempre aclaró que buscarían revertir la medida, a la par que alentaba el patriotismo.
“Cuando el presidente de los EE.UU. [Donald Trump] tomó la decisión de imponer impuestos extraordinarios al mundo entero, todo el mundo entró en crisis, todos se pusieron nerviosos. Y yo no suelo tomar decisiones con 39 grados de fiebre. Yo espero a que me baje, porque si tú tomas decisiones con fiebre muy alta, cometerás errores”, dijo Lula durante la inauguración del Salón Internacional del Automóvil de Sao Paulo.
La noche del jueves comentó que está “feliz” porque Trump “ya comenzó a reducir algunos impuestos de algunos productos brasileños”.
Luego de ser ovacionado por el auditorio, remató: “Y estas cosas sucederán a medida que logremos ganarnos el respeto de las personas. Nadie respeta a quien no se respeta a sí mismo, ¡nadie! En política y en economía no existe la magia. Tienes que hacer lo que es posible hacer, en la hora que necesitas hacerlo”.
¿Cómo se fraguó?
En múltiples ocasiones, desde que Trump aprobó el alza del arancel a Brasil hasta el 50 %, Lula recordó su nutrida experiencia negociadora luego de tres mandatos, y ahora sus funcionarios alaban su capacidad de diálogo.
“Es el resultado del restablecimiento del diálogo entre los grandes líderes de las Américas”, declaró el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Fávaro, al medio local Estadão. “Es el resultado del restablecimiento de las relaciones amistosas y las buenas relaciones diplomáticas entre los países“, agregó.

Para fines de julio, cuando la Casa Blanca ya había oficializado la nueva carga impositiva, Lula designó al vicepresidente, Geraldo Alckmin, y al ministro de Finanzas, Fernando Haddad, como encargados de las conversaciones. El objetivo: bajar la ‘fiebre’ y propiciar un encuentro bilateral, con el arancel en la mira.
Al final, en el marco de la 47.ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por su sigla en inglés) celebrada en Malasia en octubre, ambos mandatarios charlaron casi una hora de forma distendida, dejando atrás la dura retórica estadounidense.
El proceso contra Jair Bolsonaro, expresidente brasileño y aliado de Trump, llevó a un ‘impasse’ que amenazaba con romper todos los puentes entre ambas naciones. En septiembre, inclusive, el republicano esbozó su molestia con el gigante amazónico. “El Gobierno brasileño se ha radicalizado mucho a la izquierda, lo que perjudica gravemente a Brasil”, opinó.
De esta forma, Trump prácticamente entierra cualquier perspectiva “política” en materia de aranceles, de acuerdo a lo expresado por economistas brasileños. De hecho, medios y analistas han coincidido en que detrás de la medida también primó el aumento de precios de los alimentos en EE.UU.
“Las poblaciones brasileña y estadounidense son las que se benefician. Los problemas inflacionarios, la inflación alimentaria en ambos países, son los que se ven favorecidos. Todos los demás países del mundo se benefician, al ver que la diplomacia siempre prevalece frente a las intrigas generadas por terceros“, estimó Fávaro.
Las palabras del ministro son una aparente alusión al sector encabezado por el diputado federal, Eduardo Bolsonaro, quien lleva casi todo el año en EE.UU. cabildeando a favor de su padre y en contra de las instituciones brasileñas, especialmente de justicia.
El siguiente paso
Al respecto, el comentarista político, Valdo Cruz, calificó en G1 la “marcha atrás pragmática” de Trump como una “nueva derrota” del parlamentario, así como una “victoria” para el jefe de Estado brasileño.
En cambio, Bolsonaro le quitó méritos al Ejecutivo. “No creo que la diplomacia brasileña haya influido en la eliminación parcial de estos aranceles, ya que benefició a otros países. Parece que la decisión de EE.UU. se debió exclusivamente a factores internos, sobre todo a la necesidad de frenar la inflación en sectores que dependen de insumos extranjeros”, escribió en X.

Brasil comenta la eliminación del arancel de EE.UU. del 40 % sobre algunos productos
“El anuncio de ayer no anuló por completo el aumento arancelario, pero eliminó el arancel del 40 % de los principales productos de exportación de las empresas brasileñas a Estados Unidos, como la carne, el café y la fruta. Aún se necesitan medidas adicionales para la maquinaria industrial, el mobiliario y el calzado”, apuntó Cruz.
Y esa es la nueva meta de Brasilia. Antes de viajar a Sudáfrica, donde se realizará la cumbre del Grupo de los 20 (G20), Lula prometió: “Continuaremos este diálogo con el presidente Trump, guiados por nuestra soberanía y los intereses de los trabajadores, la agricultura y la industria brasileñas“.
Productos como el acero, el aluminio, la madera, los muebles y el cobre siguen bajo el puño arancelario de Trump. La mano zurda de Lula, basada en “el diálogo, la diplomacia y el sentido común”, ya fue estirada.
“War, no”: Maduro insta a los estudiantes de Venezuela y EE.UU. a unirse para oponerse a la guerra
Del mismo modo, el mandatario pidió a los jóvenes multiplicar los contenidos en las redes sociales para que se conozca “la verdad” del país.
Descargar videoEl presidente venezolano, Nicolás Maduro.Ariana Cubillos / AP
Establecer contacto con los movimientos estudiantiles y alumnos de las universidades estadounidenses para abogar por la paz en la región. Esta fue una de las tareas que les asignó a los estudiantes en su día el presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el contexto del mayor despliegue militar de EE.UU. en la región de las últimas tres décadas, situación que Caracas ha calificado como una “amenaza”.
“La segunda misión que le doy a las Brigadas Estudiantiles de Venezuela es conectarse con los movimientos estudiantiles y los estudiantes de EE.UU. y decirles: ‘Paren la guerra, no a la guerra. Venezuela quiere paz’. Unir el movimiento estudiantil de todas las universidades de EE.UU. con el movimiento estudiantil venezolano en una sola voz, para decir: ‘War, no; no, war; yes, peace'”, declaró el mandatario este viernes, en un acto con estudiantes desde el Palacio de Miraflores.

Trump revela que tiene “algo muy específico” que decirle a Maduro
Aguas adentro, las brigadas estudiantiles –otro mecanismo de organización popular activo en el país sudamericano– tendrán como misión “pregonar el derecho a la paz en calles, ciudades, barrios, comunidades y todas las universidades del país. Con sus volantes, sus afiches, su megáfono, sus palabras”, así como en las redes sociales.
Sobre esto último, Maduro extendió felicitaciones a “la juventud venezolana” –a la que suele referirse como ‘Generación Genial’, en contraste con la etiqueta ‘Generación Z’– por la “batalla brillante” que están dando en las plataformas virtuales.
“Yo pido que multipliquen por mil los contenidos alegres, festivos, para que la verdad de Venezuela llegue a nuestro país y más allá de las fronteras. Es la primera misión que le doy a las Brigadas Estudiantiles Universitarias de Paz”, completó.
¿Conversaciones a la vista?
La petición llega en medio de expectativas por una eventual conversación entre el líder venezolano y su par estadounidense, Donald Trump, quien esta semana manifestó que no descarta hablar con él. Frente a esto, Maduro respondió que está dispuesto a dialogar con Washington cara a cara, sin renunciar a su postura histórica, que incluye el rechazo a las amenazas del uso de la fuerza, al uso de la fuerza y a la imposición de dictámenes.

Delcy Rodríguez: Venezuela jamás obedecerá “apátridas” que prometen ser el estado 51 de EE.UU.
Esta misma jornada, Trump afirmó en una entrevista que “en el futuro cercano” llamará a Maduro, porque tiene “algo muy específico” que decirle, pero se negó a revelar el contenido de su mensaje, así como a aportar detalles de los planes que tiene para la nación sudamericana, contra la que no ha descartado el lanzamiento de operaciones militares terrestres.
La agresión de EE.UU. en síntesis
Despliegue militar: desde agosto pasado, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el declarado propósito de “eliminar a los narcoterroristas” del hemisferio occidental y “proteger” a EE.UU. “de las drogas que están matando” a sus ciudadanos.
Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, con un saldo de más de 70 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin pruebas a Maduro de liderar un cártel de narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
Postura venezolana: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un “cambio de régimen” para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
Falta de sustento: organismos como la ONU y la propia Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia EE.UU., ya que más de 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
Condena internacional: Rusia, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como “ejecuciones sumarias” que violan el derecho internacional.
Venezuela aprueba extensión para la operación conjunta con Rusia de dos campos petroleros
El acuerdo persigue alcanzar un incremento sustancial en la producción de hidrocarburos en territorio venezolano, según el presidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo, Orlando Camacho.

La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una prórroga que extiende por 15 años la operación de las empresas Boquerón y Petroperijá, propiedad conjunta de la estatal Petróleos de Venezuela y la petrolera rusa Roszarubezhneft, en dos campos petrolíferos del país sudamericano, informó el ente en su portal web.
Según explicara ante el pleno del Legislativo el presidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo, Orlando Camacho, con la prórroga se persigue alcanzar un incremento sustancial en la producción de hidrocarburos en territorio venezolano.

Zajárova: Rusia se opone al uso de la fuerza por parte de EE.UU. en Venezuela
Así, detalló, se prevé que entre 2026 y 2041, Petroperijá extraiga 68 millones de barriles de crudo y más de 28.000 millones de pies cúbicos de gas natural asociado, con una inversión que supera los 292 millones de dólares. En el mismo lapso, se calcula que Boquerón alcanzará a extraer 23 millones de barriles de crudo y producirá 269.000 millones de pies cúbicos de gas natural asociado, a un costo proyectado de 324 millones de dólares.
“Esta inversión demuestra la voluntad de las empresas internacionales en seguir confiando y depositando sus ingresos en Venezuela, y también genera una gran confianza en los trabajadores, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos que se esfuerzan a diario para tener un mejor país”, sostuvo Camacho.
‘No a la guerra, sí a la paz’: El baile de Maduro al ritmo de su lema contra las agresiones de EE.UU.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, encendió las redes con un video en el que aparece bailando al ritmo del lema ‘No a la guerra, sí a la paz’, promovido por Caracas contra las agresiones de EE.UU. en medio de su despliegue militar en el Caribe. Durante un evento en el Palacio de Miraflores, en el marco del Día del Estudiante, Maduro se unió a un grupo de personas para bailar la canción electrónica que incluye sus propias frases llamando a la paz.

Lo que se sabe del primer cártel narco en Costa Rica
Los integrantes de la organización criminal tendrían “vínculos políticos y empresariales de alto nivel” que les permiten traficar drogas en Centroamérica, el Caribe, EE.UU. y Europa.

Costa Rica ha gozado a nivel internacional de una fama positiva que la ha catapultado como uno de los destinos de Latinoamérica más seguros y estables, con relativa calidad de vida para sus residentes y un importante desarrollo, según organismos internacionales. Sin embargo, en los últimos años la realidad parece dar un giro, al comenzarse a notar hechos de violencia, corrupción y la presencia de organizaciones criminales de alta gama.
El país de paz, democracia y desarrollo sostenible, además de presentarse como sumamente acogedor para extranjeros y con alto nivel de libertad económica, ahora se enfrenta al fenómeno del narcotráfico trasnacional, lo que en sí mismo pone en duda su fama de destino seguro y amigable.
Un reporte del medio local La Nación señala que a inicios de noviembre las autoridades de Costa Rica realizaron un fuerte operativo de seguridad, con más de 1.600 agentes, contra un grupo criminal al que declararon como la primera organización trasnacional de ese país centroamericano: el Cártel del Caribe Sur.

El despliegue policial se tradujo en casi 30 personas detenidas y la incautación de 14 toneladas de drogas, en su mayoría cocaína. La operación también permitió retener al grupo criminal 68 armas de alto poder, además de intervenir siete condominios de lujo, 40 propiedades y 73 vehículos y embarcaciones, añade una investigación periodística del portal Insight Crime (IC).
El temido cártel es liderado por los hermanos Picado Grijalba: Luis Manuel, alias ‘Shock’, y Jordie Kevin, alias ‘Noni’, quienes se encuentran en prisión y son solicitados en EE.UU. por tráfico internacional de drogas. ‘Shock’, de 44 años, fue detenido el 29 de diciembre de 2024 en un aeropuerto de Londres, en un operativo coordinado por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), al ser requerido en extradición por el delito de narcotráfico en una Corte de Texas, EE.UU.
‘Shock’ permanece encarcelado en Londres, desde donde se presume mantiene contactos con su esposa, Estefanía Mc Donald Rodríguez, quien estaría residenciada en Inglaterra y fungiría como operadora del capo para sostener el negocio de drogas tanto en Costa Rica como en otros países de Centroamérica, con el fin de llevar los estupefacientes hasta EE.UU. La mujer es considerada prófuga por la justicia de su país y pieza clave dentro del cártel, detalla CR Hoy.
¿Quién es el otro capo?
Según La Nación, el otro hermano, Jordie Picado Grijalba, de 32 años, que también es solicitado por EE.UU. en extradición, fue capturado el pasado 25 de agosto en la localidad costarricense de La Galera, Curridabat.
Alias ‘Noni’, quien es padre de tres hijos, fue objeto de un ataque armado el 16 de mayo de 2023 en su vivienda, perpetrado por un grupo criminal adversario que es conocido como “La H” o “Los Hondureños”. En mayo de 2025, tres de sus agresores fueron condenados a 70 años de prisión por tentativa de homicidio calificado, robo agravado y otros delitos.
La disputa entre el Cártel del Caribe Sur y sus enemigos habría originado una serie de asesinatos, resaltando la llamada “masacre de Matama” en la que fueron asesinadas siete personas en la región del Limón. Por este hecho, considerado como uno de los casos más sangrientos de la historia de Costa Rica, fueron sentenciadas cuatro personas a una condena de 245 años de prisión, describe la prensa local.
Hoy, los hermanos Picado Grijalba enfrentan procesos judiciales en distintas jurisdicciones, señalados por las autoridades de Costa Rica y EE.UU. como piezas relevantes dentro del tráfico de drogas que opera desde el Caribe costarricense hacia el norte de América. Según la investigación de IC, medios locales advierten que el Cártel de los Picado tendría nexos con altos funcionarios del Estado costarricense para operar a sus anchas, además de contar con una red de operadores en distintos puntos de América Latina, el Caribe, EE.UU. y Europa.
Las autoridades afirman que el cártel no es solo el principal distribuidor de marihuana y cocaína en el mercado interno, sino que en apenas cuatro años pasó de ser un grupo delictivo local a una importante organización internacional gracias a sus alianzas “con figuras influyentes del tráfico de drogas en Costa Rica, como Edwin Danney López Vega, alias ‘Pecho de Rata’, y Gilbert Bell Fernández, alias ‘Macho Coca'”, ambos sancionados por el Departamento del Tesoro de EE.UU.
Además de esas conexiones, los Picado tendrían también “vínculos políticos y empresariales de alto nivel”, que les permitieron ampliar “su acceso a rutas y contactos para el tráfico de drogas” tanto en Latinoamérica como en Europa. Entre sus contactos más importantes estarían proveedores de cocaína en los departamentos de Nariño y Cauca, en Colombia, y la colaboración de redes criminales que trabajan en las costas de Panamá, República Dominicana, Jamaica, México y EE.UU.
Red de sicarios e implicaciones
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, citado por IC, informó que el Cártel del Caribe Sur posee una red de sicarios para afianzar su control territorial. Este brazo armado habría sido comandado por Tony Alexander Peña Russell, alias ‘La T’, que fue detenido y condenado en agosto pasado por 78 homicidios.
Aunque de momento no se sabe si el golpe dado por las autoridades costarricenses ha permitido mermar o desarticular la actividad de los Caribe Sur, la embajada de EE.UU. en San José, capital de Costa Rica, asegura que el cártel fue eliminado. Sin embargo, desde las instituciones locales aún se refieren al grupo como una organización criminal activa.

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La situación también genera tensión a lo interno, porque hay sectores que consideran que la designación como cártel podría generar acciones negativas contra el país. Entre tanto, el exministro de Seguridad, Michael Soto Rojas, ha sostenido que ese grupo tiene alcance transnacional, usa la violencia extrema, lava dinero y controla territorios en regiones del Caribe Sur, el Pacífico y el golfo de Nicoya, especialmente en la isla Chira.
En contraste, el fiscal general, Mauricio Boraschi, ha pedido cautela sobre la mencionada calificación a la banda, que podría llevar incluso a su inclusión en la lista de EE.UU. de organizaciones ‘narcoterroristas’, argumento con el que en la actualidad mantiene el Pentágono un masivo operativo del Comando Sur en el Caribe, aunque tal medida responde más directamente a una agresión puntual contra Venezuela por intereses económicos y geopolíticos, como lo ha señalado Caracas.
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