Los anillos de Saturno ‘desaparecieron’ el pasado fin de semana: fue el resultado de un fenómeno inusual
Los aficionados a la astronomía pudieron disfrutar de este fenómeno el 23 de noviembre. La última vez que ocurrió el Sol impidió observarlo


Si hay un elemento característico de Saturno es, sin lugar a dudas, sus anillos. De hecho, todo aquel aficionado a la astronomía que posee un telescopio lo suficientemente potente recuerda la primera vez que los consiguió ver con sus propios ojos. Sin embargo, el pasado domingo 23 de noviembre, quienes dirigieron su mirada hacia el sexto planeta del sistema solar se llevaron una sorpresa: se habían desvanecido. Eso sí, solo de forma temporal. Algo que se debió a un fenómeno astronómico cíclico dependiente de la posición orbital que los astrónomos denominan cruce del plano del anillo.
El cruce del plano del anillo es una ilusión óptica derivada de la geometría única que rige nuestro sistema solar y que se produce cada 13-16 años. Saturno mantiene una inclinación de 26,7 grados con respecto a su plano de traslación alrededor del Sol, lo que provoca una variación marcada en la perspectiva desde la Tierra. Esta danza cósmica determina si la estructura anular del planeta se puede observar completamente o si, por el contrario, se sitúa de perfil ante nuestros telescopios.
Otros factores
Otro factor clave es la extrema delgadez de los anillos de Saturno, que apenas alcanzan unas decenas de metros de espesor. Esto contrasta con la inmensa extensión diametral del planeta, lo que se traduce en que, cuando se alinea con la Tierra, resulte prácticamente imposible observarlos. Al menos, usando telescopios de nivel aficionado.

Esto es exactamente lo que pasó el 23 de noviembre: la órbita terrestre alcanzó la posición idónea para situarnos a nivel del plano ecuatorial del gigante gaseoso, lo que se tradujo en que los anillos desaparecieran. La última vez que ocurrió este fenómeno fue el pasado mes de marzo. El problema es que la proximidad de Saturno con el Sol en ese momento impidió que se pudiera observar.
Para observar este cruce del plano del anillo, los astrónomos aficionados solo necesitaron utilizar un telescopio con una apertura superior a las cuatro pulgadas. En algunos casos, las fotos que tomaron dejaron ver una sutil línea de sombra proyectada sobre la atmósfera del planeta, lo que evidenciaba que los anillos seguían estando ahí.
No volverá a ocurrir hasta 2038
Además, el fenómeno permitió analizar las características atmosféricas de las agitadas capas de nubes del gigante de gas, así como identificar las siluetas de sus lunas principales (Titán, Encélado y Rea). Todo ello convirtió la noche del 23 de noviembre en una oportunidad única de observar la naturaleza de Saturno sin el protagonismo de sus estructuras anulares. Una oportunidad que no volveremos a tener hasta 2038.
Más Sobre…
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

































