Buscando un lugar en el mundo
Puerto Rico entre la orientación y la desorientación que provoca Donald Trump



Daniel Nina
(San Juan, 1:00 p.m.) Donald Trump ha tenido la audacia de provocar una crisis de identidad en el pueblo puertorriqueño, el único que vive en la isla del encanto. Todos los días, la prensa comercial en particular, y los bullagueros gestores culturales, afirman una identidad puertorriqueña que existe a partir de sus “logros” en suelo americano. Es decir, la noticia no cuenta si usted sacó todas A en la escuela elemental de Caimito, P.R. Solo cuenta si usted sacó todas A en la escuela elemental de la reserva indígena de Osage, Oklahoma. Esa es la noticia.
Es terrible, pero la condición colonial nos ha impuesto en autosufrimiento de reivindicar continuamente qué somos. No a partir de nuestra mera existencia en el Caribe, sino de lo que logremos hacer, con esfuerzos o no, en suelo americano. Es patético pensar que el logro de un boricua en una ciudad remota, no racista, no sexista, ni no antinmigrante de los EE.UU. es lo que me constituye como boricua.
Trump ha triunfado en atemorizarnos. Ha logrado decir, que nosotros somos otra cosa, que pese a ser ciudadanos americanos, no somos americanos. Ha sido tan efectiva su narrativa, que por primera vez desde el 1967, momento de su fundación, el Partido Nuevo Progresista no tiene proyecto político. Realmente hablando, no es que la gobernadora de turno Jenniffer González esté administrando mal el país. Se trata de que ella y el resto de su combo, no tienen nada de qué hablar, si no existe un proyecto de igualdad a partir de ser ciudadanos americanos.
Por primera vez la distinción que han creado en los EE.UU. a partir del concierto de febrero de Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio) tiene un efecto real: la igualdad como proyecto no es viable. Por lo tanto, vivimos todos los días diciendo que el éxito del boricua que reside en los EE.UU. es nuestro éxito, cuando realmente es simplemente parte de la integración normal, social y cultural que todo extranjero vive cuando migra a otro país. En Italia no publican noticias del éxito de la quinta generación de italianos que llegaron a los EE.UU. en el 1920. Esos son americanos, no son italianos.
En fin, que en el día que ya algunos historiadores han planteado que Puerto Rico celebre el Día de Acción de Gracias, pues fue una tradición que originó en Puerto Rico y no con los peregrinos en los EE.UU. uno debería pensar si vale la pena seguir fingiendo a ser americanos. Aunque nos convengan los días libres, desde el pasado miércoles hasta el próximo lunes, sin cargos a vacaciones, como indicó la gobernadora González. Pensemos.
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

































