Titiritera de nacimiento
La educadora y artista multidisciplinaria Brenda Plumey lucha con ahínco para que “este legado continúe para nuevas generaciones”.

Por Edgar Torres
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
La educadora Brenda Plumey vive entregada en cuerpo y alma a que permanezca el teatro de títeres en Puerto Rico. Con esa misión ineludible, Plumey ofrece talleres dentro de “la gran variedad de títeres que existe”.
Subrayó que durante el año se mantiene activa educando sobre lo que es el teatro de títeres no solo para niños, sino también para adultos. “El teatro de títeres es una herramienta extraordinaria, que es como la ‘titeroterapia’; cómo crear la pieza, ir elaborando ese objetivo que va a coger vida dada la manipulación del artista. Nos ayuda a trabajar con nuestras emociones, con la psiquis; a manifestarla”.

Plumey enfatizó, en entrevista con la Fundación Nacional para la Cultura Popular (FNCP), que “para mí es importante que se sepa que tenemos una generación de titiriteros en Puerto Rico de más de 40 años; se están formando otros. Deseamos que este legado continúe para nuevas generaciones, pero, sobre todo, que se sepa que no es solo para entretener, sino que es una herramienta útil para trabajar nuestras emociones, por ejemplo, el luto, a través de crear el personaje, de darle vida”.
La titiritera -que formó parte recientemente del gran cierre del Séptimo Festival de Títeres Pa’l Campo, dedicado a ‘Juan Bobo’, que organizó la Sociedad Educativa de las Artes (SEA) en la FNCP, Viejo San Juan- conoció este mundo gracias a su padre Orlando Plumey. “Recuerdo que en vez de una ‘Barbie’, yo tenía su cuerpo, pero con la cabeza de Miss Piggy… ¡Desde niña me atraían los títeres!”.
Al estudiar para maestra de teatro fue cuando Brenda conoció sobre Bread & Puppet Theater de Vermont, haciendo su internado allá… A nivel local, su primera maestra que le enseñó a hacer títeres fue Deborah Hunt, radicada en Puerto Rico por más de 40 años, y quien creó la ‘Titeretadas’. “Luego, yo formé parte de esos eventos ‘titeriles’ dirigidos más hacia los adultos… Con ella empecé hace más de 20 años tomando cursos”, narró. En el desaparecido Teatro Yerbabruja en Río Piedras, Hunt creó una vez al año las llamadas ‘Noches de Cabaret /Titeretadas sobre la mesa”, con presentaciones cortas para adultos.
Brenda Plumey, quien también es artista multidisciplinaria y coordinadora de proyectos educativos, se traslada dondequiera que la soliciten, por lo que ha hecho colaboraciones, por ejemplo, hasta con Teatro SEA, Papel Machete, El Mundo de los Muñecos, con Germán Colón, y Luis Villafañe y sus títeres, entre otros.

Durante la pandemia del Covid-19, la educadora ofreció cursos en línea sin costo alguno. De ahí surgió un colectivo de teatro para evangelizar y llevar aliento a las personas.
Mencionó que tiene colección de títeres; su favorito es ‘Rubens Casanova’. “A él se le perdió algo: la memoria. Es un títere híbrido, de cuerpo prestado. Yo primero lo modelé en barro, luego en termoplástico. A través de él se trabaja el tema de la demencia senil y el Alzheimer. Es un personaje precioso, a quien amo mucho y no lo puedo vender. Su historia es hermosa. Lo hice durante la pandemia en un taller que tomé en línea”, expuso emocionada.
Plumey aseguró, por último, que desde los tres añitos un niño puede empezar a confeccionar títeres.
Para seguir a Brenda Plumey, acceda su portal Cúcara, Máscara Títere fue, en Facebook e Instagram.
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