Muchas gracias… Don Rafa
El creador de El Gran Combo, Rafael Ithier dejó plasmado para la historia un amplio y sólido legado musical.

Por Vicente Toledo Rohena
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
El nombre de Rafael Ithier recoge más de seis décadas de historia musical del pasado siglo y todo lo que suma el 21. Un ícono del pentagrama, no tan solo de la salsa, sino que de un panorama amplio de música bailable y popular por su aporte junto al combo de Rafael Cortijo. Los seis o siete años como integrante de Cortijo, los vivieron con mucha intensidad. Revolucionaron el ambiente musical con su estilo. Y después de bastante andar, evolucionar e innovar, sencillamente se convirtió en un pilar del piano, del arreglo, y sonido único con el que inició una nueva era con El Gran Combo.
Cuando Ithier y el resto de los integrantes de El Gran Combo decidieron reunirse para ultimar detalles sobre la confección de la nueva orquesta, se encontraron en la casa del percusionista Roberto Roena. Guillermo Álvarez Guedes quien había fundado junto a su hermano Rafael, el sello disquero GEMA, fue quien hizo una oferta al novel grupo para continuar hacia delante el proyecto. La primera grabación para el sello GEMA fue la encomienda de acompañar al cantante dominicano Joseíto Mateo en la producción ‘Menéame los mangos’. Y luego, su primer disco como orquesta fue ‘El Gran Combo de siempre’ con los cantantes Pellín Rodríguez y Andy Montañez.

En la última entrevista que le realicé, el director musical de ‘Los Mulatos del Sabor’ dijo: “Siempre he dicho que nosotros somos el futuro de lo que fue Cortijo. Si el combo de Cortijo hubiera permanecido, El Gran Combo no hubiera existido. Nosotros sabíamos lo que le gustaba a la gente. No íbamos a tocar las mismas canciones, pero más o menos íbamos a tocar el mismo estilo. Era lo que le gustaba a la gente en ese momento. Kito Vélez trabajó los arreglos con Cortijo y cuando llegó a El Gran Combo realizó también los arreglos”.
Durante esos inicios, el creador del Combo comenzó a colaborar con Vélez en la confección de los arreglos a pesar de las limitaciones que tenía al ser un músico-pianista autodidacta. Pero al poco tiempo, Vélez se marchó de la orquesta y la responsabilidad de realizar los arreglos recayó en el pianista, quien también había explorado con la guitarra y bajo.
Recuerdo que hablando sobre lo relacionado a tomar las riendas de realizar los arreglos, apuntó que de ahí, partió ese sonido único del Combo y dijo: “Comencé a plasmar todo lo que se me ocurría y eso le gustaba a la gente. Lo continué haciendo y eso ha gustado hasta aquí”.
El orgullo de Don Rafa fue el sonido característico del Combo y cómo un pianista autodidacta logró ese cometido. Solo escuchar los primeros acordes alertan que la orquesta está tocando. Un estilo peculiar con el cual, el público se identificó y se sigue identificando. Los convierte en embajadores musicales de la salsa y su País. ¿Quién no conoce o no ha escuchado de El Gran Combo? Como diría Tito Puente, hasta en la Luna.
Ese día hablamos mucho, probablemente entre tres o cuatro horas. El encuentro fue en su casa en Bayamón, frente a un piano que tenía en un espacio muy especial en su hogar. Destacó en sus palabras el compromiso que siempre mantuvo con su Combo de mantener sonoridad inconfundible. Más que en El Gran Combo, pensaba y velaba por mantener el apellido siempre en alto, porque ese apellido era Puerto Rico… ‘El Gran Combo de Puerto Rico’.

En esa ocasión dijo, “Puerto Rico significa tanto para mí, que si necesitara una palabra para definir lo que siento por mi tierra, la palabra no existiría”.
Las expresiones las recuerdo como si fuera ayer, las expresó en el cuarto de música donde pasaba horas junto al entre papeles, lápices, teclas y pentagrama, creando música.
Que privilegio pasar toda una mañana con el maestro. Entre café, conversación, jugo de naranja y muchas anécdotas fuera de record. Historias y cuentos que se quedaron entre él y yo, datos que no conocía y que aprendí a escuchar. De las ocurrencias de Martín Quiñones y Pellín Rodríguez, del audición de Jerry Rivas y decenas de cuentos de viajes y presentaciones aquí y allá.
Desde que tengo memoria, siempre escuché el nombre de Rafael Ithier. En mi casa, mi padre era fanático de Rafael Cortijo e Ismael Rivera por lo que ‘Quítate de la vía Perico’ y otros temas emblemáticos eran parte de mi lista de éxitos en la casa y el toca-disco. Esa caravana musical abrió la caja de pandora para recibir otros músicos y cantantes que ‘se montaron en el tren’ arrollador que influenció esta gama de humildes e importantes exponentes.
Tras inicios extraordinarios junto a Cortijo, luego de la ruptura del emblemático conjunto, Don Rafa se preparó en 1962 para escribir una nueva historia con El Gran Combo de Puerto Rico. La Isla del Encanto los convirtió en ‘Los Mulatos del Sabor’ y países como Japón, África, Centro y Sur América, Estados Unidos y hasta Dubai, por mencionar algunos, bailan y cantan sus canciones.
Discos como ‘De punta a punta’ (1971), ‘Por el libro’ (1972), ‘El Gran Combo 5 (1973), ‘Aquí no se sienta nadie’ (1979), ‘Nuestro aniversario’ (1982), ‘In Alaska’ (1984), ‘Arroz con habichuela’ (2006) por mencionar algunos, rompieron esquemas y marcaron nuevos momentos en la salsa.
Temas como ‘La muerte’, ‘Esos ojitos negros’, ‘El barbero loco’, ‘El menú’, ‘Brujería’, ‘Un verano en Nueva York’, ‘Las hojas blancas’, ‘Y no hago más na’, ‘Azuquita pal café’, ‘Timbalero’, ‘La clave’, ‘Teléfono’ y ‘Que falta del respeto’ por mencionar algunos, permanecerán en el baúl de los éxitos y recuerdos. Mucha gente bailó y cantó esas canciones que forman parte de una era musical maravillosa de nuestra historia como pueblo.
Que viva la extensa vida y legado del maestro Rafael Ithier. Estaremos eternamente agradecidos de su gigantesca aportación y de su orgullo boricua como el Coquí. Su piano y solos serán recordados siempre. Gracias Don Rafa, descanse en paz.
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