Bajo amenaza los corales de Puerto Rico y el Caribe: desaparece la mitad en menos de 45 años
Nuevo informe de la Red Mundial de Monitoreo revela la condición en la que se encuentran en la región y advierte que no mejorará sin acción inmediata



Periodista de Noticiaskeila.lopez@gfrmedia.com
La región del Caribe perdió cerca de la mitad de sus arrecifes de coral entre 1980 y 2024 debido a factores como el aumento en la temperatura oceánica, la presencia de especies invasoras y actividades humanas, una problemática que, por años, se ha registrado en Puerto Rico y que no se revertirá sin acción inmediata, de acuerdo con un nuevo informe en el que participaron más de 300 científicos, con datos recopilados en 14,000 puntos del mar.
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Por The Associated Press
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La presencia de corales duros alrededor del archipiélago puertorriqueño se ha reducido en las últimas décadas y no se han registrado avances mayores en su recuperación, recoge el informe “Estado y tendencias de los arrecifes coralinos del Caribe: 1970–2024”, de la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN, en inglés).
Destaca que, para mediados de la década de 1990, la presencia de arrecifes alrededor de Puerto Rico llegó al 15% de la cobertura béntica, que se refiere a todo lo que cubre el fondo marino.
“Se ha mantenido bajo desde entonces, lo que subraya la escasa capacidad de recuperación de los arrecifes puertorriqueños y refleja las tendencias más amplias del Caribe, donde las presiones acumuladas y los impactos recurrentes han obstaculizado el resurgimiento de los corales”, establece el informe, publicado el martes.
El biólogo marino Edwin Hernández considera que las cifras son “bien conservadoras” y que la realidad debe ser más grave.
“El problema no es solamente que se ha reducido la cantidad de corales, es que hay sitios donde esa cobertura de coral apenas fluctúa en el 1%, 2%. Es exageradamente notable la diferencia entre el antes y el después. En Vieques, Culebra, había lugares donde la cobertura de corales cubría el 80%, 90%… Pero, con estos crecientes eventos de blanqueamiento, todo eso se fue perdiendo”, señaló Hernández, científico sénior de la Sociedad Ambiente Marino, en entrevista con El Nuevo Día.
Las investigaciones de Hernández y otros científicos puertorriqueños forman parte del trabajo recopilado por la GCRMN.

Devastadora escena: corales muertos en Puerto Rico por calor extremo y blanqueamiento . Colonias restauradas del coral cuerno de venado (“Acropora palmata”) totalmente blanqueadas y recién muertas durante el evento de blanqueamiento masivo de 2024. Las temperaturas extremas pueden matar a los corales expuestos a temperaturas superiores a su nivel de tolerancia durante períodos prolongados. Esta especie está protegida bajo la Ley federal de Especies en Peligro de Extinción. – Suministrada: Edwin Hernández Delgado
Los corales duros en el Caribe cubren una extensión de 24,230 kilómetros cuadrados, lo que equivale al 9.7% del total mundial de arrecifes. Esto supone una reducción respecto a principios de la década, cuando el informe “El estado de los arrecifes de coral del mundo: 2020” precisó que la extensión de corales en el Caribe se extendía por 26,397 kilómetros cuadrados, equivalente al 10.17% del total mundial.
Las aguas alrededor de Puerto Rico, según el nuevo informe, son hogar para 471 kilómetros cuadrados de corales, lo que equivale al 1.9% del total en la región del Caribe y el 0.19% a nivel mundial.

Pese a la limitada extensión de corales, Puerto Rico es el segundo territorio en el Caribe con la mayor cantidad de lugares de monitoreo, con 2,825, la mayoría en las zonas suroeste y este, incluyendo las islas municipio. En primer lugar, están las Islas Vírgenes estadounidenses, con 5,183 “sites”.PUBLICIDAD
El monitoreo en diversas áreas ha permitido que científicos hayan detectado en las aguas puertorriqueñas la presencia de especies invasoras o enfermedades, entre otras, que suponen una amenaza para los corales duros. Dos especies de corales blandos –Xenia umbellata y Latissimia ningalooensis– fueron detectadas por primera vez alrededor de la isla, en 2023 y 2025, respectivamente, y su capacidad para propagarse rápidamente y consumir los recursos del ecosistema representan una de las principales amenazas para los corales duros en aguas caribeñas, destaca el informe.

Nilda Jiménez, bióloga del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), explicó que la presencia de estos corales blandos es un riesgo para la subsistencia de corales duros que juegan un importante rol en el ecosistema, como coral de cerebro, cuerno de alce y cuerno de ciervo, entre otros.

“Hay una cantidad de coral que consideramos lo que se llama funcionalmente extinto”, señaló, por su parte, Hernández. “Cuando la separación física entre las colonias que sobreviven se convierte en algo que es kilómetros de separación… no hay forma que, cuando esos corales desoven, los gametos se encuentren en el agua y efectivamente haya una fecundación. No es que hayan desaparecido totalmente, pero la situación de reproducción es tan precaria que, de forma natural, no se van a reproducir”, añadió.
Hernández indicó que los corales duros son cruciales para la “infraestructura marina”, ya que conforman la base de los arrecifes y sirven de hogar para otras especies.
¿Cuáles son las principales amenazas?
El informe de la GCRMN establece un recuento de los principales eventos que, desde 1970, han provocado la muerte masiva de corales en el Caribe.
A partir de entonces, se ha registrado un aumento en estresores crónicos para los corales. Se han documentado, al menos, tres eventos masivos de blanqueamiento, en 1998, 2005 y 2023-2024. En 2014, se detectó en la región la enfermedad de pérdida de tejido de coral pétreo (SCTLD, en inglés), que en Puerto Rico se observa desde 2019. Dos eventos de mortandad masiva de una especie de erizo de mar (Diadema antillarum), en 1983-84 y en 2022, provocaron un aumento en la presencia de macroalgas ante la desaparición de estos herbívoros. En Puerto Rico, la presencia de macroalgas ha aumentado “de forma constante (a partir del 2005) y superando el 20% desde 2015”, señala el informe.
El impacto de los eventos de blanqueamiento ha sido documentado alrededor de Puerto Rico. Hernández destacó que el evento de 2005 impactó gran parte de los arrecifes locales. No todos murieron, pero señaló que hubo corales que tardaron tres años en recuperarse y, en 2008, evidenciaron crecimiento.

Corales en peligro de extinción enfrentan nueva amenaza . A pocos pies de profundidad, una colonia de coral cuerno de alce (“Acropora palmata”) resplandece en la Reserva Marina Tres Palmas. Foto tomada en 2019, antes de los eventos de blanqueamiento más recientes. – JPZEGARRA
“El 2023 fue bien significativo en el suroeste, perdimos casi todos los corales en la parte llana en el suroeste y, en el 2024, afectó toda la isla. Ahí, ha afectado más todavía”, aportó Jiménez, cuyo trabajo también se cita en el informe.
El aumento en temperaturas a causa del cambio climático también se identifica como uno de los riesgos mayores para los arrecifes. La temperatura de la superficie del mar alrededor de Puerto Rico aumentó 1 grado Celsius entre 1985 y 2024, para un promedio de 0.026 grado cada año.

La competencia por espacio y recursos que representan los corales blandos y ciertas algas han provocado cambios drásticos en el fondo del mar. Hernández relató, por ejemplo, que, en las aguas fuera de Guánica, se observan colonias de corales invasivos que se extienden por más de 200 metros de ancho y se continúan observando a más de 200 pies profundidad.
“Cuando el coral se muere, esa superficie del esqueleto que queda expuesta. En teoría, debería ser el espacio al que podrían llegar otras larvas de corales, pegarse y establecerse, pero eso es un proceso tan absurdamente lento, mientras que estas algas (y corales invasores) tienen una capacidad de colonizar instantáneamente el espacio abierto y una vez se establecen”, explicó.
El DRNA declaró, en mayo de 2014, una emergencia para los ecosistemas marinos, arrecifes de coral y especies protegidas ante la llegada de invasoras, específicamente la especie octocorales, de la familia Xeniidae.
La declaración de emergencia, que ya venció, permitió atender y remover la especie de algunos lugares, aunque Jiménez reconoció que hubo retos en el proceso, sobre todo, luego que se recomendó suspender la remoción manual de estos corales, que tienen la capacidad de crecer “de un tentáculo”.
Hernández indicó que dicha declaración permitió tener acceso a $1 millón para estudiar su impacto, estudios que se publicarán pronto.
Acciones actuales y futuras
La GCRMN establece una serie de recomendaciones que las naciones caribeñas debe seguir para proteger y fomentar la restauración de los corales, entre ellas, integrar la protección y restauración de los arrecifes coralinos en las estrategias climáticas y de biodiversidad, reducir las amenazas locales y las emisiones de gases de efecto invernadero, e implementar medidas efectivas de conservación basadas en las características de cada región y las áreas “ecológicamente conectadas”.PUBLICIDAD
Jiménez señaló que existen múltiples esfuerzos para asistir en la restauración de los corales. Uno de los proyectos del DRNA, indicó, busca utilizar técnicas de reproducción sexual, mediante las cuales se recolectan los gametos liberados por corales, se llevan a viveros para que crezcan y luego se regresan al mar.
| Recomendaciones para revertir el deterioro de los arrecifes de coral |
|---|
| Integrar la protección y restauración de los arrecifes coralinos en las estrategias climáticas y de biodiversidad. Se necesita un esfuerzo colectivo regional y mundial más intenso, que incluya la financiación del clima y la biodiversidad y el fortalecimiento de capacidades específicas, para apoyar a los estados del Caribe y el avance de estrategias de economía azul que traduzcan estos compromisos en proyectos tangibles. |
| Reducir las amenazas locales y las emisiones de gases de efecto invernadero. La reducción de las presiones locales requiere un desarrollo costero sostenible mediante la gestión integrada de las zonas costeras, la planificación espacial marina, evaluaciones rigurosas del impacto ambiental y una mejor gestión de las aguas residuales y los residuos sólidos. |
| Fortalecer la protección mediante medidas efectivas de conservación basadas en áreas. Los gobiernos deben dar prioridad a los planes de gestión integrada, garantizar una aplicación rigurosa y asegurar una financiación sostenible mediante asociaciones. |
| Mantener y mejorar el monitoreo de los arrecifes de coral. El monitoreo debe ser espacialmente representativo y estandarizado en toda la región, y abarcar indicadores como la cobertura de corales duros por especie, la demografía de los corales pétreos, la abundancia y el tamaño de los grupos de peces funcionales clave, la calidad del agua, las especies invasoras y la prevalencia de enfermedades. |
| Escalar la restauración para mejorar la resiliencia. Mejorar la reproducción sexual, la diversidad genética y la tolerancia térmica, así como los procesos ecológicos clave que aumentan la supervivencia de los corales en sus primeras etapas, puede reforzar la resiliencia del ecosistema frente al estrés. |
| Fuente: Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral |
Actualmente, existe particular preocupación por las colonias de coral de pilar, que está en peligro de extinción. Otras seis especies de coral duro presentes en Puerto Rico están clasificadas como amenazadas, apuntó Jiménez.
“Las colonias que nos quedan están tan distantes que su reproducción es bien poco probable que se dé”, indicó la bióloga. “Ya estuvimos identificando dónde están esas colonias… Queremos mantener la diversidad genética en los viveros y que, cuando los sembremos, los pongamos de tal manera que se puedan reproducir”, añadió.
Hernández señaló que, al esfuerzo, se deben integrar el gobierno, el sector privado y la academia, así como las organizaciones sin fines de lucro que actualmente encabezan los proyectos para estudiar y proteger los corales. Sugirió que el gobierno, por ejemplo, identifique una fuente para proveer financiamiento, ya sea mediante un impuesto a artículos de lujos o un cobro en el pago del marbete.
“Si queremos un arrecife dentro de 50 años, tenemos que empezar ahora por lo lento que crecen los corales”, acotó.
Referencia
Estado y tendencias de los arrecifes coralinos del Caribe: 1970–2024
Por: Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de CoralPUBLICIDAD
Tags
Arrecifes de coralcoralesDRNADepartamento de Recursos Naturales y AmbientalesMar Caribe
Keila López Aliceakeila.lopez@gfrmedia.com
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