«Piratas del Caribe»: Maduro condena el robo de petrolero por EE.UU.
Maduro calificó la incautación del barco como un «acto absolutamente criminal e ilegal» y un «asalto militar, secuestro y robo»

RT
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, comentó este jueves la incautación de un petrolero por parte de EE.UU. en las costas de Venezuela, calificándolo como «un acto de piratería».
«Ayer hicieron un acto absolutamente criminal e ilegal, cuando procedieron a un asalto miliar, secuestro y robo como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz», manifestó.
El líder venezolano condenó la incautación del petrolero, afirmando que EE.UU. con este acto «ha inaugurado una nueva era, la era de la piratería naval criminal en el Caribe«. En este contexto, prometió que Venezuela tomará acciones legales diplomáticas contra Washington y recurrirá a otras medidas para asegurar todas sus naves, con el objetivo de garantizar el libre comercio del petróleo venezolano en todo el mundo.
«A esta hora que les hablo, los tripulantes de esa nave, ese barco que llevaba a los mercados internacionales unos 1.900.000 barriles de petróleo […], están secuestrados, están desaparecidos, nadie sabe dónde están», expresó con preocupación el mandatario.
«Robo y piratería»
En medio de la escalada de agresiones estadounidenses contra la República Bolivariana, Donald Trump anunció este 10 de diciembre la incautación de un petrolero, la incautación de «un petrolero grande» en las costas de Venezuela y afirmó que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el barco.
Asimismo, el mandatario estadounidense explicó que la incautación se llevó a cabo por «una muy buena razón«, sin precisar mayores detalles sobre la operación. Al ser preguntado sobre el destino del petróleo que transportaba el barco, el mandatario respondió: «Bueno, nos lo quedamos, supongo«.
El Gobierno de Venezuela calificó la incautación del tanquero como un «robo descarado y un acto de piratería internacional». En el mismo orden, Caracas llamó a recordar que «no es la primera vez» que Trump «admite» que codicia el crudo del país bolivariano, pues en la carrera presidencial de 2024 «afirmó abiertamente que su objetivo siempre ha sido quedarse con el petróleo venezolano sin pagar ninguna contraprestación a cambio».
En este sentido, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, aseguró que con el incautamiento del buque con petróleo han sido reveladas las verdaderas intenciones de EE.UU. Según indicó, Washington pretende robar y apropiarse ilegítimamente del crudo de su país.

ALBA condena el «acto de piratería» y «robo» de EE.UU. contra Venezuela
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
¿Drogas o petróleo?: Trump responde qué hay detrás de la agresión contra Venezuela
«Se trata de muchas cosas», dijo el presidente y agregó que sus agresiones «pronto empezarán en tierra».

Donald Trump reveló este jueves que sus verdaderas intenciones de la agresión contra Venezuela van más allá del supuesto narcotráfico en el país.
«Se trata de muchas cosas«, respondió el presidente al ser preguntado si la campaña contra Venezuela seguía siendo en contra de las drogas o ahora se sumaba el petróleo de Caracas, tras la incautación del petrolero frente a las costas venezolanas.
«Nos han tratado mal, y supongo que ahora no los estamos tratando tan bien», afirmó, acusando a la República Bolivariana de «permitir que millones de personas entren en nuestro país desde sus prisiones, desde pandillas, desde narcotraficantes y de instituciones mentales probablemente en proporción más que nadie».
Al mismo tiempo, el inquilino de la Casa Blanca reiteró su amenaza de que las agresiones «empezarán por tierra«. «Y también comenzaremos eso en tierra. Va a comenzar en tierra muy pronto», afirmó.
Respuesta firme de Maduro

Por su parte, el mandatario venezolano acusó a Washington de inventar «cuentos» sobre el supuesto narcotráfico en la nación latinoamericana y que la reciente incautación del petrolero frente a las costas venezolanas expuso sus verdaderas intenciones.
«Ayer se les cayó la máscara«, declaró el líder venezolano. «No son manicomios, ‘fake news’. No, no es Tren de Aragua, ‘fake news’. No, no es narcotráfico, ‘fake news’. No. Es el petróleo, que se lo quieren robar, y Venezuela va a defender su soberanía sobre sus recursos naturales y vamos a volver a triunfar», afirmó. «La victoria nos pertenece hoy, mañana y por siempre. ‘Victory forever'», expresó.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». Mientras, Maduro tachó la situación de «un acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Maduro: «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar»
Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se pronunció este jueves sobre la incautación de un petrolero por parte de EE.UU. en las costas venezolanas, afirmando que Washington utilizó el argumento de la supuesta lucha contra el narcotráfico como excusa para apoderarse del crudo de su país.
«Ayer se les cayó la máscara«, declaró Maduro. «No son manicomios, ‘fake news’. No, no es Tren de Aragua, ‘fake news’. No, no es narcotráfico, ‘fake news’. No. Es el petróleo, que se lo quieren robar, y Venezuela va a defender su soberanía sobre sus recursos naturales y vamos a volver a triunfar», afirmó. «La victoria nos pertenece hoy, mañana y por siempre. ‘Victory forever'», expresó.
El mandatario señaló que las autoridades estadounidenses cometieron «un acto absolutamente criminal e ilegal«, cuando procedieron a un asalto miliar, secuestro y robo como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
El líder venezolano condenó la incautación del petrolero, afirmando que EE.UU. con este acto «ha inaugurado una nueva era, la era de la piratería naval criminal en el Caribe«. En este contexto, prometió que Venezuela tomará acciones legales diplomáticas contra Washington y recurrirá a otras medidas para asegurar todas sus naves, con el objetivo de garantizar el libre comercio del petróleo venezolano en todo el mundo.
«Robo y piratería»
Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.
El asalto del petrolero fue categóricamente repudiado por el Gobierno de Venezuela, que en un comunicado calificó lo sucedido como «un robo descarado y un acto de piratería internacional», al tiempo que llamó a recordar que no se trata de un asunto inédito pues en 2024, Trump expresó abiertamente sus apetencias sobre el crudo venezolano «sin pagar ninguna contraprestación a cambio».
«En estas circunstancias, han quedado finalmente al descubierto las verdaderas razones de la agresión prolongada contra Venezuela. No es la migración. No es el narcotráfico. No es la democracia. No son los derechos humanos. Siempre se trató de nuestras riquezas naturales, de nuestro petróleo, de nuestra energía, de los recursos que pertenecen exclusivamente al pueblo venezolano», denunció Caracas.
Rechazos
El Gobierno cubano y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se pronunciaron en línea semejante a lo expresado por las autoridades del país bolivariano. El canciller Bruno Rodríguez Parilla condenó en X el «vil acto de piratería y la incautación por fuerzas militares de ese país de un buque con petróleo venezolano, lo que contraviene las reglas del libre comercio y la libertad de navegación, en franca violación del derecho internacional».

Putin expresa su apoyo a Maduro ante la creciente presión externa contra Venezuela
Por su parte, el ALBA suscribió lo expresado por Rodríguez y destacó que «este hecho constituye una violación gravísima del Derecho Internacional y un ataque directo contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela», mientras que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reiteró que la posición de su administración no ha cambiado.
«México siempre va a defender la autodeterminación de los pueblos, la no invasión, la no injerencia y la decisión de los pueblos de tener a los gobiernos que decidan los propios pueblos», dijo esta jornada en su conferencia de prensa matutina.
«Que EE.UU. explique»
Desde Rusia, el canciller Serguéi Lavrov refirió que estadounidenses «abordaron la cubierta del petrolero, acusándolo de transportar crudo cuya venta está prohibida«, a lo que sumó que de momento, hay poca información adicional al respecto. Al mismo tiempo, recordó que la petrolera estadounidense Chevron «opera en Venezuela y compra petróleo venezolano».
Lavrov insistió en que se habría de esclarecer «qué volúmenes ilegales de este tipo de combustible, de este tipo de hidrocarburos, se encontraban en ese petrolero».

«Espero que EE.UU., aunque se considere con derecho a llevar a cabo este tipo de acciones, por respeto a los demás miembros de la comunidad internacional, explique sobre la base de qué hechos está tomando esas medidas«, remató el diplomático.
En adenda, el Kremlin reveló que el presidente ruso, Vladímir Putin, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, para expresarle su apoyo.
«Vladímir Putin expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y reafirmó su apoyo al curso del Gobierno de Nicolás Maduro, orientado a defender los intereses nacionales y la soberanía en condiciones de creciente presión externa», comunicaron desde la instancia gubernamental rusa.
Desde la Casa Blanca, le restaron importancia al intercambio. «No creo que eso preocupe en absoluto al presidente, no», aseveró Karoline Leavitt al ser preguntada por los medios sobre esta cuestión.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
«Petróleo, petróleo y petróleo»: Petro explica el verdadero motivo detrás de las agresiones de EE.UU.
Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha comentado la incautación de un petrolero por parte de EE.UU. en las costas de Venezuela anunciada el miércoles por Donald Trump. El mandatario colombiano considera que el verdadero motivo de las agresiones de Washington en el Caribe es el petróleo.
«Acaban de incautar un barco, es piratería, petróleo, es petróleo, es decir, están demostrando por qué están haciendo lo que hacen. Petróleo, petróleo y petróleo«, sostuvo Petro.

Maduro: «No a la guerra por petróleo! ¡No sangre por petróleo!»
«Se les cayó la máscara«
A su vez, Nicolás Maduro también manifestó esta misma jornada que Washington utilizó el argumento de la supuesta lucha contra el narcotráfico como excusa para apoderarse del crudo de Venezuela. «Ayer se les cayó la máscara«, declaró el presidente venezolano. «No son manicomios, ‘fake news’. No, no es Tren de Aragua, ‘fake news’. No, no es narcotráfico, ‘fake news’. No. Es el petróleo, que se lo quieren robar«, afirmó.
El mandatario señaló que las autoridades estadounidenses cometieron «un acto absolutamente criminal e ilegal«, cuando procedieron a un asalto miliar, secuestro y robo como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
«Robo y piratería»
Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.
El asalto del petrolero fue categóricamente repudiado por el Gobierno de Venezuela, que en un comunicado calificó lo sucedido como «un robo descarado y un acto de piratería internacional», al tiempo que llamó a recordar que no se trata de un asunto inédito pues en 2024, Trump expresó abiertamente sus apetencias sobre el crudo venezolano «sin pagar ninguna contraprestación a cambio».
«En estas circunstancias, han quedado finalmente al descubierto las verdaderas razones de la agresión prolongada contra Venezuela. No es la migración. No es el narcotráfico. No es la democracia. No son los derechos humanos. Siempre se trató de nuestras riquezas naturales, de nuestro petróleo, de nuestra energía, de los recursos que pertenecen exclusivamente al pueblo venezolano», denunció Caracas.
Rechazos
El Gobierno cubano y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se pronunciaron en línea semejante a lo expresado por las autoridades del país bolivariano. El canciller Bruno Rodríguez Parilla condenó en X el «vil acto de piratería y la incautación por fuerzas militares de ese país de un buque con petróleo venezolano, lo que contraviene las reglas del libre comercio y la libertad de navegación, en franca violación del derecho internacional».
Por su parte, el ALBA suscribió lo expresado por Rodríguez y destacó que «este hecho constituye una violación gravísima del Derecho Internacional y un ataque directo contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela», mientras que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reiteró que la posición de su administración no ha cambiado.

Lavrov comenta la incautación por EE.UU. de un petrolero en las costas de Venezuela
«México siempre va a defender la autodeterminación de los pueblos, la no invasión, la no injerencia y la decisión de los pueblos de tener a los gobiernos que decidan los propios pueblos», dijo esta jornada en su conferencia de prensa matutina.
Putin expresa su apoyo a Maduro
A su vez, el presidente ruso, Vladímir Putin, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, para expresarle su apoyo. «Vladímir Putin expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y reafirmó su apoyo al curso del Gobierno de Nicolás Maduro, orientado a defender los intereses nacionales y la soberanía en condiciones de creciente presión externa», comunicaron desde el Kremlin.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
La Casa Blanca cree que Trump «es más que digno» del Premio Nobel de la Paz pese a agresiones contra Venezuela
La vocera sostuvo que el mandatario estadounidense ha resuelto «nueve conflictos en todo el mundo».

La Casa Blanca considera que un hipotético Premio Nobel de la Paz para Donald Trump «no correrá peligro» en caso de que el presidente estadounidense ordene una campaña militar a gran escala contra Venezuela. El pronunciamiento se da en medio de las agresiones y de la incautación de un buque petrolero venezolano.
«El presidente ha demostrado en el último año que es más que digno del Premio Nobel de la Paz», declaró este jueves la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, al ser preguntada al respecto. «Creo que ha sido nominado al galardón casi 100 veces en el último año, lo que sin duda constituye un récord», continuó.
En esa línea, la vocera sostuvo que el mandatario ha resuelto «nueve conflictos en todo el mundo» y que está «trabajando activamente» para poner fin al conflicto ucraniano.
Sobre los ataques a Venezuela
En lo que respecta a las agresiones estadounidenses contra Venezuela, Leavitt afirmó que Trump «no está interesado en una guerra prolongada» contra la República Bolivariana.

La paradoja de Trump: firme en no ser belicista, hábil en ser impredecible
Asimismo, precisó que el petrolero venezolano tomado en el mar Caribe por fuerzas estadounidenses está «en proceso de decomiso» y su tripulación está siendo interrogada.
El asalto del petrolero fue categóricamente repudiado por el Gobierno de Venezuela, que en un comunicado calificó lo sucedido como «un robo descarado y un acto de piratería internacional», al tiempo que llamó a recordar que no se trata de un asunto inédito pues en 2024, Trump expresó abiertamente sus apetencias sobre el crudo venezolano «sin pagar ninguna contraprestación a cambio».
La obsesión de Trump con el Premio Nobel
El mandatario ha expresado abiertamente su deseo de recibir el Nobel de la Paz, atribuyéndose el mérito de haber puesto fin a varios conflictos en todo el mundo, aunque pronosticó que no lo recibiría.
Uno de los enfrentamientos a los que se jactó de haber puesto fin es el de Camboya y Tailandia, que se reanudó esta semana.
La agresión de EE.UU. en el Caribe
Desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
Como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.
Nicolás Maduro declaró en repetidas ocasiones que su país es víctima de «una guerra multiforme» orquestada desde EE.UU. y acusó a Washington de inventar «una nueva guerra eterna». El mandatario explicó que las agresiones de EE.UU. contra Venezuela tienen como objetivo «cambiar el régimen» en su país y robar su «inmensa riqueza petrolera». «La verdad es que Venezuela es inocente, y todo lo que se está haciendo contra Venezuela es para justificar una guerra, un cambio de régimen y robarnos la inmensa riqueza petrolera, que es la principal reserva petrolera y la cuarta reserva de gas del mundo», manifestó.
Además, la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
Maduro comenta su llamada con Putin
El mandatario venezolano refirió que el líder ruso reiteró su apoyo, «de manera invariable, al proceso venezolano» y a los esfuerzos de la nación bolivariana para «defender su soberanía nacional y la paz de toda la región suramericana».
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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó este jueves que mantuvo una «larga conversación» con su homólogo ruso, Vladímir Putin, donde abordaron diversos asuntos relativos a la relación bilateral.
«Hoy recibí una llamada en ruso. Tuve una larga conversación con nuestro hermano mayor, amigo y valiente, el presidente Vladímir Putin de Rusia […]. Me dijo, entre muchas cosas: ‘Quiero expresarte mi admiración por el ejemplo de la valentía del pueblo de Venezuela frente a las circunstancias que le ha tocado vivir'», refirió el mandatario venezolano en una jornada de trabajo televisada.
Del mismo modo, relató que el líder ruso expresó que Moscú apoya «de manera invariable al proceso venezolano, al presidente Maduro y a los esfuerzos» de la nación bolivariana «por defender su soberanía nacional y la paz de toda la región suramericana».
Alianza viento en popa
En alusión a la amplia agenda de intercambios binacionales, Maduro aludió a la reciente firma de «19 nuevos proyectos de cooperación en la ciencia, la tecnología, la salud, la agricultura, la industria y la energía», y reveló que Putin y él «ratificaron» la celebración en 2026 de la XX reunión de la Comisión Rusia-Venezuela en la capital venezolana, «para celebrar» el vigésimo aniversario del establecimiento del formato.

Putin expresa su apoyo a Maduro ante la creciente presión externa contra Venezuela
A ello sumó la fortaleza de los nexos bilaterales entre las dos naciones, cuyo primer antecedente se remonta al siglo XVIII cuando el prócer venezolano Francisco de Miranda fue recibido en la corte de la emperatriz Catalina la Grande, pero que tomaron nuevos aires hace 25 años bajo la batuta de Putin y el entonces presidente, Hugo Chávez.
«Mis saludos al presidente Putin, al pueblo de Rusia, con su valentía ancestral. La valentía de los que derrotaron a Napoleón [Bonaparte], la valentía de los que derrotaron a [Adolf] Hitler y la valentía de los que han derrotado a los nazis de Ucrania también; la valentía del pueblo ruso», completó.
Respaldo frente a la «presión externa»
Por su lado, desde el Kremlin refirieron que «Vladímir Putin expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y reafirmó su apoyo al curso del Gobierno de Nicolás Maduro, orientado a defender los intereses nacionales y la soberanía en condiciones de creciente presión externa».

Venezuela reafirma el carácter «estratégico, sólido y ascendente» de su alianza con Rusia
Adicionalmente, mencionaron que «los jefes de Estado intercambiaron opiniones sobre las cuestiones relativas al futuro desarrollo de las relaciones amistosas ruso-venezolanas en el marco del tratado de asociación y cooperación estratégica que entró en vigor en noviembre de 2025».
De acuerdo con el comunicado, «se confirmó la voluntad mutua de implementar de manera coherente proyectos conjuntos en los ámbitos comercial-económico, energético, financiero, cultural-humanitario y otros».
Claves de la agresión de EE.UU. en el Caribe
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». Mientras, Maduro tachó la situación de «un acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto de un tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Maduro: «No a la guerra por petróleo! ¡No sangre por petróleo!»
El mandatario venezolano aseveró que el destino de su pueblo y el de EE.UU. «tiene que ser la amistad, la paz».

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, reiteró este jueves su llamado a la unidad de los pueblos del continente para «amarrarle las manos a los guerreristas» e impedir el estallido de un conflicto bélico por el control del petróleo, recurso del cual su país posee las reservas más grandes del mundo.
«El pueblo EE.UU., el pueblo de Venezuela y los pueblos de Nuestra América tenemos que unirnos para ganar la paz, amarrarle las manos a los guerreristas y derrotar los planes de una guerra loca. ¡No a la guerra por petróleo! ¡No sangre por petróleo!«, sostuvo el mandatario desde una comunidad popular de Caracas.
Para reforzar su exhorto, el líder venezolano aseveró que no se trata de su opinión sino que «lo dicen las pancartas, las consignas y las canciones desde EE.UU. Lo dice el 70 % de la opinión pública estadounidense, que está en contra del asesinato de lancheros en el Caribe, que está en contra totalmente de la escalada militarista, extremista y supremacista» de la Casa Blanca.
El «destino» de los pueblos de EE.UU. y Venezuela
Para Maduro, los pueblos estadounidense y venezolano tienen un solo destino posible: «la amistad y la paz», aunque desde el respeto de la soberanía, si bien conquistada a partir de sendos procesos revolucionarios, estos dieron lugar a identidades distintas.
«El destino de los pueblos de EE.UU. y Venezuela tiene que ser la amistad, la paz. Nosotros estamos al norte de Suramérica, ellos están en el Norte de América. Nosotros somos suramericanos, con profunda raíz, identidad propia y un pueblo glorioso que hizo la gran revolución americana del Sur: el pueblo de Simón Bolívar», aseveró.

Supremacismo hemisférico: las claves del monroísmo en la ‘era Trump’
A su parecer, aunque ambas revoluciones fueron «anticoloniales», la del Norte, que dio lugar al EE.UU. contemporáneo, no «fue antiesclavista» y esa distinción sigue expresándose hasta el presente. Pese a ello, no dejó de subrayar que las dos naciones pueden abrazar sus diferencias y cooperar.
«Así que el destino de nuestros países –yo sé que el pueblo de EE.UU. lo sabe–, el destino de Venezuela y EE.UU. tiene que ser el respeto, la amistad y la cooperación. Y el pueblo de EE.UU. le tiene que amarrar las manos a los sectores extremistas, supremacistas y guerreristas, que quieren llevar a la juventud a de EE.UU. a una nueva guerra eterna, ahora en Suramérica», redondeó.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». Mientras, Maduro tachó la situación de «un acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto de un tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Así se decidió asesinar a los dos supervivientes del primer ataque de EE.UU. en el Caribe
El almirante estadounidense Frank M. Bradley contó lo sucedido el 2 de septiembre en una reunión con legisladores.

El almirante estadounidense Frank M. Bradley ordenó atacar por segunda vez para matar a los dos supervivientes del bombardeo de una presunta narcolancha el pasado 2 de septiembre. El primer ataque había causado la muerte de 9 de sus 11 tripulantes y la destrucción de la embarcación.
Se trató de la primera agresión de la campaña militar que EE.UU. está desarrollando en el Caribe y Pacífico, y que al día de hoy resulta más polémica, después de conocerse que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había dado la orden de matar a todas las personas a bordo de las embarcaciones sospechosas.
Bradley se reunió la semana pasada con legisladores para contar todo lo sucedido aquel día y, según recoge The Washington Post, allí narró todos los detalles sobre el segundo ataque, su decisión y el asesoramiento legal que recibió entonces.
¿Qué pasó ese día?
Bradley relató que ese día se lanzó una bomba guiada por láser que mató a 9 de los 11 personas a bordo, hundió el motor y volcó la proa del barco. Al disiparse el humo se vio como dos hombres supervivientes intentaban voltear los restos. Ambos luchaban por mantenerse sobre los restos del naufragio.
Entonces Bradley consultó con un abogado militar que le asesoraba y decidió el nuevo ataque, que llegó alrededor de media hora después del primero, momentos después de que los dos hombres miraran al cielo agitando los brazos. Decidió que la definición de naufrago no era de aplicación a esas dos personas en medio del océano. Después llegarían los misiles que hundirían los restos de la embarcación.
El almirante obedecía las órdenes de Hegseth de matar a los pasajeros, hundir el barco y destruir la supuesta droga. Sin embargo, Bradley dijo que creyó que ninguno de esos objetivos se habían cumplido, dejando dudas sobre la falta de certeza sobre la existencia de drogas bajo los restos del navío o de si los supervivientes tenían forma de pedir auxilio o intención de rendirse.
La argumentación para defender la campaña militar es que Washington ha declarado la guerra al narcotráfico y, por lo tanto, los supuestos narcotraficantes no son criminales, sino combatientes enemigos, si bien se trata de un razonamiento enormemente criticado.
Nicolás Maduro declaró en repetidas ocasiones que su país es víctima de «una guerra multiforme» orquestada desde EE.UU. y acusó a Washington de inventar «una nueva guerra eterna». El mandatario explicó que las agresiones de EE.UU. contra Venezuela tienen como objetivo «cambiar el régimen» en su país y robar su «inmensa riqueza petrolera».

Aquel día en la sala de operaciones hubo desacuerdo sobre si los dos supervivientes seguían siendo objetivos tras el primer ataque o debían ser considerados náufragos, cuya definición según el derecho internacional es la de personas en peligro en el mar tras un percance en su embarcación y que se abstienen de cualquier acto de hostilidad.
La defensa: combatientes y sin señal de rendición
Bradley defendió que el objetivo del segundo misil no eran los dos supervivientes, sino hundir los restos del barco así como los restos de cocaína que pudiera haber albergado.
Incluso bajo el argumento estadounidense de que las personas que trafican con droga son combatientes, una vez que naufragan se debe intentar su rescate antes de llevar a cabo un nuevo ataque, según el derecho internacional. Sin embargo, aquel día las tropas enviadas por la Casa Blanca no contaban con personal ni equipo para rescatar a nadie.
El almirante adujo que su equipo no puedo descartar que los hombres, que estaban sin camisa manteniéndose en el agua, tuvieran un dispositivo de comunicación que pudieran haber utilizado para pedir ayuda, pero que no se interceptó ninguna comunicación tras el primer ataque, ni tampoco se detectó otra embarcación que acudiera en su auxilio.

A pesar de que la campaña militar ha sido presentada por el presidente Donald Trump como una operación antinarcóticos a gran escala principalmente contra el fentanilo, se sabe que la mayoría de barcos atacados eran sospechosos de transportar cocaína. En este caso concreto, además se tiene constancia de que su destino era Surinam, país al este de Venezuela, y no EE.UU. Además, la mayoría de la droga que circula por el Caribe viaja a Europa y África occidental.
Durante su encuentro con los legisladores, Bradley sostuvo que buscó señales de que los hombres se estaban rindiendo, como agitar un pañuelo o levantar los brazos, pero que no observó esos gestos. Sin embargo, ese 2 de septiembre era casi seguro que los tripulantes del barco atacado no supieran que Washington les había declarado la guerra, ni que estaban siendo atacados por efectivos estadounidenses. Tampoco sabían que debían rendirse y mucho menos cómo hacerlo.
Ese operativo fue el primero de lo que ya es una extensa campaña para perseguir a presuntos narcotraficantes cerca de las costas venezolanas. En total ya han sido atacadas más de 20 embarcaciones y asesinadas casi 90 personas.
Claves de la agresión de EE.UU. en el Caribe
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la ‘operación Lanza del Sur’, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Este miércoles, Donald Trump anunció la incautación de un petrolero en las costas de Venezuela y reveló que Washington pretende apoderarse del petróleo que transportaba el buque.
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado sin presentar evidencias al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional : Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia , México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
¿’Corolario Trump’ contra la Gran Colombia? La respuesta suramericana al monroeismo
Publicado:11 dic 2025 21:07 GMT
Venezuela y Colombia, que en los últimos meses comparten una amenaza en común, han hecho un llamado para revivir un viejo sueño latinoamericano.

Frente al llamado ‘Corolario Trump’ de la Doctrina Monroe, que busca imponer su dominio en América Latina a través de presencia militar y agresiones, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y Colombia, Gustavo Petro, han llamado a revivir un viejo sueño bolivariano roto hace dos siglos.
Se trata de la ‘refundación’ de la Gran Colombia, una vasta república fundada por Simón Bolívar que existió entre 1819 y 1831, en los actuales territorios de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador.
En días pasados, Maduro envió un mensaje al país vecino, donde estuvo asentada su capital, Bogotá: «Le digo al pueblo de Colombia: más temprano que tarde, tenemos que refundar la Gran Colombia».
El mandatario venezolano se refirió al lazo geográfico, histórico y cultural que existe entre las dos naciones, que se consideran hermanadas por un «mismo padre, una misma espada y una misma bandera», con referencia a Bolívar, quien tuvo el rol principal en la liberación de las dos naciones del yugo español y a la similitud de sus pabellones.

Este mismo llamado a la unidad lo hizo su par colombiano en abril pasado, cuando habló de «revivir la Gran Colombia» y «construir la gran confederación grancolombiana», que delineó «como un sueño que no se debe olvidar» y «que no murió con Bolívar».
Lazos de paz
Los Gobiernos de Colombia y Venezuela también han sido enfáticos en reafirmar su compromiso con la paz en la región.
En un comunicado reciente, Colombia hizo un «llamado urgente a la fraternidad entre América Latina y el Caribe (…) para que prevalezca la unión ante cualquier intento de intervención externa que pretenda socavar la soberanía».
Por su parte, Maduro agradeció el respaldo mostrado por su homólogo colombiano y el rechazo a las agresiones de EE.UU. contra Venezuela y la región.
«El presidente Petro es un hombre que ama mucho a Venezuela, porque sabe que somos un solo pueblo, el pueblo de Bolívar, el de la Gran Colombia, y agradezco de corazón», señaló Maduro.

El líder venezolano recordó que Petro es actualmente el presidente ‘pro tempore’ de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), por lo que «sabe que cuenta con Venezuela para refundar la Gran Colombia, más temprano que tarde, y para garantizar la soberanía y la paz de nuestro territorio».
¿Qué plantea el ‘Corolario Trump’?
El llamado ‘Corolario Trump‘ de la Doctrina Monroe se encuentra en la Estrategia Nacional de Seguridad de EE.UU., divulgada a principios de diciembre.
En el texto de la Presidencia de EE.UU. se asegura que «después de años de abandono», ese país «reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe«, un enfoque de política exterior promulgado en 1823 que defendía el dominio de Washington en el hemisferio occidental bajo el lema: «América para los estadounidenses».
En el ‘Corolario de Trump’ a la Doctrina Monroe, Washington sostiene que quiere «un hemisferio que permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave» y «asegurar» el «acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave».

En conclusión, como ya han advertido Maduro y Petro, las prioridades de Washington se resumen en el deseo de control absoluto de las enormes riquezas estratégicas en Venezuela y otros países de la región.
De la agresión al ‘robo’
Al despliegue y la agresión militar que mantienen EE.UU. en aguas del Caribe y del Pacífico, se le agrega una nueva acción hostil: el robo de un buque petrolero en las costas venezolanas.
Sobre el destino del crudo, Trump reveló a la prensa que pretende apoderarse de él y justificó la supuesta ‘incautación’ diciendo que había sido por «una muy buena razón«, sin aportar más detalle.
Caracas denunció el asalto y lo catalogó de «robo descarado» y «acto de piratería internacional». Asimismo, advirtió que el «ataque se erige como una amenaza para todos los pueblos de nuestra región, poniendo en riesgo la paz y la estabilidad«.
Las amenazas a Colombia y México
Aunque Venezuela se encuentra en foco de las acciones de Washington, Colombia y México también han sido «advertidos» por Trump.
Esta semana, el republicano, al referirse a su par colombiano, dijo que Petro «ha sido bastante hostil» con el país norteamericano, por lo que no pensaba sostener una llamada telefónica con él.
«Espero que me escuche. Él será el siguiente«, manifestó el inquilino de la Casa Blanca, al tiempo que indicó que Petro «va a tener grandes problemas si no entra en razón».

Supremacismo hemisférico: las claves del monroísmo en la ‘era Trump’
Desde hace varios meses, los dos presidentes se han lanzado duros dardos verbales. Petro ha dicho que se han cometido «asesinatos» y «ejecuciones extrajudiciales» durante las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y el Pacífico bajo la excusa de la lucha contra las drogas. Por su parte, Trump ha tachado a su homólogo de «matón» y de «hombre malo».
Petro ha alertado que la región se encuentra «ante circunstancias que atemorizan«. Por ello, ha llamado a «quitarse la amenaza de encima» y ha pedido a las Fuerzas Militares de su país «defender la soberanía con la vida».
En cuanto a México, la presión se ha decantado por lo económico, con la amenaza latente de imposición de aranceles, aunque Trump ha dicho que no descarta atacar al país vecino.
Frente a ese supuesto, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, desestimó esa afirmación y ratificó la postura nacional de soberanía y rechazo a una intervención extranjera.
¿Qué pasará en América Latina con la nueva doctrina de Trump?

La estrategia de seguridad nacional publicada por la administración de Donald Trump el viernes pasado despeja las dudas sobre el estratagema que está desarrollando EE.UU. no solo hacia América Latina sino hacia el mundo, y arma, como un rompecabezas, diversas maniobras que podrían parecer aisladas.
El documento permite comprender que las operaciones llevadas a cabo por la Administración Trump, desde las arancelarias hasta la campaña «Lanza del Sur» en el Caribe, pasando por su postura sobre de Ucrania y la «paz en Gaza», obedecen a un plan ordenado y no a las rabietas u opiniones del líder de turno.
Se trata de un giro geoestratégico que vuelve a poner a América Latina y a la doctrina Monroe, con el ahora llamado «corolario Trump«, en el centro de las preocupaciones de Washington, después de varias décadas en las que optó por convivir con gobiernos de izquierda de la región y múltiples acuerdos comerciales de casi todos los países con China.
El corolario de Trump es un nuevo plan de actuación que viene dado como resultado de las largas guerras y consecuentes derrotas en Afganistán, Irak y Somalia.
El «corolario Trump» sincera el papel que EE.UU. está realmente ocupando en la actualidad y el que efectivamente puede instalar en el mundo. Este hecho implica una nueva forma de entender la geopolítica, en momentos en que la figura del «policía del mundo» o del «gran imperio global» se autopercibe más como un «peso muerto» que como el actor protagónico que se debe a un ideal democrático. Se trata de un nuevo plan de actuación que viene dado como resultado de las largas guerras y consecuentes derrotas en Afganistán, Irak y Somalia.
Lo central del documento es el planteamiento no de una retirada de Europa y del mundo, sino de una nueva relación pragmática y administrativa hacia todas las regiones del planeta. El declive del papel de EE.UU. como el gendarme que iba a «arreglar los problemas globales» entra en contraposición con esta nueva doctrina, en la que solo participaría en lugares concretos si va a tener ganancias tan exhaustivas como rápidas: es la lógica empresarial que se apropia de la geopolítica en momentos de crisis interna del Imperio.
Esta nueva postura obliga a un traslado del foco hacia su «patio trasero«, el cual, según el documento y las últimas decisiones arancelarias y desplazamientos militares, viene a «cultivarlo» por medio de diferentes formas: no solo con la amenaza bélica, sino con una diversidad de opciones comerciales, diplomáticas y políticas, con el principal objetivo de desplazar a China y a otros países de la región.
Ahora queda corroborar cómo las tácticas a utilizar pueden ser tan efectivas a la hora de competir con los precios y beneficios que ha ofertado la potencia asiática y a relajar la «necedad» de varios países que no quieren plegarse a Washington, sobre todo si desde allí priva la cautela ante guerras prolongadas. A partir de este giro, varios puntos de la región se vuelven pruebas de fuego a la nueva doctrina.
Los focos en América
Intentar reconquistar el continente americano ahora plantea un escenario muy diferente al asumido por James Monroe en su famosa Doctrina de 1823, cuando el principal enemigo era Europa. También difiere de lo planteado en 1904 por el corolario del expresidente Theodore Roosevelt, que fue una manera de impedir la agresión contra Venezuela por parte de Alemania, Reino Unido e Italia.
El corolario de Roosevelt sería sustituido en entreguerras (1933) por la «Política de buena vecindad» (el llamado panamericanismo), una iniciativa presentada por la administración de Franklin Delano Roosevelt que se enfocó en enfrentar la influencia de Alemania, la Unión Soviética y Japón en América Latina.
El nuevo «corolario Trump» asume que hay un principal adversario: China. Las razones son varias, entre ellas, el terreno que ha ganado en la región con transacciones comerciales y bajos precios, en vez de las alianzas ideológicas o militares que acostumbra EE.UU.
Así, el nuevo «corolario Trump» asume que hay un principal adversario: China. Las razones son varias, entre ellas, el terreno que ha ganado en la región con transacciones comerciales y bajos precios, en vez de las alianzas ideológicas o militares que acostumbra EE.UU.
Según ese documento, Washington hará todo lo que pueda durante los próximos cuatro años para desplazar al gigante asiático como socio de casi todos los países de América Latina, y se enfocará en convencerlos, por diversas vías —desde la militar hasta la diplomática—, de que deben ir cortando lazos con el socio que financia infraestructuras vitales.
Este documento de seguridad nacional establece, como prioridad, controlar las rutas marítimas que circundan América en relación con el tráfico de drogas y la migración, por lo que permite comprender el actual despliegue militar en el Caribe.
La situación también da pie a inferir que el tema no es solo con Venezuela, sino que lo que se está desarrollando, como su nombre devela, es una «lanza hacia el sur» que va a desplazarse por el territorio con diferentes tácticas, bajo la idea de un posicionamiento que se va a prolongar por los próximos años. Con esta perspectiva imperial, se entiende por qué el portaaviones Gerald Ford se trasladó desde Medio Oriente para operar en el Caribe.
Esto no es una cuestión meramente ideológica sobre Venezuela ni una demanda de democracia liberal: es un mensaje a todos los países de la región de que negociar con EE.UU. es la opción «menos costosa».
El contingente militar que la administración Trump ha dispuesto en la zona es una lectura directa de esta nueva estrategia. Aparentemente, el fin último no es invadir, ocupar o cambiar un gobierno, sino dominar un amplio territorio en un plazo dilatado, en la medida en que se intentan cauterizar las rutas comerciales del adversario y obstaculizar movimientos políticos de izquierda, como se demuestra en la interferencia de Trump en las elecciones de Argentina, Ecuador y Honduras.
Esto no es una cuestión meramente ideológica sobre Venezuela ni una demanda de democracia liberal: es un mensaje a todos los países de la región con la amenaza de que negociar con EE.UU. es la opción «menos costosa».
Venezuela es, por un lado, el primer ensayo de la nueva doctrina y, por otro, la entrada directa y automática a ingentes recursos que pueden hacerla viable. Si la estrategia falla, también puede convertirse en la «piedra en el zapato» del plan. Por ello, la prudencia de Trump para atacar el país, a pesar de todas las fuerzas militares que ha dispuesto en su entorno.

Un fracaso en Venezuela debilitaría toda la doctrina que apenas se pone sobre la mesa, en tanto recibiría duras críticas domésticas y también un desprecio regional que dificultaría los siguientes pasos.
¿Droga y migración?
El documento no solo habla de cortar las rutas marítimas a las drogas y la migración, sino sobre todo de controlar las vías de abastecimiento de sus adversarios geopolíticos para que, en un momento crítico, puedan ser interrumpidas de manera eficaz.
Ahora se entiende mejor la importancia que tuvo la fallida consulta en Ecuador, que le hubiese permitido a EE.UU. abrir bases navales en ese territorio, así como la reciente aprobación, por parte del Congreso peruano, del ingreso a ese país de contingentes militares estadounidenses. Ambas opciones intentan vigilar y cercar el epicentro comercial abierto por China en el nuevo megapuerto de Chancay.
Ademas, en un hipotético conflicto, la presencia en Sudamérica le permitiría a EE.UU. cortar la línea de abastecimiento directo que ha abierto la región con con el sudeste asiático. En ese contexto, se comprende también el interés por tener espacio en la Patagonia argentina y de ampliar la presencia en Panamá.

Maduro llama a la refundación de la Gran Colombia en el contexto de la agresión de EE.UU.
Hablamos del intento de un blindaje férreo al continente entero, de forma que tribute por completo a EE.UU., en la medida en que las relaciones de Washington con el resto del mundo dejan de ser protagónicas y estables, y pasan solo por el pragmatismo.
La cuestionada «buena vecindad» del panamericanismo no parece tener cabida y tampoco está claro el nuevo papel de la Organización de Estados Americanos (OEA). Lo cierto es que, al menos por ahora, las decisiones se toman en la Casa Blanca y el estilo lo pone Trump.
La nueva estrategia implica un empequeñecimiento del EE.UU. unipolar que se forjó desde la caída del muro de Berlín, pero es un sobredimensionamiento de su papel en América Latina, lo que seguramente traerá importantes consecuencias y un nuevo panorama que apenas comienza a verse.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.
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