Trump ordena un bloqueo «total y completo» de «todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela»
El mandatario anunció que el Gobierno venezolano ha sido «designado como una organización terrorista».

RT
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado este martes «el bloqueo total y completo» de entrada y salida de Venezuela de barcos petroleros sancionados.
«Ordeno el bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela», escribió el mandatario en su cuenta de Truth Social, al tiempo que anunció que el Gobierno venezolano ha sido «designado como una organización terrorista».
El mandatario acusó a Caracas, sin aportar pruebas concretas, de utilizar «el petróleo de yacimientos robados para financiarse a sí mismo, el terrorismo relacionado con las drogas, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros».

‘No blood for oil’: Maduro reitera exhorto al pueblo de EE.UU.
Según Trump, «la débil e ineficaz» Administración de Joe Biden permitió que «extranjeros ilegales» y «delincuentes» ingresaran en EE.UU., por lo que están siendo «devueltos a un ritmo acelerado». En ese sentido, insistió en que Washington «no permitirá que criminales, terroristas u otros países roben, amenacen o dañen» a su país, ni tampoco que «un ‘régimen hostil’ se apodere» de petróleo que él reclama como estadounidense, pese a que se encuentra localizado en territorio venezolano.
En medio de la escalada de agresiones estadounidenses contra Venezuela, Washignton anunció la semana pasada la incautación de un buque petrolero en las costas venezolanas. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó la acción como un «acto de piratería» que «viola flagrantemente todo el derecho público internacional».
«No nos vamos a rendir»
Esta misma jornada, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reiteró que, pese a la prolongada agresión estadounidense, su país derrotará «a la oligarquía y al imperialismo en cualquier circunstancia«.
«Venezuela tiene 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión multidimensional que va desde el terrorismo psicológico hasta la piratería de los corsarios que asaltaron el petróleo y que tiene múltiples formas de acción. Venezuela, ¿que ha demostrado? […]. Que Venezuela es un país fuerte, que tiene un poder verdadero. Y hemos demostrado que estamos preparados para seguir nuestra marcha. Y, es más: que estamos preparados para acelerar la marcha de una revolución profunda que le dé el poder al pueblo, completa y definitivamente», aseveró en una alocución.
Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ratificó el pasado viernes que su país no renunciará en ninguna circunstancia a la defensa de su soberanía.
«El Gobierno de EE.UU. debe saber que nosotros no nos vamos a rendir. Es un imposible histórico para nosotros rendirnos, después de las lecciones de historia que tenemos, que nos han dado nuestros libertadores y libertadoras», advirtió el alto funcionario en un discurso televisado.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado, sin presentar evidencias, al mandatario venezolano de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto del tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Caracas: La «verdadera intención» de Trump siempre ha sido «apropiarse del petróleo, las tierras y minerales» de Venezuela
«Venezuela jamás volverá a ser colonia de imperio ni de poder extranjero alguno», asevera el Gobierno del país suramericano.

El Gobierno venezolano salió al paso de las declaraciones «intervencionistas y colonialistas» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que este martes afirmó que mantendrá el cerco marítimo en el Caribe hasta que el país suramericano no devuelva «todo el petróleo, las tierras y otros activos», que, según él, le habría «robado» a Washington.
En un comunicado divulgado por la vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez, se denuncia que la «verdadera intención» de EE.UU. «siempre» ha sido «apropiarse del petróleo, las tierras y minerales» de Venezuela mediante «gigantescas campañas de mentiras y manipulaciones«.
«Venezuela jamás volverá a ser colonia de imperio ni de poder extranjero alguno y continuará recorriendo, junto a su pueblo, la senda de construcción de la prosperidad y la defensa irrestricta de nuestra independencia y soberanía», sostiene.
El Gobierno venezolano denuncia que el mandatario estadounidense busca imponer «de manera absolutamente irracional» un bloqueo militar naval al país con el objetivo de «robar» sus riquezas, que «asume que son de su propiedad».
«Venezuela, en pleno ejercicio del Derecho Internacional que nos ampara, de nuestra Constitución y leyes de la República, ratifica su soberanía sobre todas sus riquezas naturales, así como el derecho a la libre navegación, al libre comercio en el mar Caribe y en los océanos del mundo», reza el comunicado.
«En consecuencia, procederá en estricto apego a la Carta de la ONU, a ejercer plenamente su libertad, jurisdicción y soberanía por encima de estas amenazas guerreristas», agrega el texto.

En paralelo, el Gobierno venezolano hace un llamado al pueblo estadounidense y al resto del mundo a «rechazar por todos los medios esta extravagante amenaza que devela, una vez más, las verdaderas intenciones» de Trump, al tiempo que señala que «el pueblo de Venezuela, en perfecta unión popular militar policial, sabrá defender sus derechos históricos y triunfar por el camino de la paz».
Esta jornada, el dirigente de EE.UU. ordenó «el bloqueo total y completo» de entrada y salida de Venezuela de barcos petroleros sancionados, al tiempo que anunció que el Gobierno del país suramericano ha sido designado como «una organización terrorista extranjera».
Trump acusó a Caracas, sin aportar pruebas concretas, de utilizar «el petróleo de yacimientos robados para financiarse a sí mismo», así como «el terrorismo relacionado con las drogas, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros».
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron y tomaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado al mandatario venezolano, sin presentar evidencias, de liderar un cártel del narcotráfico y duplicó la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasíferas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’: es el petróleo, que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto al tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA han declarado que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más de 80 % de las drogas utilizan la vía del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Trump: «Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica»
El mandatario estadounidense ordenó «un bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entran y salen» de la nación bolivariana.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este martes que su país ha rodeado «completamente» a Venezuela por vía marítima y aseguró que no se retirará de allí hasta tanto el país suramericano no devuelva activos que, según él, le habría «robado» a Washington, aunque no ofreció ningún respaldo que soporte la última afirmación, que se produce en el contexto de lo que Caracas ha denunciado como una «agresión» contra su soberanía y un intento de expolio de sus recursos naturales.
«Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica. Esto solo crecerá, y la conmoción para ellos será como nunca antes la han visto, hasta que devuelvan a EE.UU. todo el petróleo, las tierras y otros activos que nos robaron previamente», escribió el mandatario en Truth Social.

Del mismo modo, Trump cargó contra el Gobierno venezolano, al que tachó de «régimen ilegítimo» y acusó sin pruebas de usar «el petróleo de […] yacimientos robados para financiar el narcoterrorismo, la trata de personas, el asesinato y el secuestro», sobre la base de lo cual decretó una prohibición dirigida evitar que cualquier buque transporte crudo venezolano.
«Organización terrorista extranjera»
«Por el robo de nuestros activos, y por muchas otras razones, incluyendo el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas, el régimen venezolano ha sido designado como una organización terrorista extranjera. Por lo tanto, hoy ordeno un bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela«, se lee en el texto.
A modo de cierre, el dignatario estadounidense insistió en otros señalamientos infundamentados, como que Caracas envió «inmigrantes ilegales y criminales» a EE.UU., al tiempo que afirmó que la Casa Blanca «no permitirá que criminales, terroristas ni otros países roben, amenacen o dañen» a su país, ni que «un ‘régimen hostil’ se apodere» de un petróleo que reclama como suyo, pese a que está localizado en territorio venezolano.
«No nos vamos a rendir»
Esta misma jornada, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reiteró que, pese a la prolongada agresión estadounidense, su país derrotará «a la oligarquía y al imperialismo en cualquier circunstancia«.

Supremacismo hemisférico: las claves del monroísmo en la ‘era Trump’
«Venezuela tiene 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión multidimensional que va desde el terrorismo psicológico hasta la piratería de los corsarios que asaltaron el petróleo y que tiene múltiples formas de acción. Venezuela, ¿que ha demostrado? […]. Que Venezuela es un país fuerte, que tiene un poder verdadero. Y hemos demostrado que estamos preparados para seguir nuestra marcha. Y, es más: que estamos preparados para acelerar la marcha de una revolución profunda que le dé el poder al pueblo, completa y definitivamente», aseveró en una alocución.
Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ratificó el pasado viernes que su país no renunciará en ninguna circunstancia a la defensa de su soberanía.
«El Gobierno de EE.UU. debe saber que nosotros no nos vamos a rendir. Es un imposible histórico para nosotros rendirnos, después de las lecciones de historia que tenemos, que nos han dado nuestros libertadores y libertadoras», advirtió el alto funcionario en un discurso televisado.
Entretanto, la ciudadanía se ha volcado sistemáticamente a las calles a manifestar su apoyo a las autoridades y en rechazo a la política de acoso estadounidense, que podría incluir el uso de la fuerza. En la víspera se añadió el repudio al «robo» de un tanquero que transportaba petróleo venezolano en el mar Caribe, acción que fue denunciada por Caracas esta misma jornada ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Asimismo, desde agosto pasado, las autoridades bolivarianas han organizado jornadas de alistamiento y entrenamiento de milicianos, así como diversos ejercicios defensivos en los que participan tanto civiles como militares.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron y tomaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado al mandatario venezolano, sin presentar evidencias, de liderar un cártel del narcotráfico y duplicó la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasíferas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’: es el petróleo, que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto al tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA han declarado que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más de 80 % de las drogas utilizan la vía del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
¿Caballo de Troya? Por qué la declaratoria de Trump sobre el fentanilo debe preocupar a Latinoamérica
La recientemente divulgada Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. contempla la posibilidad de intervenciones militares y el abandono de la «aplicación exclusiva de la ley» en la lucha contra el narcotráfico.

El pasado 15 de diciembre, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que designaría al fentanilo como «arma de destrucción masiva», al ser el responsable, según dijo, del deceso de entre 200.000 y 300.000 personas por año en su país.
«Ninguna bomba causa lo que causa esta sustancia. Entre 200.000 y 300.000 personas mueren cada año. ¡Que nosotros sepamos! Por lo tanto, clasificamos formalmente el fentanilo como arma de destrucción masiva«, declaró el mandatario desde la Casa Blanca.
El anclaje de esta declaratoria se halla en la Convención sobre Armas Químicas, que entró en vigor en 1997 y prohíbe explícitamente «el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de armas químicas, y se dispone además la destrucción de estas armas en un plazo de tiempo específico».
Aunque el fentanilo no ha sido clasificado oficialmente por las Naciones Unidas dentro de esta categoría, Trump se atribuyó la autoridad de hacerlo y justificar con ello cualquier acción que sea presentada como una necesidad frente a un crimen considerado universalmente como de extrema gravedad.

En la misma comparecencia, el líder estadounidense presumió de los éxitos del uso de la fuerza militar para combatir a los cárteles en las aguas del hemisferio, que se ha saldado con más de 20 bombardeos sobre pequeñas embarcaciones y la muerte de más de 80 personas sindicadas sin pruebas de ser narcotraficantes y reiteró que EE.UU. atacará por tierra blancos del narcotráfico.
«La droga que llega por mar ha disminuido un 94 %. Y estamos tratando de averiguar [de] quién es el otro 6 %. Pero han disminuido un 94 %. Y vamos a empezar a atacarlos [a los cárteles] por tierra, lo cual es mucho más fácil, francamente», dijo al respecto.
Ninguna de las dos cosas puede considerarse como un anuncio aislado; antes bien, se articulan con la política de EE.UU. para garantizar su hegemonía en el hemisferio occidental, incluso si ello entraña el uso de medios bélicos y al margen del derecho internacional.
Decreto de tintes monroístas
Horas más tarde, la Casa Blanca publicó la orden ejecutiva en la que se declara al fentanilo como «arma de destrucción masiva». En la presentación se argumenta que el opioide sintético representa una «amenaza contra la seguridad nacional», lo que de acuerdo con lo contemplado en las leyes locales, le da carta blanca a Washington para tomar las medidas que considere necesarias para protegerse de aquello que ha sido designado como un peligro.
«La fabricación y distribución de fentanilo, principalmente a cargo de redes criminales organizadas, amenaza nuestra seguridad nacional y fomenta la anarquía en nuestro hemisferio y en nuestras fronteras. La producción y venta de fentanilo por parte de organizaciones terroristas extranjeras y cárteles financia las operaciones de estas entidades —que incluyen asesinatos, actos terroristas e insurgencias en todo el mundo— y les permite socavar nuestra seguridad nacional y el bienestar de nuestra nación», se lee en los alegatos presentados por Trump como prolegómeno al decreto.
En la exposición de motivos destaca asimismo la frase: «fomenta la anarquía en nuestro hemisferio y en nuestras fronteras», la cual es consistente con lo contemplado en la recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional del país norteamericano, en la que sin rubores EE.UU. usa el posesivo «nuestro» para referirse al hemisferio occidental y aglutina las políticas para dicho espacio geográfico bajo el título ‘Corolario Trump‘ a la Doctrina Monroe.

De acuerdo con ese documento, los propósitos centrales de la Casa Blanca en la región son la prevención y el desaliento de la migración masiva, garantizar la cooperación de los gobiernos «contra narcoterroristas, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales», así como «asegurar» el «acceso continuo» de esa nación «a ubicaciones estratégicas claves». «En otras palabras, afirmaremos y aplicaremos un ‘corolario Trump’ a la Doctrina Monroe», precisa el escrito.
En lo que corresponde a las medidas para «asegurar la frontera y derrotar a los cárteles», se anuncia la ejecución de «despliegues [militares] específicos» donde se usará la «fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación exclusiva de la ley de las últimas décadas» cuando así se estime necesario.
De otra parte, en la Estrategia de Seguridad Nacional se especifica claramente que EE.UU. ejercerá su autoarrogado derecho de intervenir en terceras naciones, pese a que tales prácticas contravienen las obligaciones internacionales que está obligado a cumplir, al ser miembro de la Organización de Naciones Unidas.
En su lugar, en el escrito se lee: «Para un país con intereses tan numerosos y diversos como los nuestros, la adhesión rígida a la no intervención es imposible. Sin embargo, esta predisposición debería establecer un estándar alto para lo que constituye una intervención justificada».
El terrorismo ha sido uno de los motivos esgrimidos por las autoridades estadounidenses para justificar sus acciones bélicas en Irak, Afganistán, Libia, Siria e Irán. En concordancia con esa doctrina de política exterior, en el recién publicado decreto se advierte que «la posibilidad de que el fentanilo sea utilizado como arma para ataques terroristas concentrados y a gran escala por parte de adversarios organizados, es una amenaza grave para EE.UU», con lo que se abre la puerta a eventuales acciones militares en los lugares que ese país declare como objetivos legítimos.
La pátina de legalidad
El decreto donde se designa al fentanilo como «arma de destrucción masiva» contiene cuatro instrucciones a altos cargos estadounidenses, pretendidamente presentadas como acciones de política interior, pero que cuyo alcance se compadece con los objetivos de política exterior para el hemisferio consagrados en la Estrategia.
Así, Trump instruyó a la fiscal general, Pamela Bondi, a iniciar «de inmediato las investigaciones y el procesamiento penal por tráfico de fentanilo, incluyendo la presentación de cargos penales, según corresponda, el aumento de las penas y la modificación de las mismas», mientras que los secretarios de Estado y del Tesoro, Marco Rubio y Scott Bessent, tendrán a su cargo identificar posibles fuentes de lavado de activos, así como a personas e instituciones que «participen o apoyen la fabricación, distribución y venta de fentanilo ilícito y sus precursores químicos principales».

Por su lado, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y Bondi deberán determinar «si las amenazas que representa el fentanilo ilícito y su impacto en EE.UU. justifican la asignación de recursos del Departamento de Guerra al Departamento de Justicia, al tiempo que Hegseth, en consulta con la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, «actualizará todas las directivas relativas a la respuesta de las Fuerzas Armadas a incidentes químicos en el territorio nacional para incluir la amenaza del fentanilo ilícito».
Finalmente –y aquí reside la clave del alcance extraterritorial–, el dignatario ordenó a Noem que identifique «las redes de amenazas relacionadas con el contrabando de fentanilo utilizando inteligencia sobre amenazas relacionadas con las armas de destrucción masiva y la no proliferación para respaldar todo el espectro de operaciones contra el fentanilo», ello «para garantizar que EE.UU. utilice todas las herramientas adecuadas para combatir el fentanilo».
¿México en la cuerda floja?
Desde otro costado, Trump aludió a «los dos cárteles» –el de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación, designados como organizaciones terroristas en enero pasado– «predominantemente responsables de la distribución de fentanilo en EE.UU.» y los responsabilizó de involucrarse «en conflictos armados por territorio y para proteger sus operaciones, lo que resulta en violencia y muerte a gran escala que van más allá de la amenaza inmediata del fentanilo en sí».
Aunque es verdad que el narcotráfico en México, lugar de origen de esas dos entidades criminales, ha dejado una estela de miles de asesinados y desaparecidos, ello no tiene lugar en territorio estadounidense, razón por la cual las autoridades de ese país no tendrían que implicarse en el combate al flagelo, salvo que el Gobierno mexicano así lo solicitase, y de ningún modo justificarían la puesta en marcha de operativos terrestres unilaterales.

A este respecto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido consistente y categórica: está dispuesta a cooperar con EE.UU. en el combate al narcotráfico, pero las intervenciones unilaterales están totalmente descartadas, sin importar lo que alegue Washington.
«Somos un país soberano y nunca aceptaríamos una intervención extranjera (…), ya tenemos un entendimiento con EE.UU. en materia de seguridad», afirmó la mandataria a inicios de diciembre, al ser cuestionada sobre la posibilidad de que su país resultara atacado por tropas estadounidenses en el contexto de supuestos operativos anticárteles.
En contraste, Sheinbaum fue cautelosa cuando se le preguntó qué implicaciones tendría para México el decreto de Trump sobre el fentanilo. «Vamos a analizar exactamente qué es. Apenas ayer se publicó. Vamos a analizar qué implicaciones tiene. Una parte se manda para que se haga ley en EE.UU. y otra parte es un decreto. Apenas estamos analizando el alcance de lo que se publicó», dijo, al ser preguntada sobre el tema.
A ello sumó que los dos países tienen visiones distintas de cómo atender el problema del consumo de drogas, pues si bien las autoridades mexicanas concuerdan en que es preciso sancionar a los responsables de cometer los delitos, ello es insuficiente para impedir que las personas recurran al uso de sustancias, cuya causa real, afirmó, está en otro lugar.

«La causa fundamental tiene que ver con un desapego, que las y los jóvenes prefieren la utilización de las drogas para salirse de su realidad, en vez de atender el fondo de su situación. Tiene que ver con salud mental, tiene que ver con el apego, tiene que ver con la familia, tiene que ver con la educación y tiene que ver con la atención a las causas. Mientras no se atiendan las causas –esa es nuestra visión y se lo he planteado al presidente Trump–, tienen que atenderse las causas, no solo esta visión de catalogar a una de las drogas como arma de destrucción letal. Si no se atienden las causas, será una o será otra droga«, argumentó.
En adenda, la mandataria llamó a recordar que no puede ignorarse que «el fentanilo también tiene un consumo legal», pues «se utiliza como anestésico». «¿Qué implicaciones tiene para el uso legal y el uso no legal, cuando se determina que es un arma de destrucción química?», se preguntó.
«Hay que analizar cuáles son los alcances y nuestra posición es que, más allá de la parte punitiva y que tiene que perseguirse a aquellos que, sobre todo, generan violencia vinculada con el tráfico de drogas, el tema central es la atención a las causas», redondeó.
Frente a una eventual intervención estadounidense derivada del decreto, reiteró que está «en contra de cualquier intervención en cualquier lugar del mundo, pero en México más». «La soberanía y la territorialidad no están en discusión bajo ningún motivo», completó.
Barbas en remojo
Aunque la declaratoria del fentanilo como «arma de destrucción masiva» apunta directamente a México, dado su rol en la distribución del opioide dentro del territorio estadounidense, el resto de América Latina no puede dar por descontado que Trump se abstendrá de lanzar operativos terrestres en sus países porque no están vinculados con ese negocio.
La supuesta «guerra» contra los cárteles que pretende ser justificación para el más grande despliegue militar de EE.UU. en el Caribe de las últimas tres décadas resulta elocuente al respecto, toda vez que los informes de entidades especializadas como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito consignan que más del 80 % de la cocaína que se trafica hacia el norte del continente sigue la ruta del océano Pacífico.

Supremacismo hemisférico: las claves del monroísmo en la ‘era Trump’
Esos datos, pese a que han sido divulgados oportuna e insistentemente, no han impedido que Trump acusara sin pruebas a los presidentes de Colombia y Venezuela, Gustavo Petro y Nicolás Maduro, de liderar cárteles de drogas, y para que él y altos funcionarios de su gestión como Rubio o Hegseth insistan en la legalidad de bombardear aparentes ‘narcolanchas’ en las aguas del hemisferio, en virtud de que sus tripulantes responderían a supuestas organizaciones «narcoterroristas» controladas por Caracas o Bogotá.
En la misma línea, el mandatario estadounidense no ha descartado bombardeos ni operaciones terrestres en Venezuela, Colombia y México, pero también en cualquier otro lugar de América Latina al que su administración designe como blanco legítimo en el marco de su política antidrogas.
«No se trata solo de ataques en tierra en Venezuela. Se trata de ataques en tierra contra gente horrible que trae drogas y mata» a su pueblo. No tiene que ser necesariamente en Venezuela. Son las personas que traen droga a nuestro país los objetivos«, declaró el pasado 12 de diciembre.
De su parte, las autoridades venezolanas han insistido en que el despliegue militar estadounidense cerca de su territorio es un pretexto para concretar un «cambio de régimen» e instalar a un Gobierno proclive a Washington, dispuesto a entregarles el control de sus vastos recursos naturales, particularmente el petróleo y el gas natural.

¿Por qué EE.UU. dice que América Latina es su «patio trasero»?
Entretanto, Petro, amén de compartir la denuncia venezolana, ha calificado de «ejecuciones extrajudiciales» los bombardeos contra pequeñas embarcaciones en el Caribe o el Pacífico y anunció que emprenderá acciones judiciales contra las autoridades estadounidenses. Como respuesta, recibió una amenaza de Trump: «Espero que me escuche, él será el siguiente», sostuvo el dignatario, quien afirmó que su homólogo colombiano «va a tener grandes problemas si no entra en razón».
A ello se han sumado denuncias de Cuba, de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y advertencias del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre las implicaciones regionales que entrañaría una invasión de EE.UU. contra Venezuela o cualquier otro país. Pero los reclamos, denuncias y revelaciones de acusaciones injustas resultan insuficientes para los tiempos que corren.
La renovada ofensiva de Washington contra América Latina apenas comienza y la región vive uno de sus momentos de mayor desintegración, lo que limita fuertemente su capacidad para responder de manera articulada a lo que puede convertirse en otro mecanismo de coerción y dominio, cubierto con un paraguas de declaraciones falsas o exageradas y de aplicación extraterritorial de las leyes estadounidenses. No sería la primera vez.
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Cuba repudia «el bloqueo naval» de EE.UU. contra Venezuela
«Nuestro enérgico rechazo al bloqueo naval del Gobierno de EE.UU. a Venezuela», manifestó el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó apoyo a su par venezolano, Nicolás Maduro, y rechazó el «bloqueo naval» de Washington contra Caracas.
«Nuestro enérgico rechazo al bloqueo naval del Gobierno de EE.UU. a Venezuela. Apoyamos firmemente al presidente Nicolás Maduro, a la Revolución Bolivariana y Chavista y a su Unión Popular-Militar», escribió el mandatario cubano en sus redes.

Además, respaldó el comunicado publicado por el Gobierno venezolano, en el que se denuncia nuevamente que la «verdadera intención» de Washington «siempre» ha sido «apropiarse del petróleo, las tierras y minerales» de Venezuela mediante «gigantescas campañas de mentiras y manipulaciones».
«Venezuela jamás volverá a ser colonia de imperio ni de poder extranjero alguno y continuará recorriendo, junto a su pueblo, la senda de construcción de la prosperidad y la defensa irrestricta de nuestra independencia y soberanía», reza el texto del comunicado.
Trump designa al Gobierno de Maduro como «organización terrorista extranjera»
El presidente de EE.UU. acusó al Gobierno venezolano, sin aportar pruebas, del «robo» de activos estadounidenses, «terrorismo, narcotráfico y trata de personas».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que el Gobierno venezolano encabezado por el presidente Nicolás Maduro ha sido designado como «organización terrorista extranjera».
Trump señaló en su cuenta de Truth Social que la decisión viene motivada por el «robo» de activos estadounidenses, «el terrorismo, el narcotráfico y la trata de personas», actividades que atribuye sin pruebas al Gobierno del país suramericano.
Según el presidente estadounidense, dichas actividades son financiadas con «el petróleo de […] yacimientos robados», razón por la que ha ordenado «un bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela».
El anuncio se produce tras la reciente confiscación por EE.UU. de un buque que transportaba crudo venezolano en el mar Caribe, acción que Caracas calificó de «robo» y «acto de piratería». A este respecto, la vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez, manifestó que la acción desenmascara la verdadera intención de la agresión de Washington contra Venezuela. «La verdad verdadera es que quieren nuestro petróleo y lo quieren sin pagar», denunció.

«No nos vamos a rendir»
Esta misma jornada, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reiteró que, pese a la prolongada agresión estadounidense, su país derrotará «a la oligarquía y al imperialismo en cualquier circunstancia«.
«Venezuela tiene 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión multidimensional que va desde el terrorismo psicológico hasta la piratería de los corsarios que asaltaron el petróleo y que tiene múltiples formas de acción. Venezuela, ¿que ha demostrado? […]. Que Venezuela es un país fuerte, que tiene un poder verdadero. Y hemos demostrado que estamos preparados para seguir nuestra marcha. Y, es más: que estamos preparados para acelerar la marcha de una revolución profunda que le dé el poder al pueblo, completa y definitivamente», aseveró en una alocución.
Por su parte, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ratificó el pasado viernes que su país no renunciará en ninguna circunstancia a la defensa de su soberanía.
«El Gobierno de EE.UU. debe saber que nosotros no nos vamos a rendir. Es un imposible histórico para nosotros rendirnos, después de las lecciones de historia que tenemos, que nos han dado nuestros libertadores y libertadoras», advirtió el alto funcionario en un discurso televisado.
La agresión de EE.UU. en el Caribe, en síntesis
- Despliegue militar: desde el pasado mes de agosto, EE.UU. mantiene desplegada una fuerza militar significativa frente a las costas de Venezuela, justificándola como parte de la lucha antidrogas. Washington anunció posteriormente la operación Lanza del Sur, con el propósito oficial de «eliminar a los narcoterroristas» del hemisferio occidental y «proteger» a EE.UU. «de las drogas que están matando» a sus ciudadanos. Asimismo, Trump ha afirmado que, a estos efectos, en breve lanzará agresiones «en tierra».
- Operativos letales: como parte de estas operaciones se han realizado bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de más de 80 personas muertas y sin pruebas de que realmente traficaran con estupefacientes.
- Asalto a buque petrolero: en una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron un buque petrolero en costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». El presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
- Acusaciones y recompensa: Washington ha acusado, sin presentar evidencias, al mandatario venezolano de liderar un cártel del narcotráfico y ha duplicado la recompensa por su captura.
- Postura de Caracas: Maduro denuncia que el objetivo real de EE.UU. es un «cambio de régimen» para apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela. «Se les cayó la máscara, el narcotráfico es ‘fake news’, es el petróleo que se lo quieren robar«, expresó tras el asalto del tanquero con crudo venezolano en aguas caribeñas.
- Falta de sustento: la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico hacia suelo estadounidense, ya que más del 80 % de las drogas utilizan la ruta del Pacífico.
- Condena internacional: Rusia, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y los Gobiernos de Colombia, México y Brasil han condenado las acciones estadounidenses. Expertos califican los ataques a embarcaciones como «ejecuciones sumarias» que violan el derecho internacional.
Más información, en breve.
Maduro llama a lanzar protestas en todo el mundo contra «la piratería» de EE.UU.
«Muy pronto seremos millones en este mundo, diciéndole al imperialismo: no a la piratería», declaró el mandatario venezolano.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, propuso organizar en los más diversos puertos del mundo acciones de protesta contra el «piraterismo» de Estados Unidos, tras la incautación por parte de fuerzas militares de Washington de un petrolero en las costas venezolanas.

«Los trabajadores petroleros y todos los trabajadores del país deben activarse con mucha fuerza a organizar las fuerzas de la clase obrera en todos los puertos del mundo, en toda la clase obrera internacional, para protestar contra la piratería de los que creen tener patente de corso para robarse las mercancías del mundo», afirmó el mandatario venezolano. «Y decirle no a la piratería», agregó.
El líder venezolano calificó esta respuesta como un proceso gradual: «Cuando hablamos de proceso, estamos hablando de un paso ascendente sobre otro paso. Quizás hoy nos escuche una gente, uno. Pero mañana nos van a escuchar dos, y tres, y cuatro». Y concluyó parafraseando al líder indígena Túpac Katari: «Muy pronto seremos millones en este mundo, diciéndole al imperialismo: no a la piratería, no al saqueo del petróleo«.
Este martes, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó «el bloqueo total y completo» de entrada y salida de Venezuela de barcos petroleros sancionados. Además, anunció que el Gobierno venezolano ha sido «designado como una organización terrorista» por Washington.
Trump acusó a Caracas, sin sustentación alguna, de utilizar «el petróleo de yacimientos robados para financiarse a sí mismo y al terrorismo relacionado con las drogas, el tráfico de personas, los asesinatos y los secuestros».
Por su parte, Maduro, reiteró esta jornada que pese a la prolongada agresión estadounidense, su país derrotará «a la oligarquía y al imperialismo en cualquier circunstancia».
«Venezuela tiene 25 semanas denunciando, enfrentando y derrotando una campaña de agresión multidimensional que va desde el terrorismo psicológico hasta la piratería de los corsarios que asaltaron el petróleo, y que tiene múltiples formas de acción. Venezuela, ¿qué ha demostrado? […] Que Venezuela es un país fuerte, que tiene un poder verdadero. Y hemos demostrado que estamos preparados para seguir nuestra marcha. Y es más: que estamos preparados para acelerar la marcha de una revolución profunda que le dé el poder al pueblo, completa y definitivamente», aseveró en una alocución.
- En una escalada de las acciones violentas de EE.UU. en la región, militares estadounidenses asaltaron la semana pasada un buque petrolero frente a costas venezolanas. Caracas catalogó el hecho como un «robo descarado» y un «acto de piratería internacional». Nicolás Maduro tachó la situación de «acto absolutamente criminal e ilegal» y acusó a la Casa Blanca de actuar «como piratas del Caribe contra una nave mercantil, comercial, civil, privada, una nave de paz».
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