«Odio la resiliencia. Contra la mística del aguante»
¡Cuánto daño le sigue haciendo la resiliencia al concepto de discapacidad! o, mejor dicho, a las personas con discapacidas que todas las sociedades necesitan. Aquellas que superan todas las adversidades, incluso la propia discapacidad considerada -y allí la negación que preocupa- como una instancia extrínsecamente negativa.


Manuel E. Meléndez Lavandero

Silvina Peirano
«Odio la resiliencia. Contra la mística del aguante»
Diego Fusaro.
¡Cuánto daño le sigue haciendo la resiliencia al concepto de discapacidad! o, mejor dicho, a las personas con discapacidas que todas las sociedades necesitan. Aquellas que superan todas las adversidades, incluso la propia discapacidad considerada -y allí la negación que preocupa- como una instancia extrínsecamente negativa.
Resiliencia y crueldad son dos términos que actualmente (sobre)utilizados, tal vez ya no como opuestos, sino como parte de un mismo proceso del capitalismo que hemos internalizado.
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«¿Por qué «resiliencia» es la palabra del poder? Diego Fusaro explica con audacia y rigor su capacidad para alimentar la cultura de la resignación ante los estragos sociales del capitalismo.
Resiliencia: una palabra de uso corriente en los discursos de la política desde que en 2013 Obama la lanzara en el Foro de Davos. Los principales líderes políticos de Occidente la adoptaron inmediatamente y la han promovido con insistencia.
Pero, ¿qué es la resiliencia? Para los legos, su significado es equivalente al de “resistencia”. Pero no es así. Podemos leer en un diccionario que “resiliente” es aquel que manifiesta la “capacidad de re- surgir de experiencias difíciles, adversidades, traumas, tragedias, amenazas, manteniendo una actitud positiva al afrontar la existencia”. En la práctica, es el que sufre y supera la desgracia y que, frente a la injusticia, en lugar de rebelarse prosigue su camino adaptándose e ignorando la existencia de las cadenas que lo tienen sometido.
Es decir, El homo resiliens ha aceptado ser sumiso en lugar de revolucionario, adaptable en lugar de contestatario. Ha optado por hablar el idioma de su enemigo de clase, creyendo en el progreso y sobre todo asumiendo mansamente el comportamiento que los amos siempre han soñado de los esclavos. ¿No es acaso el sueño inconfesable de todo amo gobernar esclavos dóciles y sumisos, en una palabra, resilientes?
«¡Como no puedes cambiar el estado de las cosas, sopórtalo con constancia y sin dejar que, a su vez, te cambie a ti!”: ese es el imperativo elemental de los resilientes, el talismán de su subalterna y perpetua rendición al mundo dado.
–El Placer de la Lectura, mayo 2024″
«El problema es anímico e intracraneal, nunca social ni estructural. La resiliencia es el golpe de gracia a la Humanidad, la psicologización de los males del mundo, la neutralización de la lucha de clases.»
Carlos X. Blanco, Aporrea, 30/6/24
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