La guerra en Caribe se ha de extender a todo el continente
Vienen días malos para el territorio colonial de Puerto Rico, salvo que neutralicemos la Doctrina Monroe



Daniel Nina
(San Juan, 1:00 p.m.) El ensayo preparatorio pasó sin penas ni glorias de forma muy normal. Puerto Rico fue por 36 horas un escenario de guerra, incomunicado con el mundo exterior por la vía aérea o marítima, y nadie protestó. Por el contrario la gobernadora de turno, Jenniffer González, el presidente del Senado, Thomás Rivera Schatz, ambos del Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Comisionado Residente, Pablo José Hernández Rivera, del Partido Popular Democrático (PPD), lo celebraron. Lo que Donald Trump ha demostrado para Venezuela, mediante la agresión a su pueblo y el secuestro de su presidente Nicolas Maduro, y PNP/PPD para Puerto Rico, es que la democracia como la hemos conocido no es ya importante. Lo importante es hacer dinero no importa si nadie opina o discrepa.
En una interesante columna, el libre pensador Rolando Emmanuelli Jiménez, explicaba los 10 puntos de reflexión a la luz de la agresión a Venezuela por parte de los EE.UU. El séptimo punto, tal vez el más iluminador hoy para nosotros, es su planteamiento que la colonia, como proceso político de desarrollo democrático, nunca ha sido un objetivo. Por el contrario, la colonia es un centro de administración de dineros, donde la democracia no es necesaria y donde bien se puede vivir bajo el estado de excepción permanente. Entender esto es crucial para nosotros hoy, sobre todo, cuando “migrar” a los EE.UU. ya no es una opción saludable o adecuada.
Ante la interesante crisis que abre el gobierno e Donald Trump para todo el continente americano, desde Alaska hasta Argentina, por vía del Caribe, urge plantear una agenda común de lucha. El movimiento feminista latinoamericano ha demostrado que esto es posible. También lo han demostrado algunas organizaciones regionales como la CEPAL. Por lo tanto, la agresión y secuestro en Venezuela, se debe traducir en una agenda común continental para detener la era imperial del nuevo emperador llamado Donald Trump. Si no se detiene al emperador, luego todo será “diluvio”.
Frente a este momento, una agenda común para detener al emperador Trump debe como mínimo incluir los siguientes puntos:
- Primero, revalorar los principios de vida democrático comunes para todos, como la dignidad humana, la igualdad, la tolerancia, la diversidad y la toma de decisiones colectivas.
- Segundo, utilizar el boicot selectivo de eventos o actividades para provocar crisis económicas de acumulación. Por ejemplo, ¿Debe aún participar Bad Bunny (Benito A Martínez Ocasio) en la fiesta del futbol americano? ¿Debemos asistir al campeonato FIFA 2026, en la tierra del premio por la paz Donald Trump?
- Tercero, debemos recurrir nuevamente, como Puerto Rico y como América Latina y el Caribe, a todos los foros internacionales como plataformas de vida democrática inter planetaria.
- Cuarto, debemos de promover todas las luchas sociales a partir de la desobediencia civil nacional, regional y globalizada que nos permitan transformar las nuevas narrativas y prácticas sociales y políticas, que hoy promueve el emperador Donald Trump.
- Quinto, finalmente, todas y todos contamos para darle una esperanzar al mundo, a partir del continente americano. Se trata de la Doctrina de los Pueblos Democráticos para el continente Americano.
Solo nosotros podremos neutralizar hoy el impacto que la nueva Doctrina Monroe ha de tener en nuestras vidas. En particular para Puerto Rico, urge rescatar nuestra tierra, nuestro pueblo, nuestra nación, para darle una oportunidad finalmente de vivir de forma plenamente democrática. Pensemos.
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