Trump asegura que Venezuela entregará de 30 a 50 millones de barriles de petróleo a EU


06 de enero de 2026 18:20
Washington. El presidente estadunidense, Donald Trump, dijo el martes que el gobierno interino de Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y que los ingresos serán “controlados” por él.
“Las autoridades interinas en Venezuela entregarán entre 30 y 50 MILLONES de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a Estados Unidos”, publicó Trump en su plataforma Truth Social.
“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos (…), para garantizar que se use en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”.
Truth Social Donald Trump
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Venezuela: festín de zopilotes
06 de enero de 2026 06:58
Las principales compañías petroleras estadunidenses registraron importantes aumentos de cotización en bolsa a raíz del secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y las declaraciones de Donald Trump sobre su determinación de apoderarse de toda la industria petrolera del país caribeño. De manera significativa, las empresas que experimentaron mayores ganancias bursátiles no fueron las que extraen y comercializan el crudo, sino las especializadas en proveer tecnología y construir pozos y plataformas, lo cual se explica por la urgente modernización de la infraestructura petrolera venezolana, envejecida por décadas de asedio estadunidense que impidieron a Caracas renovar sus instalaciones y darles el mantenimiento adecuado.
Asimismo, se reveló que inversionistas de Wall Street ya adquirieron bonos venezolanos con la expectativa de que el sometimiento de Caracas a una condición colonial abra pingües oportunidades de negocio en el sector de hidrocarburos, la construcción y el turismo. De acuerdo con un consultor que asesora a los dueños de capitales, hay un notable entusiasmo por el “liderazgo directo” de Estados Unidos y ya está en marcha un plan provisional para que funcionarios de este país viajen a Venezuela a imponer los términos del saqueo.
Aunque altos ejecutivos de las mayores petroleras estadunidenses –Chevron (la única que actualmente opera en suelo venezolano), ConocoPhillips y ExxonMobil– negaron cualquier contacto con la Casa Blanca antes o después de la intervención militar del sábado 3, ya tienen programada una reunión con el gobierno de Trump para la próxima semana, en la cual tratarán su papel en la futura Venezuela “gobernada por Estados Unidos”. Ante las dudas que genera la masiva inversión necesaria para revitalizar la industria que el propio Washington destruyó, el magnate puso sobre la mesa una subvención gubernamental: “se tendrá que gastar una enorme cantidad de dinero, y las compañías petroleras lo gastarán, y luego recibirán el rembolso a través de nosotros o de sus ingresos”, dijo.
Más allá de la inédita transparencia con que Washington expresa que el expolio es el motor de su política exterior, la intervención en Venezuela está marcada por una profunda paradoja. Aunque este país posee las mayores reservas de crudo del planeta, su hidrocarburo es del tipo extrapesado, que requiere procesos costosos de refinación y ser mezclado con diluyentes antes de transformarse en combustible o cualquier otro producto. Estos sobrecostos no son un problema si se ven compensados por los precios del petróleo en el mercado mundial, pero en la actualidad dejan un margen de ganancia mucho menor del que las compañías estadunidenses obtienen en yacimientos domésticos o en otras regiones. Además, la demanda ya se encuentra cubierta por una superabundancia de crudo barato, e inyectar todavía más producción al sistema inevitablemente provocaría una caída de precios que haría inviables las operaciones venezolanas. Para colmo, la transición energética detendrá y eventualmente tirará la demanda de hidrocarburos antes de que puedan recuperarse las inversiones proyectadas en Venezuela.
Todo lo anterior es bien sabido por las compañías petroleras, como reflejó un ejecutivo al expresar: “no creo que veamos a ninguna otra empresa que no sea Chevron, que ya está ahí, comprometerse a desarrollar este recurso”. También lo sabe Trump, pues de lo contrario no habría ofrecido subsidiar una actividad por la que antaño las trasnacionales habrían peleado. En suma, si el magnate logra aplastar la soberanía venezolana y hacerse de su petróleo, el saqueo no sólo sería contra la nación caribeña, sino también contra los contribuyentes estadunidenses que financiarían la obsesión petrolera del presidente con sus impuestos y con el deterioro catastrófico de su calidad de vida. El pueblo venezolano, por supuesto, no vería un centavo; por el contrario, su situación empeoraría por la voracidad de las corporaciones extranjeras y la oligarquía local expulsada del poder en 1999, cuyos integrantes sueñan con una restauración de la mano de Washington. La Venezuela soberana está herida de muerte, y sobre ella planean zopilotes con el Nobel de la Paz en una garra y títulos bursátiles en la otra.
Venezuela y el lodo de la historia
07 de enero de 2026 00:03
Uno. Ayer, el chiquito de la familia me disparó un misil a quemarropa: “¿Qué te trajeron los reyes, Tata?”. ¡Uf!… ¿Cómo responder? ¿Abrazarlo con emoción o iniciarlo en el materialismo histórico? No temáis… opté por lo primero, al tiempo de celebrar (primero Dios), que los putos Reyes no le dejaran una “play” o un telefonito inteligente para que mi nieto deje de ser inteligente.
Dos. Escribo estas líneas en Argentina, donde el pueblo llano y no tan llano padece de una rarísima mezcla de apatía, confusión y silente tristeza cotidiana. Con excepción, claro, de las mafias corporativas que saquean el Estado, el Guasón que preside el país y las descerebradas hordas liberticidas que junto con miles de apátridas venezolanos se dieron cita en torno al emblemático obelisco de Buenos Aires para festejar el humillante secuestro de Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y ahora prisionero de guerra del imperio.
Tres. A más de las propias conjeturas, reposan en mi escritorio un centenar de las pensadas por diestros y siniestros analistas de excelencia. ¿Qué será prioritario? ¿Ventilarlas tediosamente u oír las maldiciones del comandante Hugo Chávez, esté donde esté? Pero ya alguien dijo que los hombres y los pueblos nunca han aprendido nada de la historia, y siempre han desperdiciado sus lecciones.
Cuatro. Frente a la tragedia bolivariana, creo que las izquierdas devotas tendrán que revisar ciertas liturgias, y las derechas impías poner sus barbas a remojar. Roma nunca pagó traidores, y en esta suerte de kilombo anunciado hasta la náusea, la gran verdad fue dicha por el indiscutible líder de la mentira global: “Corina: eres maravillosa… pero como nunca representaste nada, puedes meterte el Nobel de la Paz por donde te guste”.
Cinco. Y es que en política hay que tener un eje, cosa que nada tiene que ver con el “punto medio”. Por ende, y parafraseando a la filósofa española María Zambrano, esperemos que haya sonado la hora de afrontar la profunda crisis del presente, replegándonos hacia tiempos mejores.
Seis. En su célebre Carta de Jamaica, el Libertador escribió: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración…” (6 de septiembre de 1815).
Siete. Bolívar lo intentó, y tras derrotar al imperio español en las pampas de Ayacucho (sur de Perú, 9 de diciembre de 1824), el creador de la Gran Colombia convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá (junio de 1826). Sin embargo, pocos países mostraron interés. En particular, el departamento de Venezuela gobernado por el general José Antonio Páez, líder del movimiento separatista La Cosiata, que ya en abril había separado a Venezuela de la Gran Colombia.
Ocho. Tres años después, en Guayaquil, el Libertador escribe al coronel inglés Patricio Campbell: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Profecía que nadie ha podido desmentir, y que la quiteña Manuelita Sáenz (1797-1856), su gran amor, vislumbró desde mucho antes, cuando tras la muerte de Bolívar los sicóticos de la libertad la expulsaron de Bogotá por “extranjera perniciosa”.
Nueve. Señores y señoras, damas y caballeros, compañeros, compañeras, compañeres: 2026 será el año en el que las mentiras impuestas por el orden global posterior a 1945 serán remplazadas por las que la IA tiene previstas para lo que resta del siglo: América, Groenlandia y Gran Bretaña para los americanos; Europa y el norte de África para los rusos, y el resto del mundo para los chinos.
Diez. La auténtica revolución bolivariana acaba de empezar.
jose steinsleger EUatacaVenezuela
Golpes de Estado made in USA, la doctrina del caos
07 de enero de 2026 00:04
“Cada vez que Estados Unidos ‘salva’ a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio.”
Frase, la anterior, de Eduardo Galeano, que retrata los infiernos de pueblos cuya riqueza en recursos naturales o posiciones geográficas estratégicas los convierten en el blanco de la voracidad estadunidense con la que depreda de manera indiscriminada –bajo la falacia de llevar ayuda humanitaria o aplicar justicia– al tiempo que saquea sin miramientos territorios y destruye poblaciones.
En 1913, la intervención de Estados Unidos en México fue clave para asesinar al presidente Francisco I. Madero, a Victoriano Huerta acordar con el presidente estadunidense Woodrow Wilson a través del embajador Henry Lane Wilson, derrocar al primer gobierno democrático de México y con ello intentar asegurar los intereses económicos estadunidenses, entre ellos el petróleo.
En 1951, el izquierdista Jacobo Árbenz fue elegido presidente de Guatemala en las primeras elecciones con sufragio universal en la historia del país. Árbenz encabezó una reforma agraria que afectó a la United Fruit Company, poderosa corporación estadunidense propietaria de aproximadamente 40 por ciento de las tierras de Guatemala que dominó la economía y política del país al controlar, además, ferrocarriles, puertos y comunicaciones.
En plena guerra fría, Estados Unidos acusó a Árbenz de ser cercano a la Unión Soviética, lanzó la operación PBSuccess para gestar un golpe de Estado y restableció los intereses políticos y económicos estadunidenses. Una junta militar a favor de Washington, dirigida por el militar Carlos Castillo Armas, tomó el poder, lo que ocasionó una guerra civil que duró casi 40 años.
En República Dominicana, Juan Bosch, socialdemócrata de izquierda, ganó las elecciones de 1962 tras el asesinato del dictador Rafael Leónidas Trujillo –quien alcanzó el poder gracias al apoyo de Estados Unidos y lo perdió debido al quebranto de la simpatía del mismo imperio– y del golpe de Estado contra Joaquín Balaguer, sucesor de Leónidas.
Juan Bosch fue derrocado siete meses después de haber rendido protesta en un golpe de Estado militar que ocasionó una guerra civil entre fuerzas militares y constitucionalistas a favor de Bosch. Ante la posibilidad del retorno de Bosch al poder, Estados Unidos gestó la operación Power Pack y con ella la incursión de miles de soldados estadunidenses para retomar el control. La ocupación estadunidense duró 17 meses, para concluir con la llegada al poder de un gobierno afín a la Casa Blanca.
La creación de Panamá se da a través del intervencionismo estadunidense cuando en 1903 envió buques de guerra para apoyar a grupos separatistas que luchaban por no ser parte de Colombia, lo que derivó en que Estados Unidos se hiciera del control del Canal de Panamá al momento de su independencia; 90 años después, la Casa Blanca intervino nuevamente cuando derrocó a su antiguo colaborador Manuel Noriega, a quien acusó de narcotraficante en una muestra más del doble juego que Estados Unidos hace para defender sus intereses.
Documentos desclasificados de inteligencia estadunidense comprueban la participación norteamericana en el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile. En 1973, una junta militar dirigida por Augusto Pinochet con el apoyo de Estados Unidos asesinó al presidente democráticamente elegido, lo que inició una dictadura que desapareció y torturó a disidentes, convirtiendo a Chile en un cementerio bajo el amparo de la política intervencionista estadunidense.
En 1964, el presidente brasileño de izquierda João Goulart fue derrocado en un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos, quien instaló un gobierno militar que se mantuvo en el poder hasta la década de los 80.
El sábado pasado, fuerzas militares de Estados Unidos, en flagrante violación a los tratados internacionales y a la Carta de la ONU, realizaron un ataque armado en Venezuela para secuestrar a su presidente, Nicolás Maduro, y establecer un nuevo gobierno con la intención primordial de hacerse del petróleo venezolano.
La legitimidad de Maduro es cuestionada tras unas elecciones carentes de transparencia y acusaciones de violaciones a derechos humanos en Venezuela, asunto cuya resolución compete exclusivamente al pueblo venezolano y no a intereses intervencionistas de ninguna otra nación.
El mensaje de Trump es claro, enviar a Venezuela soldados y empresas petroleras estadunidenses. Mantener a un gobierno chavista bajo la batuta de Delcy Rodríguez –después de cepillar las intenciones de la disidencia venezolana y con ella a María Corina Machado–, en un acuerdo que a todas luces parece una pelea arreglada que ni Don King hubiese podido operar.
juan becerra acosta EUatacaVenezuela
Altos funcionarios informan al Congreso sobre operación militar de EU en Venezuela
06 de enero de 2026 11:42
Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, y otros altos funcionarios informaron el lunes por la noche a los líderes del Congreso sobre la sorprendente operación militar de Estados Unidos en Venezuela, en medio de la creciente preocupación de que el presidente, Donald Trump, esté embarcándose en una nueva era de expansionismo sin consultar a los legisladores ni tener una visión clara para dirigir el país sudamericano.
Los líderes republicanos entraron a la sesión a puerta cerrada en el Capitolio apoyando en gran medida la decisión de Trump de quitar del poder por la fuerza al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pero muchos demócratas salieron con más preguntas, ya que Trump mantiene una flota de buques frente a la costa venezolana e insta a las empresas estadunidenses a reinvertir en la industria petrolera del país, que opera muy por debajo de sus posibilidades.
Esta semana se someterá a votación en el Senado una resolución sobre poderes de guerra que prohibiría la acción militar de Estados Unidos en Venezuela sin la aprobación del Congreso.
“No prevemos que haya soldados en el terreno”, declaró posteriormente el republicano, Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes.
Dijo que no se puede permitir que el nuevo liderazgo de Venezuela se involucre en el narcoterrorismo ni el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, lo que azuzó la campaña inicial de Trump de ataques mortales a embarcaciones, los cuales han dejado más de 115 muertos.
“Esto no es un cambio de régimen. Esto es una exigencia para un cambio de comportamiento”, expresó Johnson. «No prevemos una participación directa de ninguna otra manera más allá de simplemente coaccionar al nuevo, al gobierno interino, para que eso comience”.
«Tenemos una forma de persuasión, porque como saben, sus exportaciones de petróleo han sido incautadas, y creo que eso llevará al país a un nuevo gobierno en muy poco tiempo”, agregó.
Pero la senadora, Jeanne Shaheen, la demócrata de mayor rango en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo al término de la reunión que “todavía hay muchas preguntas más que necesitan respuesta”.
“¿Cuál es el costo? ¿Cuánto le va a costar esto a Estados Unidos de América?”, preguntó posteriormente el representante Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.
Los legisladores ignoraban la operación
La sesión informativa, que se extendió dos horas, se llevó a cabo días después de la sorpresiva acción militar que pocos, si es que alguno, de los líderes del Congreso conocían hasta después de que se pusiera en marcha, lo que supone un notable retraso a la hora de informar a los legisladores, que tienen la última palabra en asuntos de guerra.
Los funcionarios del gobierno respondieron a una serie de preguntas, desde la participación adicional de fuerzas estadunidenses en el terreno hasta el papel del liderazgo de la oposición venezolana, que parecía haber sido dejada al margen por la Casa Blanca ya que la vicepresidenta del país, Delcy Rodríguez —aliada de Maduro— asumió rápidamente como presidenta encargada.
El secretario de Defensa Pete Hegseth; el presidente del Estado Mayor Conjunto, general de la fuerza aérea, Dan Caine, y la fiscal general, Pam Bondi —quien presentó cargos de tráfico de drogas contra Maduro— acudieron a la sesión confidencial. Estaba destinada a los llamados líderes del “grupo de los ocho”, que incluye a los responsables del Comité de Inteligencia, así como a los presidentes y legisladores de mayor rango en los comités de seguridad nacional.
Preguntado posteriormente por si tenía una visión más clara de quién está realmente al mando en Venezuela, el senador, Mark Warner, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Inteligencia, respondió: “Desearía poder decirte que sí, pero no puedo”.
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Cuba rechaza declaraciones de Trump sobre eventual colapso de la isla
06 de enero de 2026 09:43
La Habana.- El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, acusó este martes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de repetir la «agenda de mentiras» de políticos cubanoestadunidenses al decir que la isla está al borde del colapso.
«El presidente de Estados Unidos mostrando desconocimiento total sobre Cuba y repitiendo la agenda de mentiras de los políticos cubanoamericanos y de otros grupos de interés, blasfema y amenaza a nuestro pueblo. En sus palabras obvia, con toda intención, su política criminal de asfixia y guerra económica recrudecida contra Cuba, que provoca daños y desesperación a las familias cubanas», apuntó Rodríguez en la red social X.
Además, el ministro de Relaciones Exteriores añadió que el «aguerrido pueblo» cubano, defenderá la nación frente a «cualquier agresión imperialista», como lo ha hecho a lo largo de la historia.
El domingo, tras la incursión militar estadunidense en Venezuela en la que fue secuestrado el presidente, Nicolás Maduro, Trump declaró a la prensa de su país que Cuba «parecía lista para caer», aunque consideró poco probable que se necesiten acciones militares contra la isla.
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Fiscal general de Venezuela pide a juez de EU reconocer falta de jurisdicción en caso contra Maduro
06 de enero de 2026 10:39
Caracas. El fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, solicitó este martes al juez estadunidense que supervisa el caso de narcoterrorismo contra Nicolás Maduro que reconozca su falta de jurisdicción y la inmunidad del presidente como jefe de Estado.
Maduro fue secuestrado el sábado en un operativo militar de tropas estadunidenses y este lunes compareció ante una corte en Nueva York, donde se declaró “no culpable” de los cargos que se le imputan, igual que su esposa, Cilia Flores.
«Quiero hacer un llamado al juez Alvin Hellerstein a que respete la legalidad internacional y proceda a reconocer la falta de jurisdicción del tribunal (…) para enjuiciar a un mandatario de una nación soberana como la patria venezolana», dijo el fiscal en una declaración en la sede del Ministerio Público.
El funcionario dijo que la captura «es totalmente nula, violatoria del derecho internacional».
Saab añadió que tres fiscales investigarán las muertes ocurridas durante la operación militar estadunidense que depuso a Maduro el fin de semana. Sin embargo, no precisó el número de personas ultimadas.
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, afirmó que el equipo de seguridad de Maduro, soldados y ciudadanos fueron asesinados «a sangre fría».
Maduro Venezuela juicio corte NY Cilia Flores juez Alvin Hellerstein
Cuba publica nombres de 32 militares muertos durante secuestro de Maduro
06 de enero de 2026 10:28
La Habana.- Cuba publicó este martes los nombres de los 32 militares muertos en el ataque de Estados Unidos en Caracas que terminó con la captura del depuesto presidente Nicolás Maduro, un día después de que el ejército venezolano difundiera esquelas de 23 uniformados fallecidos.
Maduro fue secuestrado el 3 de enero junto a su esposa, Cilia Flores. Ambos se encuentran en Nueva York, donde se declararon no culpables de narcotráfico y terrorismo.
El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino, aseguró el domingo que la custodia de Maduro fue asesinada «a sangre fría» por las tropas estadunidenses, que bombardearon la capital y otros tres estados del país.
Entre los fallecidos hay coroneles, tenientes, mayores y capitanes y hasta algunos soldados de la reserva con edades de entre 60 y 26 años. Los uniformados pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior, las dos dependencias de seguridad en la isla. La publicación no especificó las misiones que cumplían.
Los rostros y datos de todos ellos —vestidos con sus uniformes militares verde olivo— fueron publicados por la página de Facebook del periodista Lázaro Alonso, quien suele desempeñarse como vocero oficial del gobierno.
Medios oficiales de la isla publicaron una lista con los efectivos cubanos muertos: 21 pertenecían al ministerio del Interior, incluidos tres oficiales de alto rango (dos coroneles y un teniente coronel).
Los 11 restantes eran miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en su mayoría soldados.
El domingo en un comunicado, las autoridades cubanas reconocieron las muertes de los agentes que se encontraban en la nación sudamericana como parte de los convenios entre ambos países.
“Nuestros compatriotas cumplieron digna y heroicamente con su deber y cayeron tras férrea resistencia en combate directo contra los atacantes, o como resultado de los bombardeos a las instalaciones”, indicó la nota oficial.
Además, un decreto presidencial estableció dos días de luto nacional —lunes y martes—con las banderas a media asta, la cancelación de espectáculos y eventos festivos.
Aliados económicos y políticos de primer nivel, Cuba y Venezuela tienen convenios en todas las esferas, desde la energética con la venta de petróleo subvencionado a la isla desde el año 2000, hasta la de seguridad, pero pocas veces se informó sobre el alcance de los intercambios de militares o de asesoría.
Del lado venezolano, el ejército publicó en su cuenta de Instagram esquelas fúnebres de 23 uniformados fallecidos, entre ellos cinco almirantes, 16 sargentos de distintos rangos y dos soldados.
Cuba y Venezuela mantienen un estrecha relación de cooperación de larga data en sectores estratégicos, como defensa, salud y educación.
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