Orlando Javier Torres, nuestro entrevistado
Su interés se centra particularmente en explorar los límites cotidianos de la percepción, reflexionando sobre la idea de que, en la brecha entre la autoimagen de una persona y cómo es vista por los demás, puede surgir algo que se asemeje a la verdad.


Wilkins Román Samot
Orlando Javier Torres es un director, editor y escritor puertorriqueño que reside en Estados Unidos. En 2011, fue co-beneficiario de la Beca Raúl Juliá de la Comisión de Cine de Puerto Rico, lo que le permitió estudiar una Maestría en Bellas Artes en Guion y Dirección en la Universidad de Columbia. Su interés se centra particularmente en explorar los límites cotidianos de la percepción, reflexionando sobre la idea de que, en la brecha entre la autoimagen de una persona y cómo es vista por los demás, puede surgir algo que se asemeje a la verdad.
Sus cortometrajes han sido premiados en Croacia, Inglaterra, Israel y España. Uno de ellos, «The Leas Worst Man», fue adquirido y distribuido por HBO en 2018. En 2020, su proyecto «Music for Plants» recibió financiación de la Alianza Francesa de Puerto Rico. Su cortometraje más reciente, «The Department of All Things Lost & Found», se estrenó en el New York Short Film Festival en 2021.
Como editor, Orlando se ha especializado en publicidad y ficción, colaborando con clientes como Christie’s, PwC, Meta y GoDaddy. Es el editor de la aclamada película «Cielo» (2025), que se ha presentado con éxito en festivales internacionales, siendo los más recientes Fantasporto y SXSW Londres.
Actualmente, está desarrollando su primer largometraje, «Un lugar de agua», que realizó en el prestigioso laboratorio de guion CineQuaNon, con el guionista nominado al Óscar Senel Paz como mentor. Además, coescribió una comedia romántica y acaba de publicar su colección de cuentos «Lugares para estar solos» (2025).
1.1 Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) – Hace poco publicó Lugares para estar solos (2025). ¿De qué trató o tratas en dicho libro de relatos? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle?
1.2 Orlando Javier Torres (OJT, en adelante) – Lugares para estar solos es mi primera colección de cuentos y mi primera incursión formal en el espacio literario. Supongo que, en retrospectiva, al ver los cuentos como una colección, puedo decir que son historias que miran al pasado para hacer las paces con el presente. Retrato momentos de quiebre en las vidas de estos personajes, esas cosas que se vuelven memorias fundacionales y terminan por conformar la identidad o identidades que nos asignamos a nosotros mismos. A la misma vez, los cuentos proponen el concepto mismo de la memoria e incluso sus objetos, como algo que abordar con cautela.
La oportunidad surge gracias a mis amigos Juanluís Ramos y Sergio Gutiérrez Negrón de La pequeña, con quien tengo una amistad muy profunda hace ya 20 años. Durante la pandemia comencé a escribir prosa, inicialmente como un ejercicio de adaptar cortometrajes que había escrito y no quería que se perdieran. Ya luego empecé a concebir cuentos propiamente y poco a poco fue tomando la forma de un libro que ha sido muy cuidado por mis editores. Me siento protegido en este nuevo espacio, porque voy de la mano de gente en cuyo criterio confío plenamente,
2.1 WRS – ¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Lugares para estar solos y vuestro trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal o no de/ con lo caribeño o no dentro de Puerto Rico y fuera?
2.2 OJT – El concepto de la memoria, personal, colectiva, política, afectiva, sigue encontrando como colarse en lo que escribo muy a pesar de mis intenciones. Aunque llevo 13 años fuera de Puerto Rico, me resulta casi imposible pensar en historias que se lleven a cabo fuera de la isla, o fuera de mi experiencia como puertorriqueño. No es algo que hago conscientemente ni como parte de un proyecto ideológico. Me resisto a la idea de performar nacionalidad, especialmente desde la diáspora, porque veo una línea fina entre afirmar identidad y ser el tonto útil. Simplemente soy lo que soy. Pero sin duda, negociar conmigo mismo la decisión de haberme ido, y más aún la de no haber regresado, incide en mi trabajo y mi vida. El tiempo no ha mermado en lo absoluto mi arraigo a Puerto Rico y los lazos afectivos que me unen a la isla.
3.1 WRS – Si comparas vuestro crecimiento y madurez como persona, cineasta y escritor con su época actual en Estados Unidos, ¿qué diferencias observas en vuestro trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo has madurado?
3.2 OJT – No sabría decir. Sigo aprendiendo y cometiendo errores. Lo que hice en un momento dado, visto desde el ahora, también tiene su valor, que igual aún hoy es cambiante. Si acaso, diría que tanteo algo menos. He añadido herramientas a mi cajita y las sé identificar. Manejo con mayor gracia el fracaso, lo lento que pueden ser los procesos. También disfruto más las victorias. Pero todo esto es universal a cualquier oficio que se trate con respeto y dedicación y para nada único o exclusivo a procesos creativos.
4.1 WRS – Orlando Javier, ¿cómo visualizas vuestro trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de cineastas y escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado vuestro trabajo creativo-investigativo a su quehacer de cineasta y vuestro trabajo escrito de interés y cruce entre el cine y la literatura en Estados Unidos, Puerto Rico y el Caribe?
4.2 OJT – Creo que más que los que nos une, un tiempo y espacio, una situación política particular, prefiero identificar lo que nos distingue, aunque esa labor le toque a otros. A mí me interesa ver un cine y una literatura nacional diversa, y si soy lo suficientemente afortunado para ser visto en retrospectiva como parte de una “generación”, pues bien. El cine en Puerto Rico está en un momento interesante, en el que nos estamos posicionando como parte de una tradición iberoamericana, y eso a mí me da mucha esperanza. Veo cineastas, y me incluyo, mirando a otros países como fuentes de coproducción, y esos lazos son necesarios. Por otro lado, creo que hay un desfase entre la práctica cinematográfica y literaria en Puerto Rico que sería bonito y útil reparar. Hay excepciones, como el cortometraje Desagravio de Ray Figueroa, basado en un gran cuento de Belaval, y me gustaría ver más cosas así. Tenemos un gran acervo de literatura adaptable al cine, pienso en Ana Lydia Vega, en Magali García Ramis, en Luis Rafael Sánchez, pero también en autores más recientes como Luis Negrón (de quien adapté un cuento al cine), Cezanne Cardona y Manolo Núñez Negrón, cuyo libro Barrachina también co-adapté al cine y me encantaría en su momento desarrollar.
5.1 WRS – Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la narrativa y el cine. ¿Cómo concibes la recepción a vuestro trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
5.2 OJT – La verdad es que intento no pensar demasiado en eso. Al no tener aún un proyecto largometraje con exposición nacional, se me hace difícil cualificar la recepción de mi trabajo creativo. A parte de algunos cortometrajes que contaron con distribución internacional, no sabría decir. Lo que sí puedo decir es que he tenido la dicha en los últimos años de recibir apoyo internacional en diversos laboratorios de guión, y gracias a eso y mi paso por Columbia, he creado unos lazos de amistad muy estrechos con cineastas contemporáneos de todo el mundo.
6.1 WRS – Sé que vos es de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor caribeño, sea este puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente vos?
6.2 OJT – Si como dice Walt Whitman, uno contiene multitudes, imagínate un país, ¡una región! Hay muchos Caribes, y por supuesto que una de mis identidades es la de caribeño. Entonces más que escritor puertorriqueño, soy un puertorriqueño que escribe y hace cine, pero también soy el guardián de mi gata Agnes, el hijo de mi madre y un tipo que le encanta limpiar.
7.1 WRS – ¿Cómo integra vuestra identidad étnica y de género, y su ideología política con o en vuestro trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Columbia?
7.2 OJT – La sobreidentificación es algo que miro con recelo. Creo que uno es lo que es y forzarlo de alguna manera delata carencias. En mi paso por Columbia solo escribí y dirigí guiones desarrollados en Puerto Rico, pues porque sí. En un principio la línea ideológica era mucho más evidente, pero algo que descubrí bastante temprano es que los cineastas de países soberanos se dan la libertad de hablar sobre lo que les da la gana. Yo me había asignado hablar de mi país desde un espacio bastante limitante. En la medida en que he desarrollado lo que se puede considerar una voz, he visto que los asuntos ideológicos/políticos en mis historias se han integrado de una manera mucho más orgánica en los relatos que decido contar. Eso no significa que no están, o que no me interesan, sino que cada vez son menos texto y más subtexto.
En cuanto a identidad étnica y de género, creo que la labor de alguien que escribe es poder posicionarse desde el respeto y la empatía en los zapatos de otros. Entonces, digamos, hay dos relatos y medio en lugares para estar solos que son contados desde una mirada femenina, y siento que esos personajes, que están completamente intervenidos por la imaginación pero también por las mujeres de mi vida, son tan reales y vulnerables como los personajes masculinos que podrían estar más alineados a mi experiencia en el mundo.
8.1 WRS – ¿Cómo se integra vuestro trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Columbia? ¿Cómo integras esas experiencias de vida en su propio quehacer cineasta y escritor en Estados Unidos hoy?
8.2 OJT – Luego de terminar mis estudios en Columbia, gran parte de mi tiempo se enfocó en descifrar cómo sobrevivir en esta ciudad junto a mi pareja. No fue sino hasta el 2020 que la cosa se estabilizó lo suficiente como para retomar mis proyectos de manera un poco más dirigida. Por un lado, creo que fue necesaria la pausa. La experiencia en una escuela de cine puede ser apabullante, y necesité ese tiempo para casar lo aprendido con lo que no se aprende, y redescubrir lo que me movió en un inicio a querer hacer cine. Tanto mi pareja como yo hacemos cine, y eso ha sido instrumental en establecer una disciplina que a veces es difícil justificar con otros.
He tenido la suerte de desempeñarme como editor, en los últimos dos años como editor de cine narrativo, lo cual me ha dado la oportunidad de mantenerme haciendo cine desde otro espacio en lo que los proyectos de uno se cuajan.
9.1 WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a vuestro trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
9.2 OJT – La verdad que no tengo idea.
10.1 WRS – ¿Qué otros proyectos creativos tienes pendientes y recientes?
10.2 OJT – A parte del libro, el proyecto que más me ocupa ahora mismo es el desarrollo de mi primer largometraje Un lugar de agua, que pasó en el 2025 por la incubadora Untold Stories del festival de Tribeca y luego por Nuevas Miradas en Cuba en diciembre, en donde fue premiado con pases directos al FICG de Guadalajara y al TCP en Panamá con miras a financiar el proyecto.
También celebro el estreno comercial en abril 2025 del primer largo que edité, Cielo, mientras edito un segundo largometraje.
En cuanto a escritura, este año comienzo el desarrollo de un guión que co-escribí con mi pareja, Yinuo Wang, llamado But Also Birds. Es una comedia romántica y un proyecto muy distinto a lo que he hecho hasta el momento y me tiene bien entusiasmado. Y finalmente, empiezo muy pero muy lentamente a pensar un relato policial que me gustaría que fuese mi segundo libro.
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