México reafirma propósito de enviar ayuda humanitaria a Cuba (+Cobertura Ampliada)
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reafirmó hoy el objetivo de enviar ayuda humanitaria a Cuba y reiteró la disposición de su país a mediar entre la isla y Estados Unidos, si lo solicitan ambas naciones.

Ciudad de México, 3 feb (Prensa Latina) La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reafirmó hoy el objetivo de enviar ayuda humanitaria a Cuba y reiteró la disposición de su país a mediar entre la isla y Estados Unidos, si lo solicitan ambas naciones.
“Nuestro objetivo es enviarlo esta semana (la ayuda). Vamos a ver si es posible. Obviamente, tenemos que conocer por parte de ellos también sus necesidades, porque no es nada más lo que a México se le ocurra enviar”, precisó la gobernante, al referir que se informará de manera adecuada.
En respuesta a una pregunta durante su habitual conferencia de prensa desde Palacio Nacional, la jefa del Ejecutivo consideró que esto no generará tensiones con Estados Unidos.
El presidente norteamericano, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional y establece un proceso para aplicar aranceles a bienes de naciones que envíen petróleo a la mayor de las Antillas.
Tal decreto, otra vuelta de tuerca en el bloqueo impuesto a Cuba desde hace más de 60 años, es parte de la actual política de máxima presión de Washington contra la isla, e intenta justificarse con el interés de la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Durante una visita al norteño estado de Sonora, Sheinbaum aseguró el domingo que su país continuará buscando, mediante vías diplomáticas, el envío de crudo a la isla por razones humanitarias, y adelantó que esta semana se mandarán alimentos y otros productos básicos.
Sobre si aceptaría mediar entre Washington y La Habana, la dignataria sostuvo este martes que eso depende de Cuba y Estados Unidos y recalcó que su nación “siempre ha puesto la mesa para poder atender cualquier conflicto en muchos momentos de su historia y este no es la excepción”.
“México, en la mejor historia de nuestra diplomacia y política exterior, siempre va a estar dispuesto a apoyar la soberanía de los pueblos y el diálogo para la solución pacífica de conflictos”, enfatizó.
Disímiles voces, desde parlamentarios hasta partidos políticos y organizaciones sociales, se han pronunciado en los últimos días en respaldo a la nación antillana frente a la nueva medida estadounidense, calificada de injusta, cruel y anacrónica.
“Privar a Cuba del acceso al petróleo implica paralizar al país, aplicando un castigo colectivo que es considerado por el derecho internacional como genocidio, es la mayor violación de los derechos humanos”, afirmó recientemente la activista Olivia Garza.
La vicepresidenta de la Asociación de Cubanos Residentes en México José Martí señaló, además, que resulta también una violación de las normas del comercio internacional “al aplicar de manera unilateral la extraterritorialidad de la política agresiva del imperio”.
mem/las
Bloqueo a Cuba por 64 años, el genocidio más largo de la historia

La Habana (Prensa Latina) Jamás en toda la historia de la Humanidad un país completo se ha sometido a un bloqueo económico, comercial, financiero y tecnológico tan prolongado como el que 13 gobiernos de Estados Unidos han mantenido contra Cuba desde hace 64 años, que clasifica como delito de genocidio contra un pueblo.
- febrero 3, 2026
- 15:09 ( UTC -05:00 )
Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Los cubanos con menos de 60 años carecen de recuerdos de su país antes del férreo bloqueo económico, comercial, financiero y tecnológico impuesto por el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, mediante Orden Ejecutiva Presidencial el 3 de febrero de 1962.
Sin embargo, las agresiones ordenadas por Washington contra la naciente Revolución cubana comenzaron desde el triunfo del Ejército Rebelde el 1 de enero de 1959 sobre la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista, apoyada y armada por Estados Unidos.
Al delito de genocidio contra todo un pueblo, contemplado como tal en todos los tratados internacionales y en la Carta de las Naciones Unidas, le sumamos que en 33 ocasiones consecutivas esa acción ha recibido el voto condenatorio de la casi totalidad de la comunidad internacional en la ONU, sin que este rechazo mundial haya sido considerado por los 13 presidentes que han ocupado la Casa Blanca desde 1962, con la criminal intención de pretender rendir por hambre y carencias la ejemplar resistencia de un pueblo heroico.
El asedio a la ciudad celtíbera de Numancia, hoy territorio español, rodeada por las tropas romanas duró 15 meses y sus habitantes fueron diezmados por el hambre y la peste hasta el verano del año 133 antes de Cristo, cuando sus pobladores prefirieron el suicidio colectivo antes de entregarse y quemaron sus viviendas para que no cayeran en manos de los romanos.
Los 768 meses de bloqueo que lleva resistiendo Cuba son 51,2 veces los 15 meses que enfrentó Numancia, cuyo referente es utilizado frecuentemente para comparar el genocidio contra esta pequeña nación por una potencia mundial como Estados Unidos, cuyo territorio de 9 834 000 kilómetros cuadrados es 89,49 veces superior a los 109 884 kilómetros cuadrados de la isla.
La diferencia fundamental con Numancia es que Cuba ha resistido y resistirá hasta vencer ese injusto crimen, recrudecido por el actual gobierno de Donald Trump desde su primer mandato y que en este segundo tuvo la desfachatez de acusar a Cuba de una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos como pretexto para imponerle un cerco total a sus importaciones de petróleo, bajo amenazas fuertes a los países que se atrevieran a venderle a la Isla.
No ha recordado el mandatario estadounidense que Cuba fue capaz de vencer la pandemia mundial de la Covid-19 con tres vacunas hechas por sus científicos y cuya efectividad es comparable con las mejores del mundo.
Sus médicos, enfermeros y técnicos integrantes del Contingente Internacionalista Henry Reeve, creado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 19 de septiembre de 2005 con un total de 13 mil 597 colaboradores, durante sus primeros 15 años prestaron ayuda humanitaria a cuatro millones 253 mil 533 pacientes, y salvado 93 mil 891 vidas en numerosos países de todo el mundo.
Este bloqueo, llamado eufemísticamente “embargo” por los ocupantes de la Casa Blanca, tiene ya un lugar en los Récord Guinness como el genocidio más prolongado en el mundo contra un pueblo, por la única razón de no someterse a los dictados de Washington.
A precios corrientes, los daños acumulados totales durante más de seis décadas ascienden a dos mil 193 miles de millones (billones) de dólares. Los daños en el periodo de marzo de 2924 a febrero de 2025 ascienden a siete mil 526,1 millones de dólares, para un incremento en los daños del 49 por ciento respecto al periodo anterior.
Los ingresos no percibidos por exportaciones fueron mil 508 millones de dólares en el mismo periodo y los costos por la necesaria reubicación geográfica de los proveedores del comercio exterior fue de mil 212,7 millones de dólares en ese lapso de tiempo. Esto ha significado una afectación mensual de 629.5 millones de dólares, una afectación diaria de 20 millones 701 mil dólares y una afectación por hora de 862 mil 568 dólares. Todo ello se reflejó en la pérdida de un potencial de crecimiento previsto del Producto Interno Bruto (PIB) de 9,2 por ciento anual si no existiera el bloqueo, con la consiguiente afectación e impacto social en la población cubana.
Los propósitos de esos ataques, sabotajes terroristas y del prolongado bloqueo que se aplica de manera extraterritorial contra la soberanía de terceros Estados, compañías y ciudadanos de otros países, son agudizar la escasez de alimentos, aumentar las carencias materiales y la interrupción de los servicios públicos en busca de sembrar el desaliento y la insatisfacción.
Busca responsabilizar y denigrar a la Revolución culpándola de ineficiente en el manejo de los recursos y provocar crisis económicas, agudizados estos efectos desde el inicio de la pandemia de la Covid-19.
Aunque en las redes sociales se pretenda encubrir esta realidad, el bloqueo económico, comercial y financiero es el principal obstáculo al desarrollo de la economía cubana y para el pleno disfrute de los derechos humanos del pueblo de Cuba, donde nadie escapa de sus terribles efectos.
La solidaridad internacional con la Revolución y la resistencia del heroico pueblo cubano lograrán finalmente derrumbar los muros del bloqueo, agudizado a extremos inimaginables por Donald Trump durante sus mandatos en la Casa Blanca.
Cuba se prepara para producir todo lo necesario en su territorio, sustituir importaciones, crear nuevos rubros exportables, fortalecer el turismo internacional y lograr un futuro próspero y sostenible. Con bloqueo o sin bloqueo, como finalmente será.
arb/prl
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.
A 64 años la II Declaración de La Habana mantiene su vigencia

La Habana (Prensa Latina) La II Declaración de La Habana está más vigente que nunca, a 64 años de su aprobación por más de un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución, con la decisión expresa de seguir resistiendo y construir el Socialismo pese a agresiones, presiones y el bloqueo de Estados Unidos.
- febrero 4, 2026
- 00:55 ( UTC -05:00 )
Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
La Declaración fue aprobada por aclamación popular en la Asamblea General del pueblo de Cuba, congregado en la histórica Plaza habanera el 4 de febrero de 1962, y en ella se analizaron las raíces históricas que sirven de base a la inevitable revolución de los pueblos de Latinoamérica contra el imperialismo.
“Resistiremos en todos los campos: resistiremos en el campo de la economía; seguiremos avanzando en el campo de la cultura (…); la Patria no trabaja para hoy, la Patria trabaja para mañana. Y ese mañana lleno de promesas no podrá nadie arrebatárnoslo, no podrá nadie impedírnoslo, porque con la entereza de nuestro pueblo lo vamos a conquistar, con el valor y el heroísmo de nuestro pueblo lo vamos a conquistar”, afirmó el líder cubano Fidel Castro Ruz.
Después de una serie de agresiones, sabotajes y crímenes cometidos por bandas contrarrevolucionarias financiadas por la CIA y de la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón en abril de 1961, ocurrió el 4 de febrero de 1962 la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante una reunión desarrollada en Punta del Este, Uruguay, y la gigantesca concentración en La Habana fue la respuesta cubana.
En Punta del Este todos los gobiernos latinoamericanos, con la única honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con el gobierno revolucionario, lo cual originó la II Declaración de La Habana.
La Declaración se convirtió en una verdadera reafirmación de principios, en favor de la proyección y vocación latinoamericana de la Revolución cubana. Es un documento de profundo respeto al carácter socialista e internacionalista del proceso político cubano, con excepcional énfasis en su trascendencia latinoamericana, pues en él se examinan las raíces históricas de nuestros pueblos contra las acciones injerencistas del imperialismo norteamericano.
Fidel denunció en el documento la intervención del gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países de América Latina, que se comportaba desde entonces en forma cada vez más abierta.
Los imperialistas no temían por la Revolución cubana, sino por la Revolución latinoamericana, con el miedo a que los pueblos saqueados del continente arrebataran las armas a sus agresores y se declararan como en el caso de Cuba: pueblos libres de América y dueños de sus recursos naturales, afirmó.
La Segunda Declaración comienza rememorando las predicciones que, en 1895, escribiera José Martí, convencido del peligro que simbolizaban los Estados Unidos para los pueblos de América y en especial para Cuba.
En el texto aprobado masivamente en votación de la entusiasta multitud congregada y reafirmado luego en todos los rincones del país, se ratificó la dignidad nacional, la autodeterminación y soberanía de la nación cubana.
Esta posición cobra especial vigencia hoy con el resurgimiento de posiciones fascistas de dominio mundial por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y sus intentos por doblegar la resistencia del pueblo cubano tras 64 años de un bloqueo genocida que ignora el reclamo casi absoluto de los pueblos del mundo en la Asamblea General de Naciones Unidas en 33 votaciones anuales consecutivas.
Por el contrario, el actual mandatario de la Casa Blanca tuvo la desfachatez de acusar a Cuba de una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos como pretexto para imponerle un cerco total a sus importaciones de petróleo, bajo amenazas fuertes a los países que se atrevieran a venderle a la isla.
Intenta así doblegar al pueblo cubano con el mismo argumento del memorando Mallory al recomendar desde 1960 a la Casa Blanca provocar el incremento al extremo de las carencias y las dificultades para buscar socavar el apoyo mayoritario a la Revolución, Pero se equivocaron entonces y se equivocan ahora.
Concluyó en 1962 la Segunda Declaración de La Habana con una de las frases más conocidas de la historia de la Revolución cubana, que luego el comandante Ernesto Che Guevara leería en las Naciones Unidas y haría famosa en el mundo entero:
“Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!”.
arb/prl
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.
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