Noche en un mar de poesía, con Luis Enrique Romero
El pasado 30 de enero de 2026, en el Moneró Café teatro y bar, fue presentada la pieza literaria titulada: Yo Penélope. Este poemario escrito por Luis Enrique Romero fue presentado en dicha noche bohemia acompañada de música, risas, presentaciones artísticas, en un ambiente donde se respiraba arte y el intelecto.


Paola Tirado
(San Juan, 12:00 p.m.) El pasado 30 de enero de 2026, en el Moneró Café teatro y bar, fue presentada la pieza literaria titulada: Yo Penélope. Este poemario escrito por Luis Enrique Romero fue presentado en dicha noche bohemia acompañada de música, risas, presentaciones artísticas, en un ambiente donde se respiraba arte y el intelecto.
Según la Real Academia Española, la poesía es “la Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.” Si me lo preguntan a mi, esta definición da tiro al blanco con lo que conocemos como poesía. No obstante, de preguntarme cómo la definiría personalmente diría lo siguiente: La poesía es la transformación divina de la condición humana, con toda su crudeza y belleza. Es la espera de preguntas, respuestas, luchas y quereres.
Estas dos definiciones, una más acreditada que la otra, van en sintonía con el poemario ganador del premio Premio Nacional de Poesía PEN Internacional de Puerto Rico 2025, Yo Penélope. Escrita por el actor, director, escritor, músico, profesor y director de teatro Luis Enrique Romero, Yo Penélope es una exquisita muestra de literatura poética. Atada al pasado griego de La Odisea de Romero, utilizando la espera del personaje Penélope como metáfora a un sin fin de posibilidades, Yo Penélope reflexiona el espacio de la espera desde la voz poética masculina del poeta.
El espacio del Moneró Café Teatro y Bar sirvió excepcionalmente como nido acogedor. La presentación dio inicio como solo nuestro Luis Enrique pudo darle inicio a tal celebración: a son de la guitarra acústica, el canto y la actuación. Un momento escénico hermoso en donde la querida hija del poeta, Gryssel Ramirez, declamó uno de los poemas del poemario en forma de canción. Momento teatral en donde el poema tomó vida gracias a la actuación y el poeta encarnó su rol como actor y personaje de su obra.
Otro momento memorable de esta noche bohemia fue la declamación de varios poemas del destacado poemario por las voces de destacados artistas y actores puertorriqueños, entre ellos la primerísima actriz Idalia Pérez Garay. Sin duda alguna, estas lecturas cautivaban al oído y dieron llamado a la búsqueda de más. Por suerte, el poemario se encontraba a la venta dentro del Café (tuve que adquirirlo en medio de las presentaciones. No pude aguantarme). Los interludios musicales, a cargo del gran músico Mike Arroyo y su guitarra, sirvieron de bálsamo refrescante con sus sonidos combinados como el blues, jazz y ritmos boricuas.
Cada parte en esta presentación fue mágica e importante. Sin embargo, la conceptualización del poemario a cargo de la autora Rubis Camacho, que en esta vez tomó el rol de editora del poemario, nos dejó a todos sin aliento. Explicó esta obra literaria de una manera tan profunda y cautivadora que te hacia querer leer toda la Odisea y Yo Penélope en un mismo día. Explicó como la espera de Penélope y Luis Enrique puede interpretarse no como sumisión, sino como forma de lucha y estrategia con un toque de esperanza. Enlazó el mito con el poemario de tal manera que inspiraba al publico a leer ambos (importante en estos tiempos en donde la lectura de los clásicos es vagamente promovida). Su voz, entusiasmo y pasión exaltaban al espectador de tal manera que los aplausos surgían sin ser pedidos. Un hito sin igual de esta noche llena de sorpresas fue el momento en el que se proyectó un video para la historia: el gran músico y cantautor boricua Roy Brown dando lectura a un poema de Yo Penélope. Entre lágrimas de emoción, agradecimiento y admiración,Luis Enrique Romero recibió esta sorpresa con humildad y orgullo.
Ciertamente, estos espacios de cultura deben ser intensamente promovidos. Observé algo muy peculiar durante la actividad. La demografía mayoritaria era de personas de 50 años o más. No señalo esta observación como algo negativo. Sino que claramente como sociedad puertorriqueña debemos rescatar el amor a la literatura de clásicos internacionales, nacionales y piezas nuevas como esta, inculcando a las nuevas generaciones culturalmente.Agradezco profundamente a Luis Enrique Romero por regalarle a nuestra sociedad puertorriqueña una lectura profunda, que nos lleva a navegar mares.
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