Los desnudos de Jorge Luis Morales: Cuando la desnudez nos viste de conciencia
Visité la exposición Mujer: vida, pasión y socorro del artista Jorge Luis Morales, una muestra que presenta una cuidada y exquisita selección de obras orientadas al desarrollo de su propuesta en torno al desnudo, lo espiritual y la condición humana. La exposición individual tuvo lugar en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, en Ponce, Puerto Rico. Ésta fue inaugurada el 4 de diciembre de 2025.

Periódico El Adoquín
Por: Dr. Abdías Méndez Robles
Artista y crítico de arte (AICA)
“Retírate a ti mismo y mira: y si aún no te ves bello, obra como el escultor de una estatua que quita, raspa, pule, hasta que aparece el rostro bello.“ -(Plotino 204 d.C. – 270 d. C., Enéadas I, 6, 9)
Visité la exposición Mujer: vida, pasión y socorro del artista Jorge Luis Morales, una muestra que presenta una cuidada y exquisita selección de obras orientadas al desarrollo de su propuesta en torno al desnudo, lo espiritual y la condición humana. La exposición individual tuvo lugar en el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, en Ponce, Puerto Rico. Ésta fue inaugurada el 4 de diciembre de 2025.
La curaduría estuvo a cargo del Prof. Luis González Sotomayor. Y contó con el auspicio de la Comisión de las Artes de la Universidad de Puerto Rico en Ponce.
El artista…
Con una amplia trayectoria en las artes visuales, Jorge Luis Morales se desempeña como profesor de arte y gestor cultural, y es una voz constante en el respaldo a los artistas del sur de Puerto Rico.
Graduado de la Pontificia Universidad Católica de Ponce, ha presentado su obra plástica en diversos espacios expositivos, tanto en el ámbito local como internacional. Morales ha alcanzado uno de los objetivos fundamentales de la práctica artística: el desarrollo de un lenguaje pictórico distintivo y personal. La forma, las figuras y la paleta cromática que caracterizan su producción se articulan en una simbiosis que opera como eje estructural de su propuesta visual, mediante la cual el artista establece un diálogo reflexivo con el espectador.
A lo largo de su trayectoria, Morales ha consolidado su carrera pictórica a partir de un ejercicio constante, desprovisto de pretensiones banales, sustentado en la honestidad intelectual y en un compromiso sostenido con lo humano, lo espiritual y las circunstancias de su tiempo.
La exposición…
Jorge Luis Morales presenta una colección de obras articuladas por un profundo hilo conductor: la desnudez. Se trata de un conjunto de piezas seleccionadas por el curador, el Prof. González.
Aunque la desnudez pueda percibirse en un primer momento como un elemento evidente o superficial, en la obra de Morales funciona como un recurso narrativo que se despliega tanto en el entorno como en el contorno de la imagen, revelando un mensaje plástico de carácter subrepticio. La composición de cada pieza reafirma las inquietudes del artista y evidencia la profundidad de su reflexión en torno al tema que aborda. Morales se apropia del desnudo con un fin lúdico, desde una intención intelectual, consciente de lo sensual y erótico que pueda aparentar.
Esta estrategia se convierte en su manera sutil de entablar un diálogo con el espectador: a través de imágenes atractivas y cautivadoras, el artista invita a una contemplación que, poco a poco, impregna la conciencia con un mensaje crítico, anecdótico, inquisitivo o incluso advertidor.
La obra…
Morales ha elegido como hilo conductor una serie de elementos y escenas cargadas de simbolismo, así como la desnudez de la figura humana, insertos en una narrativa de carácter onírico y de realismo fantástico.
En las obras se advierte la presencia de un péndulo suspendido de un hilo, al que el artista atribuye el significado de la rectitud de Dios y de una justicia divina equitativa. De igual manera, la presencia de una niña o niñas suspendida en diferentes espació de la composición, agarrada a una cuerda. En relación con esta figura infantil, el artista señala que se manifiesta en distintos estados espirituales, mientras que el hilo funciona como metáfora de la unión entre lo terrenal y el plano espiritual de Dios. Con frecuencia apare la figura de un infante en el vientre de las figuras.
La figura humana femenina, es abordada con notable maestría, evidenciando un sólido dominio académico del volumen, la proporción y la forma. Este control formal le permite al artista potenciar la presencia del cuerpo femenino dentro de una propuesta visual claramente definida y personal.
Al contemplar las obras, resulta evidente que el artista ha dejado, de manera consciente o inconsciente, una narrativa abierta que invita a múltiples interpretaciones, permitiendo que cada espectador construya su propia lectura.
Entre las obras expuestas, las siguientes piezas pueden considerarse referentes fundamentales de su propuesta artística.
Rapsodia para Dios es una obra dominada por una paleta de tonos grises, en la que la oposición absoluta entre el blanco y el negro se diluye ante una rica gama de medios tonos. En esta pieza, el artista demuestra un magistral dominio del tono y del valor, produciendo el volumen, el manejo de la luz dentro de una atmósfera monocromática.
En el interior de la figura femenina se revela una criatura que sugiere una relación de maternidad. Al respecto, Morales señala: “La vida ofrece fragmentos de existencias, existencias matizadas por eventos o sucesos significativos…”. Sobre la maternidad, añade: “La mujer siempre anhela ser madre”. Con profunda emotividad, el artista expresa: “Muchas veces vive con el silencio del alma rasgado. Hay momentos en que la vida se le va en juego en la antesala de la conciencia. Y es Dios, con su justicia, quien le provee el sostén de su existencia”.
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Al fondo de la composición, el ojo que todo lo ve y observa la escena, insinuando la presencia de lo omnipresente.

Enervación del alma. La obra es un deleite del uso del color magenta, una rica explosión del vibrante color. Con su intenso impacto cromático va creando la atmosfera necesaria para el paisaje surrealista. La forma y el movimiento fluyen, creando una composición magistral. El magenta, reforzados por su color complementario, destellos de amarillos y naranjas, establecen una tensión visual que dialoga con la figura femenina. Que para el artista, el magenta actúa como un reflejo del estado anímico de la mujer.
En esta pintura se despliega un amplio conjunto de símbolos que contribuyen a la construcción visual de sus emociones. Al respecto, el artista señala: “Los diferentes estados del alma son representados por las diversas gradaciones de color en el cuerpo, las cuales se fusionan con la piedra y el pañuelo, elementos que representan los avatares de su existencia”.
Para el artista, la presencia de los cuadros en la composición “sirven para representar las inconsistencias de la vida, concebida como un tablero de juego”. La hoja, como elemento pasajero e ínfimo, alude al tiempo. Asimismo, el día, la tarde y la noche, elementos cíclicos y repetitivos, refuerzan esta analogía temporal.

Edificación, el artista presenta una paleta cromática dominada por el anaranjado y el violeta, dos colores secundarios, al que le añade azul para incrementar la vibración del anaranjado. Esto produce una interesante tensión visual que dialoga con la figura femenina, con tonos magentas El color anaranjado no hace otra cosa que acentuar la fuerza de la mujer.
Morales comenta: “En la sociedad actual, la mujer que se levanta de una debacle infunde sentimientos de piedad y virtud”. El artista añade: “A la vez, esta mujer que resurge de las cenizas que el azar de la vida le ha impuesto logra ganar la partida, guiada por los preceptos de Dios”.

Manto de Dios. Una obra en tonos grises, acentuada por sutiles toques de color. La obra se convierte en un deleite de medios tonos, así como en una exploración de la suspensión y el movimiento.
El artista menciona: “Esta es una representación analógica entre la vida de la mujer y Dios. Con el silicio de su alma toda rasgada, abre sus brazos emulando su sacrificio…”. En la palma de sus manos se infiere también las heridas de la crucifixión, fluyendo el hilo conductual que le conduce a dios. Su vientre lleva el símbolo de sus anhelos mayores.
Los pies aparecen coloreados para enfatizar la fortaleza de la figura femenina; en palabras del autor, “…no hacen otra cosa que acentuar la fuerza de la mujer”. Estos mismos pies remiten al sacrificio divino al presentarse en posición de crucifixión y atravesados por un hilo, en clara alusión a los clavos de la cruz.
Bajo sus pies hay una granada abierta que representa la fecundidad. El firmamento, en su azar, guarda un tablero de juego que muestra sus jugadas. La niña, con su figura etérea tiene la vista fija en el mundo deseado. Y Dios siempre está presente juzgando de manera equitativa.

Sufragio divino, la figura de la mujer flotando, está suspendida en el firmamento sobre un manto blanco y cuadriculado, textil que ha presentado en otras piezas. La escena de produce en medio de una noche negra y estrujada. Como en obras anteriores, la mujer, se encuentra en una orilla de playa, iluminada por la luna. Aquí, el artista indica que pretende representar su pueblo natal con el promontorio de tierra.
El artista nos indica: “La cabeza y las manos sugieren un coral seco que está en mutación”. Al frente se contempla flotando el rostro de Cristo, que observa a la mujer de manera misericordiosa.

Quien me crucificó, presenta un escorzo exquisito mediante el cual el artista establece una nueva analogía entre la figura femenina y la crucifixión de Cristo. En la escena, la niña aparece en un gesto que remite directamente a la crucifixión, sosteniendo en sus manos dos símbolos que le han servido como elixir espiritual.
El cuerpo de la mujer experimenta una transformación cromática, como reflejo de la transmutación que sufre ante los conflictos de la vida. Al respecto, el artista señala que las rosas que cuelgan en el extremo derecho de la composición “aunque su tallo esté seco, conservan la lucidez de sus pétalos”.
Al fondo, en la densidad de la noche, Morales abre el cielo del cual se suspende el péndulo, como un gesto simbólico que alude a la justicia equitativa de Dios.

Conclusión…
Mujer: vida, pasión y socorro es una exquisita selección de obras que apela a los sentimientos más profundos de la experiencia humana. En ella, el artista logra transmutar de manera magistral la apariencia erótica en una dimensión espiritual, emocional y sentimental.
A través de una iconografía cuidadosamente estudiada y seleccionada, la propuesta establece y sostiene múltiples discursos con el espectador, invitándolo a una lectura abierta, reflexiva y profundamente humana.
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La redacción del Periódico El Adoquín está compuesta por un grupo de escritores y editores independientes que trabajan para publicar información de interés cultural puertorriqueño los siete días de la semana.
- Tags: Abdias Mendez Robles, arte, Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, Jorge Luis Morales, Ponce, Pontificia Universidad Católica
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