Díaz-Canel denuncia el «intento brutal» de EE.UU. de «asfixiar energéticamente» al pueblo cubano
El presidente de Cuba ha agradecido a los dirigentes africanos por rechazar esta presión sobre la isla.

RT
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha denunciado el «intento brutal» de EE.UU. de «asfixiar energéticamente» al pueblo de su país y ha agradecido a los dirigentes africanos por rechazar esta presión sobre la isla.
«Agradecemos la aprobación por los mandatarios africanos de la resolución de condena al bloqueo de Estados Unidos, que volvió a reclamar la exclusión de Cuba de la unilateral Lista de Estados patrocinadores del terrorismo», escribió el mandatario.

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«Su valor es mayor en estos tiempos de intento brutal de EE.UU. de asfixiar energéticamente a todo nuestro pueblo«, agregó.
El domingo, la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana aprobó, por 17.ª ocasión consecutiva, una resolución que condena el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba. El documento adoptado incluye el llamado explícito del organismo africano a retirar a la nación caribeña de la unilateral e injustificada lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, subrayando el carácter arbitrario de dicha designación.
Amenazas de Trump a Cuba
El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declaraba la «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales», como Hamás y Hezbolá, y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.

«30 toneladas de solidaridad»: mexicanos recolectan ayuda humanitaria para Cuba (VIDEO)
Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen a contravía de la orden ejecutiva de la Casa Blanca. Posteriormente, el inquilino de la Casa Blanca reconoció que su Administración mantiene contactos con La Habana e indicó que se proponen llegar a un acuerdo, aunque calificó al país caribeño de «nación en decadencia» que «ya no cuenta con Venezuela» para sostenerse.
Estas palabras tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. contra Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue ahora reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.
«Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre», manifestó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
«Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales», afirmó el mandatario. Todas las acusaciones infundadas de Washington han sido rechazadas sistemáticamente por La Habana, que ha advertido que defenderá su integridad territorial.
México brindó toneladas de ayuda humanitaria a Cuba en medio de la escalada del bloqueo de EE.UU.
México emprende una campaña nacional de acopio para el envío de ayuda humanitaria a Cuba. La iniciativa impulsada por el oficialismo mexicano junta medicamentos, alimentos y artículos de higiene personal. Asimismo, buscan enviar linternas de mano, lámparas solares y baterías ante la gravedad de la crisis energética en la isla. El movimiento de Solidaridad con Cuba cataloga como genocidio el bloqueo estadounidense y organiza un mitin de apoyo al país caribeño.

Cuba agradeció a México el envío de ayuda humanitaria ante el bloqueo petrolero de EE.UU.
Diversas organizaciones iniciaron en México una campaña de acopio de artículos para apoyar a Cuba en medio del recrudecimiento del bloqueo por EE.UU. El jueves arribaron a La Habana dos buques de la Armada mexicana con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria enviada por el Gobierno, incluidos alimentos y artículos de higiene. Los agradecimientos de las autoridades cubanas no se hicieron esperar, mientras que hasta los médicos tuvieron que ajustar sus prioridades en la isla.

Trump endurece (aún más) el bloqueo a Cuba

Un poco envalentonado tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa y otro poco por ser tal como es, Donald Trump busca asfixiar a Cuba para conseguir que claudique. Para ello, se está valiendo de sus dos herramientas predilectas, por no decir únicas: las amenazas de uso de la fuerza y los aranceles. Lindo dúo de recursos para la nación que se permite dar lecciones de democracia al resto del mundo, ¿verdad?
Ya desde antes de bombardear Caracas, en Washington venían tratando de apretarle el cuello a La Habana. Por ejemplo, algunos de los petroleros que abordaron cual vulgares piratas en los últimos meses de 2025 tenían como destino Cuba.
Las amenazas de la Casa Blanca arreciaron después del 3 de enero, cuando los estadounidenses bombardearon la capital venezolana, asesinaron a alrededor de 100 personas entre militares y civiles y secuestraron al presidente Maduro y su compañera, Cilia Flores. Si ya Trump es de por sí un fanfarrón tan dedicado que hasta presume de sus fracasos disfrazándolos de éxitos, imagínense cómo se siente de impune y poderoso cuando algo le sale bien.
Presión creciente
Desde entonces, el presidente estadounidense comenzó a ofrecer declaraciones cada vez más amenazantes contra la isla, señalando que esta «pendía de un hilo» una vez que él hubiera logrado cortar su vínculo con Venezuela, que era, según sus propias palabras, «toda su sangre vital, toda su vida».
En ese mismo sentido, Trump señaló que pocas cosas se podían hacer para meter más presión a La Habana que «entrar y destrozar el lugar«. Tan ‘democrático’, el presidente de la ‘mayor democracia’, ¿no es cierto?
Poco después, el mandatario anunciaba que Cuba dejaría de recibir petróleo, pasando paulatinamente a una fase de, en la práctica, bloqueo naval. Inicialmente, dejó de llegar el petróleo procedente de Venezuela, pero seguía llegando (si bien en menores cantidades) desde México.
Entonces, la Casa Blanca pronto movió ficha para cortar esa vía también. Terminando el mes de enero, Trump anunció que EE.UU. aplicaría aranceles a aquellos países que vendieran petróleo a la isla.
Tras unos días de incertidumbre, a desgana y entre dientes, el Gobierno mexicano calificó la decisión de «muy injusta», pero la acató, aduciendo que no podían permitirse afectaciones de esa magnitud contra la economía mexicana.
Así, al menos en su primera parte del plan, Washington lograba salirse con la suya y cortar o reducir a un mínimo casi testimonial, la entrada de hidrocarburos a Cuba, con un lógico e inmediato impacto en la realidad cubana. No solo en los aspectos obvios como el transporte, sino también en otros asociados, como la generación eléctrica.
La fortaleza cubana, a prueba una vez más
El Gobierno cubano, sabiendo que sus reservas son limitadas, tomó medidas para evitar un colapso energético y económico en el corto plazo, mientras trata de encontrar una solución a este nuevo estrangulamiento ‘trumpiano’.
Ante todo lo visto, es obvio que el Gobierno estadounidense está aprovechando el revuelto panorama internacional para tratar de apagar un foco de resistencia que sigue encendido desde hace más de seis décadas.
A su favor tiene algunos elementos clave, como la situación en Venezuela, la falta de unidad latinoamericana y caribeña (así como la falta de contundencia en las medidas individuales) e incluso la sensación global de impunidad total para unos pocos que reina en la opinión pública mundial, tras el genocidio israelí contra Gaza, cometido sin que Tel Aviv sufriera ni una sola sanción.
Parece que Trump es consciente de que se está enfrentando a un hueso excepcionalmente duro de roer
Sin embargo, otros elementos juegan en contra. Cuba lleva resistiendo los embates del bloqueo desde los tiempos en que el bikini era una novedad de la moda. La isla ha pasado por momentos extremadamente complejos, como el llamado «período especial», sucedido tras el derrumbe de la Unión Soviética, y siempre, aunque con muchos sacrificios y dificultades, ha logrado superarlos.
El propio Trump, no sabemos si en un momento de ‘chispoteo’ o de involuntario reconocimiento, habló de los cubanos como «un pueblo duro, un gran pueblo», lo que parece indicar que es consciente de que se está enfrentando a un hueso excepcionalmente duro de roer.
Por eso, por momentos se percibe cierta impaciencia en Washington, cuando hablan de supuestos contactos o afirman que La Habana está apurada por hacer un trato humillante, siempre Marco Rubio como único corroborador de esas presuntas negociaciones de alto nivel.
Estrategias geopolíticas, sufrimiento humano
Actualmente es difícil predecir qué pasará, tanto porque la situación global es impredecible como porque Trump en sí mismo es todavía más impredecible. Sin embargo, podemos sacar algunas conclusiones, independientemente de cómo terminen dándose los acontecimientos.
Una de ellas es que el presidente estadounidense está empeñado en llevar al peor nivel posible su propia versión de la Doctrina Monroe, mucho más agresiva y aberrante, que algunos ya denominan ‘Doctrina Donroe‘.

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Otra, que pese al éxito de su operación en Venezuela, Trump es consciente de que no puede aplicar la misma fórmula en Cuba porque, incluso con un éxito bélico puntual, las consecuencias locales, regionales y hasta globales serían muy diferentes.
Además, no debe escapar al análisis que lo de Cuba está englobado también en una estrategia de la Casa Blanca para monopolizar el mercado energético global, con Rusia en la mira de sus objetivos más amplios. Washington sigue presionando a todos los países que adquieran hidrocarburos rusos sin excepción, para que dejen de hacerlo.
Pero, sin duda, lo que volvió a quedar demostrado en estos días (para quien todavía no lo tenía claro) es que el bloqueo estadounidense contra Cuba siempre ha estado dirigido contra sus habitantes, que son quienes más sufren las consecuencias. Siempre de pie y sin doblegarse.
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