Teatro en 15 y el amor

Era jueves en la noche de febrero, los turistas estaban apoderados. Buscaban fiesta y nosotros impusimos nuestro camino, alegres y raudos, con evidente emoción.…

El recorrido comenzó en la sala # 6 con la obra “El diario”. (Foto suministrada).

Por Alina Marrero
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Era jueves en la noche de febrero, los turistas estaban apoderados. Buscaban fiesta y nosotros impusimos nuestro camino, alegres y raudos, con evidente emoción. Retomaríamos las reseñas teatrales para la Fundación nacional para la cultura popular después de varios meses de exilio voluntario.

Viejo San Juan, con sus aderezos de historia y estampidas en sus aceras, nos regalaba la caminata para organizar ansias y anunciarle al planeta cuánto necesitábamos regresar.

El teatro nos hipnotiza como ola tibia en medio de la faena, la creación brota con terquedad hermosa. No se rinde, sigue pariendo dimensiones con su caracterizada intensidad, contra la adversidad de pandemias y guerras.

Obra “El diario”. (Foto suministrada).

En un país donde las cosas se sienten amontonadas, el teatro con su grito de orden impone solidaridad. Y cuando ese grito rompe desde nuestros artistas más jóvenes levantamos consigna a su favor.

Pero la consigna no es nada sin acción. Así que enfilamos hacia Teatro en 15, a vivir esa experiencia.

Teatro en 15 surgió en septiembre de 2021, cuando abrió su primer ciclo en la Casa Cultural de la Calle San Sebastián #111 en el Viejo San Juan, como una iniciativa para revitalizar la vida cultural de la ciudad.

Fue una gestión concebida para que los artistas emergentes encontraran un laboratorio creativo para experimentar y crecer.

A lo largo de sus primeras temporadas, el proyecto consolidó una cartelera que cambia cada mes, lo cual ha permitido más de un centenar de producciones teatrales de quince minutos.

“Gorda” de Sandra Nía Torres, y producción a cargo de la Compañía de Teatro Anamín Santiago, Inc. (Foto suministrada).

Los premios Victoria Espinosa para Teatro en 15, acontecimiento que se da en el teatro Tapia de nuestra bellísima capital, se otorgaron por primera vez en diciembre de 2022 como una celebración anual para reconocer la excelencia artística dentro del proyecto.

Teatro en 15, administrado y dirigido por Pascual Febus, es una iniciativa que abraza la Oficina de Arte y Cultura del municipio de San Juan dirigida por Víctor Rivera.

La programación mensual se teje alrededor de un tema en común, y cada mes estrena seis obras nuevas, una por sala, todas desarrolladas por artistas puertorriqueños.

Febrero fue el mes que dio el primer paso en 2026, y como ya lo deben saber, el tema fue el amor.

Aquel jueves la noche teatral tuvo casa llena en todas las salas, y las propuestas fueron variadas. Lamentamos no poder entrar en los detalles de cada una como quisiéramos y adelantamos que la pasamos bien.

Nuestro recorrido comenzó en la sala # 6 con la obra “El diario”. Se trataba nada menos que de un musical con el tema del Alzheimer, tema recurrente.

“Gorda” surge originalmente como un cuento inspirado en el desenlace de otro relato del escritor Richard Cardona. (Foto suministrada).

En cuanto a lo anterior, manifestó la producción: “Hay historias que merecen ser contadas innumerables veces. Historia que nos embarca en la travesía del amor verdadero, pasional y resiliente”.

Desempeñaron la tarea satisfactoriamente. En quince minutos, a manera de continua retrospección, nos enteramos del trayecto que recorrió una pareja de mayor edad desde el momento en que se conocieron mientras nos deleitamos con las afinadas voces de los jóvenes cantantes.

Dado que era nuestro primer encuentro con sus trabajos, no supimos identificarlos, aun así, alentamos a Sergio González, Moraima Lix. Luis Alfredo, Caroline Vanessa y Denisse Casiano a seguir por el trayecto donde ya transitan.

No era nuestra primera vez con Karla Michelle (paciente de alzhéimer) y José Chema (esposo y cuidador) a quienes seguimos desde el comienzo de sus carreras en el desaparecido Conservatorio de Arte dramático del Ateneo Puertorriqueño, cuyas buenas presentaciones no dejamos de extrañar. Los aplaudimos con alegría.

El buen uso de las áreas escénicas con la ilusión de un escenario otorgada por los escalones de pared a pared que subían a un segundo nivel en la sala donde estábamos, desplegó composiciones clásicas y desplazamientos acertados.

En “No era lo que pensaba” el asunto es tan cotidiano como profundamente humano. (Foto suministrada).

Los créditos que nos habían entregado de antemano, y agradecemos, documentan que la producción, la dirección, la escenografía y la adaptación fueron de Luis Alfredo. No obstante, no especifica qué fue lo que se adaptó ni la fuente.

No nos enteramos quién compuso la música, quién hizo los arreglos y quien se ocupó de las voces.

Aunque lo mencionen después de los aplausos, alentamos a los productores a ofrecer un programa de mano (sirve un código QR para estos fines).

Completan el equipo: Sofía Florán (asistente de producción); Denise Casiano (codirección); Adrián Isaac (diseño de Luces); Rafael Quirós (vestuario, regidor, sonido); Isaira Torres (arte del afiche); Normaris Cardona (H&M) Jean Paul Torres (Acting Coach); Alfredo Torres y ⁠Jerry Rivera (construcción de escenografía).

Nuestro segundo encuentro teatral se dio en la sala # 1, donde vimos “Gorda” de Sandra Nía Torres, producción a cargo de la Compañía de Teatro Anamín Santiago, Inc.

Tanto Torres como Santiago, quien también dirige, son profesionales experimentadas con larga trayectoria de éxitos.

Aunque faltó el programa de mano, esta obra estuvo bien documentada en el afiche y comunicados de prensa.

“No era lo que pensaba”. (Foto suministrada).

A través de estos nos enteramos que “Gorda” surge originalmente como un cuento inspirado en el desenlace de otro relato del escritor Richard Cardona. Tuvo su estreno en agosto de 2025 en Los Ángeles, California, dirigida por Emanuel Loarca para el Festival de diez minutos”.

La historia recorre a una puertorriqueña que, tras un concierto en Manhattan, llega con su grupo a un bar. Un trompetista con quien ha hecho amistad insiste en acompañarla a su casa, pero ella, llena de inseguridades por su obesidad, desata en su mente un popurrí creativo de frustraciones.

“Gorda” contó como protagonista con Yoanna Sánchez quien compartió escena con Javier Pastrana. Sánchez, simpática y dinámica, con dominio de la comedia y el drama, estuvo a la altura de las expectativas de un personaje delicioso, y agresivo en su interioridad.

Pastrana se lució con su personaje corto, le creímos todo lo que vimos. ¡Muy bien!

El público estaba instalado dentro una muy bien lograda escenografía (concepto de Anamín Santiago, realización de Patricia Morales, Ángel Agosto, Daniel del Valle y Luis Mendoza) que lucía en las paredes y alrededores comentarios (bandera, maniquí, público, etc.).

Completan el equipo Luis M. Mendoza Morales (regidor); Andrea Soto (luces); Alexys Pastrana (fotografía, cartel y vídeos).

“Uno más uno” de Karla Faris. (Foto suministrada).

En la sala # 2 donde tuvimos un encuentro con el texto y dirección del laureado dramaturgo puertorriqueño Rafael Pagán y su obra “No era lo que pensaba”.

Pagán contó el desempeño de dos actores que bordaron los roles que encarnaron.

El asunto de esta obra es tan cotidiano como profundamente humano. Una pareja de hombres, que se ha conocido a través de una red social, decide encontrarse por primera vez. Cuando finalmente se produce el encuentro, uno de ellos descubre que el otro se desplaza en silla de ruedas.

La sorpresa deja al hombre que se percibe como “normal” —frívolo, quizá demasiado atento a las apariencias— en un estado de desconcierto que abre paso a una conversación tensa, honesta, inevitable.

Y, sin embargo, en ese espacio donde las expectativas se desmoronan, ambos descubren que el amor tiene la costumbre de irrumpir hasta de donde “no era lo que se pensaba”.

Nosotros sí pensamos que veríamos un buen trabajo de Rafael Pagán, y no nos equivocamos.

La escenografía concebida por Krystal Amill se redujo a una mesa y dos sillas y resultó suficiente para sostener el pulso dramático de la obra.

La obra “Uno más uno” transita el reencuentro de una pareja tras una función teatral. (Foto suministrada).

Luis Daniel y Guillermo Díaz fueron los actores de esta obra y los veíamos por primera vez. La ausencia de un programa de mano impidió identificar con certeza qué papel correspondía a cada uno.

De la misma manera nos quedamos sin los créditos habituales de producción —iluminación, regiduría y demás oficios esenciales— cuya mención, más que un formalismo, constituye un reconocimiento indispensable al trabajo que sostiene toda puesta en escena.

La función de “No era lo que pensaba” transcurrió con soltura. Disfrutamos los quince minutos antes de encaminarnos a la sala #3, donde nos esperaba “Uno más uno”, de Karla Faris, quien además asumió el rol protagónico junto al actor José Enrique.

Actor y actriz, de modo que no fue difícil deducir que Faris —productora de la pieza— encarnaba a Camila, mientras que Enrique interpretaba a Gabriel.

La obra transita el reencuentro de una pareja tras una función teatral, vínculo que nunca tuvo un cierre definitivo y que, en ese cruce inesperado, abre la posibilidad de un retorno.

El acierto de la directora Andrea Bernice, quien pudo ser más dinámica en su trabajo con los actores, fue el interesante uso del espacio. Junto a la pequeña sala arreglada para teatro de proscenio sin telón, Bernice integró un salón contiguo que vimos a través del hueco de una puerta. Nos sentimos como niños que se asoman al techo de una casa que desean explorar.

“Borrón y cuenta nueva”. (Foto suministrada).

Aunque la producción repartió unas tarjetas con un código QR para llegar a la información de su grupo, no está documentado quién hizo la escenografía, las luces, la regiduría ni quien compuso la canción de esta producción.

Nuestra próxima parada fue en la sala # 4 donde todo estaba dispuesto para la función de “Borrón y cuenta nueva” de Coral Acevedo y Adriana Laureano.

Confesamos nuestra fascinación por los colores brillantes y los efectos de burbujas, elementos más que presentes en este montaje cuya escenografía incluyó unas escaleras por las cuales se llegaba a un rinconcito en un falso segundo piso. La altura de la sala permitió el detalle que nos cautivó.

El ritmo de la obra fue tan incandescente como el color de las escaleras, muy atractivo, muy creativo.

El texto estuvo tan organizado como la dirección Angélica M. Zayas Colón, que mostró excelente uso del espacio, asignación de áreas escénicas, buenas composiciones y tráfico efectivo.

En “Borrón y cuenta nueva” es interesante la forma “irreal” en la cual las autoras señalan las tonterías a las cuales acudimos cuando no deseamos enfrentar lo que nos pasa. (Foto suministrada).

Aunque la trama se desarrolla entre dos mujeres lesbianas, lo que sucede no es exclusivo. Los personajes podrían ser dos hombres o podría tratarse de una pareja heterosexual. A todos nos corre la misma sangre por las venas.

A estas alturas sabíamos que las obras que habíamos visto expusieron el amor lejos de los ideales filosóficos heredados del romanticismo que insisten en prevalecer. Los dramaturgos exploraron asuntos específicos del “arroz y habichuelas” cotidiano que tenemos en común.

En el caso de “Borrón y cuenta nueva”, Eva (nombre bíblico cristiano para la primera mujer), insiste en huir de lo inmediato porque le causa mucho dolor y acude a un programa que provoca amnesia.

Es interesante la forma “irreal” en la cual las autoras señalan las tonterías a las cuales acudimos cuando no deseamos enfrentar lo que sea que nos pasa.

No obstante, en ese alocado método, Eva revive su trayectoria con Ceci y decide intentar una reconciliación. Las escritoras apuestan al triunfo de la sensatez humana ante la estupidez.

Actuaron en “Borrón y cuenta nueva” Coral Acevedo (Eva); Ariana “Phoenix” Rivera (Ceci); Juan “RoSkO” Jaime Rodríguez y Amanda Benítez.

Los actores, bien seleccionados, mostraron dominio del cuerpo y la voz.

“Dulces bocados” está escrita, dirigida y protagonizada por Anamaris Santiago. (Foto suministrada).

Aunque la producción repartió unas tarjetas con un código QR para llegar a la información de su grupo, y lo agradecemos, no está documentado quién hizo la escenografía, las luces, la regiduría ni demás detalles de producción. Feliciten, por favor, a esos profesionales.

En la sala # 5 el programa “Dulces bocados” estaba listo para comenzar. Todo era literalmente color de rosa y perfecto. El ambiente nos recordó al set de un programa de cocina de la década de 1950, pero el momento es actual.

Nos esperaba Luna, influencer de repostería, con su receta de “luna chips” entre otras delicias. Su esposo y productor no había llegado para hacer la cámara y una persona del público la tuvo que hacer.

Cuando llegó por fin llegó el hombre comenzamos a entrarnos que detrás de aquella impecable fachada existía una desolada verdad.

El final presenta a una mujer sola que no se rinde ante el desamor y se abre paso en la vida con el sueño que forjó.

“Dulces bocados” escrita, dirigida y protagonizada por Anamaris Santiago, cuenta con la escenografía de Cristopher Nomar Pellot y el diseño gráfico de Jesian Ortiz Colón. Actúa, además, Nelson Rivera.

Las luces no tienen crédito y es una pena porque establecieron el ambiente que correspondía a la emoción. Feliciten, por favor de nuestra parte al diseñador y al realizador.

Entendimos que Heyda Salamán interpretó a Luna el 2do fin de semana. Nosotros vimos a Santiago.

Buen libreto, buenas luces, buena escenografía, buenas actuaciones, buena dirección, interacción simpática con el público: Dulces bocados es una propuesta con la que todos se pueden identificar, conforme comentarios que escuchamos alrededor, podría resultar ser la favorita del público. Otorgamos laureles a esta producción.

“Dulces bocados”. (Foto suministrada).

De la misma otorgamos laureles a Karla Michelle por su actuación en “Gorda”, a Anamín Santiago, Patricia Morales, Ángel Agosto, Daniel del Valle y Luis Mendoza por la escenografía de “Gorda”; a Juan “RoSkO” Jaime Rodríguez por su ágil desempeño como actor en “Borrón y cuenta nueva”; a Angélica M. Zayas Colón por el montaje y dirección de “Borrón y cuenta nueva”.

Colocamos una corona de laureles en la frente de Karla Michelle por su sincera, convincente y sobresaliente actuación en “El diario”. Es una actriz que deseamos ver más en nuestros escenarios.

Cada producción no subestima sus espacios ni escatima esfuerzos en sus espacios. Nos conmovemos ante esos esfuerzos y los reconocemos con luces de neón.

Para poner punto final en nuestros comentarios sobre aquel jueves en la noche del Viejo San Juan, otorgamos una guirnalda de laureles a Teatro en 15, por sostener un proyecto que ha puesto al teatro como uno de los grandes acontecimientos de nuestra ciudad capital.

Recomendamos la experiencia. No se la pierdan.

 -EN MARZO LA CARTELERA DE TEATRO EN 15 ESTÁ DEDICADA A LAS MUJERES ILUSTRES PUERTORRIQUEÑAS

La Casa Cultural del Viejo San Juan, en la Calle San Sebastián 111, adquiere de jueves a domingo una presencia constante y firme. Desde las 6:00 p.m., cuando abre la boletería, el espacio se diversifica. Cada sala alberga una historia distinta, un ritmo propio, una figura femenina que retorna para ser observada con la dignidad y la atención que su relato merece.

Sala 1: De nadie, sólo mía — @enfocarteinc

Sala 2: El último compás: una historia inconclusa — @sora_cabina

Sala 3: La maestra del pueblo — @artrevolutionpr

Sala 4: Agujas y leyes — @elvindoelramos

Sala 5: Lolísima — @anaminsantiago

Sala 6: Mi cena con Luisa Capetillo — @arte.apoteosico

Es una extraordinaria manera de honrar a marzo, el mes dedicado al teatro, reconocido también como el mes de la historia de la mujer.

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